lunes, 15 de diciembre de 2008

De pívot a escritor


"Me gusta mucho leer". Hace unos años, Mario Segalás, Luis Clemente y yo nos reíamos mucho de/con un futbolista del Cacereño que, a la mínima que hablabas un poco con él (ya fuese en el Príncipe Felipe o en el Farmacia) te soltaba esa rimbombante frase, sin que le preguntases, claro. "Me gusta mucho leer". ¿Puede haber algo más pretencioso que hacerles saber a los demás que te gusta mucho leer? No lo sé. Yo suelo ser más moderado y enarbolar más en privado mis aficiones culturaloides, que también las tengo, faltaría más. No me voy a gastar todas las perras en revistas de basket y tostas en el Viña Grande...


Bueno, que me voy por las ramas. Recordé al futbolista en cuestión cuando hace bien poco me contaban que Ariel Eslava, el alero argentino del año del descenso, solía hacerle una pequeña trastada a Juan Antonio Orenga, que se caracterizaba por leer en público constantemente, ya fuese en el vestuario, en los viajes y casi en la cancha. Resulta que Eslava le cambiaba el "marcapáginas" de sitio cuando no lo veía y hacía chistes rotundos cuando, al parecer, Orenga no siempre se daba cuenta y seguía leyendo como si tal cosa. No me lo creo del todo, pero como gag no está mal.


Ya se sabe. Literatura y deporte siempre han estado peleadillas, como si fuesen dos mundos totalmente distintos. Gente como Jorge Valdano empezó hace unos años una cruzada contra esto y ahí va la cosa, mejorando poco a poco, aunque las fusiones de este tipo me resulten un poco forzadas. Hace poco escribía Piti al respecto, aunque en "El hereje" lanzaba algunos mensajes adicionales, más o menos subliminales. Es bastante público que no se siente cómodo con cómo le trata la prensa. O cierta prensa entre la que no sé si incluirme. Allá él. Pero ése tampoco es el tema. Qué disperso estoy hoy, leñe.


Quería llegar a la página nosecuantos del periódico Extremadura de hoy. Aquí está el link:




¿Le habéis echado un ojo? Basta con mirar el titular y si luego te interesa, pues continuar con la entrevista en sí que ha hecho mi etérea compañera Rocío Cantero. ¿Qué narices tiene que ver un escritor hablando del agua de Africa con el baloncesto cacereño? Los más adictos a la nostalgia verdinegra tenéis la respuesta: Javi Esteban, pívot del Cáceres CB a principios de los 90, se dedica a publicar libros ahora. Y hasta le premian, oiga.


Esteban, al que sus amigos le llaman "Patina", es un sujeto ciertamente peculiar. No le conocí en la vertiente "jugador-periodista", ya que yo era todavía un bupero cualquiera. Pero sí que es cierto que buena parte de los primeros partidos que hice para el Periódico en 1992 fueron del Colegio Extremadura, que por entonces estaba en Segunda División (actual LEB Plata, no te vayas a creer, aunque sólo con equipos madrileños y extremeños). Allí estaba el veinteañero Javi, luchando por los rebotes, con buenos movimientos de espaldas a canasta, en una categoría que desde luego era la suya y en la que había debutado un par de años antes en el Cáceres CB, dándole el relevo a Arturo Corts y a Pepe Benedé.


Como tantos otros, no tuvo continuidad o vete tú a saber por qué lo fue dejando. Y el caso es que le perdí la pista durante un buen tiempo hasta que un par de noches de estas tontas coincidimos por ahí y Luis Clemente me lo presentó. Y para mí resultó una sorpresa increíble que fuese tan buen conversador y dijese tantas cosas ocurrentes en tan poco tiempo, que tuviese esa sensibilidad y esa clarividencia. Yo, que sabéis que difícilmente llego al 1,65, le picaba mucho diciéndole que cómo era posible que a un tío de 2,00 le pudiese alcanzar la sangre al cerebro como para hablar así. La envidia mata. Él estaba llamado a ser escritor. Y lo ha conseguido.


Me alegro muchísimo por él por razones que no sé si estoy autorizado a contar aquí. Se marchó a Madrid y superó un trance muy duro que le llegó de frente. Ahora cumple sueños, que es lo más embriagador que puede ocurrirte en la vida.


PD: El futbolista ya es exfutbolista y lo último que sabemos de él es que curra descargando camiones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una noticia "a lo Bujacocesto" es actualidad


Buenas madrugadas


Ya sabéis que en Bujacocesto solemos mirar más al pasado que al presente, aunque haya excepciones. No es una manía, no, ni tampoco un gesto de inseguridad, como dicen que dicen algunos de mí. Simplemente es porque las cosas suelen verse mejor con perspectiva y a mí lo que sucede en el día a día del baloncesto cacereño ya me ocupa mi tiempo en el periódico. Así es que parece que lo que sucede únicamente tiene formas y colores exactos cuando el paso del tiempo se los da, aun con el riesgo de ser un poquito (sólo un poquito) revisionista. Si intentáis ver la tele o leer un libro demasiado de cerca, no veréis nada.


Hoy en mi trabajo me ha parecido escribir un rato para mi blog, porque ha sido más de recordar, de recuperar un personaje antiguo, que de lo que analizar lo que acaba de pasar diez minutos antes, como esos viernes por la noche en los que llegas a la redacción y tienes que contar en 100 líneas lo que ha pasado la hora y media anterior, midiéndolo todo mucho. Hoy he escrito sobre Kenny Green, que supongo que sabréis que anda el hombre en Qatar pasando las de Caín. Aquí dejo el link por si acaso:




¿Ya? Bueno, pues hoy he comprobado una vez más que los jugadores que forman parte de nuestras vidas se quedan ahí para siempre, hagan lo que hagan luego, porque cuando defienden la camiseta que nos gusta es como si fuesen nuestros familiares, gente con las que compartimos casa porque pensamos en ellos, en cómo jugarán el próximo fin de semana, con más o menos asiduidad...


Con el tiempo, y si les ocurre lo que le ocurre a Green, sentimos por ello lo mismo o incluso algo superior a lo que percibimos cuando tenemos alguna noticia mala de esos parientes a los que no vemos nunca, pero que están ahí, en nuestro interior, formando parte de lo que somos, como ese libro de Barco de Vapor que leíste de crío, el disco de los Doors que te cambió la vida o las escaleras de aquella plaza en la que pasaste horas y horas bajo de frío, con un plastico en la mano.


Coincide con que Kenny fue absolutamente clave en que pudiese haber segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno, décimo y undécimo año de ACB, porque resulta difícil imaginar que aquel equipo tan desastrado del debut en ACB pudiese salvarse ante el Lliria sin él, por muy cojo que estuviese. Transmitía una fiereza que he visto en pocos jugadores y convivía con la enorme contradicción de basarse en un físico privilegiado y usar sólo una pierna al mismo tiempo. Era una delicia para los fotógrafos.


También es curioso que ejemplifique bien una de nuestras peores cosas, no sé si de los cacereños o del género humano en general: la maledicencia. Durante un montón de tiempo se aseguró totalmente en serio que había dejado embarazada a una chica de Cáceres, con novio, por supuesto, aunque nadie acertaba a dar su identidad. Si acaso, que la chica era de Pinilla, aunque también se apuntaban otros posibles barrios. Había incluso quien afirmaba que conocía a alguien que conocía a la hermana de la enfermera que había cortado el cordón umbilical y que se había hecho pasar al quirófano al "cornudo" padre para que, antes de hacerlo, comprobase que el bebé era negrito y que no había habido "canje"... Luego estaba el chiste. "Kenny Green" suena a algo así como "Qué negrín".


Por supuesto, aquello se comprobó como una leyenda urbana, una de las más rotundas que generó el periodo ACB, aunque no dudo que, como buena parte de los que han estado por aquí, el bueno de Kenny supiese de primera mano lo cariñosas que son a veces las cacereñas. Pero si hubiese tenido un hijo cacereño, ¿no habría un cadete cargándose todos los aros de los Judex?


Suerte.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Flash Guaita


Este mediodía me he encontrado a Diego Guaita por la calle. Me ha gustado la imagen. El tipo iba paseando con su niña por Pintores, una de las arterias principales del cacereñismo, aunque a esa hora poca gente había por allí. Nos hemos saludado brevemente. No he tenido demasiado trato con él. Apenas un par de frases y ya está, cada uno a lo suyo, las complicidades no hay que forzarlas. Casi me han dado más ganas de preguntarle por la final de la Copa Davis, que se resolvería unas horas después, que por el partido del viernes en Melilla, en el que firmó un 0/6 en triples, su gran especialidad. No soy muy partidario de agobiar a los jugadores con historias cuando están con sus familias, intentando desconectar. Por lo poco que le conozco, intuyo que tampoco me diría nada rimbonbante. Los tiros no entraron (ni a él ni al equipo) y punto. A eso se reduce el baloncesto muchas veces, para gloria o desgracia de jugadores, entrenadores, directivos, afición y prensa. Además, él no es el típico argentino de lengua fácil y verbo florido. Habla claro, con un peculiar tono bajo, pero no es un orador, uno de esos que te camela con su labia "Valdano style".


Hice lo que tenía que hacer por allí y caminé hacia casa poniéndome un ratito en su lugar. ¿Cómo debe sentirse un jugador profesional? Un jugador profesional de LEB, de esos que no se hacen ricos cada temporada aunque ganen más que la mayoría de nosotros. Un jugador que salió hace ya unos cuantos años de Argentina para estar un año aquí y otro allá, de Vitoria (donde le veían como otro Scola, de quien fue compañero de selección sub-21) a Fuenlabrada, de Burgos a Ourense, de Tenerife a Cáceres. Un año aquí y otro allá, siempre con las miradas propias y ajenas en el cogote porque los tiros tienen que entrar, porque cada año te estás jugando el contrato del año siguiente, porque...


Me pregunté cómo nos vería él a nosotros, si nos consideraría de verdad (no con un micrófono delante) una ciudad amable y una afición entendida, si le caerá bien su entrenador o el compañero que tiene al lado en la taquilla. Si le escuece perder o le alegra ganar tanto como al abonado 792. Si todas las caras que tiene a su alrededor le parecen iguales a las de otros sitios donde ya ha estado. También me pregunté cómo se sentirá llevando a su familia de un sitio para otro, sin saber muy bien qué pasará cuando el físico ya no le sustente el talento, dentro de unos añitos. Esas cosas que sólo él sabe y que nosotros nunca sabremos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

El broncazo Pesquera-Tinkle


Parece que la comidilla de esta semana no van a ser ni las posibilidades (muchas o pocas) de victoria en Alicante ni el final (o quizás no tan final) del "caso Harper". No, no. Va a ser el incidente (por llamarlo de alguna manera, y corto ya con los paréntesis) entre Piti y Adrian Moss en el tercer cuarto del partido del viernes.


Cada uno tendrá su versión y visión sobre lo que pasó. Yo sólo digo que el respeto es un concepto un poco ambiguo, pero que en cualquier relación humana es lo único realmente imprescindible. Reducido a esquema: Piti saca a Moss, Moss no obedece a Piti en las asignaciones defensivas, Piti quita a Moss inmediatamente, Moss se queja ostensiblemente desde el banquillo, Piti no vuelve a sacar a Moss en todo el partido. Es un poco la historia de siempre, lo que hemos visto un millón de veces en partidos de fútbol, baloncesto y petanca por equipos. Jugadores que no están de acuerdo con órdenes de los entrenadores y lo exteriorizan para "escándalo" general. Es un buen material periodístico, lo reconozco.


Si hay que buscarle un equivalente en el pasado, lo que me surge es la temporada 98-99, la de José Alberto Pesquera (sobre el cual ya escribí en su momento) en el banquillo del Cáceres CB. En la segunda vuelta, el equipo recibía en uno de los últimos encuentros que vivió el V Centenario al Real Madrid en una mañana de domingo. Cuando acababa el segundo cuarto, a Wayne Tinkle le estaba saliendo un buen partido y los 9 puntos y 10 rebotes finales superaron sus medias de la temporada. Sin embargo, Pesquera decidió cambiarle, lo que fue mal acogido por el americano. Pesquera, al contrario de lo que suele hacerse en estos casos y que creo que es lo que prefirió hacer Piti con Moss, no "pasó" de él. Ya con el jugador (que había sido una apuesta personal suya tras tenerle en Granada) sentado en el banquillo, se volvió hacia él y le metió un broncazo público realmente increíble, con gestos y gritos de una teatralidad enorme. Tinkle le respondió, aunque con mucha menos fuerza que su entrenador. Luego volvería a salir y el Cáceres perdió por 70-80 ante un Madrid dirigido por Luyk y de transición post-Sabonis (Alberto Angulo, Struelens, Tanoka, Herreros y el último año de Antonio Martín).


Lo "gracioso" del altercado es que luego cuando le preguntamos a Pesquera en la sala de prensa --a la que había llegado más de media hora después del partido-- y respondió: "Son cosas que pasan en todos los partidos, en todos los entrenamientos. El estaba nervioso y se puso más nervioso todavía cuando decidí cambiarle. Luego no ha tenido la menor importancia, porque en la segunda parte ha estado centrado... Paraíso intervino para calmarle". Lo que hay que leer entre líneas en la presente situación es que esta historia no le va a venir bien a nadie: ni al entrenador porque algunos le acusarán de duro y otros de blando (por lo que decidió durante el partido y lo que decida ahora, si hay multa), ni al jugador porque resulta lamentable para su imagen. Tampoco el club debe andar con muchas ganas de ruido después del tema de Harper, por cierto.


Otra derivación curiosa de esta conexión entre pasado y presente es que Wayne Tinkle es ahora entrenador de nivel. Y quizás alguna vez alguno de sus jóvenes talentos de la Universidad de Montana le haya montado algún numerito tras un cambio. Después de aquella temporada en Cáceres no volvió a jugar, dando por cerrada una sólida carrera europea (Bélgica, Suecia, Grecia, Italia) y ACB (Murcia, Granada, Valladolid). Aquí no gustó demasiado, castigado por la edad (32-33) y un físico muy de leñador, lento hasta la extenuación, y que ya no podía sostener su indiscutible inteligencia baloncestística. Le pegaba haber nacido en Milwaukee, ese lugar gélido, rodeado de bosques. En Montana fue primero asistente y ahora lleva un par de años al frente del equipo, sin hacer demasiado ruido en la NCAA (14 victorias y 16 derrotas la pasada temporada, 31-31 en total).

viernes, 24 de octubre de 2008

Es leyenda




Los aficionados a la arqueología verdinegra tenemos una emocionante cita el próximo lunes en el Trofeo Cáceres, Patrimonio de la Humanidad. Viene el Fuenlabrada, de ACB, pero viene sobre todo José Antonio Paraíso. Pocos podrán discutirme que es y probablemente será el jugador más importante de la historia del baloncesto cacereño.




Así de claro. Quizás hubo jugadores americanos de más calidad o gente con ese carisma especial que sólo pueden ofrecer los de casa. Pero nadie con tanto peso, tan poderoso, tan significado, como Paraíso, que, aparte de ser leyenda en Cáceres, es también alguien importante en el basket (nacional más veterano de la ACB en la actualidad, por ejemplo).




No os voy a aburrir con sus números, sus logros, muchos de los cuales disfrutasteis en directo. Para eso asomaos a la wikipedia o a su ficha en ACB.com. Paraíso es algo más que simples datos, que canastas y rebotes. Era el icono de un equipo, de un espíritu, de una felicidad que a veces resultaba dolorosa, cuando los vientos iban en contra. Aquí le vimos hacerse un auténtico número 1 (mejor alero alto español durante varios años), aquí le hicimos grande y él nos hizo grandes a nosotros con su juego y su implicación.




La primera vez que pisó Cáceres fue un 29 de octubre de 1991. Tenía apenas 20 años y, curiosidades de la vida, ya aquella noche de martes en la Ciudad Deportiva se vio que tenía magnetismo con esta ciudad. Anotó 17 puntos en 19 minutos en la victoria del Juventud Alcalá, su club de formación, una de las pocas veces que cedió el equipo del ascenso en casa (85-87). Un "partido resaca" tras la victoria en Entrepuentes con Jiri Okac aporreado, por cierto.




Ya lo sabéis: el chico iba para figura y lo fichó el Barça, pero ni ahí ni en el León (cómo se tiraron de los pelos durante años allí por eso) acabó de cuajar. Y, apuesta de Manolo Flores, apareció aquí en el verano de 1994, intentando refundar su carrera cuando parecía que iba a ser otro juguete roto, otra promesa no cumplida. Tengo un flash de esos muy personales: comprar el Marca a las 9 de la mañana en Torremolinos y leer en un breve la noticia en un autobús urbano. Una noticia que cambiaría nuestras vidas, ¿no?




Con Paraíso, el Cáceres empezó a aparecer en el mapa ACB realmente, aunque llegase después de la mejor temporada del club (quinto puesto). Él le dio un salto de calidad a la plantilla durante los siete años siguientes, provocó innumerables desequilibrios desde una posición tan decisiva (más todavía cuando fue adquiriendo un tiro más o menos fiable) e hizo, sobre todo, que no se dependiese tanto de acertar en la totalidad del trío de extranjeros, que normalmente se fichaba pensando en complementarle. Por cierto, ¿alguien se explicó por qué, en la temporada del "playoff" de permanencia ante el Ourense, Comas trajese a otro "3" como Tim Breaux? No olvidemos que aquel año "el de Torrejón" (¿cómo es el gentilicio?) fue el máximo anotador nacional de la competición, nada menos, y empezaba a ser fijo-discontinuo en la selección española. El tío era un auténtico flotador para el equipo, y no por su físico.




¿Muchos halagos, no? Es que siempre rindió y lo único que levantaba controversia a su alrededor (aparte de la envidia que a menudo provoca el éxito ajeno) era que, como no podía ser de otra forma, los "grandes" de la ACB se lo disputaban cada verano. Los casi siempre largos procesos de negociación terminaron en nada (con el previsible tira y afloja y debate al respecto) hasta que en el 2001 Luis Casimiro convenció al Pamesa para que soltase 200 kilos "de los de antes" y se lo llevase. Fue como si trasladasen piedra a piedra la torre de Bujaco (toma hipérbole), pero lo mejor para todos, sobre todo para un club que con ese dinero pudo tomarse un respiro en su ya caótica situación. Y Jose necesitaba "intentarlo" en un equipo que aspiraba a la primera fila y firmó por una pasta increíble, aunque aquí fue casi siempre el nacional mejor pagado con diferencia.




A muchos les sentó mal y no lo entendieron, pero en "primer regreso" al Multiusos creo recordar que sólo cuatro bobos le pitaron, y además falló un tiro decisivo que facilitó la victoria del Cáceres CB en la prórroga. Un último servicio, supongo, pese a los 14 puntos y 12 rebotes que logró (con malos porcentajes). Luego, ya convertido en un jugador complementario, ha tenido últimas estaciones en Granada y Fuenlabrada, donde me cuentan que es muy feliz, disfrutando del baloncesto, como ha hecho siempre, y con una vida personal muy asentada.




Si como jugador le vimos evolucionar, también como persona. De ser casi un crío a un tipo maduro. De escuchar a los veteranos a ser él el que daba los consejos. Como imagináis, en siete años me resultó imposible no tener algún roce con él, sobre todo respecto a informaciones que rondaban sobre su venta (hubo un verano nunca entenderé cómo no fichó por el Tau cuando estaba hecho). Pero siempre desde el buen rollo y la educación. En el fondo, un buenazo, como demostraba sobre la pista pese a lo mucho que le sacudían. Por eso chocó tanto su amago de bronca en un partido con Nikola Loncar, el gramaticalmente confuso analista NBA de Canal Plus.




"Ej que...". Nunca dejó de hablar en madrileño, y ahora menos. Con el mismo acento con el que seguro que el lunes dará las gracias a los aficionados que durante tanto tiempo le ADORARON.


viernes, 17 de octubre de 2008

Gerentes



Hoy no voy a hablar de jugadores, sino de otro tipo de "currantes" también muy importantes en el baloncesto: los gerentes, o quien más o menos hacía esa función en el Cáceres CB. Y también ofreceré una reflexión final sobre ese papel en el actual Cáceres 2016.




El rápido paso de ser un club "de amigos" a otro súper profesional no pilló precisamente desprevenido a José María Bermejo en el verano del 92. Y en lugar de fichar a un gerente, alguien que moviese el club burocráticamente, económicamente, jurídicamente... fichó a dos. Resulta que le tenía prometido el puesto a uno de los hombres que había empezado con él el proyecto unos años antes, Santos Chaso, educador en PROA (foto de la izquierda). Pero algo ocurrió por el camino y poco después del ascenso se oficializó que el gerente sería Juan Alvarado (alias "Johnny"), que había ocupado en los 80 el mismo puesto en la Federación Española. Para Chaso, que dejó su trabajo, quedó un puesto similar y fue nombrado secretario general, con atribuciones se supone inferiores a Alvarado.




Los dos tenían perfiles bastante distintos. De Chaso no podías nunca esperar una palabra más alta que la otra, era un trabajador bastante gris de esos que conocían las normas al pie de la letra y las aplicaban con rigor. No le gustaba salir en la prensa y difícilmente te daba una noticia, "on" u "off the record". Alvarado tenía otro talante y mucho más encanto personal, capaz de manejar distintos lenguajes, camelarse a camareros y camareras, y quedar como el malo de la película con un estoicismo atroz. Se las sabía absolutamente todas y tenía, por recorrido, mucha más experiencia en el mundillo del baloncesto profesional.




Fueron años felices para todos. El club funcionaba bien económicamente y muchas veces se tiraba "con pólvora del rey" (rey Medina). Ni una mala cara. En la cancha los objetivos se iban cumpliendo: de la permanencia al quinto puesto y a Europa. Sin embargo, Alvarado lo dejó tras la tercera o cuarta temporada en ACB, no tengo el dato por aquí, por "motivos personales". Se había hecho bastante conocido en la ciudad y era el auténtico "fontanero" del club, capaz de solucionar los problemas más inimaginables y que nada trascendiese. Eso también desgasta. Lo curioso es que salió de la circulación baloncestística después de aquello y hace poco me contaban que le vieron en Andorra, donde tenía noséqué negocios.




El puesto lo heredó Chaso (y la secretaría general quedó desierta, qué curioso), pero eso no aumentó su protagonismo. Siguió haciendo un trabajo más bien sordo, se supone que aportando su toque personal (ya digo, sin estridencias, manejando los hilos en perfecta sincronía con Bermejo) a lo que pudo aprender de Alvarado, con el que no sabré nunca si tenía buena relación. Así se mantuvo hasta verano de 1998, cuando Bermejo dimitió y al poco tiempo se fue con él. Desde luego, con la confianza del nuevo presidente, César García, no contaba. Abrió una tienda de informática.




César se encontró con un enorme problema entonces. Era un puesto demasiado complicado: había que saber mucho de muchas cosas no ya para hacerlo bien, sino para no llevar al ridículo al club en demasiados aspectos. Y profesionales así no había en Cáceres y traer uno de fuera resultaba complicadísimo para un club que entonces se tambaleaba tras la retirada de Caja de Extremadura. Así es que García le dio los galones a Héctor Jiménez, un joven licenciado en Económicas que llevaba un par de años en el club como jefe de marketing (curiosamente, le fichó Chaso).




La estrategia de César estaba clara: a Héctor "le enseñaría" Enrique García, uno de los pocos agentes con los que el club, que empezaba a no tener un chavo, trabajaba entonces. Héctor sabía de números, pero estaba verde en cuanto a materia baloncestística en sí. Hizo un trabajo aceptable en lo económico, porque imagino lo que tuvo que pasar cuando acreedores y acreedores llamaban a su puerta, y el club seguía adelante. Pero le costó asumir la crítica y tuvimos un par de problemas muy serios con él. Carecía de una "mano izquierda" que ahora ya percibo más en él, ahora que lleva la representación de algunos jugadores.




Permaneció en el puesto... hasta que volvió Bermejo, a mediados del 2002, tras aquel fantasmagórico anuncio de que tenía dos patrocinadores para salvar al club del naufragio. Nos lo creímos casi todos. Y con Bermejo volvió Chaso, esta vez en plan "amateur", sacando tiempo de sus otras obligaciones laborales, en una temporada terrible porque el barco, ya digo, se hundía.




Con el descenso a la LEB, Bermejo le pasó los trastos al ingenuo de Juan Francisco Luis (alias "Presifan") y éste nombró como escudero a Julio Espino (alias "Esteso", foto de la derecha), un antiguo informático involucrado en el mundo sindical que llevaba la web del club y era padre de uno de los talentos de la cantera (presumía de llevarle todos las estadísticas de todos sus partidos desde alevín). Presidente y gerente tardaron muy poquito en tirarse los trastos a la cabeza de una manera espectacular y pública. Luis se marchó (le imagino profundamente decepcionado, siendo como es un hombre de buena voluntad) y Espino se quedó, ocupando el despacho de forma "autodidacta" hasta la venta de la plaza en el verano del 2005, ya con Felipe Fernández como presidente. Es un enorme conversador y un tipo mucho más fiero de lo que puedan indicar sus buenas palabras: cree mucho en lo que piensa y se agarra a la letra de las normas de un modo peculiar. Se las acabó sabiendo todas y fue el gran ideólogo de la venta a Calpe, que a la larga, por mucho que doliese entonces, fue lo mejor que se podía hacer, porque ese club tan lastrado por el pasado poco podía hacer. Desde entonces trabaja con Vicente Montes y Basilio Hermoso, dos abogados muy conocidos en ámbitos deportivos y que también trabajaron para el Cáceres.




Costó dos años de desierto y llegaron los que están ahora y habían estado antes con César (esto es algo cíclico, como veis), que para su nuevo Cáceres 2016 nombraron a Piti Hurtado como director general, el equivalente a gerente pero con más atribuciones deportivas. Como sabéis, tuvo que "multiplicarse" a raíz de la destitución de Pozuelo hace menos de un año y el club ha quedado algo "huérfano" de alguien así en los despachos. El encantador Jorge García León (alias "Sobradete" desde que le tuvimos de prácticas un verano en el periódico) es un poco el "chico para todo" (un "conseguidor" nato, capaz de encontrar un carpintero a las 4 de la mañana y de venderle un frigorífico a un esquimal al tiempo que hace de psicólogo para americanos con depresión), pero no da de sí tanto como para manejarse en asuntos federativos, legales, contractuales, financieros...




Parece que el club se ha dado cuenta de que Piti debe centrarse cada vez más en temas del equipo y están buscando a alguien para que ayude o complemente a Jorge. Como le ocurrió a César García en su momento, está complicado, pero proporcionarle "materia gris" a un proyecto siempre es una inversión. Como ahora, cuando quizás la salida de HW y la inscripción de Simien se hayan podido hacer de otra manera, más "rentable", porque hay que asumir el sacrificio de que el nuevo americano no jugará ante el Illescas a no ser que se produzca una sorpresa mayúscula.


viernes, 10 de octubre de 2008

Cinco puntos sobre el tema de la semana




Buenas




Lo primero de esta entrada es dar las gracias a los que en el post anterior han mantenido un interesante debate sobre el papel de internet respecto al seguimiento de la actualidad y la opinión alrededor del Cáceres 2016 y el anterior Cáceres CB. Es un privilegio tener comentaristas así, simplemente eso.




Hoy voy a hablar de algo menos filosófico: la salida de Harper Williams del equipo y la inminente llegada de Wayne Simien en su lugar. Al lío, venga.




1. Harper Williams cometió un error en la noche del pasado 28 de septiembre. No voy a ser yo el que lance la primera piedra contando detalle por detalle lo que ha trascendido "sotto voce" de este turbio asunto, pero en mi opinión personal (no jurídica) es lo suficientemente grave como para cortar a un jugador sin indemnización.




2. Los directivos del Cáceres 2016 están obsesionados últimamente con dar buena imagen del club, con conservar el patrocinio de Marca Extremadura por encima de todo (hay que decir la puñetera verdad: sin la Junta esto no hubiese salido hacia adelante). Y cualquier cosa que dañe la imagen del club puede ser letal para el futuro. Así es que han decidido atajarla del modo más taxativo. Y pongo énfasis en los directivos porque Piti Hurtado no era tan partidario de esta solución y más bien estuvo intentando "salvar" al jugador unos días.




3. No la hagas, no la temas. No había escuchado mucho esta expresión, pero un amigo mío empezó a decirla bastante a menudo y se me quedó, mira tú por donde. Si esto le hubiese pasado a otro jugador de la plantilla, quizás la reacción no hubiese sido la misma, entramos en el terreno de la hipótesis. Resulta que la sensación era bastante general de que el equipo daba bastante ventaja empleando una plaza de extracomunitario en Harper, que ya con dos años menos le costó con Breogán ser mínimamente importante en la LEB Oro. Si ocurre esto (su partido ante Gandía fue bueno, pero nada más) y encima das un motivo para que se te eche, pues se te echa. No la hagas, no la temas.




4. Respeto hacia un profesional. Difícil disyuntiva: ¿qué hacemos? ¿Contamos lo que ha pasado con pelos y señales para fundamentar más nuestra decisión a nivel público o soltamos unas cuantas ambigüedades ("motivos disciplinarios") para no dañar a un jugador que, hay que resaltarlo, lo ha dado todo el tiempo que ha estado aquí? Cualquiera de las dos soluciones es mala, pero cualquiera de las dos es admisible porque el Cáceres 2016 no es el causante de esta situación. Hay que agradecerle a HW lo honesto que ha sido este casi año que ha estado entre nosotros, pero ya está.




5. La oportunidad la pintan Simien. A este cóctel le unes un pívot que ha demostrado ser dominante en la NCAA con un equipo importante (Kansas, 20-11 la última temporada) y que ha compartido vestuario con Shaq y Wade, ha ganado un anillo (bueno, ya sé, no jugó ni un minuto en la final), los informes son estupendos, la pinta es increíble, económicamente no va a resultar nada si, como parece, la rescisión con HW, es justificada... Wayne Simien le dio la puntilla a su compatriota porque, lesiones y adaptación mediante, va a darle un enorme salto de calidad al equipo. Da pavor pensar en Moss y él viviendo por encima del aro, machacando a collejas a los pívots de la LEB Oro. El problema será, poniéndonos a soñar, que salga demasiado bien y en enero te lo quieran quitar. El Cáceres ha competido con equipos de Euroliga por convencerle.




Hasta aquí como yo lo veo. La pena es que el jugador no haya dicho nada, porque a veces parece que sólo nos quedamos con la versión del club. Pero que no digan que no preguntamos. "My agent said for me to not speak on the situation. sorry", me ha escrito HW en un e-mail. Su empresa, U1st, no está muy contenta, aunque aún está pensando su estrategia. Es una de las grandes "cuadras" de jugadores (para empezar, Rudy Fernández) y en ella trabaja David Brabender, por cierto.




En fin, ahí arriba os dejo una foto de Harper en su primer año en España, con el León (93-94, ha llovido un poquitín) y otra de Simien.


lunes, 29 de septiembre de 2008

Siempre lo mismo, pero esta vez con internet


Algunos me dicen que vivo en el pasado con esto del baloncesto y en concreto del Cáceres. Es posible. Me encanta lo retro: tengo un montón de documentación y partidos sobre una época en la que a lo mejor me resultaba todo más excitante que ahora (en lo que a la cancha se refiere). Perfecto. Pero el pasado te enseña cosas, te dice qué ha ocurrido y qué tienes que hacer para evitar que ocurra. A veces hasta puedes percibir cambios, evoluciones, pasos hacia adelante o hacia atrás, pero pasos al fin y al cabo.


Aquí, y ahora voy con el arranque de temporada del Cáceres 2016, nada ha cambiado, os lo aseguro. O casi nada, mejor dicho. Únicamente ha variado una cosa: hace 16 años y medio, cuando el Cáceres CB subió a la ACB, no había internet. Todo lo demás es prácticamente igual, exceptuando la lógica pasión que se produjo entonces y que desde hace tiempo se atenuó. Me refiero más bien al debate. O a lo negativo del debate, si es que el debate tiene algo de negativo.


Hay gente mosqueda por el "apocalíptico" 0-2 con el que se ha estrenado el equipo en la LEB Oro. Y hay gente mosqueada porque haya gente mosqueada y lo exprese en internet. Es exactamente lo mismo que ocurría hace unos años en la ACB, aunque mucho menos "público" porque no había foros para expresarlo, para interactuar, para reflexionar, para insultar.


¿No lo recordáis? El caso extremo fue cuando en la primera temporada de Manolo Flores (93.94) el equipo empezó de pena (0-5) y claro, todo dios pedía cabezas, sangre, todos sabíamos más que el entrenador y los jugadores eran unos cojos mercenarios. Resultado final, quinto puesto en la liga (el mejor de siempre) y clasificación europea. Aquel equipo jugaba de vicio, como hablamos muchas veces. Y, curiosamente, también viajaba un par de noches antes a Galicia, a Cataluña, y a veces ganaba y a veces perdía.


Pero voy más bien a casos en los que se empezaba 0-2 o 1-3, como ahora, y también estaba el debate en la calle, los insatisfechos a los que todo les parecía mal por un lado y por otro los hinchas a los que todo les parecía bien y se quejaban de quienes les parecía mal todo. Apocalípticos e integrados, si se me permite la referencia culturaloide (no he leído el ensayo, sorry). Pero ese enfrentamiento, esa bipolaridad, se producía siempre a un nivel muy privado, pero se producía, os lo aseguro. "Vaya paquete que han fichado con el dinero de mis impuestos", te decían tras ver al negro de turno en el amistosillo agosteño en Arroyo de la Luz ante el CSF. "Este año tenemos la mejor plantilla de la historia", proclamaban los otros. La figura del entrenador, como antes y como ahora, en el medio de todo. ¿No quedábamos en que "en el término medio..."?


Pensad en todos los momentos que hemos estado recordando aquí de la historia del baloncesto cacereño y en algunos más (tanto los buenos como los malos) e imaginad qué se hubiera comentado sobre ellos en los foros. Las frases serían trasladables: que si el dinero público, que si Fulanito dimisión... y los otros defendiéndolo a capa y espada y pidiendo que se les dejase en paz con su deporte.


Sin embargo, esto no se plasmaba en letras de molde en ningún lado, y había mucha menos sensación de ruido que ahora, por consiguiente, que diría FG. A cualquiera que se lo digas, ponerse a cuestionarlo todo después de dos partidos resulta grotesco, pero la gente está en su derecho de hacerlo y está esa cruel arma que es internet para disparar el gatillo. El "plus" del anonimato resulta letal. ¿Creeis que muchos de los que ponen a caer de un burro, pongamos, a Mike English se lo dirían a la cara?


Otros factores tan controvertidos como las ayudas institucionales al deporte (chapó, coño, chapó) han añadido más leña al fuego, pero siempre siempre siempre ha sido así. El Cáceres CB era considerado el equipo del régimen en sus buenos años, un producto del PSOE, una bofetada injusta a los demás clubs de la ciudad. Ahora, quienes lo cuchicheaban tienen la Red de su parte para intentar denunciarlo sin dar la cara. Lo más paradójico es que si ese mismo trato lo hubiesen tenido ellos en detrimento de otros, no les hubiera parecido mal.


En ese momento de cierta crispación (¡¡¡dos derrotas, qué desastre insoportable!!!) pediría calma, ver las cosas un poquito de distancia, pero va a dar exactamente igual. La Red es así, el ser humano es así (esto también pasa en otros lugares, no pensemos que Cáceres tiene el monopolio del cainismo). No tiene solución. Cuando uno es criticado (y hasta insultado) en foros tiene que seguir hacia adelante, haciendo lo que uno cree, pensando que los auténticos cobardes son aquellos que necesitan un nick para expresar sus auténticas opiniones, sabiendo que ésa es precisamente su condena. Los pasamontañas dan demasiado calor. Y si uno se ve con fuerzas como para meterse en ese lío, pues acudir al administrador de la página con una denuncia policial, que seguro que te dan la IP y con eso el proveedor de internet ya sabe lo que tiene que hacer.


Sobre Piti, creo que su único error (entre los no deportivos) es haber hecho referencia a los funcionarios. Aunque está claro que no está contra ellos (su propia mujer es funcionaria), no se debe apuntar al gremio explotando la sobada imagen de que son unos ociosos. Me encanta que Piti en las ruedas de prensa diga lo que le dé la gana saltándose lo políticamente correcto. Estoy harto de tópicos en el mundo del deporte, de gente que no se moje. Eso sí, ¿os imagináis a Schuster viéndose obligado a opinar sobre la recalificación de los terrenos de la Ciudad Deportiva? ¿No pensariáis que falla algo en la política de comunicación del Real Madrid?
Hasta aquí. Por cierto, doy la bienvenida al blog de mi amigo y auténtico currante del A pie de pista Alejandro Segalás, http://enataque.blogspot.com/ Será una visión distinta sobre el asunto baloncestístico que con tanto interés nos ocupamos todos, hasta los "anti".

viernes, 19 de septiembre de 2008

Me autolinko

A unas horas de que se inicie la aventura en la LEB Oro, os confieso que estoy un poco saturado de escribir sobre ello, pero aún así os voy a poner aquí unos links sobre el tema por si no habíais caído:

Aquí, mi análisis de la competición en acb.com: http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb

Aquí, mi análisis del Cáceres 2016 en el periódico: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=397799 (lástima que no se vea el 1x1 sobre cada jugador bien... En fin, ¡compradlo, en papel no hay problema!).

Aquí, una entrevista con Piti: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=397800

Ah, y aquí lo que dijo Lucio en el videochat: http://entrevistas.elperiodicoextremadura.com/entrevista_pasada.php?ide=237

Por cierto, muy salao el tío. Sabe mucho. Tiene muchos tiros pegados. Muy cariñoso con la afición y la ciudad, prudente, sabiendo lo que hay que decir en cada momento, pero sin la tentación del "tópico por el tópico". Es un tipo peculiar, yo lo iremos descubriendo en sus distintas facetas. Gran fanático de internet. Hasta lee Bujacocesto.

Nos vemos en el Multiusos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Simplemente unas fotos


No tengo mucho tiempo ni inspiración para escribir hoy. Simplemente he puesto mis modestos conocimientos de Photoshop (modestísimos, la verdad; dudo mucho que pudiese trabajar en el Hola) al "servicio" del hombre de la semana en Cáceres. Y, si él va a ser la imagen del Cáceres 2016, ahí van unas cuantas de su lustrosa carrera, desde el casi "teenager" del Conservas Daroca en 1992 (vinculado al CAI, siendo compañero de Jiri Okac) hasta el resabiado barbudo que el año pasado terminaba su etapa en el Lucentum, pasando por el Huesca, el propio CAI, el Tau, el Madrid y la selección.
Bienvenido, Lucio.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Día de Extremadura, día para el recuerdo


Quizás algunos os acordéis de cuando el Día de Extremadura, el 8 de septiembre, se celebraba en Trujillo. Aquello se convertía en una gigantesca romería con cientos y miles de tipos (y tipas) borrachos, y algunas escenas lamentables. A Ibarra le moló crearlo y a Ibarra le moló derogarlo, quizás relacionado con la pitada que se le montaba cada vez que iba a dar el discursito habitual. Lógico, ¿no? Vas a hablarle a una turba etílica (no dudo que también hubiese gente que simplemente iba allí a divertirse civilizadamente) y no puedes esperar una reacción racional. Así es que se acabó aquella tradición, creo que alrededor del año 94.


Personalmente, el 8 de septiembre de 1990 estaba en Trujillo y también le metí al Don Simón de mala manera, aunque el centro de mis adolescentes iras fue Joaquín Prat, q. e. p. d., presentador de los fastos. Cuando Ibarra salió a decir lo suyo, yo ya estaba a otros menesteres, borrosamente hablando. Poco podía imaginar que un año después, el 8 de septiembre de 1991, mi vida y la de muchos empezaría a cambiar en esa misma ciudad a esa misma hora. ¡Y yo sobrio!.


Los clubs de élite, siempre atentos a estar a bien con el poder, completaban entonces la fiesta con algunos partidos entre ellos. Badajoz, Mérida y Extremadura jugaban en fútbol y la historia se prolongó en el basket con la primera jornada de liga de Primera B, que enfrentaba al Cáceres CB con el Caja Badajoz. La verdad es que fue un poco pasada que a la afición cacereña le trasladasen el derbi, pero entonces no había la misma atención sobre todo lo que decidía el club que ahora, cuando es mucho mayor y la gente se expresa con tanta libertad (más o menos rotunda) en los foros. Pero la idea era ingeniosa: los dos representantes extremeños, el poderoso y el recién llegado, jugando en Trujillo el Día de Extremadura. Bonito, todo me parece bonito...


Yo por entonces no trabajaba aún en el periódico (qué coño, tenía 17 años y bastante tenía con el COU), pero sí que mi hermano José María había conseguido la corresponsalía de Gigantes y se trataba de que yo cogiese la estadística del partido para pasarla, porque él no podía ir. Entonces no creáis que había mesa de cuatro tipos cogiendo los datos en un ordenador: había que hacerlo a mano, con todo lo que eso suponía.


Vale, había corrido el boca a boca con el partidazo amistoso ante el Fórum de Sabonis, pero nadie sabía muy bien de qué iba aquello del Cáceres CB en Primera B, con el checo larguirucho y la plantilla "de retales" (ésta es una expresión que no me gusta demasiado y que no se ajusta a la realidad, la mayoría tenía o tendría luego experiencia ACB). El Caja Badajoz parecía inasequible con su plantilla de viejas glorias (Epi I, Pepe Collins, Jordi Creus, Solsona...) y aquel Kenny Perry con poca pinta de jugador de baloncesto, pero una máquina de acumular estadísticas. Resultaba algo frustrante que una vez al año visitase Cáceres en un partido amistoso entre semana y ganase de 50 sin despeinarse.


Así es que la maravilla que sucedió después merece la pena recordarla a los que estuvieron y contársela a los que no. El Cáceres empezó duro, cogiendo buenas ventajas al principio, pero parecía que los pacenses iban a lo suyo, haciendo la goma, confiando en su supuesta superioridad para asestar el golpe cuando más falta hiciese. Pero el gran Gabriel Abrines tenía el día: 27 puntos y 9 rebotes sin sentarse ni un segundo en el banquillo, bien secundado por los 18 y 9 de Jiri y los 12 y 4 asistencias de Toni Romero. La cosa estuvo calentita: Perry (sólo 4 puntos y 2 rebotes) y Felipe García acabaron a guantazos y marchándose al vestuario.


Al final, 72-64 y una alegría enorme para los cacereños que, pese a tener menor tradición en la categoría, eran mayoría en el pabellón. Fue el inicio de una racha inicial de cuatro partidos victoriosos que impulsaría al equipo a una liga regular estupenda y a unos playoffs que ya sabemos cómo acabaron.


La memoria es a veces algo muy imperfecto. Os juro que no recuerdo qué hice después del partido, ni con quién fui o volví a Trujillo. ¿Don Simón? Es posible. Merecía la pena celebrar lo que acababa de ocurrir: el inesperado cambio de hegemonía en el baloncesto extremeño.


Ahí arriba os dejo la foto de inicios de temporada de aquel equipazo. Picad dentro para verla y guardarla en alta. Merece la pena, aunque todavía no había llegado el héroe de los héroes: Jordi Freixanet.

martes, 19 de agosto de 2008

Fugas famosas (y perdones)




Pues viene al pelo, como sugiere el amigo Son, hablar de las grandes "fugas" en la historia del baloncesto cacereño. Siento colgarme la medalla sobre lo de Roessler. La verdad es que muchas veces uno pega tiros al aire, comenta cosas, y en ocasiones es simple casualidad que se cumplan. El chico no estaba cómodo y supongo que también pasó algo de eso que solamente sabremos más adelante. Una lástima, pero ya sabéis, mejor ahora que más adelante.




Ni ha sido el primero ni será el último. Siento ponerme xenófobo, pero estas cosas parece que únicamente pasan con los extranjeros. Curiosamente, el primer norteamericano que firmó un contrato en la historia del Cáceres Club Baloncesto, Ben Coleman (foto de careto), se echó atrás al cabo de unos días. Fue en el verano del 92. El club preparaba su debut en la ACB y quiso apostar sobre seguro con Coleman, que tenía fama de buen profesional y un currículum que incluía 200 partidos en la NBA y un par de temporadas en España con el León y el Barcelona (mejor en el primer sitio que en el segundo). Era un buen reboteador y aportaba en ataque, pero al tipo no le acabó de convencer la cosa y se echó atrás, por lo que Fariñas y compañía tuvieron que fichar deprisa y corriendo a Lance Berwald, alguien de características similares aunque ya vino aquí con el arroz un poco pasadito.




De esto de contratos que nunca se cumplieron siempre hemos estado bien serviditos. El colmo fue lo de Raymond Brown, que después de hacer su primera temporada aquí, llegó a un acuerdo para seguir, pero luego le salió el Reggio Calabria. A los pocos días, no le gustó el tema de los italianos y el Cáceres le repescó en un acto de dudosa dignidad, aunque había que reconocer que aquel tipo poco espectacular era un seguro de vida. Es el jugador mejor pagado de la historia del club, por encima de los 100 kilos anuales entre pitos y flautas.




Dentro de la temporada, fue tremendo aquello de Chris Smith y Rod Sellers en la 95-96. Al triplista Smith, que había llegado para sustituir a Rod Mason directamente desde la NBA, no estuvo de acuerdo con la semana de stage en Sancti Petri que quisieron montar Bermejo y Flores aprovechando el parón copero y convenció a su socio Sellers de que había que pirarse pa los States. La decisión del club fue rotunda: echarles a los dos, aunque no dejaba de ser traumático. Al final, Rod pidió perdón y se le readmitió, mientras que Smith, que me parece que no necesitaba tanto la pasta, fue sustituido por Stanley Jackson. Parece que Enrique Fernández fue decisivo en el "perdón" del vestuario a Sellers.




Escándalo, fue un escándalo, lo de Dan Godfread en la 97-98. Más raro que un perro verdinegro, estuvo a disgusto desde el primer momento (¿a quién coño se le ocurriría juntarle con Alibegovic, con el que no "casó" el año anterior en Turquía?). La leyenda dice que le arrojó una silla a Flores en el vestuario del partido ante el Ovarense, pero nunca he podido confirmarlo. El día siguiente ya volvía para USA. Una pena lo del chico: 2,10, buena mano y peleón, pero con la cabeza en otra parte. Tras jugar la famosa final europea del tapón de Vrankovic a Montero, acabó en el Melilla de la LEB. Hace poco contacté con él para uno de mis reportajes retro sobre americanos en ACB.com, pero no finalmente no respondió a las preguntas de mi e-mail. Organiza campus en su país.




Unos añitos después, en la 2000-01, Larry Stewart llegó unos días tarde de su permiso para viajar a su país "porque se había puesto mala una vecina de su abuela" (esto es una coña clásica de mi amigo Excre) y la directiva (los mismos que mandan ahora, por cierto) se enfadó tanto que le quiso rescindir el contrato, apartándole del equipo y cascándole una enorme multa. Pero el horno no estaba para muchos bollos en la clasificación y el tipo volvió al equipo como si nada hubiera pasado. Entretanto, Daren Queenan se negó a salir a la pista en un partido porque creía que tenía que jugar más minutos y eso le supuso una salida automática del equipo. No sé si cuenta como fuga.




Hace unos meses, lo de David Patten (fuga pactada, ahora busca una nueva oportunidad en Polonia) y Sidao Santana (había motivos muy personales para que se fuese así. No me gustaba demasiado como jugador, pero no le maldigo por aquello). Habrá más. Esto es así. Lo especial de los contratos de los deportistas profesionales (es mejor dejarles ir que tenerles a disgusto) casi lo facilita.




Bueno, seguro que a vosotros os sale alguna más. Si es así, la comentamos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Basket olímpico y vida personal


Hoy voy a hacer una toma poco cacereña y más bien personal. Y es que los Juegos han invadido nuestras vidas y nos la tienen dominadita, sobre todo en esta historia tan rara de seguir las competiciones por la noche/mañana y luego no poder dormir demasiado durante el día. Como todos vosotros, estoy seleccionando, pero es un vicio difícil de quitarse. Deportes a los que no haces mucho caso durante los últimos cuatro años te interesan estos días con la cosa de que hay medallas en juego y que, qué narices, los Juegos tienen un encanto especial.




Me referiré en concreto al baloncesto, a cómo crecí (poco) amando el basket en buena parte gracias a los Olympics. Los primeros partidos que recuerdo haber visto por la tele son de 1981 o 1982, quizás aquella final de Copa del Rey en Badajoz entre Barça y Madrid el primero. Cómo ha progresado este país y esta región. ¿Quién imagina ahora que algo así se jugase en el Entrepuentes? Sin embargo, lo que realmente me enganchó a las canastas fue la selección, supongo que no soy nada original diciendo esto. Tengo algún momento fugaz en la memoria con el Mundial de Colombia-82, pero más relacionado con la radio (España fue cuarta) y luego la explosión del Eurobasket de Francia-83, cuando se perdió la final ante Italia.




El momento cumbre de este "boom" (en mi vida y en la sociedad española en general) llegó en los Juegos Olímpicos de 1984, en Los Angeles. La victoria ante Yugoslavia en la semifinal fue uno de los momentos más felices de mi vida. Dos días después, no veíamos todavía la dimensión que tenía el equipo americano campeón, con Michael Jordan y Pat Ewing. A la mayoría de los chicos de plata españoles los veríamos por aquí unos años después (hace poco he mencionado a De la Cruz...), aunque me quedo con las ganas de haber visto en vivo al gran Fernando Martín.




Me hizo gracia el otro día ver una entrevista con Pau Gasol en la que decía que no recordaba este momento, que tenía sólo 4 añitos. Normal. Es algo que en cierto modo me hace sentir viejo, pero también afortunado de haberlo podido vivir, que no te lo hayan contado (como los goles de Di Stéfano y Kubala, ya me entendéis).




Cuatro años después también tengo un recuerdo particular de Seúl-88. El recuerdo de la decepción y de que aquella generación no daba más de sí, por mucho que siguiese desangrándose un tiempo más. Los partidos eran de madrugada y me sonrío cuando pienso que un grupo de amigos (adolescentes) vimos uno de ellos (una victoria ante Brasil) en casa de un amigo mientras que atacábamos el mueble bar de los padres del chico que le habían dejado solo aquel verano.




Baloncesto y vida. Todo unido. En Barcelona-92 todo fue bonito para el deporte español menos para el baloncesto, con aquella famosa derrota ante Angola que tanto daño hizo, aunque ya digo que el equipo estaba agotado desde hacía años y no había un grupo de jóvenes con tanto descaro y calidad como los de ahora para coger el relevo. Alguna vez hablé con Pepe Arcega y está orgullosísimo de su foto con Michael Jordan. También Orenga jugó contra el Dream Team y en Gigantes presumía de haber sacado de la pista a Larry Bird y que era "un honor" haber sido insultado por él tras eso. Para mí fueron unas olimpiadas también especiales porque fueron las primeras que pasé en el periódico, aunque aquel verano estaba más entusiasmado por saber cosas de Kevin Pritchard o César Portillo que por las famosas 23 medallas españolas.




Atlanta-96 ha sido la única ausencia de España en los grandes torneos en los últimos 30 años, toda una muestra de que algo no funcionaba nada bien. Los Juegos me cogieron de vacaciones y me marché a Galicia a hacer un curso de italiano (en mi vida han pasado cosas surrealistas, lo sé). Ahora son tiempos de bonanza, pero entonces parecía que el basket podía pasar a un plano muy secundario de la actualidad. El ciclismo, con Induráin, y otros deportes como el motociclismo creo que eran más populares ya, por mucho que aquí viviésemos en la burbuja de los primeros años de la ACB y que todo nos pareciese increíble y excitante (las victorias y las derrotas).




En Sydney-2000 volvimos a tener a un amigo de Cáceres, Johnny Rogers, aunque su inclusión tuvo algunas críticas porque la selección volvió a lucir poquito y él ya tenía 36 tacos. Algún día hablaremos del ala-pívot de Torrequemada (supongo que habéis cogido la gilipollez), buen tipo y honesto donde los haya. La injusticia fue, como pasó alguna que otra vez antes y después, que José Antonio Paraíso no estuviese en el equipo, con las temporadazas aquellas que se marcaba aquí. Supongo que le pesaba jugar en un Cáceres y no en Estudiantes o Barcelona, como lo hacían Carlos Jiménez y Rodrigo de la Fuente, que por otro lado daban un perfil más "currante".



Hace cuatro años en Atenas me acababa de venir a vivir a este piso y aquí vi la derrota ante USA en cuartos, tan terrible como han recordado y recordarán los medios estos días, porque fue el único partido decente de los "yankees" en todo el torneo y también de Stephon Marbury, que no ha levantado cabeza desde entonces.



Imagino que en este recorrido algunos habréis pensado dónde estabais, qué haciáis, qué pareja teníais o dónde vivíais en cada uno de esos Juegos Olímpicos. Siempre hay un límite al inicio, unos Juegos de los que no recuerdas nada, como me pasa con Moscú-80. El baloncesto nos acompaña a muchos de nosotros en nuestro recorrido vital y nos hace sufrir y disfrutar. Y eso se multiplica en una competición como ésta.


PD: Aquí os adjunto la portada de una mítica revista, Nuevo Basket, en septiembre de 1984. Por cierto, si alguien tiene o conoce a alguien que tenga ejemplares que vender de ella, que se ponga en contacto conmigo.

jueves, 7 de agosto de 2008

El buen alemán








En fin, ya he regresado a los terrenos de juego. Aún estoy aterrizando en el trabajo, pero bueno, ya me conocéis, he seguido de cerca la configuración del nuevo Cáceres 2016 y en realidad nunca he terminado de desconectar del todo en el mes de vacaciones. Hasta escribí para el periódico (desde mi casa) un par de reportajes cuando estuvo la selección aquí jugando (y en la Down, claro).


Dicen que no es bueno no haber desconectado del todo, pero bueno, qué se le va a hacer, cada uno es como es. Va ser un año bonito de baloncesto y seguramente éste es un mes decisivo para saber si la cosa va a ir bien, regular o mal. Parte de mi visión sobre el equipo quedó reflejada en un reportaje en el periódico que podéis leer aquí si no la habéis hecho ya. En nuestro Bujacocesto vamos a ahondar en un aspecto que se menciona ahí, aunque de un modo más personal: ¿cómo será la adaptación de alemán Roeven Roessler?


Alguien "gordo" (no me refiero a la obesidad) del Cáceres 2016 me decía el otro día que la cuestión con Roessler es más personal que baloncestística. No es lo mismo que alguien de un país como la República Dominicana, Argentina o Brasil venga a España (siempre será un "ascenso" en la calidad de vida) que que lo haga alguien de un país del "primer mundo", como es Alemania. Roeven no ha jugado nunca fuera de la Bundesliga (¿se puede aplicar este término al basket?) y nadie sabe realmente cómo casará en Cáceres y en España, donde por otra parte tampoco suelen venir "alemanes" de pura cepa a jugar, ya me entendéis.


Con mi interlocutor recordaba por ejemplo el caso de Bruno Hamm (temporada 2000-01 en el Cáceres CB). El gabacho lo hizo bastante bien. Probablemente uno de los 5 mejores bases que han pasado por aquí. Pero en lo personal estaba incomodísimo, no se adaptó y cuando pudo se marchó con viento fresco. Ni antes ni después volvería a jugar fuera de Francia. Coincidía con Roessler en el hecho de estar en la órbita de su selección, en su deseo de expandirse en el mercado europeo.

Supongo que cuando llegas de otro país sin "hambre" pueden pasar estas cosas. Esperemos que no le suceda a Roessler, que intentará confirmar su fama de buen "cañonero", aunque más dudas puede despertar su estatura (1,98 oficial) para defender a treses más altos que él. Pero por las imágenes que se han visto de él, parece fuerte.
Ya era raro que Piti no arriesgase un poquito más y tuviese alguna apuesta más o menos personal. Mike English lo es (¿el nuevo Stanley Jackson?) y Tomás Bellas también. En el resto del núcleo principal de la plantilla, el entrenador ha ido muy a lo seguro (lo aplaudo, ojo), algo que desde luego no se hizo la temporada pasada (con el protagonismo principal de Pozuelo, que siempre dirá que los malos fichajes no los hizo él, vaya por Dios). Nos vamos a divertir.
Para los amantes de mirar atrás, os recuerdo que Roessler no será el primer alemán en jugar en Cáceres. Pasaporte germano tenía Anderson Schutte, aquel triplista brasileño que llegó iniciada la temporada 2001-02 para remendar un poco el girigay en el que se había convertido el equipo aquella temporada (lesión de Andre Turner, fiascos de Daren Queenan y Gary Alexander...). ¿Alguna anécdota? Para cambiar un poco la dinámica de los viajes, Alfred Julbe decidió que el desplazamiento a Lleida se haría en tren y no en autobús. Fue el único viaje en 11 años de ACB que se hizo de esa manera. Pues bien, Schutte llegó tarde a la estación aquella mañana, el tren se fue sin él y tuvieron que llevarle a Madrid para que se uniese a sus compañeros allí en Atocha. No salió mal del todo, después de todo. El Cáceres dio la sorpresa en la pista del Caprabo (76-85) con un buen partido de Schutte (8 puntos, 4 rebotes, 5 robos en 25 minutos). La pasada campaña estuvo en el Palma Aqua Mágica y ahora creo que no tiene equipo.

También era alemán de nacionalidad compartida Hurl Beechum, que llegó el año siguiente, el del descenso. En su momento le hice un pequeño perfil. Su juego se resume en una palabra: triple. Los datos son brutales, empezando porque en la segunda jornada se tiró 18 (y metió 5). En total lanzó 257 triples (aceptable 40% de acierto) y 151 canastas de dos. Igualó dos veces el récord de canastas de tres en un partido del club (7, con Chris Smith) y también tuvo partidos de 1/8, 0/6 y 1/10. En lo personal, estuvo el tío profesional, siguiendo jugando pese a que estuvo unos mesecitos sin cobrar. Luego tuvo otro descenso con el Fuenlabrada (238 intentos de tres --37%-- y 108 de dos), jugó la Euroliga con el Bamberg y tuvo un regreso efímero en la ACB en Valladolid, donde en 14 partidos tiró 52 triples (29%, ups) y sólo 10 veces de dos. La pasada temporada la inició en el Apollon griego y la terminó en el Geofin, subcampeón checo, donde en su tercer partido hizo 8/12 desde su línea favorita.
Ya me diréis qué os parece el tema de Roessler y en general el equipo, aunque por lo general veo buena recepción, ¿no?

martes, 29 de julio de 2008

Los odiados
























Hola de nuevo

Perdonad la (larga) ausencia, he estado un poco de acá para allá estas últimas semanas, cogiendo fuerzas por supuesto para la temporada periodística que empiezo ya el próximo viernes. Del presente hablaré un día de estos, contando alguna cosita del nuevo proyecto en LEB Oro del Cáceres 2016. En esta madrugada de cierto insomnio dedicaré unas líneas al pasado y a un concepto que me encanta: el odio.

Aunque en este caso sea en términos deportivos, uno siempre necesita odiar en la vida a alguien o a algo para reafirmarse a uno mismo. A veces el odio es una poderosa gasolina para impulsarse, para ser mejor, para resarcirse, para ganar. Ya sé que no es lo más limpio ni lo más recomendable a nivel humano, pero... ¿quién no ha odiado alguna vez, aunque sea durante breves segundos? Toda esa energía negativa a veces es el inicio de algo grande, por cruel que pueda sonar.
Aquí también hemos odiado (repito: en el sentido deportivo), y mucho, a algunos jugadores, aunque resulta curioso que en los primeros años del "boom" la nómina fuese larga y con el tiempo hasta haya sido raro que la gente se metiese con un rival. En la temporada del ascenso a la ACB, los grandes enemigos fueron Ray Smith y "Matraco" Margall --los dos cracks del Andorra-- y después "Lagarto" De la Cruz y Angel Heredero, del Prohaci Mallorca. En el caso de estos dos últimos, por su juego marrullero, aunque resulta curioso que luego De la Cruz resulte un cielo de persona y hable siempre con mucho cariño de Cáceres, como cuando charlé con él hace unos años. Lo de Heredero, un buen jugador de la cantera del Barça, era de traca, siempre metiendo los codos, provocando, jugando con los nervios de rivales y público. Y la grada bien que se lo "agradecía".

Los primeros años en la ACB también hubo jugadores que ocuparon el mismo papel. Recuerdo especialmente a Kenny Bannister. Al tío le iba la marcha y creo que cuanto más le pitaban, mejor jugaba. Y le encantaba hacer aquello de las pistolitas para indignación del V Centenario. La vida da a veces muchas vueltas y Juan Antonio Orenga, que era muy pitado cada vez venía a jugar, acabó enfundándose la verdinegra. Resulta grotesco el recuerdo de la bronca con Rod Sellers en el All Star. Y es que él es uno de esos jugadores a los que odias cuando los tienes enfrente, pero que al mismo tiempo te gustaría tener en tu equipo. El llegó quizás cuando ya era demasiado tarde en su carrera, pero por precio tampoco podía haber sido antes, ¿no?

Otro caso de odiado y luego fichado fue, claramente, Alfred Julbe. No se me olvidará la imagen de la final copera de León cuando salió, una hora antes del partido, para observar el calentamiento de sus jugadores. Los casi 1.000 cacereños que había en la grada le abuchearon y él en lugar de "pasar de todo" hizo el clásico gesto de "no se os oye" llevándose las manos a las orejas, lo que multiplicó el estruendo. Luego él ha explicado un montón de veces lo que ahora es una obviedad y entonces nos parecía erróneamente una burda temeridad: quería quitarle presión a su equipo y no le importaba que recayese en él.

También está el camino contrario: jugador o entrenador que ha estado aquí y que luego es recibido con bronca cuando viene con otro equipo (cosa nada habitual en la habitualmente agradecida y nostálgica afición del Cáceres). Me fastidió la pitada a Miguel Angel Reyes, creo que lo hizo lo mejor que pudo en sus dos años y que no era culpa suya la millonada que cobró. Más igual me da lo de Manel Comas. La gente no es tonta, excepto algún patán que se atrevió en su momento a silbar a José Antonio Paraíso cuando vino con el Pamesa y tras dejar más de 200 kilos en caja que sirvieron para que el chiringuito durase un par de años más.
Luego está otra modalidad, que es el odio/cachondeo. Volviendo al 92, la afición cacereña la cogió con un pívot reserva del Gijón, José Antonio Carreño, por el simple hecho (supongo) de que llevaba coleta. Un montón de años después, los mismos gritos dudando de su heterosexualidad se repetían contra un jugador del Caja Rioja, Alberto "Chufi" Rodríguez, en el playoff de acceso a la Final a Cuatro, aunque éste hizo un poco más de daño jugando. También tenía un "look" peculiar y supongo que el sarcasmo no le hizo mucha gracia.

lunes, 14 de julio de 2008

Junio de 1974, el precedente




Esta semana va a ser la locura en Cáceres: viene la selección de Pau Gasol, José Manuel Calderón y todos los demás "cracks". Debuta Aíto García Reneses en el banquillo, menudo lujo. No creo que pueda haber mejor menú para el Multiusos. Y encima la revancha de la última final del Eurobasket. Para el recuerdo, de verdad. Genial por quienes han apostado por tener aquí un acontecimiento de tanta calidad, para que luego digan que la élite no sirve para nada. ¿Qué mejor para que un niño se motive que ver a estos tipos jugando al lado suyo? Parece que a los políticos de ahora se les ha quitado el complejo con la palabra élite (que antes hasta sonaba negativa) y se han dado cuenta de que, al igual que en muchas parcelas relacionados con la cultura, la región también merece ver espéctáculos de élite.
Además, la selección (y ésta particularmente) tiene un tirón irresistible. Hace nada estábamos locos casi sin creerlo porque España había ganado la Eurocopa, no creo que nadie cambie una "Champions" de su Madrid o de su Barça por lo que pasó en Austria. Fijaos que, para los de mi generación, el momento deportivo de nuestra infancia fue el España-Rumanía en el Príncipe Felipe, por mucho que fuese un amistosillo que luego, además, resultó un mal partido con derrota española.


Será la segunda vez que una selección española masculina de baloncesto dispute un partido de forma oficial en la ciudad. Hay que remontarse a junio de 1974 para encontrar ese precedente, porque luego, en los años ACB, sí hubo dos "selecciones españolas" que jugaron en el V Centenario, pero no contaban a efectos de palmarés. Una fue un All Star (año 97), cuando había costumbre de que los mejores españoles jugasen contra los mejores extranjeros; luego, año y pico después, en el homenaje a Quini Pulido, la selección nacional absoluta se midió a la de promesas (y perdió).

Echémosle un ojo a aquel España-Argentina que sirvió para inaugurar lo que hoy es el Pabellón Serrano Macayo y que entonces era simplemente "el Municipal". Victoria española por 109-89 con un quinteto inicial formado por Wayne Brabender, Vicente Ramos, Clifford Luyk, Estrada y un entonces jovencísimo Manolo Flores, que aún recuerda con mucho cariño lo que sucedió aquel día, a escasos 60 kilómetros de la ciudad que le había visto marchar unos años antes. Por cierto, vaya leche que se dispone a meter en la foto que ilustra esto. En aquella selección, dirigida por el sempiterno Díaz Miguel, también jugaban otros históricos como José Luis Sagi-Vela, Rafa Rullán, Corbalán y Carmelo Cabrera.

No hubo demasiado partido, aunque los políticos de la época (entre ellos Teodoro Casado, presidente de la Federación Cacereña de Baloncesto) resaltaban que sería un acontecimiento histórico. Argentina no era la potencia que es ahora, aunque España tampoco es que diese el miedo que da ahora. El pabellón se llenó (para que luego digan que la afición al baloncesto en Cáceres nació en el 91) y el partido sirvió de preparación para el Mundial de Puerto Rico --España acabó quinta--; Se jugó por la mañana, siendo televisado.

viernes, 11 de julio de 2008

¿Vidili? ¿Pitrifi?


Ha sido uno de los mayores "bluffs" que hemos tenido por aquí. Y mira que me duele escribirlo porque era un tío simpático y a mí al menos siempre me trató bien. Pero él mismo sabe que desde luego no triunfó, nadie sabe bien por qué. O quizás sí. Estas cosas pasan en el deporte: que te vaya bien en un sitio no quiere decir que te vaya a ir bien en todos. Y al contrario.


Stefano "Bip" Vidili, temporada 96-97. El primer italiano en la historia de la ACB, menudo honor. Aquí duró 14 partidos. Primer flash que viene al hablar de él es verle abrazado (literalmente) a los aficionados que viajaron a Sevilla para presenciar una de las escasas victorias del Cáceres en el San Pablo. Fue probablemente su único partido bueno aquí, un 62-79 al entonces subcampeón liguero, con el tío anotando 16 puntos (tope en el equipo) en 18 minutos, tres triples de tres intentos.


Todo lo demás que hizo fue irrelevante, nada que ver con las notables estadísticas que había acreditado en una liga tan competitiva como la A-1 italiana. Por ejemplo, 16,4 puntos con el Siena en la 91-92. O 12,6 con el mismo equipo justo en la anterior temporada de venir aquí. Recuerdo haber visto un reportaje de varias páginas sobre él en Giganti del Basket del que nos hicimos eco. Y mantuvo su cartel en su país: después de ser cortado aquí, el Teamsystem de Bolonia, uno de los mejores equipos de entonces, le hizo un hueco el siguiente año y medio, aunque jugando poco, teniendo como compañeros a gente como Dominique Wilkins, Gregor Fucka o Carlton Myers.


Ahora vayamos con un par de crudas verdades. No tenía buen "feeling" con un vestuario de nacionales que recelaba de la apertura al mercado comunitario. Toni Pedrera y compañía le llamaban "Pitrifi" bastante despectivamente, quizás temerosos o fastidiados de que sus puestos de trabajo peligrasen por el fin de las fronteras en Europa. Tenían (teníamos) la sensación de que Stefano era una medianía y que para eso era mejor darle el contrato a un español. Tiene gracia que con el tiempo el baloncesto español y europeo (incluso más abajo de la ACB) se haya convertido en una mezcolanza de nacionalidades en una década. Porque en aquel año de la ley Bosman apenas seis o siete equipos apostaron por comunitarios, es curioso.


Incluso los de Gigantes me pidieron una entrevista de tres páginas que podéis descargar aquí y que no tiene desperdicio, sinceramente (Iron, sé que te encantan estas cosas). El ego lo tenía realmente bien, eh.


5,5 puntos en 18 minutos. Ese fue el saldo estadístico aquí de un jugador voluntarioso, pero que no parecía ser ni base ni escolta, ni un gran defensor ni mucho menos un triplista. Tras su marcha y con Enrique Fernández jugando más minutos, el equipo mejoró ostensiblemente hasta el famoso y mil veces recordado episodio de la Copa del Rey.


¿Sabéis? Ha jugado hasta hace relativamente poco, en la cuarta o quinta división italiana, la serie C1, y en la última temporada ha sido segundo entrenador en un equipo de esa misma categoría, llamado el Oti Galli, del que lleva también el equipo sub-20.


Ahora que lo pienso, ninguno de sus compatriotas ha brillado especialmente aquí, ¿verdad? Marconato y Basile, con roles de especialista en el Barça; Carlton Myers, siete partidos en el Fórum aunque metiendo muchos puntos; el genial Pozzecco no llevó al CAI a la ACB; Rusconi irregular en el Tau... Eso por no hablar de auténticos paquetazos como Stefano Attruia (compañero de Vidili en Bolonia, por cierto) o Roberto Chiacig. ¿Y aquel armario que tuvo el Barça solo para unos playoffs? ¿Cómo se llamaba? Quizás Fucka sí cumplió bien en Barcelona y Girona y Pecile está haciendo buenas temporadas en Granada.

PD: Pana, si estás leyendo esto (que lo estás leyendo), cuenta la verdad de la historia del hotel con Vidili cuando jugásteis en Polonia, anda.

lunes, 7 de julio de 2008

O'Xeito, 12 "kilos"





Pues... aquello pasó el 16 de julio de 1991. A un lado de la mesa del restaurante O'Xeito, un garito de comida gallega en el Paseo de la Castellana en Madrid, se sentaron Carlos Sánchez Polo, José María Bermejo y Santos Chaso; al otro, José Manuel Gómez Carballo y Ángel Magdalena. De lo que se trataba era de cerrar el acuerdo telefónico al que ambas partes habían medio llegado ya: el Cáceres Club Baloncesto, representado por el alcalde de la ciudad, el presidente y el secretario del club, iba a comprar la plaza en la entonces denominada Primera División (hoy LEB Oro) al Bosco de Vigo, que envió a su presidente y a su gerente.




Ese almuerzo, en el que parece que todo transcurrió con la normalidad clásica del tira y afloja (no os sé decir lo que comieron, aunque alguna nécora caería, supongo), cambió las vidas de muchos de nosotros. Fue el inicio de algo grande grande grande como sería, apenas diez meses después, el ascenso del Cáceres CB a la ACB tras una impresionante temporada. Tras el regateo de rigor (el Cáceres ofrecía siete, el Bosco pedía quince) hubo un acuerdo, según se publicó entonces, por doce millones de pesetas, una cifra que, sarcasmos de la historia, es inferior a la que el Cáceres 2016 ha pagado por la plaza del Palma Aqua Mágica. Y eso que desde entonces los precios del pan, la leche y los cubatas han subido una barbaridad, ¿no? La leyenda cuenta que principalmente el que puso aquella pasta (más o menos gansa) fue Manuel Ollero, el de Tambo, al que hay que agradecérselo, claro.




El acuerdo llegaba después de un surrealista episodio con el Hospitalet, que, seamos francos, engañó impunemente a Bermejo y compañía. Con los catalanes se había llegado e incluso firmado un acuerdo, pero sólo querían ganar tiempo para solucionar los problemas del equipo y llegaron a dar un talón sin fondos al Cáceres para formalizar su inscripción, algo que era necesario para la posterior venta de la plaza.




Lo curioso es que, revisando lo publicado aquellos días, nada hacía presagiar lo enorme que sería para Cáceres sólo unas semanas después tener un equipo en Primera División. Sí, era algo largamente esperado, el Caja Badajoz estaba solo mucho tiempo en esa categoría, pero... No hubo declaraciones grandilocuentes (sí insultos contra los directivos del Hospitalet, a los que se llegó a calificar de gentuza, mangantes...). El club sobrevivía en un pequeñísimo local de la calle Arturo Aranguren (no creo que tuviese más de 15 metros cuadrados) desde el que Martín Fariñas y Jesús Luis Blanco hacían los fichajes.




Luego aquella operación fue arranque de hacer las cosas bien durante mucho tiempo y nadie deslegitimó el posterior ascenso a ACB porque el inicio del asunto fuese así, a la vista de que con el CABA nunca ibas a poder, al fin y al cabo.




Curiosamente, los caminos del baloncesto de Cáceres y el de Vigo nunca han vuelto a cruzarse. Parecía que lo harían la próxima temporada en la LEB Plata, pero...

viernes, 4 de julio de 2008

LEB Oro, back to back



Pues ya lo sabéis, el Cáceres 2016 ha comprado la plaza del Palma Aqua Mágica y es nuevo equipo de la LEB Oro.





Tengo algunas sensaciones encontradas. Por un lado, estoy contento porque vamos a ver baloncesto de una superior categoría y porque personalmente es más agradable seguir a un equipo de la segunda división que de la tercera; por otro, percibo que no es la forma ideal de subir, que es un paso que hay que estar muy seguro para poder darlo.





Durante el último mes, todo el debate ha girado entorno a esto. Y a juzgar por los comentarios en esta web y en otras, parece que buena parte de la afición hubiese apostado más por hacer un equipo fuerte que subiese "deportivamente" que por esta historia de la compra, aunque como siempre hay muchos matices por el camino.





Primero, está claro que el Cáceres 2016 tiene una directiva a la que se le puede reprochar cualquier cosa menos falta de entusiasmo por el baloncesto. Y mira que a veces me tocan las narices con sus cosas, pero su maravillosa apuesta por el baloncesto es firme, decidida y con el dinero por delante y creo que la gente se lo reconoce ya abiertamente a los Núñez, Chacón, Abelardo... Y también a los que a lo mejor no les cuesta mucha pasta este sueño, como Pepe Sánchez, pero que siempre están ahí para dar la cara. Así es que equipo de élite para directiva de élite, para afición de élite (eso ya lo sabemos hace casi 20 años), hasta ahí perfecto.





Otras historias que han decidido el giro de opinión (porque en principio la directiva no estaba por el tema de comprar) son el espectacular descenso de los precios de plazas esta temporada (la de LEB Oro va a costar menos que la de LEB Plata hace un año), la posible devaluación de la LEB Plata por la desbandada de equipos y la sensación de que dentro de un año, si no se lograba el ascenso, podía no darse una situación tan favorable.





Y, sobre todo, ese argumento que al que tanto se ha apelado y se apelará: Cáceres lo único que está haciendo es recuperar por lo económico lo que perdió por esa misma vía hace tres veranos, cuando se vendió el puesto al Calpe. Aquello dolió, pero en el fondo fue lo mejor enterrar definitivamente al Cáceres CB porque siempre iba a estar sobre él la sombra de la duda judicial. Lo mejor era empezar de cero con gente solvente en todos los aspectos, como ocurrió hace un año.





En contra, está claro: no es una imagen demasiado alentadora lo de dos años seguidos comprando plaza y algunos foros están empezando a echar chispas contra Cáceres por esto. Tiene gracia que nos acusen de ricos a la gente de aquí, ¿verdad? Nosotros que somos la región más maltratada en la historia de España. Tampoco va a ser bueno a nivel de apoyos (generalmente) el hecho de haber logrado así la LEB Oro y no en dos épicos partidos ante, pongamos, Illescas y Gijón, tras la gran segunda vuelta que hizo el equipo. Pero ya se vio también en la fase final que la LEB Oro ofrece un baloncesto muy bueno y que se ha convertido en un especie de ACB-2. ¿Esto ya lo he dicho en algún lado, no?





En fin, desde mi tercer día de vacaciones, me alegro, aunque no es una alegría plena como la que hubiésemos tenido la hipotética noche del 31 de mayo. Cáceres vuelve a donde le corresponde, como mínimo, y espero poder contarlo desde mi periódico. Si vais a preguntar si ofreceremos los partidos en Vía Norba, me encojo bastante de hombros. En principio no habría inconveniente, pero también depende de patrocinadores y demás. Creo que sí contarían conmigo para comentarlos. Ya me estoy imaginando un Valladolid-Cáceres, ¿quién lo iba a decir hace doce meses, verdad?


PD: Esta es mi última actualización "en vivo", ya que me piro a la playa (pongamos que a espiar a Los Barrios) y no estaré aquí hasta el 20 para lo de la selección, pero voy a escribir unas cuantas cosillas que irán saliendo "programadas" para que no me echéis mucho de menos estos días. Que os vaya bien, ya estéis currando o no.

domingo, 29 de junio de 2008

Vestían de verde, costaba mucho ganar allí


Hola


Disculpad si no he actualizado en los últimos días, no suelo dejar una semana sin poner algo y esta vez casi que me lo he saltado. Tampoco esta va a ser un "speech" largo, os adelanto que la semana que viene os llegaré con material más fresco. Entre la ristra de excusas (pereza veraniega, falta de inspiración, desesperación por la cercanía de las vacaciones, salidas muy tarde del curro por la Eurocopa) destaca una que voy a comentaros un poquito por encima, para que os sintáis orgullosos.


Resulta que en el tiempo más o menos libre que he tenido en casa me he dedicado a preparar unos reportajes que irán poniendo durante este verano los de ACB.com en la web, no en el blog que allí tengo (que también prometo actualizar el 4 de julio, día D para el momento LEB Oro). En este último año he publicado varios sobre una cosa que sabéis que me encanta: localizar a americanos míticos de la ACB y hacer un repaso de sus carreras y de sus vidas actuales. Así pude contactar con tíos que fueron auténticos ídolos de infancia para mí como Kenny Simpson, Wayne Robinson, George Gervin...


Esta serie de nuevos reportajes que va más o menos sobre lo mismo. Y el motivo de orgullo y satisfacción (que diría el Rey) es que con dos de ellos, Brian Jackson y Andy Toolson, me he encontrado con que una parte de las respectivas conversaciones era la misma. Os aclaro es que, tras retirarse, regresaron a EEUU donde trabajan en diversas historias.


--Oye, ¿y tú desde dónde me llamas? ¿Desde Barcelona?

--De Cáceres, no sé si lo recuerdas.

--Claro, claro, cómo no. ¿Era un equipo que vestía de verde, no? La gente animaba mucho allí, costaba mucho ganar.


Con Toolson estuve recordando la eterna final de Copa, en la que él fue, por supuesto, importante en culminar la remontada que inició Xavi Crespo. "Fue el momento cumbre de mi carrera", me dijo.


El caso es que es fantástico darse una vez más cuenta que formamos parte de la historia del baloncesto español con los números en la mano (el Cáceres debe andar en el puesto 20 de la clasificación ACB de partidos jugados, si alguien encuentra el link actualizado con eso que lo ponga) y también con lo otro, con lo que no se puede medir, con ese sentimiento colectivo de que si se nos conocía era gracias al baloncesto. Que una estrella como Brian Jackson (por cierto, humildísimo, amabilísmo) recuerde el V Centenario más de 15 años después de haber jugado aquí es para pensar: las conclusiones son demasiado obvias.


Espero que os gusten los reportajes cuando salgan, ya irán publicándose, supongo.

martes, 17 de junio de 2008

41 años y todavía juega


Vuelvo a escribir un poco del pasado, que en los últimos meses hemos estado muy centrados en la actualidad y, aunque aquí no haya normas fijas, hablar sólo del presente no es desde luego la prioridad de este espacio que compartimos. ¿Qué os parece recordar un poco entre todos a Mike Ansley? Que conste que siguen en pie las entrevistas a los jugadores del mejor quinteto de la historia del Cáceres en ACB, a ver si le doy un impulso al menos a tres jugadores que sí tengo localizados (Jordi, Nebojsa y, claro, Paraíso).


Ansley quedó segundo por poco en la votación de "mejor 4", por detrás de Raymond Brown. Lo primero que se pregunta uno es ¿seguirá jugando? No ha sido difícil encontrar la respuesta: Sí. El pasado mes de febrero cumplió 41 años, menudo dato. Y sigue en pista en una liga que no está mal a nivel europeo, la polaca, que no es que sea la ACB pero tampoco es la de Malta. Ha habido un par de equipos competitivos de allí que han dado problemas en la Euroliga a quienes se enfrentaban con ellos. Y también jugadores como Michal Ignerski que lo están haciendo bien en España (acaba de firmar dos años más con el CajaSol).


Así es que ahí tenemos a Ansley, 9.3 puntos y 4.1 rebotes en 23 minutos en el Bank BPS Basket Kwidzyn, si es que mis conocimientos de polaco no andan mal del todo, todavía coleando. Hay jugadores que les gusta tanto esto que sólo lo dejan cuando ya absolutamente nadie les quiere. Algún componente económico tiene que haber también, claro, pero creo que es un tío que ha ganado mucha pasta en sus años buenos de Unicaja y aquí, la temporada que estuvo (96-97, la de la Copa del Rey, claro). Mi tío, que era camarero en el antiguo restaurante Acuario, hablaba fenomenal de él porque dejaba unas propinas de escándalo, pero no creo que lo haya despilfarrado todo.


Calidad y pereza. Son las dos cosas que sugería el juego de Mike, caracterizado también por esa cabeza ladeada. Su físico (camiseta por fuera para ocultar la ya por entonces oronda barriga) hacía pensar en que no era especialmente competitivo, pero todo se transformaba en la cancha, buscando siempre las bolas decisivas y generando buenos tiros de 4-5 metros con facilidad. Eso sí, siempre parecía que podía dar algo más, o que podía tener mayor influencia estadística en sus equipos. Aquí tuvo 17 puntos y 5, 7 rebotes.


Tras una corta carrera en la NBA (139 partidos en un par de años en el estreno en la liga de los Orlando Magic y 10 entre Charlotte y Philadelphia), su primer equipo europeo fue el Mayoral Maristas, donde por cierto conoció a Enrique Fernández. En aquellos 17 partidos promedió 28,5 puntos y demostró que era el típico americano que triunfaría en Europa. Después se convirtió en una bandera del ya unificado Unicaja, al que le hubiese dado su primera liga en 1995 si hubiese metido su celebérrimo triple en el cuarto partido de la final ante el Barça.


Fue un fichaje absolutamente estelar haciendo pareja con Rod Sellers (no creo que bajase del medio millón de dólares, casi el presupuesto de esta temporada en LEB Plata, glups) y su semifinal copera ante el Barcelona resultó deslumbrante, aunque el día siguiente, en la final, pagó la acumulación de partidos y no vio apenas aro. Todos le recordamos como un tío simpático, sin miedo a decir lo que pensaba ("sigo siendo el mejor 4 de Europa", me aseguró en una entrevista en 1997), aunque con la clásica sombra amarga del que, con un poco más de esfuerzo/suerte/disciplina, hubiese llegado mucho más alto.


De aquí se marchó a Turquía y volvería, sin éxito alguno, a la ACB unos años después, a Ourense. El año del descenso pudo ser el sustituto de Deon Thomas, pero al final vino Gabe Muoneke, que parece que fue el único de una larga lista que aceptó venir sin cobrar por adelantado una parte de su ficha.


Parece que el bueno de Mike ha hecho de Polonia su segunda patria. Esta ha sido su octava temporada allí, las últimas siete consecutivas. No sé si seguirá jugando, casos de longevidad hay muchos en la historia del baloncesto.
PD: Ya sé que a veces atormento un poco a los jugadores con estos montajes de sus fotos de antes y de ahora, pero en este caso es más curioso que nunca: hay exactamente 20 años entre la foto oficial en la NBA de Ansley y la de la liga polaca.