Hola
Alguien interpretará esta actualización como una trampa para disimular la vagancia (y acertará), pero pensé que cuadra aquí más o menos poner dos links a cosas que he escrito en otros lados. Ya más avanzada la semana hago otra entrada profundizando con lo que hablemos o con otra cosa, vete tú a a saber.
Aquí está un análisis del Cáceres 2016 en el periódico sobre los primeros seis partidos de liga: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=474261
Y aquí, un "reparto de notas" sobre toda la LEB Oro en general en el mismo periodo en mi "blós" en ACB.com: http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb
Ahí queda eso, a ver qué os parece.
martes 3 de noviembre de 2009
lunes 26 de octubre de 2009
"Iñaki" Forcada

En todos los equipos hay uno. O debería haberlo. Ya sabéis: el "currito" picapedrero que no hace más que dejarse la piel, no protestar y, de cuando en cuando, ejercer de estrella invitada dejando a todo el mundo boquiabierto. En este Cáceres 2016 no hay que pensar ni un segundo para encontrarlo: Xavi Forcada.
El otro día cometí la indiscreción de contarlo en el reportaje que escribí sobre él en el periódico. Resulta que le llamo y lo primero que suelta el tío, en vez de "¿Hola?" "¿Quién es?" o algo así, es "¿Dígamelón?". El tipo solo tiene 20 años, pero ha captado la broma retro que viene de uno de los míticos especiales de fin de año de Martes y 13. Aquí dejo el enlace. Hace poco, en esa serie tan fantástica que es Qué vida más triste, mi ídolo Borja Pérez también lo hacía.
La verdad es que me descolocó un poco. Nunca había empezado una entrevista así, porque que conste que ni le conozco personalmente ni mucho menos podía saber que le llamábamos del periódico. Pero ya enternece que haya gente tan desenfadada en este mundo. Claro que todo era un síntoma porque unas horas antes, el jugador se había marcado ese clásico partidazo que de vez en cuando les sale a los picapedreros, pero jope...
18.000 lecturas positivas, como cuando se gana: qué buena aportación de la segunda unidad, cómo se va recuperando a gente que parecía cadavérica (Alex González, sobre todo), qué carácter del equipo cuando la cosa se puso chunga... Sí, podríamos hablar del anoréxico rebote --el problema obvio es que Naymick y Holcomb van demasiado al tapón y pierden la posición-- y demás mandangas, pero dejémosles que disfruten un poquito de las victorias, ¿no?
Forcada me recuerda enormemente jugando a Iñaki Rodríguez, aquel alero vasco --bueno, de Donosti-- que tuvo el Cáceres CB en las temporadas 93-94 (la del quinto puesto) y 94-95 (la de la semifinal Korac). Era un tipo abnegado, especialista defensivo y que podía meter desde 4-5 metros si estaba más o menos desmarcado.
No gozó de mucho protagonismo (era difícil compitiendo con Nebojsa Ilic, Enrique Fernández --con el que había coincidido en el Mayoral Maristas--, Paraíso o Reyes), pero siempre que salió, cumplió sin dar el cante. Como me encanta la basketpedya, aquí tenéis el link para que reviséis sus numeritos. Y tuvo algún minuto de gloria, sobre todo en competición europea. Era un gran perro de presa, un poco lo que se espera ahora también de Forcada, que está claro que no siempre tendrá la inspiración suprema de los 13 puntos y 5 asistencias (toma ya) del otro día.
No sé qué exactamente qué fue de Iñaki, cuyo fabuloso segundo apellido es Erauncetamurguil. En el 95 era aún joven (28), pero sólo jugó un añito más creo que en Cantabria y después se retiró. Al parecer, su familia era bastante de pasta, con negocios relacionados con la joyería.
Mirando un poco hacia atrás, ese mismo papel también lo ocuparían posteriormente gente como Miguel Angel Cabral, Carlos Montes o Ariel Eslava, aunque ya digo que el parecido entre Forcada y Rodríguez me parece el más adecuado. Siempre se necesita personal así.
jueves 22 de octubre de 2009
A ver quién la tiene más pequeña

Curioso tipo Juan Pablo Márquez. No le conozco mucho, como no creo que le conozca mucho la mayoría de la gente que nos hemos cruzado con él en su vida. No digo que sea una persona poco transparente o que oculte algo por mezquindad. En absoluto. Es un estupendo conversador, de los que no les importa hablar de sí mismos. Pero siempre se intuye en él un abismo insondable en esas largas charlas sobre el baloncesto o sobre la vida. Hay personas que son “asina”: uno percibe demasiados matices en ellas como para poder bucear en ese océano decentemente, y más desde la perspectiva del periodista, que siempre damos un poquito de miedo.
Viene mañana el equipo de Márquez a jugar, un partido envenenado, porque ganarlo no se valorará demasiado y perderlo supondrá la primera pequeña gran tragedia de la temporada. Así somos, hay que asumirlo como una parte más del deporte y de Cáceres. Nada que no ocurra en la mayoría de lo sitios, creo yo. Al pequeño hay que ganarle sí o sí, y aunque en la LEB Oro cualquiera pueda ganarle a cualquiera y todos los tópicos que queráis, en el partido el Cáceres es el grande y el Tarragona el pequeño.
Esto me recuerda a una de las más fantásticas teorías de Juan Pablo, sobre el que --no le deis todavía a la X de la esquina superior derecha de esta pantalla—contaré al final de esta entrada un par de anécdotas deliciosas. Es la teoría de que “en el baloncesto, en lugar de competiciones para ver quién la tiene más grande –se supone que el miembro viril--, las hay para ver quién la tiene más pequeña”. Me costó cogerlo al principio, pero luego es más sencillo de lo que parece. Se refiere a que todos los que están en los clubs (sobre todo los entrenadores) luchan entre ellos para convencer al otro de que tienen menos medios y más dificultades que nadie. Veamos un ejemplo.
--Oye, tío, qué problemas tengo. No he podido fichar bien, no hay dinero y los directivos se meten en mi trabajo. Y tengo que entrenar a las 4 de la tarde, con la comida todavía en la boca.
--Baj, eso no es nada. A mí también me pasa lo mismo y es más, los jugadores son unos gualtrapas del 15 que se van de farra y no se saben los sistemas.
--Pues vaya, ojalá estuviese yo como tú. A mí se me ha puesto malo el utillero y tengo a un tío en la quinta fila que está todos los partidos metiéndose conmigo.
--¿Sólo a uno? En mi club, el de la barra del pabellón cobra a 3 euros por una Fanta de naranja y claro, la afición se me mosquea y no anima al equipo. Así no se puede trabajar.
--¿Tu problema es un camarero? Mi americano tiene una reacción alérgica a la nueva pintura que han puesto en la zona y por eso ni la pisa.
--Claro, por eso se pasa los partidos en la línea de 3, que también está dibujada con la misma pintura.
--… Que no, tío, que yo la tengo más pequeña.
--Vete al carajo. La mía es microscópica. Es que ni me la encuentro.
Conclusión: cuanto más pequeña convenzas a la gente que la tienes, más justificados estarán tus gatillazos. Si se corre el rumor de que gastas la de Siffredi, nadie te perdonará que te vayas de vacío de una disco lleno de lobas.
Traducción baloncestística: por mucho que venda menos abonos, poner altas expectativas diciendo que tienes buen material hará que el éxito parezca “trabajo cumplido” y el fracaso, auténtico drama. Y meterá presión, mucha presión. Un concepto que mola así en general con su matiz nietzschiano, pero con el que nadie quiere convivir.
Volvamos y terminemos con Juan Pablo, probablemente el único entrenador en la historia del baloncesto mundial que ha dimitido de dos equipos (dos, repito, dos) cuando era líder de la clasificación: primero, en aquel Don Frío Femenino Cáceres que estuvo cerca de subir. Se cansó de las cosas de la directiva y cogió la puerta, yendo primero y tal. Fue en el 2000, ¿no? Cinco años después, en el equipo de su pueblo, el Qalat de Alcalá de Guadaira, iba primero en la EBA y por lo mismo se largó. Curioso. Síntoma de que le cuesta trabajar cuando no percibe las condiciones ideales.
Al menos parece que va venciendo un problema muy peliagudo que sufría: le costaba muchísimo montar en avión, tenía un miedo a ello más allá de lo racional al respeto que nos da a todos subirnos a esos cacharros. Supongo que sabía que era fundamental para su crecimiento como entrenador y se ha superado. Buena señal.
Es un auténtico obseso del baloncesto, prepara los partidos hasta el más mínimo detalle viendo vídeos y vídeos hasta altas horas de la madrugada. Le pasa como a mí: en mis biorritmos no se contempla levantarse con naturalidad ni buen humor cuando es antes de las 10.
Y otro detallazo enorme que expresa lo que le gusta esto: en la última temporada en LEB Oro del extinto Cáceres CB (2004-05), él, que era segundo entrenador, avaló de su dinero para poder inscribir al equipo, al igual que hicieron directivos y el que era primero, Ñete Bohigas, que, como la vida da muchas vueltas, acabó sustituyéndole en el Plasencia. Por cierto que fue en mayo del 2007 cuando Juan Pablo le ganó por la mano a Piti el banquillo placentino. Curiosamente, si no hubiese sido así, quizás no estaríamos aquí ahora: Piti no se hubiese liado la manta a la cabeza para convencer a todo el mundo de que había que crear un nuevo club en Cáceres para estar en LEB Plata por lo menos.
Viene mañana el equipo de Márquez a jugar, un partido envenenado, porque ganarlo no se valorará demasiado y perderlo supondrá la primera pequeña gran tragedia de la temporada. Así somos, hay que asumirlo como una parte más del deporte y de Cáceres. Nada que no ocurra en la mayoría de lo sitios, creo yo. Al pequeño hay que ganarle sí o sí, y aunque en la LEB Oro cualquiera pueda ganarle a cualquiera y todos los tópicos que queráis, en el partido el Cáceres es el grande y el Tarragona el pequeño.
Esto me recuerda a una de las más fantásticas teorías de Juan Pablo, sobre el que --no le deis todavía a la X de la esquina superior derecha de esta pantalla—contaré al final de esta entrada un par de anécdotas deliciosas. Es la teoría de que “en el baloncesto, en lugar de competiciones para ver quién la tiene más grande –se supone que el miembro viril--, las hay para ver quién la tiene más pequeña”. Me costó cogerlo al principio, pero luego es más sencillo de lo que parece. Se refiere a que todos los que están en los clubs (sobre todo los entrenadores) luchan entre ellos para convencer al otro de que tienen menos medios y más dificultades que nadie. Veamos un ejemplo.
--Oye, tío, qué problemas tengo. No he podido fichar bien, no hay dinero y los directivos se meten en mi trabajo. Y tengo que entrenar a las 4 de la tarde, con la comida todavía en la boca.
--Baj, eso no es nada. A mí también me pasa lo mismo y es más, los jugadores son unos gualtrapas del 15 que se van de farra y no se saben los sistemas.
--Pues vaya, ojalá estuviese yo como tú. A mí se me ha puesto malo el utillero y tengo a un tío en la quinta fila que está todos los partidos metiéndose conmigo.
--¿Sólo a uno? En mi club, el de la barra del pabellón cobra a 3 euros por una Fanta de naranja y claro, la afición se me mosquea y no anima al equipo. Así no se puede trabajar.
--¿Tu problema es un camarero? Mi americano tiene una reacción alérgica a la nueva pintura que han puesto en la zona y por eso ni la pisa.
--Claro, por eso se pasa los partidos en la línea de 3, que también está dibujada con la misma pintura.
--… Que no, tío, que yo la tengo más pequeña.
--Vete al carajo. La mía es microscópica. Es que ni me la encuentro.
Conclusión: cuanto más pequeña convenzas a la gente que la tienes, más justificados estarán tus gatillazos. Si se corre el rumor de que gastas la de Siffredi, nadie te perdonará que te vayas de vacío de una disco lleno de lobas.
Traducción baloncestística: por mucho que venda menos abonos, poner altas expectativas diciendo que tienes buen material hará que el éxito parezca “trabajo cumplido” y el fracaso, auténtico drama. Y meterá presión, mucha presión. Un concepto que mola así en general con su matiz nietzschiano, pero con el que nadie quiere convivir.
Volvamos y terminemos con Juan Pablo, probablemente el único entrenador en la historia del baloncesto mundial que ha dimitido de dos equipos (dos, repito, dos) cuando era líder de la clasificación: primero, en aquel Don Frío Femenino Cáceres que estuvo cerca de subir. Se cansó de las cosas de la directiva y cogió la puerta, yendo primero y tal. Fue en el 2000, ¿no? Cinco años después, en el equipo de su pueblo, el Qalat de Alcalá de Guadaira, iba primero en la EBA y por lo mismo se largó. Curioso. Síntoma de que le cuesta trabajar cuando no percibe las condiciones ideales.
Al menos parece que va venciendo un problema muy peliagudo que sufría: le costaba muchísimo montar en avión, tenía un miedo a ello más allá de lo racional al respeto que nos da a todos subirnos a esos cacharros. Supongo que sabía que era fundamental para su crecimiento como entrenador y se ha superado. Buena señal.
Es un auténtico obseso del baloncesto, prepara los partidos hasta el más mínimo detalle viendo vídeos y vídeos hasta altas horas de la madrugada. Le pasa como a mí: en mis biorritmos no se contempla levantarse con naturalidad ni buen humor cuando es antes de las 10.
Y otro detallazo enorme que expresa lo que le gusta esto: en la última temporada en LEB Oro del extinto Cáceres CB (2004-05), él, que era segundo entrenador, avaló de su dinero para poder inscribir al equipo, al igual que hicieron directivos y el que era primero, Ñete Bohigas, que, como la vida da muchas vueltas, acabó sustituyéndole en el Plasencia. Por cierto que fue en mayo del 2007 cuando Juan Pablo le ganó por la mano a Piti el banquillo placentino. Curiosamente, si no hubiese sido así, quizás no estaríamos aquí ahora: Piti no se hubiese liado la manta a la cabeza para convencer a todo el mundo de que había que crear un nuevo club en Cáceres para estar en LEB Plata por lo menos.
Aquí os dejo una entrevista que hemos sacado esta semana, para el que no haya podido leerla.
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=471826
A ver qué pasa mañana. Ardo en deseos de que llegue la hora.
miércoles 14 de octubre de 2009
Menage a trois de bases

Vaya, parece que está la cosa caliente con los bases, que centran buena parte del debate del Cáceres 2016. Dejando a un lado los tópicos (el base es la prolongación del entrenador en la pista, un equipo nunca podrá ser un buen equipo si no tiene un buen base, etc.), aquí parece que hay algo que hay que ajustar mucho para que funcione. Ni Alex González ni Pavel Ermolinski ni Perico Sala han tenido aportaciones significativas a los partidos: entre los tres suman un irrisorio +3 de valoración en los dos partidos jugados hasta ahora y su acierto de cara al aro ha sido poco menos que nulo. Y más allá de los números, ninguno ha conseguido mover al equipo en ataque, darle con continuidad el balón al compañero en la mejor posición posible.
¿Qué pasa? Es evidente que si durante la pretemporada a Piti le hubiese gustado el panorama, no hubiera hecho ese rápido movimiento en el mercado para traer a Perico. En principio, ese movimiento "degradaba" a Alex a segundo base --suponiendo que hubiese llegado como "primero"--, pero lo que ha pasado es que sus minutos han sido escasos (16 en total), alejados de los 37 de Perico y los 36 de Ermolinski, que por otra parte ha sido el titular. ¿Tiene puesta la cruz el chico? Yo creo más bien que la intención es abrir una encarnizada competición entre los tres para que se despellejen entre sí en el buen sentido, que nadie sepa que tiene los minutos asegurados en determinado rol. Y es un riesgo, claro, pero que puede dar dividendos.
Lo curioso de Alex es que es el base más "normal" de los tres, el menos "diferente", el más "estándar". Intentemos darle la vuelta a la corriente general y miremos lo positivo de su trayectoria más o menos reciente: fue el base titular de un equipo que jugó extraordinariamente bien y primero ascendió a LEB Oro y luego se metió en "playoffs" con sorpresa, La Laguna, aunque ese "relanzamiento de su carrera" no acabó de culminarlo cuando tuvo de competidor a un tipo como Juanjo Bernabé el año siguiente en León. Por lo que transmite, anda flojo de confianza, como si el reto de "despellejamiento mutuo" con los otros dos bases le hubiese pillado de imprevisto. Si es un profesional que merezca la pena, se recuperará y reivindicará su puesto con buenos minutos. Si no, no le veo terminando la temporada aquí.
Sobre Perico ya comenté que resulta embriagadora su evolución en los últimos años, porque cuando llegó a Plasencia lo hizo teóricamente para jugar en LEB-2 (actual LEB Plata, donde había jugado casi siempre) y que se vieron de rebote en LEB Oro y él fue el suplente de Gianella. Lo hizo tan bien en aquella histórica temporada placentina que se ganó muy buenos contratos en equipos ganadores. En ellos difícilmente fue el base principal, pero sí tuvo muchos minutos, sobre todo en los momentos calientes de los partidos. Su peculiar físico le lleva a unir en la misma jugada un inesperado robo de balón en cancha ajena con un fallo bajo aro. Tiene tablas y es competitivo y marcha una cabeza por delante de los otros dos caballos en este jaleo, aunque ande flojete de forma.
De Pavel no hay noticias todavía. Suena maravilloso tener a un base de esas condiciones, con esas posibilidades de progreso. Pero este no es un club de formación que se pueda permitir el lujo de dar minutos y minutos a promesas para ver si se van haciendo, si pasan de ser proyectos apetitosos a realidades refulgentes. Supongo que a él también le ha sorprendido verse en esta situación, con dos competidores en lugar de uno. No hace falta decir que el entrenador no ha perdido dosis de entusiasmo con él, que por su parte intentará que algo a lo que renunciaba en pretemporada --su versatilidad-- se convierte ahora en una fuerza. También parece que es tímido y que eso no le ayudará en la lucha que os comentod con dos "perros viejos", sobre todo Perico.
Ah, una última cosa voy a decir: no creo que si Tomás Bellas se hubiese quedado la situación sería mucho mejor. Ahora a lo mejor recordamos sus "fogonazos" de calidad, pero también su extrema irregularidad e inmadurez. Al igual que Ermolinski, no es un jugador hecho en el que se pueda confiar para resolver problemas de envergadura.
jueves 8 de octubre de 2009
G-12

Venga, sí, ya sé que soy un vulgar imitador de Risto con el titulito. Voy a hablar un poco de los doce jugadores del Cáceres 2016, cómo afrontan la temporada. Espero no ponerme tan ácido como Mejide, que tengo que decir, por cierto, que me cae como una patá en los huevos. Pero alguna chinita tiraré, sí.
Alex González. El gran perdedor de la pretemporada. Debe sentar regular que una semana antes de que empiece la liga te traigan a un competidor para una posición en la que llegaste pensando que ibas a ser titular. Eso se le notó en Tenerife: nervioso, sin sitio... Habrá que verle más: me encanta esa frase de que la grandeza de un hombre no se mide en sus triunfos, sino en su capacidad para levantarse de los fracasos.
Pavel Ermolinski. Al chico le conocemos como "Chigrinskyi" en la redacción. Como se ve, tampoco nos sobra el ingenio. La verdad es que es un prototipo fabuloso de jugador: 2,02, manejo de balón de base, talento a raudales. Lo que habría que preguntarse es por qué no ha explotado hasta ahora y qué va a tener nuestro entrenador de especial que no hayan tenido los anteriores para sacarle al fin lo que lleva dentro.
Perico Sala. Si es tan bueno, bonito y barato, ¿por qué no se le fichó antes? Se ha pegado todo el verano en el mercado y cuando el Cáceres le llamó estaba a punto de firmar por cuatro duros por el Vigo. La verdad es que, al menos en Tenerife, se demostró que era lo que necesitaba el equipo en pretemporada: tranquilidad, conocimiento del juego, darle la bola al compañero en la mejor posición. Curiosa su reinvención como súper base de LEB en los últimos años cuando al Plasencia llegó procedente de LEB-2 sin mucho cartel.
Lucio Angulo. Me cuesta horrores escribir algo negativo de él. Me parece de lo más inteligente que he visto en este negocio en todos los años que llevo en ello. Y no solo me refiero a dentro de la pista, sino fuera. Es ocurrente, tiene gran sentido del humor, ha leído más de un libro y, pese a su tremendo historial, no va de divo. Además, esta temporada podrá hasta jugar de alero si las lesiones respetan al equipo. No solo es el niño bonito del periodista: también lo es el del entrenador.
Francis Sánchez. Después de una pretemporada dificililla --¿alguien conoce un caso en el deporte profesional de jugador que haya tenido que estar de baja por una infección recibida en unas inyecciones?--, el tipo llegó ante sus "ex" y se clavó 19 puntos, siendo el único del equipo que digirió la nueva línea de tres. Vaya mano que tiene y sobre todo qué rápido arma el tiro. Tampoco anda mal de personalidad: ya puede fallar y fallar que no se esconde. Eso sí, temblad el día que no las meta.
Gio Dedas. Había muchas esperanzas en él, pero de momento no las ha cumplido. Su despertar --que aseguran que llegará, más temprano que tarde-- sería una de las mejores noticias de la temporada. Al menos sí está aportando en otro aspecto. Hablan de él personalmente fenomenal: siempre está animando a los compañeros, no pone malas caras pese a que no esté luciendo personalmente y tiene el típico carácter "griego" de competitividad al máximo.
Xavi Forcada. Tres cuartos de lo mismo. Es inevitable ser un abnegado atleta cuando tienes la etiqueta de especialista defensivo y sabes que eres la quinta opción ofensiva cuando estás en la pista. Pero no pasa nada. También tiene una sólida cultura deportiva: lo importante es el equipo, no el individuo. Sonará tópico, pero no demasiadas veces es así cuando hay que pensar en el contrato del año que viene y tus numeritos no están siendo refulgentes.
Randy Holcomb. Es imposible que no te guste. Es fuerte, tiene clase y sabe lo que es ser un líder. Ha penado mucho por esos mundos de Dios y jugar en un país desarrollado debería ser una motivación extra para él. Una pequeña confidencia: es del mismo representante que trajo a Wayne Simien, David Carro, un periodista que también escribe de basket NBA en Gigantes. Un tipo que me cae demasiado bien como para que yo raje de uno de sus chicos.
Drew Naymick. ¿Paquetazo o pieza intimidatoria clave en todo equipo que quiera llegar a algo? Alguno ya empezaba a perder la paciencia con él antes de su solidísima actuación en el debut. John Wayne se autodefinió como "feo, fuerte y formal". Sobre lo primero no voy a entrar, pero de lo segundo y tercero van quedando pocas dudas. Y, oye, Drew, se te agradece que fueses el único del equipo que no se tiró un triple en Canarias. Sabemos que no lo hubieses metido.
Diego Guaita. Todos sabemos que va a tener toda la temporada la sombra de lo ocurrido este verano. Qué mala es la prensa, ¿verdad? Lo cierto es que él es el primero que sabe que ha rendido por debajo de lo esperado y ahí anda, intentando reunir toda la motivación posible para redimirse. Me da que no lo va a tener fácil: mucha competencia en su puesto y el triple más "caro". Pero nunca puede uno dar por muerto a un argentino.
Roger Fornas. Otro buen chico, animador de vestuarios, según parece. De los que cuando se pierde es el primero en intentar empujar a los compañeros hacia arriba. También es de los que conecta con la grada, algo que se echó en falta la temporada pasada. Huele a "tercer pívot" gracias a su corpachón y a su buena mano, aunque tiene todavía mucho margen de mejora, sobre todo cuando recibe de espaldas al aro.
Juan Sanguino. Con el tabique destrozado, tardará algo así como un mes de volver a jugar. Una pena, aunque quién sabe si es mejor así, porque se avecinaba una temporada amarga para él, relegado teóricamente al último lugar en la rotación de pívots. A veces me pregunto si no sería más feliz en un equipo de LEB Plata, teniendo muchísimo protagonismo. Pero luego recuerdo que es de aquí y que mejor que aquí no se está en ningún sitio, ¿no? Sé que no dejará de luchar.
jueves 1 de octubre de 2009
Sí, soy un perrazo...
Toc, toc
¿Hay alguien ahí? Sí, ya sé, soy un perrazo, un gusano, no os merezco. Cinco meses sin actualizar el blog. ¿No has tenido ni diez minutos, capullo? En fin, no tengo excusas. Cuando empecé con esto, me dije a mí mismo que no consentiría que el blog se convirtiese en una obligación, pero que si iba a adelante con ello, seguiría hasta el fin.
Y mis numerosos "fans" (tres o cuatro, aproximadamente) me preguntaban a menudo durante estos meses si el blog había acabado, que si ya no iba a actualizar más. Y yo decía que no, que el tema seguía vivo, que simplemente... No sé, no tengo excusa. Pero mantengo que esto sigue vivo y os prometo (es un decir) nuevas actualizaciones durante la temporada.
¿Qué ha pasado en todo este tiempo? Un poco por encima, que la temporada terminó con el diezmado Cáceres 2016 en mitad de tabla --único equipo de la historia que, en una misma temporada, se le pitó en victorias y se le aplaudió en derrotas-- y que yo, personalmente, contraje matrimonio (aquí es donde va el comentario irónico al respecto, ponedlo vosotros). Eso coló como excusa para el silencio del blog durante algún tiempo: estuve muy liado con los preparativos --en realidad, casi todo lo hizo mi mujer-- y también de viaje, pero en Estados Unidos (tenéis que ir a un sitio que he descubierto, Nueva York creo que se llama) también había internet. Nada, bobadas. Tampoco coló.
De momento, para calentar motores aquí os dejo mi análisis de la LEB Oro que se inicia mañana y que he escrito para el otro blog que "mantengo" (es un decir) en ACB.com:
http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb
¿Vosotros cómo veis la temporada?
La próxima semana, nuevos contenidos más de por aquí, ¿ok? ¿He pedido ya disculpas por no aparecer? ¿Más justificaciones baratas?
Un abrazo.
¿Hay alguien ahí? Sí, ya sé, soy un perrazo, un gusano, no os merezco. Cinco meses sin actualizar el blog. ¿No has tenido ni diez minutos, capullo? En fin, no tengo excusas. Cuando empecé con esto, me dije a mí mismo que no consentiría que el blog se convirtiese en una obligación, pero que si iba a adelante con ello, seguiría hasta el fin.
Y mis numerosos "fans" (tres o cuatro, aproximadamente) me preguntaban a menudo durante estos meses si el blog había acabado, que si ya no iba a actualizar más. Y yo decía que no, que el tema seguía vivo, que simplemente... No sé, no tengo excusa. Pero mantengo que esto sigue vivo y os prometo (es un decir) nuevas actualizaciones durante la temporada.
¿Qué ha pasado en todo este tiempo? Un poco por encima, que la temporada terminó con el diezmado Cáceres 2016 en mitad de tabla --único equipo de la historia que, en una misma temporada, se le pitó en victorias y se le aplaudió en derrotas-- y que yo, personalmente, contraje matrimonio (aquí es donde va el comentario irónico al respecto, ponedlo vosotros). Eso coló como excusa para el silencio del blog durante algún tiempo: estuve muy liado con los preparativos --en realidad, casi todo lo hizo mi mujer-- y también de viaje, pero en Estados Unidos (tenéis que ir a un sitio que he descubierto, Nueva York creo que se llama) también había internet. Nada, bobadas. Tampoco coló.
De momento, para calentar motores aquí os dejo mi análisis de la LEB Oro que se inicia mañana y que he escrito para el otro blog que "mantengo" (es un decir) en ACB.com:
http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb
¿Vosotros cómo veis la temporada?
La próxima semana, nuevos contenidos más de por aquí, ¿ok? ¿He pedido ya disculpas por no aparecer? ¿Más justificaciones baratas?
Un abrazo.
lunes 27 de abril de 2009
Chucu chucu chuuuuu,,,

Me gusta el tren. ¿A quién no? Ver pasar la vida a través de esos ventanales, cambiar los paisajes, saborear el tiempo y un libro, sentir que en un viaje lo importante es el camino, no la meta. Nada que ver con esos autobuses donde, a pesar de medir 1,65, te das con las rodillas en el asiento de delante y con un poco de mala suerte tienes que aguantar a un maleducado al lado.
Soy un adicto al transporte público. Tampoco me queda otra. Me saqué el carnet en 1994, pero no lo he utilizado desde entonces. "Assistant coach" Segalás os podría contar la excepción, la única vez en mi vida que conduje un coche que no fuese el de la autoescuela. Y ciertamente no quedo bien, así es que... Mejor no le preguntéis. Pero no pasa nada. En esta sociedad de hoy pareces un apestado si no tienes coche. Sobre todo si eres tío. Pongamos un ejemplo de conversación cíclica en mi desmotorizada vida.
--¿No tienes carnet? No jodas...
--No. Bueno, sí. Pero como si no tuviese.
--¿Y eso? ¿Cómo es posible? ¡Qué coñazo! ¿Cómo vas a los sitios?
--Pues... En autobús, tren, taxi, me lleva un amigo, ANDANDO... Se pierde independencia, pero... Vivo en el centro en una ciudad pequeña. Mi trabajo está cerca.
--Coño, sin coche no se puede estar, hombre. No se va a ninguna parte hoy en día.
--Pues yo he estado en 14 países del mundo. ¿Tú en cuántos?
--Yo en... Esto... Mmmm.... ¿Cuánto actualizas el Bujacocesto, capullo?
Así es que he tardado más en llegar a los sitios por culpa de todo ese rollo de los horarios, las combinaciones, las teóricas incomodidades que tienen las estaciones, los aeropuertos, los "atracos" que he tenido que meter a veces a gente, los que me han metido a mí los taxistas... Pero se puede vivir sin ello, lo garantizo. Por cierto, alquilo plaza de garaje. Céntrica, eh. Sin coña.
¿A qué viene esto? ¿No era esto un blog de basket cacereño? Ah, sí. Vamos a ello.
El Cáceres 2016 viaja el jueves a Lleida. Según mis informaciones (que no siempre están bien tiradas, hay que reconocerlo) lo hace en autobús. Nada extraordinario. El ritual de lo habitual, que dirían los de Jane's Addiction. El viajecito no está mal en cuanto a kilómetros, pero vamos, nada a lo que no estén acostumbrados ya estos chicos, tanto en ACB como LEB Plata, Oro o la madre que las trajo... Hasta que los Medina's boys nos hagan el aeropuerto "Cano's Village", habrá que esperar a otras fórmulas. ¿Lo verán nuestros ojos?
Pero... Siempre hay un pero... El anterior Cáceres CB, con el actual entrenador del equipo ejerciendo de "assistant coach", protagonizó uno de los más estrambóticos viajes en la etapa ACB cuando se desplazó a Lleida en la temporada 2001-02... ¡en tren! Fue lo que técnicamente se llama "una Julbada". A Alfredo, siempre a contracorriente de todo, se le ocurrió que para romper un poco la dinámica de los viajes en bus sería bueno hacer uno sobre railes. Estirar las piernas, ir al vagón-cafetería. Mezclarse con la gente, fíjate tú. Casi inédito en el baloncesto profesional, exceptuando si los trenes son de alta velocidad.
Entonces no existía el AVE Madrid-Barcelona, lo que dificultaba más la historia. Cogieron ese talgo que salía tempranito (a las 10.00 aproximadamente) y llegaba a Barcelona como a las 8 de la tarde. En Lleida paraba un par de horas antes. Y allí se plantaron. Y el día siguiente ganaron, que conste: http://www.acb.com/fichas/LACB46139.php Ole la "Julbada".
La anécdota dentro de la anécdota la puso Anderson Schutte. El hombre no llevaba apenas tiempo en Cáceres y, literalmente, perdió el tren. ¿Se quedó dormido? ¿No encontró la estación? Alguien tuvo que acercarle a Madrid para que allí se reenganchase "a lazo" al grupo. La pena es que en esa temporada Alfredo ya se había cargado a Pepe Arcega, que es un loco de lo de los trenes. Creo que hasta tiene el carnet de maquinista. Y muchas maquetitas en su casa. Hubiese disfrutado de la experiencia.
Lo que yo digo. El tren no está tan mal. Algún día contaré lo que me pasó viniendo de Lisboa de madrugada, pero es que esto sigue siendo un blog de basket, creo.
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