viernes, 23 de noviembre de 2007

El hombre que realmente lo sentía



Primer vistazo a la foto. La sacó mi colega Enrique Ache y es de la espídica noche del 2 de febrero de 1997, en León, tras darle pal pelo al Barça en la semifinal copera. ¿De quién voy a hablar? No, no de Ansley, ni de Stanley Jackson --grandes héroes de aquel partido--, ni de Enrique Fernández y Santi Abad, ambos de espaldas. No. Para mí el protagonista de la foto y un hombre muy significativo en toda esta historia es Juan Luis Morán. Sí, el calvo que aparece absolutamente eufórico ahí en medio. El delegado. El hombre de club. El maestro de Almoharín. El descapotable. El emigrante retornado. Definitivamente, UNO DE LOS NUESTROS.

En sus años de delegado del equipo, que se remontan a la época de Segunda División --después de que volviese de un montón de años en Badalona en la enseñanza--, nunca fui un gran fan suyo. Teníamos una comunicación correcta, pero había la clásica interferencia molesta porque le dolía cada palabra negativa que se escribiese sobre su Cáceres CB, por mucho que supiese que era verdad. Prefería que le insultasen a él que a su equipo y nunca parecía creerse que realmente él hubiese vivido en primera línea primero el ascenso y luego los éxitos de los primeros años en ACB. Me imagino su emoción, él que se hizo adicto al baloncesto en Cataluña (supongo que muchos saben que es tío de Iván Corrales) y luego se convirtió protagonista, aunque secundario, de la historia deportiva más preciosa jamás contada por aquí.

En 1998 acabó su etapa de tantos años en el club, haciendo de todo, callándose todo, manteniendo el equilibrio de un vestuario de estrellas que poco tenía que ver con el de Corts, Sautu, Porfi Fisac, Espina, Benedé, De Pablos, Javi Esteban, Morcillo... La foto expresa que Juan Luis era el más feliz de todos esos que se veían en la final de Copa, porque él había vivido todo lo malo (las carencias económicas, las derrotas abultadas incluso en Segunda, los sinsabores de las canchas vacías) y era el que con mayor justicia podía disfrutar de lo bueno.

Supongo que ya no se necesitaba un delegado a la antigua usanza, a pesar de que se partiese la cara por conseguir entradas para los peñistas cada vez que el equipo jugaba fuera y cuando le llamaban los de las casas de emigrantes, su "otra" gran pasión. Curiosamente le sustituyó Piti Hurtado (un par de años antes, una complicada operación quirúrgica le obligó a ceder el puesto temporalmanente a Felipe Fernández).

Volvió a la enseñanza, le destinaron a Almoharín, y "amenazaba" con jubilarse un año de estos. No sé si exactamente lo ha hecho ya. Le veo de vez en cuando. Sigue siendo un fanático del basket cacereño, no ha dejado de ir al pabellón y navega bastante por internet, así es que sospecho que es una de las 70 personas que entráis aquí todos los días. No sois muchos, pero me siento muy cómodo. Tanto como cuando pienso en Juan Luis y luego miro esta foto y pienso: qué tipo más afortunado.

5 comentarios:

iron dijo...

Un puto crack, merecidísimo y acertadísimo este recuerdo hacia él.

Se me viene a la cabeza ese último tiempo muerto en el partido del ascenso, después del triple de Jordi. Quedaban 30 segundos y perdíamos de uno, ese día hacía un calor sofocante y dentro del pabellón pues todavía peor. Tengo grabada la imagen de Juan Luis dejando la planilla de estadísticas en el banquillo, cogiendo una toalla y poniéndose a abanicar arriba y abajo ahí alrededor del corrillo.

Entre otras.

wruk dijo...

No existen palabras que definan la dedicación, el entusiasmo y el orgullo hacia unos colores de este GRAN HOMBRE.

Cuando cada viernes nos encontramos en las escaleras del Multiusos, siempre nos dice lo mismo: "Ya estamos aquí, es como una droga". Es la pasión que compartimos.

Respecto a la foto que abre el post, le recuerdo dos horas después, apartado en el Hall del Hostal San Marcos, teléfono en mano, intentando encontrar autobuses y entradas. Los jugadores en corros recibiendo felicitaciones, y él, trabajando para el equipo.

Incluso con un regusto muy amargo, en León, el mejor fin de semana.

Saludos.

Anónimo dijo...

JAVI
Nos haces llorar -o casi- con estos comentarios
Sobre todo al descapotable. Cuando lo haya leido seguro que ha tirado de pañuelo para enjugarse alguna furtiva lágrima.
Pero ¡qué coño! se lo merece. Sino que no se hubiera puesto tan contento

Plumppy dijo...

Emotivo artículo. Se me han amontonado multitud de recuerdos en mi cabeza... Ahora que vivimos un momentos delicado es cuando uno desearía que hubieras muchos "Moranes", aficionados de alma y corazón de los que nunca fallan y que están a las buenas y sobre todo a las malas.
Esperemos que algún día le reconozcan todo lo que ha hecho por el baloncesto en Cáceres. Gran Juan Luís!!!

kmc10m dijo...

Juan Luis Moran, el hombre que siempre enlazaba a los aficionados con toda esa gente que viste con corbata. El hombre al que siempre podiamos recurrir cuando teniamos problema en los pabellones visitantes con las entradas, el hombre que siempre nos saludaba, el que le recordaba a los jugadores que tenian que saludar a los aficionados cacereños que habian viajado desde Caceres para aplaudirles a ellos. Aun hoy te sigo buscando en el banco aclarando las dudas del partido en las estadisticas o faltas personales con la mesa
Por todo ello y por todo lo que has luchado por la existencia del baloncesto en Cáceres MUCHAS GRACIAS JUAN LUIS