domingo, 11 de noviembre de 2007

El anecdotazo de Nwosu



Este post es el último de la semana y va a ser una especie de compendio entre Muoneke y Huesca, los dos temas que he tocado. Para desengrasar un poco de este momento chungo del equipo y reírnos un ratito, hablaré de algo que le sucedió al otro nigeriano de la historia del Cáceres CB, Julius Nwosu, en la ciudad aragonesa donde al Cáceres 2016 le cayó una buena curra el viernes noche.

Me lo ha contado esta misma mañana Tomás Pérez, el histórico locutor cacereño que durante los primeros años en ACB fue jefe del prensa del club. Me lo he encontrado en el fútbol, que me ha tocado ir a hacer para el periódico. Cosa rara. No ha estado mal. !Y no ha hecho frío!

No me voy por las ramas. Según Tomás, tras el partido de Huesca de la temporada 93-94, disputado el 22 de diciembre de 1993 y resuelto con victoria verdinegra (83-91), Nwosu fue requerido para pasar el control antidoping (curiosamente, unos años después dio positivo de efedrina por un jarabe en el Mundial de Grecia'98). Resulta que luego se despistó a la hora de salir del pabellón y alguien no estuvo cuidadoso en el autobús, que arrancó sin él.

Cuando se llegaba a Madrid, Manolo Flores le dijo a Brabender: "oye, despierta a Julius que me parece que dijo que se quedaría contigo en Madrid". Fueron a la parte de atrás del bus y el tío no estaba. Imaginaos las caras de la peña.

Llamaron al hotel del equipo en Huesca y, efectivamente, allí había aparecido el pívot con el lógico cabreo y pidiendo una habitación. Se le tranquilizó y se tomó una "económica" solución: pagarle un taxi hasta Cáceres que le costó al club unas 50.000 pelas. Para rematar, Nwosu estuvo durante buena parte del camino protestándole al taxista porque le conducía "dirección Badajoz". "Badajoz no, Cáceres, Cáceres", le decía. El conductor, que no sabía inglés (Julius tampoco mucho, la verdad), le intentaba explicar sin mucho éxito que era el camino adecuado, que era cuestión de señalización únicamente porque la autóvía llevaba a Badajoz y no a Cáceres, que había que desviarse en Trujillo.

Nwosu también será recordado por aquel reportaje del As en el que salía medio desnudo corriendo por el campo. Un día de estos os lo busco en el archivo, que siempre es bueno para subir las visitas meter un poco de pornografía. Parece que se retiró el verano pasado tras el Mundial de Japón, pero no estoy del todo seguro.

En fin, cosas veredes...

6 comentarios:

iron dijo...

La anécdota del taxi es buenísima, y la foto del periódico fue muy comentada en su momento.

Menudo físico que tenía el amigo Julito, recuerdo que empezó la temporada flojísimo y parecía que iba a ser un fracaso total. Luego vino a reivindicarse en un partidazo precisamente contra el peor rival posible: el Madrid de Sabonis.

A partir de ahí ya sí cumplió decentemente el papel que supuestamente tenía encomendado: Poner el contrapunto en la zona para equilibrar el juego de Ray Brown.

Hubo un partido, de esos que perdimos al principio anes de encadenar aquella racha increíble, en el que Nwosu apenas jugó, y Gavaldá, que era el entrenador rival (no recuerdo el equipo) vino a decir que si él tuviera la suerte de contar con tres extranjeros no dudaría en ponerlos siempre en pista. Su equipo había empezado la liga con solamente dos americanos.

Anónimo dijo...

que cagada más grande!jeje, pero bueno no pasa de la anecdota. vamos caceres!!!

Anónimo dijo...

Iron el rival era Huesca (que casualidad) y el partido se jugo en Sevilla (1ª jornada de liga) fue el partido del exilio por estar sancionado el campo por los incidentes de la temporada anterior en el partido ante el Breogan, con los recursos y apelaciones se consiguio jugar los dos partidos del play off en Caceres y por lo tanto la siguiente temporada se jugo en el exilio fue en el Pabellon San Pablo de Sevilla. Se perdio, con mal partido de Nwosu e Ilic.

Angel dijo...

Ha este moreníto tan simpatico lo lleve en mi taxi.Muy salao era el tío!

Angel dijo...

Para que lo sepas...Ortíz,el taxista es el que te felicitó por la retransmisión.

Un saludo.

Javier Ortiz dijo...

¡Impresionante! Qué pequeña es esta ciudad. Seguramente me hayas llevado a mí alguna vez también a algún lado, soy el hombre sin coche.
Seguro que, como eras un taxista que trabajaba bastante con el club, tienes alguna cosa buena que contar. Se admiten maldades.