lunes, 6 de mayo de 2013

Road to Lugo (II)

Los jugadores del Cáceres festejan la victoria el domingo (Foto: Luis Cid)
En fin, chicos, que dentro de un par de horas me tenéis camino de Lugo otra vez para contar lo que suceda antes, durante y después del quinto partido del 'playoff' ante el Cáceres. Hace 24 horas no muchos confiaban (confiábamos) en esto, después del 'baño' del viernes, pero la serie está igualada de nuevo y la batalla psicológica vuelve a estar ligeramente inclinada a favor de los extremeños, que saldrán mañana sin presión al Pazo, sabiendo que, aun en el caso de derrota, habrán terminado la temporada con buena cara.

Aquí podéis leer mi crónica del partido de ayer y aquí lo que escribí un poco sobre el ambiente y lo que dijeron los entrenadores.  Me llamó especialmente la atención lo que señaló Carlos Frade tras el partido: "Si nos quieren ganar, van a tener que echarnos a patadas del pabellón". Por descontado que nadie lo interprete como una declaración violenta ni nada por el estilo. Está siendo una serie modélica en ese aspecto, sin piques sucios entre los jugadores ni declaraciones altisonantes. Pero sí expresa un poco el espíritu con que su equipo viajó ayer noche a Lugo: recuperadas las señas de identidad el domingo, toca vender carísima la derrota, despedirse de la temporada, si es así, siendo el Cáceres.

En esta línea es encomiable el esfuerzo de todos los jugadores, alguno saltando a la pista claramente lesionado como Olu Ashaolu, que se incorporará esta tarde al hotel de concentración porque esta mañana ha sido tratado de su dolencia en una pierna en Cáceres. Ahora está muy sobado este concepto de "los valores", porque suena algo engolado, pero es así: los de este equipo son absolutamente primorosos, aunque la calidad no sobre. Pero es fantástico verles en las distancias cortas, cómo se apoyan todos a todos, cómo se entregan, cómo disfrutan de su profesión.

A nivel personal, voy a contar una cosilla: mañana es mi cumpleaños. 39 ya. En fin, lo malo no es cumplir uno más, sino saber que queda uno menos. Además, dicen que los 40 son los nuevos 30. Creo que será la primera vez en mi vida que me pillará este día fuera de casa, pero estaré encantado de que eso pase mientras os intento contar mi visión de lo que sucede, disfrutando de mi profesión y de mi papel en este tinglado del baloncesto cacereño. Si ya es con una victoria, mejor que mejor.

Esta noche intentaré daros una última hora desde el hotel.