
Se nos retira Gabe Muoneke, aunque yo de momento lo pondría en cuarentena. Tiene 32 años y algo de basket todavía en el cuerpo como para poder ser protagonista de algunas basketball odds. Este deporte no llorará por él, desde luego. Aquí nos dejó un puñado de puntos y rebotes y hay que agradecérselo, dentro de una variadísima carrera. No me resisto a hacer un copia y pega con todos los equipos por los que ha pateado: Fort Wayne Fury, Chicago Skyliners, Trenton Shooting Stars, Pınar Karşıyaka, Boca Juniors, Columbus Riverdragons, Santurce Crabbers, Purefoods TJ Hot Dogs, Roanoke Dazzle, CÁCERES CB, Houston Rockets, Beijing Aoshen, Coamo Marathon Runners, Busan KTF Magic Wings, Coamo Marathon Runners, Seoul SK Knights, Ponce Lions, Zhejiang Guangsha, Saba Battery, Charlotte Bobcats, Rio Grande Valley Vipers, TAU Cerámica, Saba Battery, ASVEL Villeurbanne y Energa Czarni.
¿Tomasteis aire ya? Para el que no se acuerde, fue el sustituto de Deon Thomas en la temporada del descenso, la 2002-03. Lo raro fue que viniese, la verdad. Primero, porque los jugadores no quieren fichar por equipos que están en bancarrota, sustituyendo a otro tío que se ha ido porque no cobraba. Y segundo porque el tipo no estaba para ACB, no. Por lo que me contaron entonces, era el único que admitía venir sin cobrar un adelanto, ansioso como estaba de hacerse un nombre en Europa. Si Manolo Hussein creía que iba a salvar la nave con un "4" así, estaba bastante equivocadillo.
Nigeriano criado en Estados Unidos, ya desde el principio levantó dudas. Googleando un poco me encuentro con un análisis mío sobre su primer partido, uno ante el Real Madrid. Curioso de leer con cierta perspectiva. Hace poco lo comenté en otra entrada: nada más verlo nos parecía "undersized", de escasa talla para jugar ahí abajo, 1,98 pelados quizá. Seguramente soy uno de los tíos menos apropiados para juzgar a la gente por su tamaño, pero si no tienes centímetros para jugar ahí abajo, por lo menos échale fuerza. Es lo que han hecho grandísimos reboteadores como Charles Barkley o Jerome Lane, por por poner dos ejemplos facilitos. Ninguno de los dos llegaba a los dos metros.
Muoneke no estuvo mal en ataque en sus 16 partidos aquí (25 minutos), promediando 14,1 puntos. Pero la risa es que cogió 3,8 rebotes, una cosa un poco tremenda. Al pobre Kevin Thompson --ese sí que era un jugador superlativo-- se le acumulaba el trabajo. Así es que era normal que aquello no funcionase, con Hurl Beechum tirando todo lo que le llegaba a las manos, Joffre Lleal y Ariel Eslava corriendo arriba y abajo como pollos sin cabeza y una pareja de bases formada por Ferrán López y Mike Hansen muy poco dinámica, por decirlo de una manera suave. Aquel olor a descenso es insoportable incluso ahora.
Cuando escribí aquello del debut de Muoneke me faltaba un dato, una anécdota, de la que me enteré después. Resulta que aquel partido era por un domingo por la mañana. Se presentó en el pabellón sin las botas, pensando que se jugaba por la tarde, y tuvieron que salir corriendo a por ellas. Era un "show". Dentro de las habituales risas en la sección de deportes del periódico, nos pegamos unas cuantas por el hecho de que un peculiar compañero nuestro era apodado "Peneque" --como el personaje de los Gorgoritos, ¿alguien se acuerda?-- e hicimos una rima fácil: "Muoneke, primo hermano de Peneque".
Más sangrante fue lo sucedido semanas después en una de esas duras derrotas tan características de la época. Fue en Manresa. Después del partido, en el vestuario, Ferrán López se quejó (en español) de la actuación de su compañero aludiendo a su color de piel. Para sorpresa de todos, Muoneke lo entendió, se levantó y estampó a "Ferri" contra la pared. Cuentan que si no hubiera habido gente agarrando, lo hubiese matado.
Después, "Gabe", el hombre que decía que no llevaba tatuajes porque era católico, continuó un bizarro peregrinar de acá para allá, con obligada escala los veranos en la lucha por un puesto en un "roster" de la NBA que nunca se le abría. Un hombre es a veces esclavo de sus sueños y durante algún tiempo hemos estado leyendo en su blog de Hoopshype sus amargas cuitas al respecto. Hay una norma general respecto a todos los jugadores de baloncesto del mundo (extensible a deportistas): todos se creen mucho mejor de lo que son y que tienen que jugar mucho más y tirar muchas más bolas. Pero en su caso, esta tendencia se multiplicaba por mil. Ya se vio hace poquito en el Tau que ni siquiera resolvía mucho como jugador complementario. Hincharse a anotar en ligas exóticas es mucho más sencillo que ser octavo hombre en la ACB.









