jueves, 10 de febrero de 2011

Mi vida en Palacio


En el mundo hay sitios en los que, pese a no acudir mucho a ellos, te sientes especial. No necesitas estar constantemente visitándolos para percibir unas vibraciones particulares. Y vas poco, sí, pero la casualidad o la voluntad te acaban llevando allí de vez en cuando, para que te reencuentres. Para mí, uno de esos sitios es el Palacio de los Deportes de Madrid, al que mañana viernes volveré.




Sí, muchachos, me voy a la Copa del Rey. Solamente será un sorbito, los partidos del viernes. Otras obligaciones me impiden pillarme la recomendable borrachera entera de 7 partidos 4 días que empieza hoy. Lo malo es que me perderé el Cáceres-Huesca que tenía realmente curiosidad por ver. Soy de esos aficionados al baloncesto que disfrutan con marcadores centenarios como el que seguro que habrá en el Multiusos, o casi. Llamadme poco purista o dominguero, pero es preferible un intercambio bobo de canastas que esas sesiones espesas de “defense, defense”.



Vuelvo al Palacio de los Deportes, decía, donde he estado pocas pero significativas veces, decía también. La primera fue un 26 de septiembre de 1992, en el primer partido fuera de casa del Cáceres CB en la ACB. Derrota clara ante el Madrid de Sabonis, 93-78, todo dentro de la lógica. Lo importante no fue eso. Lo importante fue el impresionante éxodo de unos 3.000 (habéis leído bien, 3.000) cacereños que acudieron aquel día al pabellón de Goya para animar a su equipo. Hay que recordar que se habían ganado los dos primeros partidos ligueros (inexplicablemente, ambos jugados en casa, ante Joventut y Fórum) y que la euforia se había teñido de un acento catovista ciertamente irresistible.

3.000 personas, así, por lo bajo. Cada canasta de Berwald o Kevin Pritchard atronaba en el viejo recinto, pero no recuerdo haberle prestado una atención exclusiva al partido, sentado en la fila de prensa, justo a pie de pista, con tipos como Vicente Salaner a los que había admirado y admiro durante los años anteriores. También me despistó el altísimo techo de la cancha, o sus gigantescas gradas supletorias, o ese túnel de vestuario vetusto. Pero todo hecho de un material mitológico para mí, que había pasado la segunda mitad de los años 80 viendo partidos por la tele del Madrid y del Estudiantes, o el Open McDonalds de los Celtics, o la fase final del Mundobasket. Todo allí, sí. Y yo estaba sentado allí, tapándome dificultosamente la boina de chico de 18 años.

Volví otras veces al Palacio, siempre con derrota, claro. A mí no me importaba demasiado. No he estudiado fuera de esta ciudad, así que aquellas excursiones a Madrid eran toda una aventura: visitar Discos del Sur o la FNAC, que mis amigos que sí estaban allí me llevasen a Cats o terminar dormitando en un portal de Argüelles y luego pillar agonizante un inmundo Regional en Atocha.

Aquel Cáceres se arrugaba especialmente cuando pisaba la Plaza de Dalí, me temo, hasta que un día, en la temporada 95-96, los chicos de Manolo Flores se impusieron al Madrid, la única vez que lo harían a domicilio en 11 años en la ACB. Yo no estaba, aquella vez no tocó excursión. Pero el destino siempre te da una revancha, o eso quiero creer: una luminosa mañana de domingo, una canasta de Bruno Hamm en el último segundo suponía la victoria del Cáceres 2000-01 sobre el Estudiantes y prácticamente la clasificación para la Copa del Rey de Málaga. Pero eso es otra historia.

Por todo esto sentí una punzada en el estómago cuando unos meses después, en junio del 2001, el Palacio sufría un pavoroso incendio (frase hecha, lo sé) y lo reducía a cenizas. Pero en el fondo estuvo bien aquello, porque obligó a hacer algo nuevo y moderno, no el pabellón obsoleto (construido en 1960 donde antes estaba una Plaza de Toros) que simplemente se pensaba reformar con vistas a la candidatura olímpica madrileña.

Lo que quedó de aquello es una obra maestra de la arquitectura deportiva, pienso yo, que no tiene nada que envidiar a los pabellones de la NBA. Incluso es más acogedor, sin perder una gran capacidad. El sitio perfecto para la competición más perfecta que ha engendrado el baloncesto español. Es curioso que casi todos prefiramos la Copa a la Liga, ¿verdad?

Hasta hace dos años no lo visité, en la Copa del 2009, y me volví a quedar prendado. Un enamoramiento que confirmé en septiembre de ese año cuando acudí a un concierto de Leonard Cohen allí mismo tras unas cañas por La Latina. Qué placer ver a ese digno vejete con su voz ronca dando lecciones de poesía, chicos. "Me sumergí en una avalancha / que cubrió mi alma".

Mañana vuelvo. Felicitadme.

8 comentarios:

son of a plumber dijo...

El Palacio, buahhh, qué recuerdos, siempre que fui acabamos palmando, de hecho recuerdo un partido de domingo por la mañana en el que fuimos apalizados sin contemplaciones por el Madrid por 92-59 en la temporada 97-98, ésa en la que la intención era hacer un equipo para pelear muy arriba, tras el éxito de la Copa en la temporada anterior, y se acabó jugando el play-out contra Ourense con medio equipo nuevo. Esa misma temporada, otra paliza, ésta ante Unicaja por ¡¡¡41 puntos!!! acabaría con la segunda época de Manolo Flores en el banquillo y supondría la vuelta de Manel Comas, quien finalmente conseguiría la permanencia, un objetivo menor para lo que se pretendía aquel año en el que e apostó por la pareja Godfread - Alibegovic, de campanillas en un principio pero que acabó naufragando con estrépito, los dos acabaron fuera del equipo, el norteamericano parece que hizo volar una silla tras un partido de competición europea en el vestuario y con no muy buenas intenciones y el segundo no sobrevivió a Comas, eso de no pisar la zona al del bigote no le molaba mucho.


Lo dicho, en lo deportivo, vaya suplicio los partidos en el Palacio, también recuerdo un partido en la temporada 98-99, precisamente el que cerraba la liga regular aquella temporada, la de Pesquera y la del tercer americano con el que nunca se llegó a dar en el clavo, el partido, cómo no, también, aunque me reportó otro tipo de satisfacciones xD. Uy, uy, y otro en el que conseguí en una tienda de discos un CD un tanto friki, raro, raro, raro que aún me pregunto cómo pudo llegar hasta allí.


Hay que ver para lo que dan unos añitos en la ACB, ahora miro a Valladolid en la Copa, con toda esa ilusión que se ha generado en torno al equipo de Fisaac y me recuerda la que teníamos nosotros cuando fuimos las dos veces o cuando fuimos a jugar contra el Madrid de Sabonis al Palacio, puede que suene a coña pero después de vencer a Joventut y a Fórum Valladolid en casa parecía que podíamos dar la machada y la machada.


Ya sé que los nuevos tiempos no son demasiado buenos para hacerse pajas mentales pero estaría chulo volver por allí, a jugar que si en la Caja Mágica, que si en el Palau, que si en el San Pablo, en la Fonteta, en el Pisuerga...qué bonito, qué bonito todo, xD.

Juan dijo...

Gran relato!

Tras el COU en Cc, fui a Madrid a estudiar y estuve en el Palacio como abonado del Estu un par de años, así que le tengo cariño.

Presencié la victoria sobre el Real Madrid Club de Fútbol a la que aludes, en una de las mayores exhibiciones en cuanto a dominio del partido ejercido por un jugador que yo recuerde: la de Chris Smith. ( Podrías poner las estadísticas )Una pasada.

Ese día Lyman, vikingo irrecuperable, estaba junto a sus padres algunas filas por debajo de mí, y todavía puedo verle todo orgulloso con la victoria de "sus" paisanos.

Recuerdo especialmente con cariño el día que vi a Nando Vicario jugar contra la sección de baloncesto del club de fútbol... Mentiría si dijera que me acuerdo con quién se emparejó en los dos minutos que jugó ( Herreros, Angulo, Bodiroga... ) No sé... pero ver a alguien que conoces desde enano jugando ahí abajo fue estupendo.

Me alegra que vayas al Palacio. El año pasado pude ir al gigantesco BEC en Bilbao y disfruté mucho. Atento a la afición del Caja Laboral que a mí el año pasado me impresionó.

El nuevo Palacio está muy bien. Acudí junto a mi padre a ver el Europeo de Atletismo Indoor - creo que coincidió con su inauguración- y me gustó. Lo que es impagable es que está en plena calle Goya, en el centro... Las otras grandes canchas de Madrid pillan más lejos...

Pásalo muy bien, y cuéntanos qué te dice David Carro sobre próximos americanos en Cáceres.

Un abrazo

P.D.: Acabo de leer que Sloan dimite. Esa es la noticia del año en la NBA. Cómo me gustaría oír a Montes comentar la jugada!

Juan dijo...

Coño, acabo de ver las estadísticas en el enlace... Veo que Sellers y Rogers hicieron grandes números...

Aun así, mantengo lo dicho. Fue sensacional el partido de Smith. DIrigió al equipo con una maestría tremenda.

Abzos

Alfiz dijo...

Texto delicioso que me hace recordar, a mí también, el viejo pabellón que conocí en una excursión del instituto.

Ignacio dijo...

Estimado Javier,

el partido contra Estudiantes que mencionas, decir, que aunque la canasta clave la anotó Bruno Hamm (menudo acierto... Creo que luego regresó a Francia), fue José Antonio Paraíso quien nos guió a Málaga con un partidazo en el antiguo Palacio. Recuerdo que fue portada de la Gigantes: me juego contigo una caña (hay imágenes que se quedan grabadas).

Lo que no sé si ése fue el partido que nos llevó a Málaga, o fue en casa contra el Breogán de Luego (el único partido que un club profesional cacereño ha hecho llenar las 6.184 butacas del Multiusos. A parte, Selección Española de Baloncesto, Fútbol Sala, Master Series de Tenis y mítines del PSOE).

Un abrazo, Popo.

Ignacio dijo...

Por cierto,

la participación verdinegra en el antiguo Palacio (en la temporada 92-93) no acabó en la 3era jornada de aquella temporada; Kevin Pritchard jugó el All-Stars de la ACB cuya sede fue Madrid, e instalación este vestusto pabellón. No sé si participó en triples, en el partido, ¡o en ambos eventos!

Un abrazo, Popo.

lyman dijo...

Para todos los que nos encanta el basket el Palacio es un sitio muy especial. Aún recuerdo la impresión que me dejó ver el espacio hueco, a lo "zona cero", después de que el viejo Palacio quedase reducido a cenizas.

En el nuevo ya he visto unos cuantos partidos, e incluso ¡¡he cenado y copeado¡¡ (tiene un restaurante-disco en uno de sus laterales por Fuente del Berro, creo)...soy de los firmes partidarios de la vuelta del Real Madrid y del Estu al Palacio, no ya sólo por la situación céntrica sino porque me parece más que adecuado para un partido de baloncesto (más desde luego que la Caja Mágica).

Recuerda bien Juan lo que disfruté en aquella victoria contra el Madrid de Savic, Arlauckas y demás. Isma Santos declaraba esa mañana (en Marca??) que Cáceres era un equipo muy peligroso si empezaba a acertar desde el exterior...desde luego, estuvo sembrado Chris Smith dio un recital de juego, con un timing de parar y tirar muy "NBA" y que, al menos en esa época, no tenían muchos exteriores en Europa. Y, sí, siendo un madridista reconocido e irredento, nunca he sido capaz de animarlo frente al Cáceres. Siempre, siempre, quería que ganaran los verdinegros, de mi ciudad. Lo que no tengo tan claro es que eso me ocurriera en fútbol,...

También tiene buena memoria Popo: Pritchard jugó aquel All-Star e incluso salía en la portada de Gigantes, como "secundario" (con uniforme naranja-azul) en una imagen de rebote en primer plano. Creo que participó en triples, pero de eso no estoy seguro.

Saludos

Javier Ortiz dijo...

Gracias por los comentarios, como siempre.

Popo: Pritchard participó en aquel All Star y estoy casi seguro de que fue titular, pero se retiró al principio con un pequeño esguince y no volvió a jugar. Lo puedo mirar.
Además, en principio estaba seleccionado para el concurso de mates del día anterior, pero Fariñas consiguió que no acudiese para evitar riesgo de lesiones.