viernes, 4 de febrero de 2011

El "no debate" de los viernes

Me resulta llamativo que en una ciudad acostumbrada a criticarlo todo, a que nada parezca bien, no se haya dicho nada en los últimos años sobre que el Cáceres 2016 juegue los viernes. Es un síntoma de que todo el mundo está contento con esto, no como, por ejemplo, en Plasencia, donde sí que hay un grupo de gente (no sé si mayoritario) que prefiriría cambiar los sábados por los viernes.

Es curioso. El baloncesto históricamente fue en Cáceres un deporte de domingo por la mañana, aunque ya en la última época en Segunda se cambió a jugar los sábados por la tarde. En ACB por supuesto que era una tradición irrompible los sábados y cuando había obligación por lo que sea de jugar el domingo (ya sea por la mañana o por la tarde), la cosa no era lo mismo.

Cuando se produjo el descenso a LEB, muchos consideramos negativo que la directiva entonces presidida por Juan Francisco Luis no pidiese a la Federación jugar los sábados. Se pasó a los viernes y fue una transición positiva, contra el pronóstico de muchos, que se ha refrendado en la nueva etapa del Cáceres 2016. Ya nadie imagina el basket los sábados por la tarde (seguro que iba menos gente), y a muchos se les hace difícil cuando por temas de calendario hay que jugar en domingo. El baloncesto se ha adueñado de los viernes, y para bien, por mucho que dé la impresión de que muchos llegan un poco tarde, entre sus obligaciones laborales y las pequeñas colas que se forman.

Tanto es así que ahora lo inimaginable sería subir (sí, ya sé que no puede ocurrir por motivos económicos, esto es simplemente una teoría) y pasar otra vez al sábado o al domingo, porque la ACB no te permitiría seguir en viernes. Los viernes son preferidos porque, como dicen muchos muy gráficamente, "ves el basket el viernes por la noche, te lo quitas de encima y ya tienes el fin de semana libre para ti". O sea, que las canastas de tu equipo ya no son lo principal: antes, el ocio de Cáceres giraba alrededor de lo que hiciesen los chicos de verde; ahora, es una opción más para elegir.

3 comentarios:

Juan dijo...

Das en el clavo amigo... antes todo giraba "alrededor del juego", y ahora es sólo una opción más...

Santiago, casualmente próxima parada de la chavalada cacereña, es precisamente el modelo a imitar. Me dicen que lo de la Copa Príncipe era un espectáculo... Allí, al parecer, en vez del " You´ll never walk alone" canta todo el pabellón una especie de Rianxeira que pone los pelos de punta... Aquí toca conformarse con la mitad del aforo, aunque siempre quedará el " redoble"...

En cualquier caso, tener baloncesto en Cáceres merece la pena.

Cuídate y recuerdos a todos los lectores DIARIOS de " The Guardian" - que alguno hay.-

Ignacio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ignacio dijo...

- El Plasencia lleva años jugando los Sábados por la tarde (incluso cuando jugaba en Oro). La nueva Directiva, este verano, en la página Facebook del Club, publicó una encuesta sobre cuándo querían los aficionados/socios que jugase el equipo. Y sí, ganó el Viernes por la tarde, pero la Directiva impuso su ley y no oyó a los aficionados/socios, y claro, estos, con toda la razón, pusieron el grito en el cielo.

- Como consecuencia de la última razón, yo digo mi humilde opinión a la Directiva de Álvarez, y, de paso recuerdo, unas palabras que dijo Fede Pozuelo en una de sus primeras ruedas de prensa como Head Coach del nuevo club fundado en el verano de 2007: no podemos luchar contra el Madrid, Barcelona, ni contra la Selección Española, es absurdo, siempre saldríamos perdiendo. Amigo, si pones un partido de baloncesto un Sábado a las 19:00, date por muerto, incluso un Domingo a la misma hora.

- Recuerdo cuando descendimos a LEB Oro hace años, pensaba: vaya pereza los Viernes. Me ponía en la piel de la plantilla y en la planificación de la sesión semanal, y pensaba: si se juega fuera, el Jueves lo "pierdes", ¿a entrenar el Domingo? ¡Qué corta se hace la semana! A mí personalmente me gustan los Viernes: tengo la noche resuelta y tú lo sabes bien Javier, que se suele acabar en la Madrila...

Un abrazo, Popo.