miércoles, 11 de noviembre de 2009

De afición a aficionados


Parece que durante los últimos días el debate no se está centrando en el equipo o el entrenador (bueno, sí, sobre el entrenador sí, pero a eso ya estamos acostumbrados), sino sobre la actual actitud de un protagonista que ha sido clave para el surgir y el resurgir del baloncesto cacereño: la grada. La pitada del otro día ante el Clínicas fue un momento paradigmático, no miremos hacia otro lado.


Es francamente resbaladizo hablar de la afición. Más bien lo es hablar mal, sobre todo después de tantos y tantos años hablando maravillas, diciendo que era la mejor de España y tal, la "Salónica" de la ACB y todas esas zarandajas que nos inventamos en la prensa y que seguramente respondían a una poderosa realidad. Ahora ya no. Si hay algo en lo que ya estamos todos de acuerdo es que ya no somos (sois) la mejor afición de España.


Pero lo peligroso, ahora que me doy cuenta, no es hablar mal, sino más bien generalizar. Porque más que tener una afición, hemos pasado a tener aficionados, cada uno de su padre y de su madre, con sus opiniones, sus actitudes, sus filias y (oh) sus fobias. Así es que cualquier cosa que se diga en general de la afición a mí ya no me vale demasiado. Simplemente hay espectadores que acuden a presenciar partidos y cada uno lleva en su mochilita una vida y una forma de ver las cosas. La foto del gran Rufino en el periódico de hoy lo ilustra: unos agitan el "A pie de pista", otros siguen sentados.


Así es que sería injusto meter en el mismo saco al que anima todo el partido y al final aplaude, sea cual sea el desenlace; al que está callado y observa, comenta con naturalidad lo bueno y lo malo de las jugadas con el compañero de asiento aunque no le conozca de nada; al que cree que podría hacerlo mejor que los tipos de la cancha y el tipo del banquillo; al que está callado y tranquilo siempre y cuando se va sigue con su vida normal y al que, finalmente, está deseando que las cosas se salgan de madre para poder expresar su furia, ya sea contra los árbitros, los rivales o, como últimamente, el propio equipo de casa.


Es lo que hay. Antes se podía teorizar en general sobre lo que me dio un día por llamar "los fieles a la religión verdinegra" (las primeras cosas que escribí en serio eran las crónicas de ambiente de los partidos de la temporada del ascenso) y ahora ya no, ya no. No hay nada que caracterice globalmente a los que pagan su entrada o su abono y se sientan en esas butacas verdes: tan injusto es decir que es animosa y va a muerte con el equipo como que es desagradecida y feroz. Se ha dejado de ser una masa para afrontar una profunda atomización en la que, en la apoteosis del liberalismo, cada uno tiene que tener su pequeña actitud propia, su pequeña filosofía de cómo ve al Cáceres 2016, cada uno forma una mini-peña de un componente.


Es, lamentablemente, el problema: no ir todos a una, permitir que la individualidad devore al colectivo, no sentir que el Multiusos sea un templo al que se acude cada dos semanas en la búsqueda de un valor profundo. Justo lo que muchas veces le reprochamos al equipo nos pasa a los que deberíamos ser más Cáceres 2016 que ellos.


Estoy en contra del pensamiento único, de intentar imponer que todos tengamos que percibir las cosas de la misma manera. ¡Qué aburrido sería todo! Además, en cierto modo en 1992 también había partidarios o bien de De Pablos o bien de Romero; gente que pensaba que Okac era un torpón y que Fariñas nada más que vendía humo dentro de ese particular paroxismo en la banda. Pero había una sensación de unidad, de que las canastas del rival nos las metían a todos y que eran culpa de todos, no sólo de los que estaban en el parquet.


Eso se prolongó durante mucho tiempo, pero hubo un momento en que nos despistamos y todo cambió, se produjo un cansancio en los últimos años en ACB --en los que el ambiente era prácticamente igual que el de ahora-- del que pensamos que nos habíamos curado, repuesto, escarmentado. Y no es así. La autodestrucción es a veces tan tentadora... sobre todo cuando algo que debería ser colectivo, se articula individuo a individuo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

hombre, el de la foto de la perilla, el dia que lo vea por la calle lo voy a preparar

RESPETO. dijo...

En los últimos días, desviando la atención, se esta intentando criminalizar a la afición que con su dinero esta acudiendo al pabellón Multiusos . Todo porque el equipo recibiera una bronca importante en el transcurso de la segunda parte contra Clínicas Rincón, en un partido que ganaba de 12 en el descanso y terminara perdiendo de 19 al final. Enfocando el tema en el nivel de afición que tiene este Cáceres, se esta realizando una llamada a que la critica no se haga en el transcurso de los partidos. Para ello se aduce a los malos aficionados que gritan al entrenador o jugadores, acusándoles de todos los males que padece el equipo e incluso cargando contra sus personas, en comentarios dejados en foros de Internet y el periódico Extremadura, donde han llegado a publicar una foto, en la que parte de esos aficionados, abroncan el mal juego de su equipo.

A mi parecer, resulta un debate vano, llevar todo al espacio que ocupa el aficionado. Cada cual que acude a un espectáculo, tiene una opinión que no tiene por que ser formada. Resulta sospechoso, que el sentido de la derrota se quede solo en el gran numero de aficionados que abuchearon el juego cacereño. Justo el mismo número que lo aplaudiera en la primera parte.
Hay debate en torno a la grada, porque esta existe. Quizás, si todo se resume a las protestas que no son dirigidas por nadie, como se sospecha en muchos sitios, si el silencio y el verde de las butacas reinara en cada uno de los diecisiete partidos que juegue el Cáceres 2016 en el pabellón, no se estaría hablando del tema, pero ni para mal ni para bien. No existiría motivo de charla.

Quizás la mejor de las maneras de terminar con el debate de ser o no ser una afición buena, sea la respuesta. La respuesta como en todo deporte, se marca a través de los resultados. En el deporte la mejor o peor manera de dar la razón es el balance.
De hay a pensar que las opiniones de cada uno puedan a llegar a poner fin al baloncesto en Cáceres, no es otra cosa que amedrentar.
Con el respeto debido por todas partes, todas opiniones son buenas. Que la razón la de o la quite el juego del equipo y sus consecuencias.

Macario dijo...

Antes de escribir nada, mis respetos al Alcorcón, y mi más sentido pésame a los aficionados madridistas por el ridículo más espantoso que jamás han visto mis ojos en el mundo del deporte, tras la hazaña de Eric Moussambani en los JJOO de Sidney.

Probablemente tocas el tema más importante para el club Cáceres 2016 a medio / largo plazo: el de la afición.

Al no vivir en Cáceres, suelo acudir al Pabellón en 4-5 ocasiones al año a ver al equipo, y ello, unido a los partidos que veo por internet, las conversaciones con gente cercana al club, y a las propias crónicas de los periódicos, me permite hacerme una idea de cómo vive la afición la realidad del equipo.

A mí –en general- no me gusta la afición que tiene el Cáceres en la actualidad – y me refiero a las dos temporadas de Oro-. Dirán que no debe compararse con la situación del pasado; pero para los que vivimos el año en 1ª y las 3 ó 4 primeras temporadas en ACB, es inevitable preguntarse qué ha ocurrido… qué ha pasado con la gente para q viva de manera tan diferente el baloncesto en la ciudad.

El debate es de fondo… yo diría que sociológico… y no quiero decir lo que pienso porque podría resultar molesto para algunas personas que se asoman a tu blog… y una cosa es hablar de baloncesto, y otra meterse en jardines, opinando sobre aspectos que requieren incluso una formación específica de la que yo carezco. Para mí lo que está claro, es que exceptuando a los pocos peñistas y a algún aficionado entusiasta, la afición está acomodada, no vive el baloncesto como antaño, y si el equipo durante el partido tiene algún bache, le silba e increpa. En ocasiones, con saña, como si el baloncesto, el entrenador o los jugadores fueran una excusa para sacar las frustraciones de cada uno. Y eso no pasa en todas las canchas, y menos a estas alturas de temporada.

Yo creo que una vez que los directivos e Instituciones se den cuenta de que con el paso de las temporadas apenas aumenta la afición, arrojarán la toalla, y se acabará, esta vez por muchos años, el basket en Cáceres.

Ojalá me equivoque en todo lo que pienso. De verdad. Saludos.

P.D: Que conste que a mí el hecho de que la individualidad devore al colectivo, en otros órdenes de la vida, me parece señal de que estamos ante una sociedad muy viva. Pero ése es otro debate. En deporte soy de los que pienso que lo ideal es que la afición haga bueno aquello de “todos a una…puta Osasuna”.

Alejandro dijo...

Parece ser que solamente esta semana nos preocupamos de la afición, de estos señores que salen en la foto, que tenía que haber sido bastante más extensa pues parece que solo ellos fueron los únicos que pitaron, pero no señores, no, yo estaba en la parte de arriba y fueron muchos los que lo hicieron daba pena verlo pero claro, ¿por qué surgió esto? esa es la pregunta, parece mentira que en algún foro (léase periódico extremadura) y en tu blog, se siga hablando de lo “mala que es está afición” y no se analice seriamente por qué se perdió el viernes pasado un partido que se tenía que haber ganado, pero claro, aquí no podemos quejarnos, tenemos que ser una afición que no se queje, que solo aplauda y que seamos borreguitos, en todas las aficiones se pita cuando no se está conforme con el mal juego del equipo o cuando no se considera que el entrenador lo esté haciendo adecuadamente, fíjense, el otro día al Madrid se le pito y fue una gran pitada con pañuelos blancos incluidos, ¿a quien se pitaba? al equipo, al entrenador o a la directiva, bueno el que sea un poco listo y entienda de este deporte se sabe que la alineación no fue la más adecuada, el entrenador pues, pero y los jugadores tan bien pagados sangraron las camisetas? pues no, ¿entonces que hace la afición del Madrid que es la mas grande de España? pues si hubiese sido aquí en Cáceres pues todos a callar, aplaudir que es la función de la afición, por supuesto nada de chillar ni de pitar y a comulgar con todo lo malo que hagan, porque si no se puede ir contra ellos y seguro que les quitan el fútbol de la capital.

Ese es el miedo que se mete a todos los aficionados del Cáceres, todos a callar que nos quitan el baloncesto, todos a callar que todo con Piti está perfecto, todos a callar que como el aficionado no paga y les regalan las entradas no tiene derecho a nada, todos a callar y no chillar a los jugadores que sean un coladero, a los que no encestan ni para atrás (porque puede ser un mal día), todos a callar que ni siquiera al árbitro se le puede ya chillar y por supuesto lo que si podemos es recordar, eso sí, la ACB, la ACB, que entonces éramos los mejores y bla, bla, bla......

Pues no, no estoy con los que han criticado esta semana a la afición que pitó, a los que salen en la foto, a los que no salen, el partido del Melilla se perdió y nadie, nadie pitó ni chilló, se le aplaudió, porque se vio un equipo luchador, pero lo del viernes fue VERGONZOSO y como tal el que paga tiene derecho a protestar a pesar de que algunos pocos lo critiquen y tengo bien claro que estos que lo hacen son amiguitos de a quien se pitó el viernes que fue al entrenador que no pidió tiempos cuando debía, que el cuarto cuarto estuvo ausente, que mantuvo a Francis cuando no debía, que quitó a Dedas cuando estaba enganchado, etc. etc.

Anónimo dijo...

Pues si, yo pité pero no al equipo pité a todos esos que se permiten el lujo de pitar a un equipo pero que luego no animan cunado hay que animar o cuando en partidos igualados se pierde la pelota y en vez de llevar al equipo a cuestas le pitan (y que el pabellon te pite te desconcentra y mas si son tu "aficion").

Como integrante de una peña,los golfinegros, me dió verguenza el comportamiento de la aficion que van al baloncesto a comer pipas en el teatro y a leer el periodico.

Señores menso pitar y mas animar, que no os gusta el entrenador pues si quereis pitar primero se anima y cuando termina el partido se muestra el descontento, pero se anima, y no soy amigo de piti y me guardo par ami si estoy deacuerdo con el o no pero hay formas y formas de hacerlo.

Y si, las peñas gritamos "ESTO NO ES UNA AFICIÓN" y lo volveremos hacer las veces que sean necesarias, porque una aficion ANIMA hasta el final y despues se dice lo que se tenga que decir, pero parece ser que aqui solo somos del caceres cuando gana, que solo nosotros nos quedemos al final del partido esperando fuera a los jugadores para animarles me parece al menos curioso.

Todo el mundo tiene derecho a pitar, pero si pitas cuando el equipo va mal, anima cuando va bien!

kmc10m dijo...

Solo dire que cuando quiera recordar una buena aficion de Caceres en Baloncesto me tendre que poner una de mis cintas en el viejo video que aún guardo para recordar como se llenaba la ciudad deportiva cuando Angel De Pablos tiraba los tiros libres o ponerme alguno de los partidos que tengo grabados de la época ACB. Por que ahora la mayoría de la gente que va al pabellón. Antes se llenaba el pabellon con mas de veinte minutos antes de la presentacion (por no hablar de los tiempos de la Ciudad deportiva) ahora en las presentaciones casi estamos en familia.

Animemos durante el partido y cuando acabe pues aplaudamos o silbemos pero pensemos que el equipo nos necesita y la aficion ha de ser ese 6º jugador del Caceres 2016.

Anónimo dijo...

jeje, es gracioso como saltan los de siempre cuando alguien osa criticar a la afición ("aficion" que por otra parte ya perdió su nombre hace bastantes años)


que esta "aficion" resta mas que suma, es un hecho, y a quien le pique oir o escuchar esto pues se rasque. igual lo pueden hacer mal el entrenador, los jugadores o los directivos, hay que decir tambien que esta "aficion" ya no aporta absolutamente nada, que en muchas situaciones es culpable de cosas, y que por supuesto el club no va a ir a ningun lado (triste es decir esto) porque a la primera que haya problemas serios no va a haber una masa social solida y fiel que tire del carro... los que ahora estan poniendo dinero pues se cansaran de hacerlo y el baloncesto nuevamente desaparecerá de caceres, sencillamente, y ya va siendo hora de asumirlo porque es algo muy simple y humano, porque no le interesa a casi nadie. la muestra esta en la "aficion" que actualmente tiene el equipo, que tirando por lo alto yo cifraria (me refiero a los que son capaces de aportar cosas, no de asistir a un espectaculo igual que yo puedo ir al cine a ver si me gusta la peli) en unas 100-150 personas a lo sumo.

y a los amargadillos que les moleste esto pues nada, que sigan amargandose y amargando al personal. el miercoles seguramente tengan una nueva oportunidad de hacerlo.

yo mientras lo digo muy claro. aficion = CERO.

Anónimo dijo...

oye por cierto, entre los de la foto del periodico seguramente estaran algunos de los que gritaban con la vena en el cuello hacia el banquillo que tenian que pedir un tiempo muerto, cuando ya se habia pedido uno al principio del cuarto jajajajaaj

tristisimos.

Valentín dijo...
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