jueves, 22 de octubre de 2009

A ver quién la tiene más pequeña


Curioso tipo Juan Pablo Márquez. No le conozco mucho, como no creo que le conozca mucho la mayoría de la gente que nos hemos cruzado con él en su vida. No digo que sea una persona poco transparente o que oculte algo por mezquindad. En absoluto. Es un estupendo conversador, de los que no les importa hablar de sí mismos. Pero siempre se intuye en él un abismo insondable en esas largas charlas sobre el baloncesto o sobre la vida. Hay personas que son “asina”: uno percibe demasiados matices en ellas como para poder bucear en ese océano decentemente, y más desde la perspectiva del periodista, que siempre damos un poquito de miedo.

Viene mañana el equipo de Márquez a jugar, un partido envenenado, porque ganarlo no se valorará demasiado y perderlo supondrá la primera pequeña gran tragedia de la temporada. Así somos, hay que asumirlo como una parte más del deporte y de Cáceres. Nada que no ocurra en la mayoría de lo sitios, creo yo. Al pequeño hay que ganarle sí o sí, y aunque en la LEB Oro cualquiera pueda ganarle a cualquiera y todos los tópicos que queráis, en el partido el Cáceres es el grande y el Tarragona el pequeño.

Esto me recuerda a una de las más fantásticas teorías de Juan Pablo, sobre el que --no le deis todavía a la X de la esquina superior derecha de esta pantalla—contaré al final de esta entrada un par de anécdotas deliciosas. Es la teoría de que “en el baloncesto, en lugar de competiciones para ver quién la tiene más grande –se supone que el miembro viril--, las hay para ver quién la tiene más pequeña”. Me costó cogerlo al principio, pero luego es más sencillo de lo que parece. Se refiere a que todos los que están en los clubs (sobre todo los entrenadores) luchan entre ellos para convencer al otro de que tienen menos medios y más dificultades que nadie. Veamos un ejemplo.

--Oye, tío, qué problemas tengo. No he podido fichar bien, no hay dinero y los directivos se meten en mi trabajo. Y tengo que entrenar a las 4 de la tarde, con la comida todavía en la boca.
--Baj, eso no es nada. A mí también me pasa lo mismo y es más, los jugadores son unos gualtrapas del 15 que se van de farra y no se saben los sistemas.
--Pues vaya, ojalá estuviese yo como tú. A mí se me ha puesto malo el utillero y tengo a un tío en la quinta fila que está todos los partidos metiéndose conmigo.
--¿Sólo a uno? En mi club, el de la barra del pabellón cobra a 3 euros por una Fanta de naranja y claro, la afición se me mosquea y no anima al equipo. Así no se puede trabajar.
--¿Tu problema es un camarero? Mi americano tiene una reacción alérgica a la nueva pintura que han puesto en la zona y por eso ni la pisa.
--Claro, por eso se pasa los partidos en la línea de 3, que también está dibujada con la misma pintura.
--… Que no, tío, que yo la tengo más pequeña.
--Vete al carajo. La mía es microscópica. Es que ni me la encuentro.

Conclusión: cuanto más pequeña convenzas a la gente que la tienes, más justificados estarán tus gatillazos. Si se corre el rumor de que gastas la de Siffredi, nadie te perdonará que te vayas de vacío de una disco lleno de lobas.
Traducción baloncestística: por mucho que venda menos abonos, poner altas expectativas diciendo que tienes buen material hará que el éxito parezca “trabajo cumplido” y el fracaso, auténtico drama. Y meterá presión, mucha presión. Un concepto que mola así en general con su matiz nietzschiano, pero con el que nadie quiere convivir.

Volvamos y terminemos con Juan Pablo, probablemente el único entrenador en la historia del baloncesto mundial que ha dimitido de dos equipos (dos, repito, dos) cuando era líder de la clasificación: primero, en aquel Don Frío Femenino Cáceres que estuvo cerca de subir. Se cansó de las cosas de la directiva y cogió la puerta, yendo primero y tal. Fue en el 2000, ¿no? Cinco años después, en el equipo de su pueblo, el Qalat de Alcalá de Guadaira, iba primero en la EBA y por lo mismo se largó. Curioso. Síntoma de que le cuesta trabajar cuando no percibe las condiciones ideales.

Al menos parece que va venciendo un problema muy peliagudo que sufría: le costaba muchísimo montar en avión, tenía un miedo a ello más allá de lo racional al respeto que nos da a todos subirnos a esos cacharros. Supongo que sabía que era fundamental para su crecimiento como entrenador y se ha superado. Buena señal.

Es un auténtico obseso del baloncesto, prepara los partidos hasta el más mínimo detalle viendo vídeos y vídeos hasta altas horas de la madrugada. Le pasa como a mí: en mis biorritmos no se contempla levantarse con naturalidad ni buen humor cuando es antes de las 10.

Y otro detallazo enorme que expresa lo que le gusta esto: en la última temporada en LEB Oro del extinto Cáceres CB (2004-05), él, que era segundo entrenador, avaló de su dinero para poder inscribir al equipo, al igual que hicieron directivos y el que era primero, Ñete Bohigas, que, como la vida da muchas vueltas, acabó sustituyéndole en el Plasencia. Por cierto que fue en mayo del 2007 cuando Juan Pablo le ganó por la mano a Piti el banquillo placentino. Curiosamente, si no hubiese sido así, quizás no estaríamos aquí ahora: Piti no se hubiese liado la manta a la cabeza para convencer a todo el mundo de que había que crear un nuevo club en Cáceres para estar en LEB Plata por lo menos.


Aquí os dejo una entrevista que hemos sacado esta semana, para el que no haya podido leerla.

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=471826


A ver qué pasa mañana. Ardo en deseos de que llegue la hora.

5 comentarios:

Moon dijo...

Que buen humor en este post.Supongo que lo hiciste despues de las 10.

son of a plumber dijo...

Conclusión: cuanto más pequeña convenzas a la gente que la tienes, más justificados estarán tus gatillazos. Si se corre el rumor de que gastas la de Siffredi, nadie te perdonará que te vayas de vacío de una disco lleno de lobas.


Sensacional el párrafo, antológico.

Olcornoques dijo...

Bueno, esta vez no hay más que mirar cómo se pagan las apuestas para saber quien la tiene más pequeña

Francisco dijo...

Por encima de la frasecita en cuestión, que aún ronda mi cabeza porque es sencillamente genial...igual que el diálogo entre los entrenadores compitiendo en desgracias...desternillante a más no poder, la entrada ilustra a la perfección los momentos previos a la temporada, esos en los que los periodistas acuden a preguntar cuáles son los objetivos del equipo en función de la plantilla que se tiene y todos, todos, todos, tiran hacia abajo en sus metas...aún no he escuchado a ningún entrenador decir cosas del tipo:



- "el objetivo es el ascenso, cualquier cosa que no fuera conseguirlo será un fracaso porque con la plantilla que tenemos este año es a lo que debemos aspirar"...



...ninguno, y entrenadores que tengan plantilla para decir eso hay unos cuantos este año, incluso con la crisis (otro tema estupendo es que para el que tiene pasta la crisis es una época estupenda para sacar tajada...y a todos los niveles, ¿tienes pasta? pues hasta en el Carrefour dan 2x3).



Zaragoza, Melilla, La Laguna, Menorca (tal vez por eso Paco Olmos estaba tan estresado en el partido de pretemporada que jugaron aquí y no paraba quieto en la banda ni ganando de 20 porque puede que, recurriendo de nuevo a la frasecita, el año pasado pudiera colar que la tenía más pequeña que Quintana o Fisac pero este año seguro que gasta, por lo menos, la del difunto John Holmes (llamado en el mundillo del cine porno como "el hombre caballo", no entro en más detalles).



A nosotros nos ocurre lo contrario porque no creo que la tengamos tan grande como dicen algunos, dentro de la media, que es a la coletilla que suele recurrirse xD, pero quizá se generaron en pretemporada muchas expectativas de lo que podía dar de sí nuestro...equipo. No creo que haya problemas para estar a salvo de los puestos del descenso pero los play-offs estarán caros, la novena plaza un objetivo difícil pero razonable.



De Juan Carlos Márquez decir que yo tampoco lo conozco, sí le había visto hace tropecientos años dirigir a las categorías infreriores del Don Frío y siempre me llamó la atención la manera que tenía de estresarse en la banda incluso cuando ganaba de 50 ó 60, cosa que no era difícil porque los equipos del Don Frío distaban años luz del resto, o de protestar un fuera de banda o una falta personal ganando de 30...los entrenadores deberían relajarse un poquito en las categorías inferiores donde, afortunadamente, el baloncesto sigue siendo sólo un juego. Cuidado, que no digo que sea mal tipo ni nada parecido, repito que no le conozco pero ese estrés en categorías inferiores es algo...que me estresa, xD. En cualquier caso es alguien al que hay que reconocerle mucho mérito en que el baloncesto femenino haya continuado en Cáceres...¿inquilino del banquillo del Cáceres en un futuro?, quién sabe, de momento tiene una difícil semana con Taragona que lleva cuatro derrotas aunque ante rivales duros: CAI, Menorca, Lugo, Cáceres y en tres de ellos cayeron por pocos puntos aunque a la hora de la verdad eso no se tiene muy en cuenta...además los dos próximos rivales son Menorca, fuera, y La Laguna, en casa, vaya papeleta, esperemos que le vaya bien.


Sobre montar en avión, le comprendo, a mí también me da cosa...y sobre lo de levantarse con naturalidad o buen humor antes de las 10 de la mañana lo comprendo, por eso me estoy volviendo tan gruñón, xD.


Saludos.

son of a plumber dijo...

Vaya, por lo visto me dí de alta en Blogger de gmail pero ni me acordaba...qué cosas, perdón por no firmar, con el nick habitual, el anterior cometario.