martes, 26 de octubre de 2010

Otra vez dos entradas y un scan

Estoy un poco desvelado y he aprovechado para actualizar el blog con la misma fórmula que hace unos días: una entrada sobre actualidad, otra sobre el pasado y ésta de presentación, en la que también os adjunto el link para que descarguéis una doble página del Cáceres que he escaneado en el album de cromos de MC de la temporada 95-96, sólo apta para nostálgicos.

Aquí está, con mucha resolución, que se vea como es debido.

¿Me voy a acostar? No, quizás le pegue un poco al NBA 2K11...

Defensores de la ley

Un tema que me fascina es qué hacen los jugadores después de ser profesionales del baloncesto. Me refiero a los que no se hacen entrenadores, directores deportivos o siguen vinculados al mundillo, sino los que regresan a la “vida civil” con trabajos normales y corrientes como los de (casi) todos nosotros. Sin ir más lejos, José María Panadero ha entrado hace poco a dar clases de Educación Física a bestias como mi sobrino de 9 años en las Carmelitas. Es un tío que, con su retranca aparte, se ha sabido labrar un porvenir (estudiando una carrera, Magisterio) para cuando el baloncesto le abandonase. Porque no muchos son los que ganan suficiente pasta (y saben administrarla) como para vivir de las rentas. Hace no mucho contaban que Abdul Jelani, un mítico americano de la ACB en los 80, estaba en un hogar para “homeless” en Milwaukee. Los casos son innumerables. Y es que por que se te dé muy bien algo (el basket) no quiere decir que lo demás se te dé exactamente igual (la economía).




Hoy me voy a centrar en dos ex del Cáceres CB que han elegido profesiones bastante particulares, “especiales”: las que se relacionan con la ley y el orden. Sí, ya sabemos que el extinto club tiene buena vinculación con el tema después de los dos añitos en la presidencia de César García (¿cómo podía aquel hombre abarcar tanto?). Lo que sorprende un poco más es lo que ahora os cuento.



¿Os acordáis de Donald Whiteside? Sí, aquel base pequeñito, bastante intrascendente, que pasó un par de meses entre nosotros en la temporada 98-99. Otras veces le hemos mencionado. José Alberto Pesquera no acabó de dar con el “tercer americano” que quería: primero un ala-pívot (Reggie Jackson), luego un director de juego (Whiteside) y por último un escolta (Lamont Strothers). Ninguno de ellos dejó huella. No había mucho presupuesto para ello. El caso es que Whiteside fue un fichaje que sorprendió especialmente, ya que el equipo ya contaba con otros tres bases: Arcega, Bernabé y Paco García. Su aportación resultó irrelevante y no continuó. Parece que ese era su sino. Cuando de vez en cuando leo a Doug Smith y su estupendo blog sobre los Raptors en el Toronto Sun, algunas veces le menciona con sorna como uno de los peores jugadores que han pasado por Toronto (27 partidos en la 96-97).



Como todo americano que se haya dedicado a esto, Whiteside sí fue una estrella en su universidad, una bastante poco conocida, Northern Illinois, en su ciudad, Chicago (en cuyo aeropuerto, si se me permite la nota aparte personal, pasé uno de los peores ratos de mi vida). Pues bien, y ya llego, Whiteside, lógicamente ya retirado a los 41, forma parte del equipo de seguridad de la universidad. Ahí arriba le podéis ver, pertrechado como si hubiese salido de “Loca Academia de Policía”. “Sometimes a player's greatest challenge is coming to grips with his role on the TEAM”, dice en la web de la universidad. Es decir, que a veces para un jugador el mayor desafío es luchar por entender su papel en el equipo (se aceptan traducciones mejores).



En algo así ha debido pensar muchas veces en su vida Albert Berenguer, un jugador extraordinario que no llegó donde sus condiciones seguramente merecían. Por aquí pasó en la 2000-01 como apuesta de futuro de Manolo Flores, para que alternase los entrenamientos y algún minuto del ACB con el protagonismo máximo en el filial EBA (por cierto, equipazo aquel que jugaba en el Macayo Arena: Rufián, Sanguino, Conejero…). Era (y es, porque sigue jugando, en la EBA catalana con el Mollet) un alero zurdo estupendo, con un gran tiro exterior y también capacidad para entrar a canasta. En defensa tampoco esquivaba el choque. Pero quizás le faltaba algo de cabeza, de paciencia, de saber asumir su papel, como diría Whiteside. Si hubiera seguido el año siguiente, con Alfred Julbe en el banquillo, se hubiera podido desarrollar un poco más, pero estuvo implicado en un accidente de tráfico con Dani Callejo (¡que aún no había fichado!) y eso acabó con sus posibilidades aquí. En mi recuerdo quedan sus exhibiciones de casi 40 puntos en EBA y un partido ACB contra Girona en el que fue decisivo provocando la prórroga y provocando también a Larry Stewart, con el que no tuvo inconveniente en intercambiar unos empujones.



De Albert (que luego sí que fue importante en LEB en Los Barrios, Ourense…) me contaron hace no mucho que iba para mosso d’esquadra, la policía autonómica catalana, en la que ya está hace tiempo Oscar Cervantes (ganador de un concurso de triples ACB). No sé si completó el proceso de admisión. Espero que sí y que se gane la vida honradamente, ayudando a la gente, supongo que ya más asentado y más maduro.

Lo que cambia una canasta y un dato curioso sobre finales de partido

Hay que ver cómo esto del deporte, y del basket. Resulta que un tío que lleva un inicio de temporada más bien gris mete una canasta desde 8 metros en el último segundo (después de que el balón le cayese casualmente, porque la idea era una penetración de Carlos Cherry. Lo podéis ver en el minuto 21,50 de este link, vía Canal Extremadura) y todas las lecturas cambian. Qué distinto sería todo esta semana si Jeff Xavier no la clava en Huesca. Que si 3-2 está bien, pero por debajo de lo esperado, que si ya el día de Obradoiro se vio que no tenemos equipo, que si McCoy vuelve a las andadas, que si, que si…




Y el trabajo ha sido exactamente el mismo que si no hubiera entrado la canasta, los análisis deberían ser exactamente los mismos. El Cáceres 2016 va 4-1, un balance espectacular, una plantilla que promete con mucha calidad y con gente todavía por desarrollarse (empezando por el propio Xavier, al que se le ve, no sé, ansioso). Pero deberíamos decir lo mismo en el caso de que ese balón no hubiera entrado, pero sospecho que no lo haríamos. Yo seguramente el primero. Eso por no hablar que la cosa se hubiese torcido en los emocionantes finales de partido ante Burgos y Girona.



Es la tiranía de los resultados. Cuando son buenos, aunque sea por situaciones casi tan aleatorias como la de los últimos 8 segundos de partido en Huesca, todos tendemos a quedarnos con lo positivo, a mirar en optimista a lo que viene. Ahora hasta parece que el Melilla es una bandita que va a caer fácil el viernes. En fin… Baste el dato de que desde que se está en LEB Oro, quienes han ganado en los cuatro enfrentamientos que se han producido han sido los de la ciudad autónoma.



Con lo que me quedo es que este equipo compite, que no se viene abajo cuando se le ponen los partidos cuesta arriba. Creo que incluso el día de Obradoiro hubo buenos síntomas en este sentido, aunque eran tan superiores que… Pero fijaos en que ante Burgos, en Girona y en Huesca las cosas se pusieron realmente tiesas y hubo gente dando la cara, queriendo el balón, apretando los dientes. Luego ya que entren los triples en el último segundo es algo que no pertenece demasiado al trabajo que se realice con el equipo.



Otra cosa en la que quizás nos hemos equivocado es en pensar que en esta liga hay muchas “bandas”. Uno mira el listado y dice: “baj: Huesca, Alcázar, La Palma, Navarra, Tarragona, Lleida… Un montón de victorias fáciles que sacar”. Ya veis que no, que casi todos ellos están sacando sus partidos, que Huesca, que aún no ha ganado, pierde el domingo por una canasta estrambótica. Al Cáceres 2016 le aguarda algún disgusto en canchas como éstas. Y entonces habrá que acordarse de días como el de Huesca, en si realmente cogió el aviso. Lo único que no se puede perder es la fiereza, la profesionalidad.



Por último, he estado mirando un datillo que puede ser interesante: ¿Qué porcentaje de partidos igualados ha sacado el equipo en los últimos años? Si contamos sólo los encuentros decididos por cinco puntos de diferencia o menos (sólo liga regular), nos queda esto:



Temporada 2009-10: en casa, 5 victorias y 4 derrotas; fuera, 3 victorias y una derrota (la de Mallorca, con triple en el último segundo, por cierto). Total: 8 victorias y 5 derrotas.



Temporada 2008-09: en casa, 3 victorias y 2 derrotas; fuera, 5 victorias y 3 derrotas. Total: 8 victorias y 5 derrotas (¡lo mismo!).


Temporada 2007-08 (LEB Plata): en casa, 1 victoria (la de la primera jornada con palmeo de Gruber), 0 derrotas; fuera, 4 victorias, 2 derrotas. Total: 5 victorias, 2 derrotas.



Hay que sumar el 3-0 que ya se contabiliza esta temporada (+2 con Burgos y Huesca y +4 en Girona). Totales en estas tres temporadas y pico: 24 victorias, 12 victorias. Un dato excelente, ¿verdad? El tópico dice que los finales igualados se ganan un 50% aproximadamente. Pues resulta que con este equipo es rotundamente mentira. Si le queréis darle una explicación global, haber tenido a gente como Panadero, Harper Williams, Wayne Simien, Lucio Angulo, Carlos Cherry y Francis Sánchez que saben jugar este tipo de momentos es una posible clave.

martes, 12 de octubre de 2010

Triple actualización (incluye regalo "retro")

Me sentía un poco en deuda con los lectores del blog y os he dedicado la tarde. Tras leer estas breves líneas seguid hacia abajo y tendréis disponibles dos entradas más que he escrito, una relacionada con el presente y otra con el pasado.

Como regalo extra, también aquí en megaupload podréis descargar unas fotos "retro" que he escaneado en alta calidad: son de una colección de láminas que publicamos en el Extremadura con el equipo de la temporada 93-94 (uno de ellos es el que protagoniza una de las entradas). Os las recomiendo, merece la pena.

Disculpad estas semanas de silencio. Sugeridme la excusa tonta que queráis.

7 puntitos sobre el arranque

Dando un salto al presente, daré 7 pinceladillas sobre el inicio de temporada del Cáceres 2016.




1. Cáceres ¿2016? Con el disgusto generalizado en la ciudad por quedarse fuera en primera instancia de la carrera por ser la ciudad europea de la cultura (he echado de menos un poco de autocrítica, aunque es lo más difícil de pedir en el mundo, lo sé), surge un debate claro. ¿Debe seguir teniendo el equipo el apellido? A mí me chirría un poco, la verdad. No deja de ser una “marca perdedora”, un anacronismo como hubiera sido mantener el emblema “Madrid 2012” o “Madrid 2016” en instalaciones creadas para ello como La Caja Mágica. Lo que hay que aprovechar es precisamente la herencia, la inercia, la inspiración, para seguir dinamizando el deporte (de élite y de base) de la ciudad. Antes era con la excusa del 2016. Ahora no hace falta buscar otra. Simplemente por nosotros, porque nos lo merecemos, porque ya es hora de quitarnos complejos. Si quieren que el equipo siga con 2016, adelante. Pero lo importante es el apoyo.



2. Bien Mediano, pero sin volvernos locos. Me voy a salir un poco de la corriente habitual que lanza desmedidos elogios sobre el papel de David Mediano supliendo al lesionado Carlos Cherry. Lo que se confirma es que el club acertó cuando le dio el boleto a Perico Sala (ellos sabrán si va a costar dinero, que parece que sí, por pura lógica) y confió en Mediano para el papel de segundo base. Pero no hay que olvidar a Cherry ni creerse intocable porque se hayan ganado estos dos partidos sin él. Es el alma del equipo, el que va a rescatarle en los momentos de atasco, el que nos ofrecerá la auténtica cara del Cáceres dependiendo de su conexión con los interiores y su capacidad para jugar sin tirar tanto como el año pasado. Y habrá que ir con él a vida o a muerte.



3. Mucho oficio, sí señor. Cuando se tiene un equipo tan experimentado, qué menos que jugar con sabiduría los minutos finales. Y los anteriores. Saber manejar los partidos, en una palabra. No descolgarse de ellos cuando las cosas vienen raritas ni confiarse cuando has cogido la iniciativa. Es lo que más me gusta de lo que hemos visto ahora: ese saber estar, esa calma cuando la situación se endurece. Y es que una cosa fundamental en la que coincidimos todos es que hay mucha “pólvora” en la plantilla: casi todos tienen puntos en las manos: los del año pasado y los nuevos. Así va a ser difícil que haya tantos “apagones” en ataque como hace unos meses.



4. Sin complejos. Ninguno de los dos años anteriores en LEB Oro se habían ganado los dos primeros partidos. Esto va a dar una tranquilidad enorme a la hora de manejarse en el primer tercio de la competición. A poco que sigan yendo bien las cosas, el equipo va a estar siempre en zona de “playoff”, como mínimo, si no asomándose a las primeras posiciones con facilidad. Y lo mejor es que los partidos difíciles los va a tener ahora en casa, no fuera. Hay que intentar confirmarse el viernes en Girona, sí, pero todos pensamos en el Obradoiro el miércoles siguiente como referencia para saber si realmente se puede soñar con esta gente.



5. Una tontería que puede costar cara. Para llegar a algo en cualquier competición, hay que meter los tiros libres. Puede ser una obviedad, pero me ha resultado muy preocupante fallar tantísimos (60% de acierto, el segundo peor de la liga) en estos dos primeros encuentros. Esperemos que se quede en una anécdota. De acuerdo que no contemos mucho con McCoy en este sentido, porque es un jugador que ya en la NBA acreditó un porcentaje más bajo aún que “mitos” de esta estadística como Shaquille, pero sí que exteriores como David Mediano o Jeff Xavier estén un poco más acertados. Creo que Humphrey también es mejor tirando desde ahí de lo que ha aparentado. Por ahí se pueden ir muchos partidos (los igualados, evidentemente) si no se pone remedio. Estas cosas luego se convierten en una psicosis y ya no hay quien salga de ellas, como todos sabemos.



6. ¿Soñar, para qué? Soñar es precisamente el problema si todo sigue con tan buena pinta: la amargura de saber que un ascenso a la ACB no valdría de nada, más que de traernos frustración y recordarnos lo limitados para ciertas cosas que somos en esta comunidad autónoma. Creo que la Junta nunca se atrevería a apoyar esta historia tanto como se requeriría. Y no porque no tenga, pongamos, 4 millones de euros, si no porque no podría soportar lo que muchos dirían. Yo propongo que no pensemos demasiado en esto de momento, porque ya habrá la oportunidad de plantear el debate si hay oportunidad. Pero esa sombra me temo que siempre va a estar ahí, y es la que intuyo que la temporada pasada al Melilla le hizo pegar un bajón. Creo que cuando existe la presión y la seguridad de que se va a subir, como ocurrió en Menorca la pasada temporada, las canastas, no sé cómo, acaban entrando. Cuando no es así y todo es festivo y aleatorio, se acaba bajando el pistón. De todos modos, y para que tengamos perspectiva de que efectivamente aquí hay una plantilla fuerte capaz de aspirar a todo, habría que revisar una encuesta que hizo Solobasket hace no mucho entre un jugador de cada equipo de la LEB Oro (me sigo negando a lo de Adecco, por cierto) y casi todos daban a Cáceres entre los 3-4 favoritos.



7. Victimismo no, por favor. No lo comenté aquí, pero me gustó el acto de presentación oficial del equipo hace una semana en el hotel Don Manuel (muchos recuerdos “tonis”, lo sé). Se transmitió un encendido optimismo con el tema del 2016 de fondo, como si el baloncesto fuese a darnos la autoestima que nos ha quitado el jurado. Bueno, estuvo bien, ya digo, aunque tuve que irme a escribir y no pude quedarme al pincho posterior. Supongo que mi objetividad no se resintió. De lo que se dijo en el acto, lo único que no me gustó (y se lo dije a él personalmente) fue que José Manuel Sánchez, el presidente, soltase que “tenemos el octavo o noveno presupuesto de la categoría”. Yo creo que de eso no se trata, la verdad. Ese intentar pasar casi por pobres cuando todo el mundo sabe que este es un club de la zona alta de la LEB a nivel económico pues no me parece edificante. Luego él me reconocía que quizás era el “sexto o el séptimo”. Entiendo que Murcia y Obradoiro están lejos, pero a Melilla, Burgos, Canarias y Breogán hay que tratarlos de tú a tú. Eso ya estaría más ajustado, ¿no?

PD: La foto de arriba es un servidor con Jordi García y Gustavo Aranzana en la presentación, cortesía de Paco Mangut. Buen rollo, sí. Yo siempre le digo al entrenador que le quiero ver con las derrotas, con el viento en contra, a ver qué tal respira con la prensa. De momento solamente podemos decir cosas positivas de él en lo personal.

Miguel Angel Reyes revisitado

Hace unos días publiqué en el periódico un pequeño reportaje sobre Alex Reyes, el hijo de Miguel Ángel Reyes. Para quien no lo hizo, puede leerlo aquí, con el matiz, como dice uno de nuestros ácidos comentaristas en la web, que el chico fue convocado por el Blancos de Rueda Valladolid y no por el Grupo Capitol Valladolid. A veces uno tiene lapsus realmente imperdonables, como cuando no hace mucho me referí a David Mediano como “David Movilla”. En fin, siempre me han gustado mucho las gambas, aunque a la plancha.




Aprovecharé para trazar mi particular perfil sobre Miguel Angel, digamos que como complemento a esa información sobre el muchacho. Mi primer recuerdo sobre Miguel quizás se remonte a 1983. Le vi bajar las interminables escaleras que conectan la zona de la plaza de Colón con Médico Sorapán. Era el tipo más largo con el que me había tapado en mi vida. Unas piernas larguísimas, oiga. Poco después, el Forum le vio y se lo llevó para completar su formación baloncestística, que había sido más bien escasa en Cáceres. Ya por entonces debía medir los 2,08 desde los que fundamentó su carrera.



Es curioso pero por entonces a Miguel Angel Reyes nadie le conocía así, como más bien por su segundo apellido, “Sanguino”. Cosas que pasan. Era la gran esperanza del basket local y pasó a serlo de la canasta pucelana, en una generación interesante con gente como Lalo García, Silvano Bustos, Víctor Fernández y algún exportado más como Alex Bento y el polémico (para Cáceres) Fernando Tomasiello. El caso es que Miguel, que entonces jugaba más bien de “4”, prometía, y mucho. Debutó en la ACB con apenas 18 años con el Forum, acudió a las selecciones nacionales de categorías inferiores y hasta fue invitado en la absoluta (8 veces internacional). Era rápido, tenía buena mano, poseía cierto instinto y una envergadura increíble.



Tuvo la ocasión de compartir pista muchos minutos con Arvydas Sabonis y hasta con Juan Antonio Corbalán en aquel regreso temporal que hizo en Valladolid. Hasta se habló de que Barcelona y Real Madrid habían llamado a su puerta. Sin embargo, donde terminó fue en el equipo de su ciudad, en 1992, al calor del reciente ascenso. Como golpe de imagen, se decidió que los mejores cacereños que andaban por la ACB, él y Enrique Fernández, volviesen a casa. Con Enrique no hubo problema porque quedó libre tras la fusión-absorción Unicaja-Mayoral. Pero con Miguel hubo que pagar un traspaso que entonces resultó llamativo, incluso para un “grande”: 40 millones de pelas. Y otros 40 para él (más o menos) en cada una de las tres temporadas que firmó.



La historia amarga de Miguel Reyes en el V Centenario se basa más en esos motivos económicos que en los deportivos. Lo hizo yo creo que bastante bien, en plena transformación a jugar de alero, donde se creía que podía marcar diferencias como un nuevo “Andrés Jiménez”, pero no lo suficiente como para justificar un salario tan alto. Si hubiese que juzgarle por sus números en la pista, cumplió con creces; si la cosa se tenía que medir en cuanto a las expectativas y la inversión que se había hecho, desde luego que mucho menos.



La llegada de José Antonio Paraíso en su tercer año (compartieron pista una temporada, vaya “dupla” de “treses”, ¿no?) resultaría fundamental para que se marchase para no volver y prosiguiese una carrera más bien “de complemento” en Vitoria, Cantabria y hasta de regreso a Valladolid, volviendo a jugar muchos minutos de interior, por cierto. Además, su relación con la hinchada no fue nunca tan fluida como la que tenía su “hermano” Enrique, quizás algo más abierto a la sonrisa y con un sentido del humor bastante menos cáustico. A mí me dejó un cierto sabor extraño que un chico “de los nuestros” sobre los que habíamos depositado tantas esperanzas no siguiese, pero estas cosas pasan. No me gustan los tópicos, pero ahora se me viene aquello de que “nadie es profeta en su tierra”.



Hace mucho que no le veo. Vive entre Valladolid y Palencia, de donde es su mujer, Cuca. Quizás la última vez fue cuando vino comentando con Onda Cero un partido del Valladolid, todavía el Cáceres en ACB. Me contó que además se dedicaba a cuidar de sus inversiones en el mundo del arte y otras historias. Parece que también fue uno de los damnificados cuando Forum Filatélico se hundió. Espero que esté bien. Quizás no todos fuimos justos con él en su momento. Él al menos nos deja un legado: su hijo, a quien tuvo en la segunda de sus tres temporadas aquí, será a buen seguro el próximo cacereño en debutar en la Liga ACB.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Una candidatura, como mínimo, sorprendente

Mientras descontamos los días para que empiece por fin la temporada (ya haremos aquí una gran previa, no os preocupéis), a mis retinas, tan dadas a mirar hacia atrás, llega una noticia que, como mínimo, considero sorprendente: José María Bermejo se perfila como candidato a la alcaldía por Foro Ciudadano. Ahí va una lectura baloncestíco-cacereñúa:




Bermejo fue la persona sobre la que giró el famoso “boom” del baloncesto en la ciudad. Nadie más imprescidible que él en montar aquel cotarro cuyas consecuencias aún vivimos hoy en día para bien. Ni Martín Fariñas, ni Manolo Flores ni Jordi Freixanet ni Kevin Pritchard. Bermejo, el hombre de Frío del Oeste y varias empresas más, el amigo al que Sánchez Polo, entonces alcalde, convenció y apoyó para construir algo de la (casi) nada. Lo logró, ayudada por una concatenación de factores ciertamente irrepetible, y su poderosa figura se convirtió en una de las más conocidas desde Aldea Moret a la Mejostilla, desde Las 300 al Las Capellanías.



Sería estúpido negar que su gestión fue decisiva para que el proyecto cogiese en poco tiempo una fuerza inusitada: excelentemente relacionado con el poder establecido, dotado de una mano izquierda a prueba de bombas y conocedor perfecto de la idiosincrasia del cacereño medio, de cómo seducirle. Desde el principio supo que aquí no molan los proyectos modestos. De hecho, había cierta norma interna en aquel Cáceres CB: nunca se debía utilizar la palabra “humildad”. Aquí había que pensar a lo grande: intentar fichar al entonces estelar Joe Arlauckas (¡¡¡llegó a anunciar un principio de acuerdo!!!) fue una muestra de ello.



Mientras el viento venía a favor, nadie le cuestionó públicamente más allá de los clásicos comentarios de barra de bar. Se daba por hecho que cobraba una pasta por presidir el club (un millón de pelas al mes, acabó reconociendo) y resultaba poco discutible eso si el hombre dedicaba casi el 100% de su tiempo a la gestión, siempre bien secundado por el fidelísimo Santos Chaso. Los éxitos deportivos (con los clásicos ups and downs del deporte, claro) eran una estupenda cortina de humo para acallar los rumores de que había abusos, de que se iba demasiado “a todo trapo”. De que algún día la Caja de Extremadura se cansaría, como así fue. A Jesús Medina parece que nunca le gustó mucho el baloncesto, pero supongo que no pudo evitar dejarse convencer para soltó un dinero tremendo durante los seis años que duró el patrocinio en ACB. Difícil de calcular, pero cercano a los mil millones. Que se dice pronto.



Creo que Bermejo no estuvo nada bien haciendo coincidir su marcha (con la que llevaba años amagando, alegando que estaba demasiado presionado) con la de la Caja, en 1998. Lo elegante hubiera sido quedarse en el barco, cual capitán del Titanic. A partir de entonces, el club lo único que hizo fue prolongar su agonía, acumular deuda y encarar un final que se veía venir, por mucho que hubiese operaciones tan increíbles como la de Paraíso. Curiosamente, en el 2002 el ahora político reapareció contra todo pronóstico con otro movimiento que quizás contenía buena fe, pero que volvió a dejarle mal. Cuando los Núñez, Chacón y cía (es decir, la gente de ahora) dijeron que consideraban vender la plaza ACB porque el tema era inviable, él salió a la palestra en una asamblea diciendo que tenía dos espónsors y que había posibilidades de seguir adelante. Todos le creímos, seguramente más agarrados a la esperanza que a la verdad.



La última temporada en ACB de hecho la presidió Bermejo en un completo despropósito: los dos patrocinadores no aparecieron, se hizo un equipo lamentable que descendió sumariamente, jugadores clave se largaron a mitad de película por falta de pago, él dejó de hablarse con el entrenador a las primeras de cambio, fracasó una ampliación de capital que no se creyó nadie… El baloncesto era ya más un estorbo que una ilusión, parecía aquellos días. La culminación de una ruina que se arrastraba desde hacía años.



Por supuesto, Bermejo, que hasta se atrevió a intentar echar a la afición contra mi periódico publicando a todo trapo en la web del club que el Grupo Zeta era patrocinador del Girona (no le dabía gustar lo que publicábamos entonces, me temo), no se quedó en la LEB. Nombró casi a dedo a Juan Francisco Luis (y ya vimos lo que pasó) y volvió a un segundo plano, aunque como cosa muy positiva sobre él tengo que matizar que ha sido el único expresidente que ha hecho socio en todos los proyectos.



Ahora nos deja a muchos con la boca abierta con esto de Foro Ciudadano. A pesar de ser un hombre cercano al mundo de la política, no me pega en él esta decisión. Ni a mí ni a gente más cercana. A él no le han gustado nunca los discursos, los micrófonos, el protagonismo populista, al menos cuando fue presidente del Cáceres CB. No sé qué ha pasado por su cabeza para aceptar la oferta. Quizás sueña con ser una reedición del Felipe Vela de las últimas elecciones, cuando fue su voto el que decidió la alcaldía. Y volver a tener a la ciudad pendiente de él, como ocurrió en el verano de 1992 y se gestionaban los requisitos para entrar en el Olimpo Hay quien interpreta que en realidad está ahí para restarle votos al PP y echarle una mano al PSOE si las matemáticas lo requieren. No lo sé. El caso es que la campaña será más divertida y morbosa con él dentro y que Foro Ciudadano ha hecho un fichaje de calado: la gente le conoce mucho más que a cualquier candidato que puedan tener en sus filas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Felicidades, Extremadura

A mí siempre me han señalado en el mundo del basket un poquito por ser del San Antonio. Jesús Blanco suele hacer broma con eso. Y a mucha honra, oiga. Si bien era el más paquete del colegio de cara a una canasta, estar tan rodeado de baloncesto influyó poderosamente en mi vida hasta encontrarme en este momento en el que llevo ya casi 20 años escribiendo (bien, regular y mal) del tema. Aquello era “el templo”, un sitio donde se respiraba basket por los cuatro costados. A veces, tanto que corríamos el riesgo de creernos el ombligo del mundo en ese sentido. Y no era así, no.




Estoy hablando de mediados de los 80. Relativamente cerca en la misma ciudad había otro colegio (en este caso público) donde también se trabajaba muy bien nuestro deporte: el Extremadura, en la barriada de Pinilla. José Luis Preciados y Luis Calderita, dos tipos desinterados y auténticamente locos por el baloncesto, fundaron un club de la nada que supo catalizar muchos esfuerzos, que también ganó campeonatos, que también dio nombres interesantes. Por citar a tres: José María Panadero pasó allí un añito siendo un auténtico mocoso y luego lo fichó el Cáceres CB. Juan Carlos Domínguez, un base con un rostro impresionante, estuvo a punto de debutar en el primer año de ACB. Y Jorge Santos (“Saltos”) también hizo una carrerita curiosa en Badajoz y Plasencia y ahora es secretario general de la Federación Extremeña, además de un muy buen tipo. Ah, otro: Lluis, el hijo de Preciados, ha sido uno de los tíos más dominantes que he visto en categorías inferiores. La vida no terminaba en Margallo. Y en cierto modo, creo que el San Antonio se vio obligado a mejorar, a esforzarse más, al tener nueva competencia dentro de la ciudad.



Esto viene porque este fin de semana se ha celebrado una cosa “mu fotita” que me ha llegado hondo, por muy “toni” que todavía me siento (eso sí, el nuevo colegio me da un poquito de repelús, tanto por el contenido como por el continente): unos cuantos nostálgicos han impulsado un reencuentro con la excusa del 25 aniversario del Club Polideportivo Extremadura. Y fue todo un éxito, con 80 tipos llegados de Cáceres y de varias partes de España echando partidos, compartiendo recuerdos, homenajeando a Preciados (ya sin su característico mostacho) y a Calderita. Supongo que habrán disfrutado mucho y en cierto modo les envidio. A veces uno tiende a mitificar el pasado, su pasado, pero otras se equivoca al minusvalorarlo. En buena parte somos productos de nuestras experiencias, de lo que hemos aprendido y sufrido.



Aquí podéis leer el reportaje que les escribí con todo el gusto del mundo. También os adjunto dos fotos que me pasaron: una de familia (resulta curioso reconocer algunos rostros tantos años después) y otra de los dos “alma maters”. A mí el Extremadura siempre me quedará como el equipo sobre el que hice mis primeras crónicas para el periódico, en 1992, cuando llegó a estar en Segunda División compitiendo contra equipos madrileños en lo que entonces era la tercera categoría nacional. Luego la ilusión se fue (supongo que sólo teníamos ojos para la ACB aquel tiempo) y el cotarro desapareció, pero como se puede apreciar, un poso de entusiasmo quedó dentro de muchos de los que pertenecieron a esa aventura. Felicidades.



domingo, 5 de septiembre de 2010

¿Un mes todavía? (o la conexión entre Pedrera y Sidao)

La verdad es que los partidos amistosos de pretemporada son algo así como metadona para los yonkis. Quitan un poco la ansiedad, son un cierto sustitutivo, pero no dan el placer que da lo auténtico, la competición. Hoy el Cáceres 2016 ha jugado el primero de los ocho que tiene previsto en este mes que falta para que empiece la liga en Lleida. No voy a decir esa estupidez de que el resultado (101-68 "en Cajasol") es lo de menos (¿lo sería si hubiese ganado?), pero vamos, que tampoco hay que darle importancia a casi nada de lo que suceda en las próximas semanas en la cancha, creo yo.

Lo digo porque si bien una pretemporada puede ser orientativa de lo que puede pasar luego, cuando arranque lo serio, no hay que fiarse demasiado. Los partidos suelen ser malos, con muchos errores, con muchas rotaciones porque los chicos no tienen oxígeno y porque es el momento en el que todos jueguen. Más que nada es un momento para evaluar sensaciones, ir ensayando algunos conceptos, ver de qué pie cojea cada uno y todos en general. Ni volverse loco con las derrotas ni eufórico con las victorias. Eso sí, estaría bien que el Plasencia este año no te diese pal pelo en la Copa de Extremadura.

Particularmente frío me dejan los partidos a puerta cerrada como el de hoy. Es mejor que un entrenamiento, pero peor que un amistoso "normal". El movimiento parece inteligente, porque cuando se juega contra un ACB hay unos gastos mínimos de 4.000-5.000 euros (y eso no es fácil de sacar, ahora que estás pidiéndole a la gente el dinero del abono). Pero luego no lo es tanto, o sobre todo no lo es en el mismo sentido que si se juega con público y una mayor seriedad teórica.

En mi calidad de informador (ejem...) he estado en varios partidos de este tipo y casi todos han sido bastante desagradables y no sé exactamente cuál es el grado de fiabilidad de las conclusiones que se pueden sacar. Desconozco si ha ocurrido en Sevilla hoy (no creo), pero hay un denominador común en casi todos ellos: la violencia. Una desconcertante violencia.

En 1995, el Salamanca vino una buena tarde al V Centenario a echar unas canastas. Era aquel equipo vestido de naranja que se autodenominaba los Toros y que tan malos ratos nos hizo pasar en su efímera etapa ACB (dos años, cuatro partidos, tres derrotas). Resultó que en una jugada fortuita, alguien soltó un codo y Claude Riley y Toni Pedrera acabaron intercambiando unos upper-cuts ante el barullo general. El partido siguió a duras penas, pero creo que ya nada importó mucho después de algo tan desagradable. Lo cierto es que Pedrera, del que algún día glosaremos su imponente y controvertida figura, era un experto en aplicarle digamos "intensidad" a los entrenamientos y también fue muy comentada una bronca suya con Rod Sellers.

Me vino a la cabeza el asunto hace un par de años, en la temporada en LEB Plata. El Cáceres 2016 organizó un partidillo entre semana con el Habitacle Badajoz y tras otro "lance del juego", Sidao le lanzó un impresionante puñetazo a Mazur, al que afortunadamente le dio tiempo a agacharse. También hubo otros momentos de un "mal rollo" increíble. Aquí tenéis una pequeña crónica al respecto.


Conclusión a vuela pluma: parece que los jugadores, o algunos jugadores, cuando no hay un arbitraje "serio" ni posibles sanciones de por medio, se lo toman de otra manera (quizás ocurrió lo mismo en el famoso Grecia-Serbia de antes del Mundial), lo cual relativiza enormemente el valor de este tipo de partidos. Faltan 26 días para que empiece el basket de verdad. De momento, nos iremos conformando con los sucedáneos y con especular sobre lo que nos gusta o no nos gusta del equipo, pero lo único que valdrá en realidad es lo que pase en el Barris Nord el 1 de octubre.

PD: Vale, sí, está el Mundial de basket, pero esta selección nuestra resulta tan desconcertante... cuanto menos puedes confiar en ella, mejor juega. Y al revés. De todos modos, en general el nivel baloncestístico no está siendo muy allá, creo yo. Demasiadas ausencias, demasiado miedo a perder, demasiadas zonitas para esperar el fallo del rival...

sábado, 21 de agosto de 2010

"Sobradete", el conseguidor en la sombra

Aquí normalmente hablamos de jugadores, entrenadores o incluso directivos. Hasta de nosotros mismos, los periodistas. Pero hay otra gente en este mundillo del basket que también es importante para que todo funcione. Hoy voy a escribir sobre una de esas personas porque al fin y al cabo es actualidad: Jorge García León, más conocido como Jordi, más conocido como "Sobradete" para la redacción de deportes del Extremadura desde que le tuvimos allí un verano haciendo prácticas. Dentro de unas horas, el director de comunicación y marketing (y muchas cosas más) del Cáceres 2016 se casa y este (aparte de un sobre menos cuantioso de lo que me gustaría) es mi regalo: una entrada en Bujarrocesto, como llama él a este modesto (?) espacio internáutico.

A Jordi le conozco de siempre, como nos conocíamos todos los del colegio. Él debe ser tres o cuatro años menor que yo. Nos hemos rozado muchas veces, incluyendo seguramente en algún campamento de los de Pacífico, aunque yo no fui muy de la AFA. Cuando nuestros caminos se cruzaron realmente fue en el verano del 2004, cuando nos lo asignaron para que hiciese prácticas en deportes junto con otro gran personaje como Alejandro Segalás, el redactor principal de A pie de pista. Fue realmente divertido trabajar con ellos: dos chicos dispuestos a todo, a los que les encantaba meter la cabeza en el mundillo y que escuchaban cuando se les hablaba.

Jordi era especialmente llamativo en su personalidad, mientras que Alejandro quizás tenía un carácter más gregario, necesitando menos el protagonismo. Jordi no. Siempre estaba contando historias sobre sus viajes, sus estancias de larga duración en Italia y Londres, de sus amigos. Más que por el deporte, transmitía una gran afición por el cine, pero en general era (y es) un apasionado de la vida, un descarado con un alto concepto de sí mismo sin perder de vista la realidad. De vez en cuando le sonaba el móvil, él lo cogía y empezaba a hablar en italiano a voces:

-Ciao, ragazzo, come stai? Io sono laborando nell'giornale. Cosa fai, fratello?

Los nos mirábamos y nos reíamos un poco por lo bajo. El tío merecía el apodo que le pusimos: Sobradete. Y mira, no le desagradó del todo. Uno de los últimos días, busqué una foto que publicamos en la temporada del ascenso, en 1992, en la que, siendo un adolescente aparecía levantando los brazos, de pie, entre una multitud sentada en uno de los fondos de la Ciudad Deportiva, y la encontré. Creo que le hizo una ilusión enorme tenerla.

Tras aquel verano de anécdotas incontables dentro y fuera de la redacción, le perdí un poco la pista hasta que tres años después le reclutaron para el nuevo proyecto del Cáceres 2016, necesitadísimo de manos que lo hiciesen salir adelante. En principio, Sobradete iba a ocuparse de la relación con los medios (algo que Piti Hurtado, uno de sus valedores, consideraba fundamental) y también de patear las empresas para sacar pasta. Pero un club a estos niveles requiere mucho trabajo y mucha gente alrededor y él fue ampliando horizontes para poco a poco ocuparse igual de conseguir un fontanero a las cinco de la mañana que negociar un contrato con un agente que hacer un vídeo de una presentación que escuchar la última idea de un peñista que hacer de psicólogo con la mujer deprimida de un pívot yankee.

Son tantas cosas las que sé que hace ahí dentro (y las que no sé) que realmente se hace poco imaginable que la cosa pudiese funcionar sin él. Tiene un buen manejo de las relaciones públicas y de la tecnología, conoce a medio Cáceres y posee un encanto personal difícil de resistir. Sí, sigue siendo un Sobradete, pero con un halo entrañable. Por supuesto, no siempre (más bien casi nunca) estamos de acuerdo en nuestros enfoques de las noticias, ni a nosotros nos gustan algunas normas que ha impuesto para el trato con la gente del club, pero la cosa no pasa de ahí. No puedo negar que somos amigos: ya digo que dentro de un ratito cojo un autobús para ir a su boda.

Un último detalle sobre él que expresa bien de qué va el personaje: no se irá de luna de miel hasta dentro de una semana porque considera tiene que estar en el inicio del trabajo de pretemporada del equipo. Y otra cosa que habla bien de él ha sido su elección para esta tarde y el resto de su vida: Rocío es una chica guapísima, lista y discreta.

Felicidades. Supongo que habrá barra libre, ¿no?

sábado, 14 de agosto de 2010

Aranzana lo explica (casi) todo

Pocas veces estoy tan satisfecho de una entrevista como de la que ha salido hoy en mi periódico (soy como Belén Esteban cuando dice lo de "mi programa", eh). Aquí tenéis el link, por si acaso os ha pillado mojándoos el trasero en alguna playa o garganta lejana:

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=526623

Larga y explícita, con muchos titulares aparte del que escogí, que me resulta muy contundente. ¿Y si subimos, qué? ¿Quién va a ser el chulo que diga que no se puede? Menudo escenario, nens. Y, desde luego, con el equipo que se ha hecho, no es ninguna utopía.

Fueron 40 minutos de conversación (sin contar el off the record, que, oye, también alimenta). El tipo no se esconde en casi ninguna de las cuestiones que le planteo sobre la confección del equipo y sobre el club en general, explicándolo todo con precisión y sin abusar del tópico. La verdad es que, como siempre que hablo con él, da una impresión de serenidad increíble. Luego le saldrán las cosas mejor o peor, pero sabe por qué da cada paso y conoce de lo aleatorio que es muchas veces este mundillo, lo cerca y lo lejos que está la victoria de la derrota y el hecho de que un entrenador vale sólo su último resultado. Irradia un realismo del que es muy difícil no embriagarse. Otra cosa será cómo vayan los resultados, como siempre. Pero por Cáceres está pasando un personaje con mucha miga, no sé si nos estamos dando cuenta.

lunes, 9 de agosto de 2010

Vidili se me cabrea (o cómo un jugador es incapaz de ser autocrítico)

Hace unos días, alguien que se supone que es Stefano Vidili escribía un comentario a una entrada que escribí sobre él hace un par de años y que podéis revisar AQUÍ. En resumidas cuentas, analicé su papel como efímero jugador del Cáceres CB en la temporada 96-97, no en términos muy elogiosos, la verdad, aunque matizando que es un tío que me cayó bien (mejor que a sus compañeros, desde luego). Echando mano a mis tremendos conocimientos de italiano, lo que escribía el supuesto Vidili (que tiene toda la pinta de serlo, la verdad) era lo siguiente:

"Queridos amigos, soy Stefano Vidili. He leído, después de muchos años, vuestros amables comentarios. ¿Pensáis que me habéis ofendido? ¿Desilusionado? ¿Entristecido? Solamente me han hecho reír, porque yo en Cáceres he estado muy bien, y siempre he intentado dar lo mejor de mí. Cierto es, como has escrito tú, querido Javieer, que si tus compañeros españoles, tan nacionalistas como estúpidos, te llaman, ¿cómo has escrito? ¿"Pitrifi"? no creo que sea fácil para nadie. Si a eso le unes a un entrenador que sistematicamente hace cambios cada cinco minutos, pues, dime tú, gran experto en baloncesto, cómo puede rendir un jugador y hacerlo bien. Y después, ¿qué quiere decir que cuente lo que pasó en Polonia? Que yo también tengo cosas que recordar y contar de Paraíso, Santi Abad, Pedrera (¿tu amigo Pedrera?), jugadores tan bajos como estúpidos. Si quieres escríbeme y te cuento. Has mencionado mis estadísticas de los años anteriores. ¿Cuánto jugaba en Siena? ¿Y cuánto me hacía jugar el mítico (es un decir) Manolo Flores? ¡Vete a mirarlo! Eres solo un incompetente, envidioso y nacionalista al máximo. Gente como tú no merece la pasión, el afecto y los buenos recuerdos que yo tengo de la gente de Cáceres".

Si hay una cosa que he aprendido en estos años en la información deportiva es que los protagonistas de esto, es decir, los jugadores, siempre tienen una visión gigantesca de sí mismos, un ego desmesurado. El que juega 39 minutos quiere jugar 40, el que hace 20 tiros los considera pocos y piensa que debería tirar 37. Autocrítica cero, incluso en casos tan evidentes como el de Vidili, sobre el que todos coincidimos (le vimos jugar, o al menos al tipo que mandaron aquí los italianos) que no lo hizo bien. Pero los baloncestistas (los de aquí, los de allí) siempre encuentran excusas: que si el entrenador no me ponía (yo creo que 18 minutos por partido no está mal), que si los compañeros no me la pasan, que si me tenían asco (algo que yo, por otra parte, cuento más o menos en mi entrada original).

¿Qué pasará para que en esa profesión no haya nadie que diga "sí, lo hice mal, no me adapté, no estuve al nivel de mis anteriores equipos"? Stefano no es una excepción, y es una pena que venga años después con este lenguaje. Qué curioso que el equipo mejorase muchísimo con la llegada de Ferrán López en su lugar. Supongo que sería para él un golpe duro pasar de jugador importante en Italia a "cortado" en la ACB, pero la vida es eso: triunfar, fracasar, levantarse, luchar, triunfar, fracasar y volver a levantarse. El ritual de lo habitual. En su escrito, él se responde por sí mismo: es fácil imaginar su frustración cuando mire atrás y vea esos tres meses tan malos en Cáceres. No pasa nada. Las cosas no siempre van bien. Otro asunto es que nos guste oírlo o, como es el caso, leerlo. Con el máximo respeto siempre.

PD: ¿Qué pasó en Polonia, pues? No tiene importancia, pero es un detalle algo ruín: al entonces junior Panadero, con otra capacidad adquisitiva distinta por entonces, "il nostro amico" le quiso hacer pagar a medias los extras del hotel, algo que sentó fatal a los veteranos del equipo. Eso de amenazar con contar cosas de los compañeros tampoco es de mucha clase, Stefano.

PD2: Para sus fans: Vidili acaba de hacerse cargo de la dirección técnica del modesto Stella Azzurra, de la cuarta división italiana.