miércoles, 20 de enero de 2010

Probando el escáner


Los Reyes me han echado estas navidades un combo scanner-impresora Canon bastante majo, aunque aún me estoy haciendo a él. No me iba mal con los anteriores, pero esto es otra cosa. Eso sí, como cada vez que te tienes que adaptar a un aparato, hay que irse conociendo mutuamente, seduciéndose poco a poco. Así es que aquí me tenéis, probando el scanner con alguna cosa "retro" como la que ilustra esta breve entrada. Como sé que a algunos os gusta tener estas cosas, es la página correspondiente al Cáceres en el Extra Liga de Gigantes del Basket de la temporada 92-93, la del debut en la ACB. Que la disfrutéis. Del presente hablaremos otro día, aunque para los que no la hayáis hecho os recomiendo mi "revisitación" del partido del domingo en Girona aquí.

domingo, 10 de enero de 2010

Pues... no fue para tanto. ¿O sí?


Feliz año a todos lo primero.


Lo segundo... A la espera de entradas un poco más "retro", empezaré el 2010 reflexionando sobre lo más inmediato, el Cáceres 2016-Tenerife del viernes (71-73).


Es, probablemente, el único partido en mi trayectoria como periodista de baloncesto en el que la crónica que me ha salido es bastante más suave con el equipo perdedor que el análisis que hace el entrenador del propio equipo perdedor. ¿Increíble? Veamos.


No es que yo me deshiciese en halagos al Cáceres 2016. Podéis leerlo aquí. Argumentaba un poco lo de siempre: este equipo tiene dos caras, es poco constante, se va de los partidos y lo paga caro, cuando despierta ya es tarde, no cierra el rebote, sus tiradores son irregulares, etc, etc... Pero no sé, hay veces en las que se puede tender más al ensañamiento (individual y colectivo), como más o menos hice en partidos como el del Mallorca o el Palencia, por citar dos ejemplos recientes. Al fin y al cabo, no hay que olvidar cosas como los problemas de faltas en el tercer cuarto, la decisiva lesión de Drew Naymick (qué bien habla de él o qué mal habla de la plantilla el hecho de que te haga tanto daño que un teórico picapedrero se te fastidie) o que dos de los jugadores que deben marcar el nuevo estilo, Cherry y Newble, acaban de llegar.


El equipo tiene muchas carencias, nadie puede negarlo. Pero, ¿tantas como después del partido Gustavo Aranzana se pegue una rajada importante como esta, que por cierto no es la primera? Me hizo pensar un poco cuando me iba para casa después de salir del periódico. Y aún le doy vueltas. Si el entrenador sacude así a los que son sus jugadores, es que seguramente lo hicieron peor que lo que yo transmití en la crónica. Blandito, blandito, blandito Javier Ortiz, crudo y directo Aranzana... ¿Fue para tanto o es una estrategia de Gustavo? ¿Si se culmina la remontada a falta de tres minutos hubiera dicho todo esto? No, claro. El resultado es lo más importante (lo único importante), también para los entrenadores.


Tengo la impresión de que en el fondo a lo mejor yo y otros muchos como yo nos hemos acostumbrado a esta mediocridad de equipo y por un lado victorias como las de La Palma nos parecen maravillosas por la supuesta solidez que se mostró y por otro derrotas como la de Tenerife nos pillan algo vacunados. No sé. No me gusta demasiado participar del ambiente ultracrítico que parece que se respira muchas veces en el baloncesto local, contribuir innecesariamente al cansancio que se respiraba por ejemplo en la última etapa del Cáceres CB en la ACB o la crispación de la última fase de Piti en el banquillo. Somos lo que somos: una plantilla hecha con bastantes errores que, como suele ser habitual, se van subsanando dificultosamente y ya veremos con qué resultado económico. Y un entrenador que, como de forma muy acertada me decían esta tarde, está acostumbrado a que, si baja a los infiernos de la LEB, está más acostumbrado a conducir un Ferrari como era el León que subió hace tres años (Quinteros, Bernabé, Hughes, Bulfoni...) que el Seat Ibiza (carillo, eso sí) que ha querido heredar de otro. Supongo que en su fuero interno pensaba cuando llegó aquí que podía cambiarlo todo, porque un tipo con su historial es lógico que esté muy seguro de sí mismo, pero poco a poco se está dando de bruces con la realidad.


Lo peor es esta sensación de querer acabar la temporada cuanto antes para poder centrarse en la siguiente cuando todavía quedan 16 partidos de liga regular y el "playoff" no está tan lejos, al menos en clasificación, aunque sí en sensaciones. Y otra cosa mala es intuir que Aranzana llegará ya "tocado", "desgastado", al próximo curso.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tres bases son multitud


No funciona nunca. O casi nunca, siendo generosos. Tener tres bases en una plantilla de baloncesto es un lujo innecesario que a no ser que se den unas circunstancias muy precisas, suele restar más que sumar. Es lo que pasa ahora en el Cáceres 2016 con la presencia de Alex González, Perico Sala y Pavel Ermolinski. El tercero está prácticamente marginado, en la lanzadera de salida si él quiere. Y es normal. De los 40 minutos que hay que repartir en esa posición, es extraño que se dividan en, por ejemplo, 15, 15 y 10. Ni aún así estarían contentos. Más bien lo contrario. Llevamos con el debate toda la temporada y va a seguir así, como un factor de ruido.

Parece que Alex va ganando la carrera. Ya no es el cadáver del principio de temporada, cuando salía 4 minutos y perdía 3 balones. No es una exageración. Sucedió en Zaragoza, por ejemplo. Le vamos conociendo y va gustando. No es un jugador muy regular, pero sí es agresivo de cara al aro y valiente, aunque falta por verle siendo importante cuando se va por detrás en el marcador. Ya digo: parece uno de esos tipos que se crece con el viento a favor. Defensivamente tampoco es tan “madre” como algunos dicen, creo yo.

Perico Sala está por debajo de lo esperado. Se nos presentó como el “Mesías” que iba a solucionar los problemas en el “1” cuando se le fichó al final de la pretemporada, pero no se le ha acabado de ver fino. En realidad, no es tan grave el asunto: su papel más adecuado en su carrera ha sido como reserva, dando descanso al Gianella de turno, como ocurrió en Plasencia. Tiene conocimiento del juego y demás, pero eso no basta de momento para discutirle la titularidad a Alex.

De Pavel ya se ha escrito todo. Con Aranzana ha jugado siete minutos en total en dos partidos (curiosamente, los únicos que lleva perdidos el nuevo entrenador). Lo tiene todo y no tiene nada: físico imponente, buen manejo, talentazo… pero escasa personalidad para llevar el peso del equipo y un tiro exterior francamente mejorable. Su juventud le condena además al final del banquillo cuando lo que se necesita en un momento tan complicado es oficio y determinación.

Históricamente, en el Cáceres CB tampoco funcionó nunca lo de tener tres bases. Veamos algunos ejemplos.

91-92: El equipo del ascenso también tenía su Ermolinski: Alvaro Rodríguez, un chaval sevillano de 19 años que medía 1,92 y subía bien el balón. Poquito más, aunque tenía su predicamento con el público teenager. Martín Fariñas tuvo su fase de enamoramiento con él y sorprendentemente le situó durante un mes por delante de los “profesionales” Angel de Pablos (un poco el Sala actual, pequeñito y con la mili hecha) y Toni Romero (parecidillo por el descaro a Alex). Curiosamente, Alvaro acabó siendo el que menos jugaba en la plantilla, quizás superado por la presión, vete tú a saber. Ya le preguntaré a Fariñas, que para el que no lo sepa trabaja en la Obra Social de Caja Rural en Badajoz. Alvaro no tuvo mucho más recorrido en el baloncesto: un año más vinculado, otro en Plasencia… ¿Alguien sabe algo de él?

94-95: A mitad de temporada está claro que Nebojsa Ilic no puede con su pubis y aparece un chollo económico como Sergei Bazarevich, recién cortado en la NBA. El ruso no era un alero, sino un base, y le trajo sombras negras a Jordi Soler, la “prima donna” del equipo y que vio reducido su protagonismo, y a David Brabender, postergado a partir de entonces. El equipo salvó los muebles en la liga, pero no hubo buen rollo. Tanto que ninguno de los tres continuó en el equipo –Soler hasta pagó 10 millones de pelas por pirarse al Murcia-- y el año siguiente se apostó por una dupla de directores formada por Pablo Martínez y Juanjo Bernabé, ya había debutado esa temporada en el primer equipo ya que estaba en el entonces vinculado Plasencia.

97-98: Otra de lo mismo. Problemas en la clasificación y Manel Comas se trae a su amigo Pablo Laso, ascendido automáticamente a la titularidad por delante de Pepe Arcega (qué bien jugó los años siguientes aquí el jodido maño) y por supuesto Bernabé. Una doble injusticia, aunque el equipo al final se salvara. Pero fueron ese tipo de operaciones las que hundieron económicamente al club: Laso jugaba en el Madrid y vino por una pasta increíble. Algún día contaré más despacio cómo me llamó por teléfono a mi casa para suplicarme que no enviara a Gigantes del Basket unas declaraciones suyas en una conferencia en un colegio mayor en las que rajaba sobre Bodiroga, que entonces vestía de blanco.

98-99: El colmo de los colmos. Pesquera heredó a Arcega y a Bernabé, pero se empeñó en traer a Paco García, aquel chaval que ni fu ni fa procedente del Estudiantes. Como no le valía con eso, y no sabía qué hacer con la tercera plaza de extranjero, tuvo un par de meses a un cuarto base, Norman Whiteside, que no superaba desde luego a lo que había. Antes había habido un pívot (el indescriptible Reggie Jackson) y se terminaría con un alero (el chuponcete Lamont Strothers). Paco García tampoco terminó la temporada y Arcega y Bernabé estuvieron más que correctos.

00-01: Julbe no hacía muy buenas migas con Arcega (la relación entre ambos a lo largo de sus carreras da mucho de sí, sinceramente). Así es que cuando se hizo cargo del equipo en sustitución de Flores, quiso poner su sello personal apostando por Oscar González, que entonces en el Cajasur era un buen base de LEB (lo mismo que ahora, vamos). Pero el maño siguió a lo suyo, jugando decentemente a pesar de los problemas físicos y compartiendo casi todos los minutos con Bruno Hamm, el talentoso francés que, por cierto, también acabó a tiros con el entrenador. Ya con Pepe fuera, Oscar tendría más protagonismo el año siguiente en un puesto más lógico de segundo espada por detrás o bien de Andre Turner o de Ferrán López.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Revisionismo verdinegro



Me encanta el concepto de "revisionismo", la "tendencia a someter a revisión doctrinas o prácticas establecidas para actualizarlas". Así, según el diccionario, no debería sonar a insulto que hoy en día te llamen "revisionista", que es una de las peores cosas que te pueden decir en el mundo occidental. Está íntimamente relacionado con las teorías que aseguran que el holocausto no existió, que los judíos fueron respetados por Alemania, que no murieron tantos y que los nazis libraron una guerra limpia en la que entraron porque no tenían más remedio. También hay revisionistas sobre las "cosas de casa", como los que apuntan a que el bando nacional fue provocado hasta el fin por la República para iniciar la Guerra Civil y que el trato a los prisioneros rojos siempre fue respetuoso y los castigos, justos. Y también hay quien hace la interpretación contraria, una lectura de la contienda que más bien se ha impuesto desde que se instauró la democracia.




¿Esto no era un blog de basket, por cierto?




Eso sería revisionismo del malo, el que ha hecho que la palabra tenga un matiz claramente negativo. Deformar la realidad, mentir, siempre es negativo, pero... ¿qué hay de malo en revisar doctrinas y prácticas establecidas para actualizarlas? En teoría nada. Sin pensamiento y sin cuestionarse lo impuesto, no hay evolución. ¿Era Galileo un revisionista por defender que la tierra era redonda? En el buen sentido, sí.




Esta reflexión viene a cuenta de este blog en general, en el que muchas veces se reflexiona sobre el pasado del baloncesto cacereño, "se revisan" los acontecimientos, y en particular viene por un reportaje "tipo Bujacocesto" que he publicado hoy en mi periódico. Aquí dejo el link para el que no lo haya leído.








Va sobre la compra de la plaza de Cáceres a Vigo en 1991, algo que ya comentamos aquí en su momento y que pensé que recobraba actualidad porque ambas ciudades se enfrentan por primera vezmañana.




Algunos comentarios de los lectores se quejan de la falta de oportunidad de sacar a colación de nuevo estas historias del pasado. No es la primera vez que me comentan algo así y me provoca una reflexión interna. ¿Avanzar es simplemente mirar hacia adelante? ¿Debemos olvidar todo lo que ha ocurrido y privarnos de sacar una conclusión o simplemente intentar divertirnos e ilustrarnos con ello? A veces parece que todo lo del pasado es tabú: todas las etapas del Cáceres CB y hasta del Cáceres 2016 tienen sus protagonistas y en ocasiones escribir sobre ellos molesta a gente. Y no sé por qué. No me gustaría que, por ejemplo, dentro de un tiempo, escribir sobre "Piti" Hurtado fuese tabú, igual que no debe serlo sobre gente contrapuesta pero importante como Fariñas, Flores, Bermejo, César García, Julbe, Felipe Fernández, Ñete y mil más. Todos tendrán sus defensores y detractores, pero todos merecen un sitio en la historia y tienen la posibilidad de ser revisados.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Dilemas europeos


Dejemos de lado un poco el presente [modo irónico on] --demos un par de partidos más a Aranzana para poder despellejarle con argumentos sólidos y sin remordimientos-- [modo irónico off] y miremos un poco al pasado para reflexionar sobre algo que estos días retumbaba en las radios: ¿le interesa al Atlético de Madrid de Quique Sánchez Flores seguir en la Liga Europa o le vendría mejor quedar eliminado y centrarse en la competición nacional?


No, esto no se ha vuelto un blog de fútbol, ni sobre el Atleti, mal que le pese al "indio" Macario. Simplemente es que la situación me conecta con lo que pasaba hace unos añitos aquí, cuando el Cáceres se metía a jugar en competición europea --¡cuatro veces!-- y al poco tiempo surgía el debate sobre si era mejor buscar la eliminación porque inevitablemente había problemas clasificatorios en la ACB.


Las circunstancias, desde luego, solían ser críticas. El equipo salía de Cáceres temprano un lunes, hacía dos o tres enlaces aéreos y luego, si no había suerte, tenía otro rato de autobús. Jugaba en alguna inhóspita cancha (quizás del este) el martes o el miércoles y pasaba noche por ahí. Muchas veces regresaba el jueves por la tarde sin tiempo apenas para preparar el siguiente partido, que muchas veces era el sábado y ya el mismo viernes debía coger otra vez el bus.


Aquellas noches europeas nos daban un subidón importante. Escuchar a Paco Mangut y/o a Andrés Campos narrando victorias en Grecia, Italia, Serbia, Croacia, Polonia, Rusia, Portugal, Suecia... te agrandaba, sentías que aquellos chicos de verde te ponían en el mapa. Nunca tuve ocasión de acompañar al equipo en aquellos viajes. Mi hermano José María sí, sobre todo el primer año europeo, el de la semifinal Korac, y pocas veces le he visto tan entusiasmado trabajando. Pero siempre había un pero. Tras saborear la gloria en Milán, el sábado siguiente te daban una tupa en Manresa. Y el equipo abajo normalmente.


Nunca se aclarará lo suficiente si el 20 de enero de 1998 Manel Comas dio órdenes a sus jugadores de no culminar la remontada en la eliminatoria de octavos frente al KK Zagreb. Se había perdido allí de un escandaloso 98-63, un mensaje inequívoco de que el equipo estaba hecho trizas. Sin embargo, una semana después, en una impresionante demostración, la desventaja de 36 puntos llegó a ser reducida a 32 a falta de minuto y pico (82-50). Y eso que al descanso la cosa iba 35-26. En una gran noche de Emiliano Morales (27 puntos, 9 rebotes, algún día hablaremos de él), el público del V Centenario flipaba, pero hubo un par de errores que evitaron el milagro. ¿Cómo era posible? Parecía que los jugadores querían decir: "no pasamos, pero porque no queremos, eh".


Europa daba prestigio, pero a un precio muy alto. Las lesiones se multiplicaban y ya se sabe que a los jugadores de baloncesto les hace más daño que a nosotros, los bajitos, ir en transporte público. Es lo que en cierto modo están pensando ahora en el Atlético de Madrid. ¿Merece la pena embarrarse con la antigua UEFA, todos sus partidos de jueves y sus largos desplazamientos cuando en la Liga estás tan mal?


No tengo la respuesta, pero como soy un poco romántico me inclino más a decir que cuando has luchado tanto por estar en un sitio (como era la competición europea para el Cáceres entonces) tienes que apechugar y apretar el culo para seguir compitiendo con dignidad, no entregarte. Pero la experiencia dice que todos aquellos años, el equipo mejoró en la liga a raíz de ser eliminado. Maldito romanticismo, ¿verdad?

lunes, 16 de noviembre de 2009

¡Extra, extra! Puaj...


Hay noticias que uno odia dar, ruedas de prensa a las que nunca le hubiese gustado acudir, chivatazos que prefieres no creerte porque duelen. Sí, cuando uno trabaja en lo que yo trabajo, tiene que dejarse muchas veces la persona en la puerta, al lado de la reproducción de Leoncia, y dejar que entre únicamente el profesional. Y eso es muy difícil. A mí me cuesta. Y no estoy muy seguro de querer luchar contra ello.


Hoy ha pasado lo de Piti, su marcha/dimisión/cese/aceptacióndelapuestaadisposiciondelcargoaladirectiva. No sé muy bien cómo llamarlo, porque me he ido de la rueda de prensa con la sensación de que en el fondo los directivos estaban deseando darle el tiro de gracia, aunque no dudo de que les ha dolido. Pero en el "off the record" cuentan que le ven destrozado, muy cansado, demasiado pendiente de las cosas que no eran el equipo, devorado por los pitos y la creciente (y, es mi opinión, exagerada) impopularidad que sufría. Casi uno pensaría que lo hubiesen destituido en un par de jornadas si la cosa seguía así. Pero le siguen considerando como un hijo. Literalmente.


Ha sido triste. Estas cosas lo son. Y es casi imposible que acaben bien. "Me he divorciado, pero mi mujer y yo hemos acabado bien". Mentira. Si acabas bien, es que realmente nunca te importó. Y no es el caso. En esta historia había amor. Y verdadero y profundo.
La escena ha sido brutal, aunque como me ha dicho luego uno de los asistentes, algo kafkiana: los jugadores al fondo de la sala con cara de palo, muchos amigos, sus padres y su mujer por allí también... Lágrimas de Pepe Sánchez a los cinco segundos de empezar a hablar (y Piti consolándole a su lado, parecía que el que se iba era el presidente), discursos emotivos y un par de salvas de aplausos, en las que tengo que confesar que seguramente he sido el único de la sala en no participar porque yo no iba allí a expresar mi cariño o solidaridad con Piti, sino a transmitir lo que se dijese. Supongo que durante unos segundos me dejé la persona en la puerta del pabellón. Sin embargo, estoy algo contento: pierdo un entrenador cercano, pero recupero un amigo, porque sé que en estos dos años nos ha costado a los dos tener una relación natural, como la que teníamos antes. Siempre nos pedíamos más de lo que podíamos dar.


Voy con un par de verdades amargas sobre él. Creo que se ha equivocado al echarle el órdago a la directiva. El lo sabe y seguramente sea el primer sorprendido de que no le hayan reforzado, porque su alianza siempre ha sido fuerte, él es parte fundamental en el parto del club. Se lo he dicho esta tarde cuando me ha llamado para decírmelo: creo que debía haber sido más duro, aguantar el chaparrón, haberle dicho a todos los que le pitaban "aquí estoy yo, no vais a poder conmigo". Pero supongo que eso lo puedes hacer cuando eres "de fuera". Estoy seguro que si un día entrena en Murcia, Burgos o Sebastopol lo hará, como hacen todos. Pero no se podía permitir ese lujo en casa, supongo que no.


Tres victorias y cinco derrotas. No era para tanto. Ha cometido errores, pero no para tantísimo desgaste. Me refrendo en todo lo que escribí ayer y que podéis leer aquí abajo. Había muchos motivos para ser pesimista, sí, pero también muchos para ser optimista. Confieso que me costó más rellenar la lista negativa que la positiva. Mucha suerte, Piti. Mucha suerte, Cáceres 2016.

sábado, 14 de noviembre de 2009

10 motivos para ser optimistas, 10 motivos para ser pesimistas


Como ahora se lleva mucho esto de las listas, me voy a marcar no una, sino dos, con toques de subjetividad, eh. Una lista para optimistas y otra para pesimistas con el Cáceres 2016, que no se diga que excluyo a nadie. Al igual que los “hombres de negro”, me debo a mi público.

10 motivos para ser optimistas

--Van ocho partidos de temporada y el equipo va 3-5. La situación es incómoda, sí, por debajo de lo esperado, sí, pero en absoluto desesperada.

--El equipo ya ha demostrado que puede jugar bien. Muy bien. La cuestión es alargar esos minutos, tener más constancia en la inspiración o en la confianza. Trabajar más en ello.

--La plantilla no parece estar mal hecha. Quiero decir: hay mucho de todo, no faltan recursos. La mayoría son jugadores de calidad y con experiencia. No es: “si nos cargamos a este y fichamos a un tío en esta posición, se soluciona la cosa”.

--El entrenador ha demostrado en las dos temporadas anteriores que puede hacer funcionar el cotarro. Un año no tardó casi nada; en otro, bastante (el partido de Burgos, primero de la segunda vuelta, como culmen). Pero las cosas que transmite acabaron saliendo.

--Los triples van entrando después de un arranque en el que ni uno veía el aro. No van a ser los que más metan en la LEB, pero tampoco los que menos, como sucedía.

--Hay un club fuerte. Peculiar en su estructura de toma decisiones, pero fuerte. El proyecto no se desangrará porque los jugadores no cobren puntualmente. Todo lo contrario.

--El vestuario está unido, me aseguran una y otra vez. No hay reproches dentro, no hay grupitos. Sólo gente en general positiva que quiere ganar y ganar.

--Es una plantilla bien dotada para el espectáculo. Si se arrancan a ganar, se supone que no lo harán simplemente con victorias, sino con una oleada de acciones vistosas (triples, mates, tapones) de por medio. Y eso suma.

--Quedan muchos partidos ganables en la primera vuelta para mejorar el “récord”. Palencia, Vigo, Ourense, La Palma, Mallorca… Ahí sí que no se puede fallar.

--La prensa. Es arriesgado por mi parte ser portavoz con esto, pero por lo general estamos con el proyecto, no vamos a despedazarlo ni a hacerle daño conscientemente. Haremos nuestro trabajo y diremos la verdad, como siempre, pero no vamos a hacer una crítica irracional ni cruel.


10 motivos para ser pesimistas

--Se han perdido dos de los partidos que dan la medida de cualquiera con las aspiraciones del Cáceres, de los que suben peldaños: Girona y Clínicas.

--El agujero de los terceros cuartos sigue ahí, insondable. 8 partidos de temporada y sólo se han ganado dos de esos parciales, con especial mención al de Menorca (32-8).

--Los aficionados están divididos. La grada se reparte entre los que aplauden siempre, los que pitan (durante y/o después de los partidos) y los que observan patidifusos. Como apunté en la entrada anterior, los seguidores no tienen unidad de respuesta ante los problemas del equipo.

--No se acaba de ver bien físicamente al bloque. Muchas pequeñas lesiones y la duda de si los bajones de los terceros cuartos obedecen a falta de fondo.

--Hay jugadores que no están dando la medida y ellos lo saben. Personalizando, de casi todos se pide más: los extranjeros, por serlo y se les supone un “plus”; los nacionales, por conocer la liga y darle personalidad al vestuario.

--Se sigue dando una respuesta muy desigual en la lucha por los rebotes, una estadística fundamental. Falta algo de agresividad en coger la posición y no se ha progresado mucho en ese aspecto.

--El entrenador no siempre maneja bien la tensión que acompaña todo esto. Es el emblema del club, pero parece que sólo para lo malo. Muchos no le tragan, pero también pasaba con casi todos sus antecesores en el banquillo, eso no es nuevo.

--Evidente peligro de que las derrotas que se produzcan no sean “por la mínima” con el consiguiente desgaste de imagen. El equipo del año pasado no solía arrojar la toalla y apenas tuvo resultados abultados en contra. En el de éste no lo veo tan claro por su facilidad para irse de los partidos.

--Sería ridículo echarles la culpa de las derrotas, pero a los equipos con problemas los árbitros no los respetan demasiado.

--La expectativa de principios de temporada va a estar siempre ahí. Ser quintos o sextos era un objetivo posible. No bastará con moverse en la zona media.


Extra bonus track (motivo ambiguo)


--Llegan dos partidos en cinco días ante rivales que no son de abajo precisamente, La Laguna y León. Perfecto para resurgir o para añadir más dudas.
Se admiten comentarios.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

De afición a aficionados


Parece que durante los últimos días el debate no se está centrando en el equipo o el entrenador (bueno, sí, sobre el entrenador sí, pero a eso ya estamos acostumbrados), sino sobre la actual actitud de un protagonista que ha sido clave para el surgir y el resurgir del baloncesto cacereño: la grada. La pitada del otro día ante el Clínicas fue un momento paradigmático, no miremos hacia otro lado.


Es francamente resbaladizo hablar de la afición. Más bien lo es hablar mal, sobre todo después de tantos y tantos años hablando maravillas, diciendo que era la mejor de España y tal, la "Salónica" de la ACB y todas esas zarandajas que nos inventamos en la prensa y que seguramente respondían a una poderosa realidad. Ahora ya no. Si hay algo en lo que ya estamos todos de acuerdo es que ya no somos (sois) la mejor afición de España.


Pero lo peligroso, ahora que me doy cuenta, no es hablar mal, sino más bien generalizar. Porque más que tener una afición, hemos pasado a tener aficionados, cada uno de su padre y de su madre, con sus opiniones, sus actitudes, sus filias y (oh) sus fobias. Así es que cualquier cosa que se diga en general de la afición a mí ya no me vale demasiado. Simplemente hay espectadores que acuden a presenciar partidos y cada uno lleva en su mochilita una vida y una forma de ver las cosas. La foto del gran Rufino en el periódico de hoy lo ilustra: unos agitan el "A pie de pista", otros siguen sentados.


Así es que sería injusto meter en el mismo saco al que anima todo el partido y al final aplaude, sea cual sea el desenlace; al que está callado y observa, comenta con naturalidad lo bueno y lo malo de las jugadas con el compañero de asiento aunque no le conozca de nada; al que cree que podría hacerlo mejor que los tipos de la cancha y el tipo del banquillo; al que está callado y tranquilo siempre y cuando se va sigue con su vida normal y al que, finalmente, está deseando que las cosas se salgan de madre para poder expresar su furia, ya sea contra los árbitros, los rivales o, como últimamente, el propio equipo de casa.


Es lo que hay. Antes se podía teorizar en general sobre lo que me dio un día por llamar "los fieles a la religión verdinegra" (las primeras cosas que escribí en serio eran las crónicas de ambiente de los partidos de la temporada del ascenso) y ahora ya no, ya no. No hay nada que caracterice globalmente a los que pagan su entrada o su abono y se sientan en esas butacas verdes: tan injusto es decir que es animosa y va a muerte con el equipo como que es desagradecida y feroz. Se ha dejado de ser una masa para afrontar una profunda atomización en la que, en la apoteosis del liberalismo, cada uno tiene que tener su pequeña actitud propia, su pequeña filosofía de cómo ve al Cáceres 2016, cada uno forma una mini-peña de un componente.


Es, lamentablemente, el problema: no ir todos a una, permitir que la individualidad devore al colectivo, no sentir que el Multiusos sea un templo al que se acude cada dos semanas en la búsqueda de un valor profundo. Justo lo que muchas veces le reprochamos al equipo nos pasa a los que deberíamos ser más Cáceres 2016 que ellos.


Estoy en contra del pensamiento único, de intentar imponer que todos tengamos que percibir las cosas de la misma manera. ¡Qué aburrido sería todo! Además, en cierto modo en 1992 también había partidarios o bien de De Pablos o bien de Romero; gente que pensaba que Okac era un torpón y que Fariñas nada más que vendía humo dentro de ese particular paroxismo en la banda. Pero había una sensación de unidad, de que las canastas del rival nos las metían a todos y que eran culpa de todos, no sólo de los que estaban en el parquet.


Eso se prolongó durante mucho tiempo, pero hubo un momento en que nos despistamos y todo cambió, se produjo un cansancio en los últimos años en ACB --en los que el ambiente era prácticamente igual que el de ahora-- del que pensamos que nos habíamos curado, repuesto, escarmentado. Y no es así. La autodestrucción es a veces tan tentadora... sobre todo cuando algo que debería ser colectivo, se articula individuo a individuo.

martes, 3 de noviembre de 2009

Un par de links reflexivos y tal

Hola

Alguien interpretará esta actualización como una trampa para disimular la vagancia (y acertará), pero pensé que cuadra aquí más o menos poner dos links a cosas que he escrito en otros lados. Ya más avanzada la semana hago otra entrada profundizando con lo que hablemos o con otra cosa, vete tú a a saber.

Aquí está un análisis del Cáceres 2016 en el periódico sobre los primeros seis partidos de liga: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=474261

Y aquí, un "reparto de notas" sobre toda la LEB Oro en general en el mismo periodo en mi "blós" en ACB.com: http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb

Ahí queda eso, a ver qué os parece.

lunes, 26 de octubre de 2009

"Iñaki" Forcada


En todos los equipos hay uno. O debería haberlo. Ya sabéis: el "currito" picapedrero que no hace más que dejarse la piel, no protestar y, de cuando en cuando, ejercer de estrella invitada dejando a todo el mundo boquiabierto. En este Cáceres 2016 no hay que pensar ni un segundo para encontrarlo: Xavi Forcada.


El otro día cometí la indiscreción de contarlo en el reportaje que escribí sobre él en el periódico. Resulta que le llamo y lo primero que suelta el tío, en vez de "¿Hola?" "¿Quién es?" o algo así, es "¿Dígamelón?". El tipo solo tiene 20 años, pero ha captado la broma retro que viene de uno de los míticos especiales de fin de año de Martes y 13. Aquí dejo el enlace. Hace poco, en esa serie tan fantástica que es Qué vida más triste, mi ídolo Borja Pérez también lo hacía.


La verdad es que me descolocó un poco. Nunca había empezado una entrevista así, porque que conste que ni le conozco personalmente ni mucho menos podía saber que le llamábamos del periódico. Pero ya enternece que haya gente tan desenfadada en este mundo. Claro que todo era un síntoma porque unas horas antes, el jugador se había marcado ese clásico partidazo que de vez en cuando les sale a los picapedreros, pero jope...


18.000 lecturas positivas, como cuando se gana: qué buena aportación de la segunda unidad, cómo se va recuperando a gente que parecía cadavérica (Alex González, sobre todo), qué carácter del equipo cuando la cosa se puso chunga... Sí, podríamos hablar del anoréxico rebote --el problema obvio es que Naymick y Holcomb van demasiado al tapón y pierden la posición-- y demás mandangas, pero dejémosles que disfruten un poquito de las victorias, ¿no?


Forcada me recuerda enormemente jugando a Iñaki Rodríguez, aquel alero vasco --bueno, de Donosti-- que tuvo el Cáceres CB en las temporadas 93-94 (la del quinto puesto) y 94-95 (la de la semifinal Korac). Era un tipo abnegado, especialista defensivo y que podía meter desde 4-5 metros si estaba más o menos desmarcado.


No gozó de mucho protagonismo (era difícil compitiendo con Nebojsa Ilic, Enrique Fernández --con el que había coincidido en el Mayoral Maristas--, Paraíso o Reyes), pero siempre que salió, cumplió sin dar el cante. Como me encanta la basketpedya, aquí tenéis el link para que reviséis sus numeritos. Y tuvo algún minuto de gloria, sobre todo en competición europea. Era un gran perro de presa, un poco lo que se espera ahora también de Forcada, que está claro que no siempre tendrá la inspiración suprema de los 13 puntos y 5 asistencias (toma ya) del otro día.


No sé qué exactamente qué fue de Iñaki, cuyo fabuloso segundo apellido es Erauncetamurguil. En el 95 era aún joven (28), pero sólo jugó un añito más creo que en Cantabria y después se retiró. Al parecer, su familia era bastante de pasta, con negocios relacionados con la joyería.


Mirando un poco hacia atrás, ese mismo papel también lo ocuparían posteriormente gente como Miguel Angel Cabral, Carlos Montes o Ariel Eslava, aunque ya digo que el parecido entre Forcada y Rodríguez me parece el más adecuado. Siempre se necesita personal así.

jueves, 22 de octubre de 2009

A ver quién la tiene más pequeña


Curioso tipo Juan Pablo Márquez. No le conozco mucho, como no creo que le conozca mucho la mayoría de la gente que nos hemos cruzado con él en su vida. No digo que sea una persona poco transparente o que oculte algo por mezquindad. En absoluto. Es un estupendo conversador, de los que no les importa hablar de sí mismos. Pero siempre se intuye en él un abismo insondable en esas largas charlas sobre el baloncesto o sobre la vida. Hay personas que son “asina”: uno percibe demasiados matices en ellas como para poder bucear en ese océano decentemente, y más desde la perspectiva del periodista, que siempre damos un poquito de miedo.

Viene mañana el equipo de Márquez a jugar, un partido envenenado, porque ganarlo no se valorará demasiado y perderlo supondrá la primera pequeña gran tragedia de la temporada. Así somos, hay que asumirlo como una parte más del deporte y de Cáceres. Nada que no ocurra en la mayoría de lo sitios, creo yo. Al pequeño hay que ganarle sí o sí, y aunque en la LEB Oro cualquiera pueda ganarle a cualquiera y todos los tópicos que queráis, en el partido el Cáceres es el grande y el Tarragona el pequeño.

Esto me recuerda a una de las más fantásticas teorías de Juan Pablo, sobre el que --no le deis todavía a la X de la esquina superior derecha de esta pantalla—contaré al final de esta entrada un par de anécdotas deliciosas. Es la teoría de que “en el baloncesto, en lugar de competiciones para ver quién la tiene más grande –se supone que el miembro viril--, las hay para ver quién la tiene más pequeña”. Me costó cogerlo al principio, pero luego es más sencillo de lo que parece. Se refiere a que todos los que están en los clubs (sobre todo los entrenadores) luchan entre ellos para convencer al otro de que tienen menos medios y más dificultades que nadie. Veamos un ejemplo.

--Oye, tío, qué problemas tengo. No he podido fichar bien, no hay dinero y los directivos se meten en mi trabajo. Y tengo que entrenar a las 4 de la tarde, con la comida todavía en la boca.
--Baj, eso no es nada. A mí también me pasa lo mismo y es más, los jugadores son unos gualtrapas del 15 que se van de farra y no se saben los sistemas.
--Pues vaya, ojalá estuviese yo como tú. A mí se me ha puesto malo el utillero y tengo a un tío en la quinta fila que está todos los partidos metiéndose conmigo.
--¿Sólo a uno? En mi club, el de la barra del pabellón cobra a 3 euros por una Fanta de naranja y claro, la afición se me mosquea y no anima al equipo. Así no se puede trabajar.
--¿Tu problema es un camarero? Mi americano tiene una reacción alérgica a la nueva pintura que han puesto en la zona y por eso ni la pisa.
--Claro, por eso se pasa los partidos en la línea de 3, que también está dibujada con la misma pintura.
--… Que no, tío, que yo la tengo más pequeña.
--Vete al carajo. La mía es microscópica. Es que ni me la encuentro.

Conclusión: cuanto más pequeña convenzas a la gente que la tienes, más justificados estarán tus gatillazos. Si se corre el rumor de que gastas la de Siffredi, nadie te perdonará que te vayas de vacío de una disco lleno de lobas.
Traducción baloncestística: por mucho que venda menos abonos, poner altas expectativas diciendo que tienes buen material hará que el éxito parezca “trabajo cumplido” y el fracaso, auténtico drama. Y meterá presión, mucha presión. Un concepto que mola así en general con su matiz nietzschiano, pero con el que nadie quiere convivir.

Volvamos y terminemos con Juan Pablo, probablemente el único entrenador en la historia del baloncesto mundial que ha dimitido de dos equipos (dos, repito, dos) cuando era líder de la clasificación: primero, en aquel Don Frío Femenino Cáceres que estuvo cerca de subir. Se cansó de las cosas de la directiva y cogió la puerta, yendo primero y tal. Fue en el 2000, ¿no? Cinco años después, en el equipo de su pueblo, el Qalat de Alcalá de Guadaira, iba primero en la EBA y por lo mismo se largó. Curioso. Síntoma de que le cuesta trabajar cuando no percibe las condiciones ideales.

Al menos parece que va venciendo un problema muy peliagudo que sufría: le costaba muchísimo montar en avión, tenía un miedo a ello más allá de lo racional al respeto que nos da a todos subirnos a esos cacharros. Supongo que sabía que era fundamental para su crecimiento como entrenador y se ha superado. Buena señal.

Es un auténtico obseso del baloncesto, prepara los partidos hasta el más mínimo detalle viendo vídeos y vídeos hasta altas horas de la madrugada. Le pasa como a mí: en mis biorritmos no se contempla levantarse con naturalidad ni buen humor cuando es antes de las 10.

Y otro detallazo enorme que expresa lo que le gusta esto: en la última temporada en LEB Oro del extinto Cáceres CB (2004-05), él, que era segundo entrenador, avaló de su dinero para poder inscribir al equipo, al igual que hicieron directivos y el que era primero, Ñete Bohigas, que, como la vida da muchas vueltas, acabó sustituyéndole en el Plasencia. Por cierto que fue en mayo del 2007 cuando Juan Pablo le ganó por la mano a Piti el banquillo placentino. Curiosamente, si no hubiese sido así, quizás no estaríamos aquí ahora: Piti no se hubiese liado la manta a la cabeza para convencer a todo el mundo de que había que crear un nuevo club en Cáceres para estar en LEB Plata por lo menos.


Aquí os dejo una entrevista que hemos sacado esta semana, para el que no haya podido leerla.

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=471826


A ver qué pasa mañana. Ardo en deseos de que llegue la hora.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Menage a trois de bases


Vaya, parece que está la cosa caliente con los bases, que centran buena parte del debate del Cáceres 2016. Dejando a un lado los tópicos (el base es la prolongación del entrenador en la pista, un equipo nunca podrá ser un buen equipo si no tiene un buen base, etc.), aquí parece que hay algo que hay que ajustar mucho para que funcione. Ni Alex González ni Pavel Ermolinski ni Perico Sala han tenido aportaciones significativas a los partidos: entre los tres suman un irrisorio +3 de valoración en los dos partidos jugados hasta ahora y su acierto de cara al aro ha sido poco menos que nulo. Y más allá de los números, ninguno ha conseguido mover al equipo en ataque, darle con continuidad el balón al compañero en la mejor posición posible.


¿Qué pasa? Es evidente que si durante la pretemporada a Piti le hubiese gustado el panorama, no hubiera hecho ese rápido movimiento en el mercado para traer a Perico. En principio, ese movimiento "degradaba" a Alex a segundo base --suponiendo que hubiese llegado como "primero"--, pero lo que ha pasado es que sus minutos han sido escasos (16 en total), alejados de los 37 de Perico y los 36 de Ermolinski, que por otra parte ha sido el titular. ¿Tiene puesta la cruz el chico? Yo creo más bien que la intención es abrir una encarnizada competición entre los tres para que se despellejen entre sí en el buen sentido, que nadie sepa que tiene los minutos asegurados en determinado rol. Y es un riesgo, claro, pero que puede dar dividendos.


Lo curioso de Alex es que es el base más "normal" de los tres, el menos "diferente", el más "estándar". Intentemos darle la vuelta a la corriente general y miremos lo positivo de su trayectoria más o menos reciente: fue el base titular de un equipo que jugó extraordinariamente bien y primero ascendió a LEB Oro y luego se metió en "playoffs" con sorpresa, La Laguna, aunque ese "relanzamiento de su carrera" no acabó de culminarlo cuando tuvo de competidor a un tipo como Juanjo Bernabé el año siguiente en León. Por lo que transmite, anda flojo de confianza, como si el reto de "despellejamiento mutuo" con los otros dos bases le hubiese pillado de imprevisto. Si es un profesional que merezca la pena, se recuperará y reivindicará su puesto con buenos minutos. Si no, no le veo terminando la temporada aquí.


Sobre Perico ya comenté que resulta embriagadora su evolución en los últimos años, porque cuando llegó a Plasencia lo hizo teóricamente para jugar en LEB-2 (actual LEB Plata, donde había jugado casi siempre) y que se vieron de rebote en LEB Oro y él fue el suplente de Gianella. Lo hizo tan bien en aquella histórica temporada placentina que se ganó muy buenos contratos en equipos ganadores. En ellos difícilmente fue el base principal, pero sí tuvo muchos minutos, sobre todo en los momentos calientes de los partidos. Su peculiar físico le lleva a unir en la misma jugada un inesperado robo de balón en cancha ajena con un fallo bajo aro. Tiene tablas y es competitivo y marcha una cabeza por delante de los otros dos caballos en este jaleo, aunque ande flojete de forma.


De Pavel no hay noticias todavía. Suena maravilloso tener a un base de esas condiciones, con esas posibilidades de progreso. Pero este no es un club de formación que se pueda permitir el lujo de dar minutos y minutos a promesas para ver si se van haciendo, si pasan de ser proyectos apetitosos a realidades refulgentes. Supongo que a él también le ha sorprendido verse en esta situación, con dos competidores en lugar de uno. No hace falta decir que el entrenador no ha perdido dosis de entusiasmo con él, que por su parte intentará que algo a lo que renunciaba en pretemporada --su versatilidad-- se convierte ahora en una fuerza. También parece que es tímido y que eso no le ayudará en la lucha que os comentod con dos "perros viejos", sobre todo Perico.


Ah, una última cosa voy a decir: no creo que si Tomás Bellas se hubiese quedado la situación sería mucho mejor. Ahora a lo mejor recordamos sus "fogonazos" de calidad, pero también su extrema irregularidad e inmadurez. Al igual que Ermolinski, no es un jugador hecho en el que se pueda confiar para resolver problemas de envergadura.