domingo, 27 de abril de 2008

Crédito y el datito curioso sobre Joffre Lleal




Es un momento complicadillo, ¿verdad? La sensación hoy en Prat no ha sido excesivamente buena y los otros resultados incluso hacen que el puesto en el "play off" de ascenso no esté todavía asegurado, por mucho que durante algún tiempo hayamos tenido la impresión de que sí. No sé, quizás es un poco culpa de todos haber creado un clima de cierta relajación, de pensar que había que guardarse un poco para esa eliminatoria intermedia. Seguramente el equipo amarre alguno de los partidos que quedan y esto sólo quede en una situación incómoda, pero que de momento está ahí.




Yo pediría un poco de crédito para esta gente, y mira que con lo de la tele he cogido un poco de fama de negativo y crítico (va por épocas, no es la primera vez en mi carrera periodística). Me refiero a que hay que darle un margen de confianza a una plantilla y un cuerpo técnico que se ha levantado admirablemente cuando estaba entre la basura. No se pueden admitir derrotismos cuando se han perdido únicamente tres partidos en toda la segunda vuelta, todos ellos fuera. Y claro que escuece perder (y cómo se ha hecho) ante el Prat, pero hay que ser prudentes y no pasar ahora al otro extremo. Si el equipo recupera las sensaciones y cierta frescura, dará la razón a los que pensamos que puede hacer todavía algo grande. Grandísimo. Hay que esperar antes de ponerse ácidos, porque no es lo mismo hacerlo con un equipo que va abajo y ha hecho varias veces seguidas el ridículo (el Pozuelo Team, sin ir más lejos) que hacerlo con los que hace cuatro días estaban ganando su octavo partido seguido.




Es lo que intentaba explicar hoy en la retransmisión, aunque, claro, hay que currar cuanto antes para despejar las dudas. De todos modos, y sigo autocitándome, lo de la tele ha revolucionado lo que puedan pensar los aficionados sobre su equipo cuando va fuera: ahora cada uno saca su juicio personal sobre lo que se hace con conocimiento de causa, habiendo visto todo. Y eso es un tesoro, ¿verdad?




Completaré esta entrada ampliando algo que alguno desconoceréis y que también he apuntado: Joffre Lleal, el jugador del Prat y verdinegro durante los dos últimos años en ACB, jugó contra el Cáceres CB ¡¡¡en la temporada del ascenso a la ACB, la 91-92!!! Ahí arriba lo tenéis, con el número 15 del Monte Huelva. Han pasado 16 años de aquello y como es lógico es un caso único en la categoría. Aunque sus mejores tiempos pasaron (campeón y jugador más valioso de la liga portuguesa), aún vemos que puede ser un útil para la LEB Plata. Este verano cumplirá los 37. En Huelva apareció llegado desde su ciudad natal, Badalona, donde se formó en el Sant Josep. Luego llegaría a debutar con el Joventut en ACB.




Debía ser aquel Joffre un chico impetuoso. Cuentan que tuvo algún problema disciplinario. Y de hecho, en uno de los partidos que jugó contra el Cáceres acabó llegando a las manos con Gabriel Abrines, que mira que era un tío tranquilo. No era un gran equipo aquel Huelva, pero tenía la particularidad de que seis jugadores eran de su cantera. Antonio Márquez y Cristóbal Rojas se repartían la dirección de juego, Luis Blanco (ex Caja de Ronda) y el uruguayo Quique López Vilas eran los principales aleros y por dentro Pepón Artiles --uno de los mejores jugadores de aquella Primera-- y Tom Gneiting --el típico pívot blanco de gran capacidad reboteadora, aunque algo cortito en ataque-- partían el bacalao. Ahora pasan un momento triste por los temas económicos, algo que recuerda claramente a lo de aquí.




Un pequeño buceo en la hemeroteca me dice que en la primera vuelta (octubre del 91), Joffre jugó siete minutos y anotó dos puntos en el triunfo del Huelva ante el Cáceres (70-60), en el que sólo rebasaron los diez puntos Okac (14), Roberto Gómez (10) y Felipe García (15). En la segunda vuelta, ya en enero del 92, los de Martín Fariñas se cogieron bien la revancha: 106-87 con 27 puntos (y 5 tapones) de Okac, 17 de Roberto, 15 de Benedé, 14 de Abrines y 11 de Felipe García. "Al Yufra" (pronúnciese con acentillo catalán): seis minutos y dos puntitos.




Su etapa en el Cáceres no fue excesivamente feliz. O al menos a mí no me gustó. Trasladar todos los recursos ofensivos que acreditó en Portugal no era sencillo en una liga mucho más fuerte y además hacerlo en un equipo en decadencia "post Paraíso". Alfred Julbe pensaba que podía ser un jugador importante en la ACB y se equivocó. Al final, los dos acabaron peleados porque el jugador no quiso operarse de una historia que, según el entrenador, hubiese mejorado su rendimiento. Por cierto que Alfredo le entrenó siendo un niño en el Sant Josep. Lo malo es que había firmado dos años y Hussein "tuvo que comérselo", a pesar de que no le gustaba nada. Al final de la temporada del descenso acabó jugando muchísimos minutos (sólo estaban Beechum, Eslava y él de aleros) y al menos demostró el coraje de no esconderse en muchos momentos importantes, en los finales de los partidos... aunque en alguno que otro falló lamentablemente. Recuerdo pocos jugadores tan propensos a hacer faltas en ataque.




A nivel personal sí me parecía un tío salao (una cosa no quita la otra, claro), al igual que su mujer, la pívot Meritxell Salvador, que acabó jugando en aquel Don Frío que disputó la fase de ascenso. Tengo dudas, pero creo que ella era más alta que él (1,96 por 1,94). Lo mismo es el único jugador profesional de baloncesto al que le sucede esto.

martes, 22 de abril de 2008

13-3-93: La peor cara de la afición


Muchísimas veces he escrito halagando a la afición de Cáceres. A nadie se le oculta que fue clave en el ascenso y en los primeros éxitos en la ACB, ya que, como alguien dijo antes, los equipos rivales salían con un -10 en el marcador antes del salto inicial. Acuñé una expresión refiriéndome a la hinchada ("los fieles a la religión verdinegra") que expresaba perfectamente lo que sentía. Aquello era implicación, identificación y un gramo de locura y en cierto modo hoy lo sigue siendo: el baloncesto es el deporte de Cáceres y parece que pasarán muchos años hasta que deje de serlo. Y lo es no por los jugadores y entrenadores que van y vienen, o los periodistas que intentamos contar lo que pasa (por mucho que a alguno no le guste lo que decimos o cómo lo decimos), sino lo es por su gente, por los que pagan su abono o su entrada, por los que consumen baloncesto, por los que sienten esto profundamente. Por los que estaban antes del "boom" y por los que se incorporaron luego. O por las nuevas generaciones, esos que no han visto jugar a Kevin Pritchard, Nebojsa o Enrique (¿cómo explicarlo?) o su padre les ha contado mil veces la canasta de Jordi y ellos la han visto en Youtube con el mismo orgullo que un madridista ve los goles de Di Stefano o un "culé" los de Kubala.


La afición de Cáceres es maravillosa, aunque también ha protagonizado un episodio negro como el que me pide Iron que recuerde: el 13 de marzo de 1993 aquí se tocó fondo y se abrió una profunda reflexión sobre qué afición queríamos ser y cuál éramos realmente. Aquella tarde, decenas, centenares de objetos cayeron a la pista del V Centenario cuando faltaban dos minutos para el final del Cáceres CB-Dyc Breogán y los árbitros Ramos y Llamazares, causa de las iras, tuvieron que suspender el encuentro durante unos minutos esperando que los ánimos se calmasen.


¿Os lo podéis imaginar ahora? Ni de coña. Cayeron revistas (una gratuita que hacía servidor, llamada "Triple") y también latas, botellas y algún objeto más que no puedo identificar, pero fue una auténtica vergüenza. Algo, como os digo, difícilmente imaginable ahora, o tan siquiera los años siguientes, porque la lección se aprendió bien. Muy bien. Pero pudo costar muy caro.


Revisemos un poco los acontecimientos. El Cáceres llegaba tocadito a aquel partido: con 8 victorias y 20 derrotas (muchas para un público acostumbrado a ganar el año anterior) se jugaba sus últimas opciones de evitar el "play off" de descenso. Kenny Walker había llegado aquella semana, pero no había sido dado de alta aún en sustitución de Lance Berwald. Tras un pésimo arranque (34-40), el equipo entonces entrenado por Manel Comas supo reaccionar y entre Reyes y el propio Berwald le dieron la vuelta a las cosas (56-50). Sin embargo, varias decisiones arbitrales volvieron a cambiar el signo del choque, hasta unos lanzamientos libres de Perasovic que pusieron por delante al Breogán en el momento crítico (71-72).


Fue entonces el peor momento, la infame lluvia, hasta el punto de que, en una imagen totalmente inédita, José María Bermejo tuvo que bajar del palco a la pista para pedir calma, pero al final se despachaba a gusto con Ramos y Llamazares: "No es nada plausible lo que ha hecho el público, pero también hay que tener en cuenta que las provocaciones son ya reiterativas y que ésta es la tercera o cuarta vez que se sale un poco de madre y creo que hay que reconocer que el público también paga y quiere ver un espectáculo y creo que no está bien que unos señores de gris vengan aquí protegidos y envestidos en su autoridad para provocar a 5.000 espectadores que han pagado su localidad para animar a su equipo. Hay que reconocer que el Cáceres hoy no ha estado en muchas ocasiones a la altura, pero tampoco es normal que haya habido un machaque de los colegiados desde la primera jugada y que hayan estado constantemente machacando y provocando no sólo a jugadores sino también a aficionados. Esto hasta cierto punto es lógico que el espectador lo exteriorice".


Visto con distancia, resulta un pelín grotesco, ¿no? Aficionados lanzan un montón de objetos a la pista y el presidente casi lo justifica. Sobre todo porque unos días después, el Comité de Competición clausuraba el V Centenario por un partido, pero los sucesivos recursos permitieron que la sanción se cumpliese en el primer partido de la siguiente temporada --aquella famosa derrota en Sevilla ante el Huesca-- y se pudiera jugar en casa el decisivo "play off" de permanencia ante el Ferrys Lliria.


El Breogán, liderado por Perasovic (22 puntos), acabaría ganando 71-76. Nada de esto se volvería a repetir en los siguientes años en ACB y LEB. Supongo que fue un momento que aporta madurez, algo necesario cuando se crece tan rápido. La gente de Cáceres sigue protestando con fuerza contra los árbitros porque entra dentro del juego generar esa presión para favorecer al equipo, pero lo hace con suma corrección. O, mejor dicho, sin rebasar los límites que permite la legalidad.


No me gusta mucho hablar de los árbitros, a pesar de que no siempre han estado bien, claro. No suelo referirme a ellos en mis crónicas (algunos lo reprochan, claro), pero pensad que suelen equivocarse mucho menos que los jugadores. "El público cacereño, el mejor de la ACB, mostró ayer su peor cara", escribió José María Ortiz el vergonzoso 13-3-93. Menos mal que ya estamos vacunados de nosotros mismos, probablemente a partir de esa tarde.

miércoles, 16 de abril de 2008

Ya están los vencedores

A falta de lo que suceda con el entrenador --Manolo Flores tiene una buena ventaja sobre los demás--, ya está decidido el mejor quinteto del Cáceres CB en su historia. En algunas posiciones ha habido mucha emoción, resolviéndose por un voto incluso alguna de ellas. Habéis elegido a:

Base: JORDI SOLER (93-95)
Escolta: NEBOJSA ILIC (93-95)
Alero: JOSÉ ANTONIO PARAÍSO (94-2000)
Ala-pívot: RAYMOND BROWN (93-95)
Pívot: ROD SELLERS (94-97)

Como veis, un quinteto bastante basado en el equipo que fue semifinalista de la Copa Korac en 1995. Menciones especiales tienen Kevin Pritchard, Enrique Fernández, Stanley Jackson, Mike Ansley, Danya Abrams y Kenny Green, que podrían componer un hipotético banquillo.

Ahora no tengo demasiado tiempo para escribir sobre ellos, aunque a varios me he referido ya. Mi aportación a esta votación es la siguiente: intentaré localizar al quinteto ganador y transmitirle vuestras preguntas. En algunos casos será más difícil que en otros, pero...

Ya podéis enviar vuestras preguntas para Soler, Ilic, Paraíso, Brown, Sellers o (en principio) Flores.

Saludos y gracias por participar en esta idea que me apropié de "Bujaco" en el foro ACB.com.

jueves, 10 de abril de 2008

El mejor quinteto marcha... ¿añadimos un entrenador?
















Mola esta idea de que se vote el mejor quinteto histórico del Cáceres CB. Ya sé que es un poco injusto comparar épocas y estilos, pero es un pasatiempo divertido que, en nuestro caso, no creo que haga daño a nadie. Así es que, saliendo la propuesta en el foro de ACB.com (este "Bujaco" que lo dijo no tiene nada que ver conmigo, pero gracias) hemos preferido finalmente que sea aquí, en este reducto del pasado, donde se decida por parte de los aficionados. Yo también votaré, aunque de momento no lo he hecho.

Desde luego, en algunos puestos habrá emoción y en otros no tanta. Desde el principio vimos como indiscutible que Paraíso era el mejor "3" y probablemente el mejor jugador de la historia del club y Rod Sellers el mejor "5". Mucho más abierto está el tema del base (el "Pritchard español", Jordi Soler, contra el "Soler norteamericano", Kevin Pritchard), del escolta (la emotividad de Enrique contra la capacidad anotadora de varios extranjeros) y del "4", que, como ya se ha dicho, probablemente sea el puesto donde más y mejor gente hemos tenido por aquí.

Se me ocurre que también podemos añadir un entrenador, si no os importa. ¿Qué hacemos? Fariñas logró el ascenso, aunque luego el debut en ACB no tuvo suerte; Comas afrontó dos dificilísimos playoffs de descenso y los solventó; Flores tuvo un quinto puesto liguero, la semifinal europea y la final copera, aunque también dos amargas destituciones; Pesquera sacó el tema adelante en un año muy difícil; Casimiro le dio un barniz de racionalidad a todo que hubiese sido genial que siguiese; Julbe revolucionó el ambiente y proporcionó el último momento de gloria, la semifinal copera de Málaga; Hussein... no creo que tuviese la culpa del descenso: lo tenía todo en contra y antes en Canarias y ahora en Murcia se ve que es un buen profesional.

En fin, ahí queda el reto. Mirando al fin de semana, se presenta un interesante partido en Gijón. Si no hay problemas de última hora (con esto de los satélites y los equipos de realización siempre hay que andarse con cuidado), os comento que el partido se dará por Vía Norba.

viernes, 4 de abril de 2008

Pensar en Francesc Cabeza (y los que vengan)





Pues ya lo sabéis: Cáceres, sede de las "finales a cuatro" de ascenso a ACB, LEB Oro y LEB Plata los días 30 y 31 de mayo y 1 de junio. Vaya San Fernando que vamos a tener, sobre todo si el Cáceres 2016 se mete en su fase final, aunque antes tiene que meterse entre los nueve primeros (fácil) y, en principio, superar una eliminatoria previa con el factor campo en contra ante rivales como Axarquía, Illescas, Almería, Akasvayu Vic o Farho Gijón (difícil).



Es por esto último por lo que es el momento de alegrarse de la designación y de darle las gracias a la Federación Extremeña por conseguir un evento de altura como éste, pero también de centrarse en conseguir la plaza en él. Porque por mucho que pueda estar el equipo jugando bien y mucho que pueda pensarse en cierta "leyenda negra" (que a FEB le interesa tener al anfitrión jugando, etc, etc), lo cierto es que para lograr el billete hay que seguir currando y jugando como hasta ahora, porque si no, será imposible.



Así es que esto debe empezar hoy mismo, que viene el Sabadell. Luego quedarán unos partidillos de liga regular para terminar de posicionarse y después el durísimo "play off", en el que habrá que ponerse las pilas para que la fiesta de finales de mayo pueda ser completa. Ya se vio en Illescas que hay que subir un peldaño de competitividad para poder ganar en canchas así y aquella derrota puede servir para mucho a largo plazo: no sólo se gana con la camiseta o porque tengas a dos "cracks" como Harper y "El Pollito" en tus filas. Este equipo ha empezado a enamorar cuando todos han aportado.



Yo también voy a pensar por ahora en el Sabadell, que trae a un "viejo conocido", Francesc Cabeza, y a otro que pudo ser del Cáceres 2016, el base Xavi Ventura, al que Fede Pozuelo quería a toda cosa. Pese a que llevaba un par de años sin jugar, ahora está haciéndolo bastante bien y habrá que seguirle de cerca. Lo mismo a Cabeza, al que conocemos bien con su extraño juego de "3-4", con buena mano y capacidad de pelea ahí abajo. Quizás su escasa estatura para esos menesteres le impedía ser más competitivo en LEB Oro, pero en Plata está cumpliendo de sobra.



De Cabeza recuerdo sobre todo su primer partido en casa en la temporada 2004-05, la segunda de las dos en las que el Cáceres estuvo en LEB. Era la segunda jornada y hubo victoria ante un equipo que terminaría subiendo, el Menorca (70-65). El catalán anotó 14 puntos en 32 minutos saliendo del banquillo, toda una sorpresa. Luego no haría una gran temporada, primero porque Ñete confiaba más en la corpulencia defensiva de Ramón Moya --que en ataque estuvo pésimo-- y después porque la cesión de José Angel Antelo resultó un éxito, sobre todo en ataque. Cabeza acabó casi de cuarto pívot, algo desesperado, aunque no lió ninguna y siguió trabajando y cumpliendo honestamente cada vez que jugaba unos minutillos.



Su historia me recuerda un poco a la de José López Valera: están marcados por ser de la generación de oro del baloncesto español, la de Calderón, Gasol, Navarro, Raúl López, etc., pero al no llegar a lo más alto, la lectura es doblemente amarga. Pero al contrario que López Valera, Cabeza, formado en la cantera del Barça, no destacaba especialmente, aunque sí fue titular en la final del Mundial junior de Lisboa como premio de Charly Sáenz de Aja por su buen trabajo. Tampoco sé si ha dirigido bien su carrera, porque, ¿qué sentido tiene ir al Bilbao Basket a la ACB para cumplir el cupo de nacionales, sabiendo que no vas a jugar absolutamente nada?



Os debo confesar que algo me ocurre con los jugadores de aquel "bienio LEB": a pesar de que están más cercanos en el tiempo, apenas recuerdo cosas particulares suyas más allá de cuatro datos superficiales. Parece que el desánimo de bajar de la ACB a la LEB y que los problemas económicos se mantuviesen nos narcotizó un poco aquella época, al menos a mí. ¿Alguien recuerda algo concreto de Shea Seals aparte de que jugó en los Lakers y poco más? Pero con el tiempo, uno ha terminado valorando que la LEB Oro actual es una categoría estupenda, muy a la medida del baloncesto cacereño. Y ahora terminad vosotros el razonamiento, porque yo ya he dicho al principio que no me quiero andar con euforias prematuras.

sábado, 29 de marzo de 2008

Enrique: "simplemente" el favorito de la afición







Atención, pregunta: ¿cuál creéis que ha sido el jugador más querido de afición en la etapa ACB? No sé si hay un "cariñómetro" disponible en la sección de ofertas del Carrefour. Creo que no. Pero seguramente coincidiréis conmigo en el primer nombre que se me viene a los dedos: Enrique Fernández Ruiz, que, por cierto, hace muy poquitos días cumplió 41 años. Felicidades. Éste es mi regalo.






Enrique es el clásico ejemplo de superación, de jugador limitado que sabe, a base de trabajo y constancia, hacerse un hueco entre los grandes. Un fierísimo espíritu competitivo por encima de otras cuestiones, antes de que el baloncesto ACB se conviertiese en algo reservado únicamente para súper atletas. Eso en lo profesional. En lo personal, sus valores van mucho más allá y le convirtieron durante seis temporadas en lo que se dice "santo y seña" del "verdinegrismo". La gente le quería (y le quiere) por su entrega en la pista, por sus triples mágicos, por su implicación. Pero también porque nunca rechazaba una sonrisa, un autógrafo, una palabra cariñosa. Seguro que todavía lo sigue haciendo con la gente que le aborda. Y lo mejor es que lo hacía con naturalidad, porque le salía de dentro, porque era y es "uno de los nuestros". Su silueta siempre estará ligada a ese número 8 con el que disputó 232 partidos como jugador del Cáceres CB en la Liga ACB. La cifra supera los 250 contando competiciones europeas y Copa del Rey.






No lo tuvo fácil, porque perdió a su padre muy pronto y tuvo que salir adelante con su madre (una mujer encantadora, por cierto) y su hermano Andrés "Churro" (qué carácter, pero qué noble y que juego de pies en la pista). Parte de sus raíces pueden encontrarse en Miajadas, pero él estudió en el San Antonio, donde pasó mucho tiempo compartiendo clase con Ñete Bohigas y ejerciendo de portero de balonmano. Pero el baloncesto entró en su vida con fuerza y en un campeonato de España cadete, Javier Imbroda le vio (jugaba de pívot) y se lo llevó al Mayoral Maristas, donde se pulió. Primero logró el ascenso a la ACB en aquel equipo de los Smith y Nacho Rodríguez y luego se consolidó con un especialista en el triple. Ya era un jugador respetado cuando llegó aquí, en verano de 1992, y no decepcionó desde el primer momento. Siempre anteponiendo el colectivo, el equipo, y muchas veces seguro que le dolió ser centro de la polémica porque la grada siempre pedía que jugase más minutos. El siempre ejerció de capitán y no dijo una palabra más alta que otra, excepto en el vestuario, que ahí sí que exigía a sus compañeros que se dejasen la piel por Cáceres tanto como él lo hacía.






El Gran Capitán protagonizó numerosas escenas para el recuerdo, como el triple que valió la victoria ante el Peristeri en la primera Korac o cuando anotó 5/6 en triples en la primera victoria en Lliria en los "play offs" de permanencia. También fue quien derramó cava sobre los aficionados cuando se consiguió la clasificación europea ante el Pamesa un año después o quien recogió la copa de subcampeón en León, con esa mirada triste hacia la grada cacereña como diciendo: "sé perfectamente lo que sentís". Su mejor partido creo que fue éste, un 108-88 al Taugrés en la temporada 93-94 en el que logró 6/8 desde 6,25






La rueda de prensa de su despedida en verano de 1998 la recuerdo como una de las más tristes que he cubierto. Apuró entonces un par de años más de baloncesto en Murcia y León en la LEB y hemos seguido viéndole por aquí, donde tiene alguno de sus negocios. También echa alguna que otra "pachanga" con sus amigos de siempre y cuentan que conserva intacta la muñeca, aunque no se lleve muy bien con la báscula. Estaría bien que volviese a estar implicado de alguna manera en el baloncesto de la ciudad y de hecho se mostró dispuesto a ayudar cuando el San Antonio logró el ascenso a la EBA. Es un tipo carismático, de los que abre puertas con su sonrisa. Es un mito local en el que se ha mirado gente como Panadero, o cualquiera de nosotros, y como tal hay que tratarlo.



viernes, 21 de marzo de 2008

El Serrano Macayo, ese pabellón (entrada "catovi", lo advierto)



Os animo a ver estos días algún partido del Circuito Sub-20. Quizás no sean especialmente académicos porque, al menos en el caso del Cáceres 2016, los jugadores apenas se conocen entre sí. Así es que priman más las ganas y el talento que lo táctico, lo cual no está mal, aunque a veces se tiende al correcalles. De esto no era de lo que quería hablar hoy, sino de lo extraño que es jugar en el Pabellón Serrano Macayo cuando hay una instalación como el Multiusos, pero por lo visto ha pesado más el certamen de hip hop. ¡Ole!



El Serrano Macayo siempre será conocido como "el Municipal" o "el que está al lado del Brocense". Está muy cerquita de mi casa y le tengo cariño, aunque ya sea un pabellón viejuno. Como muchos de vosotros, tengo recuerdos especiales sobre esas cuatro paredes. Allí estuve en el campus del Granollers, he jugado partidos y he visto muchos, desde fútbol sala con el Distribuidora de Recambios y el Quico a voleibol (lo primero que fui a cubrir como periodista fue uno del "Licen"), pasando, obviamente, por los del Cáceres CB cuando estaba en Segunda. Vaya, acabo de recordar una reflexión que suelo hacer y que es bastante cañera: si sumáis a toda la gente que asegura que iba al baloncesto en el Municipal, ¿no os sale un pabellón de 10.000 personas lleno?



Será curioso, pero la que más recuerdo es una temporada, la 86-87 quizás, en la que el equipo solo ganó un partido y perdía casi siempre de 40 con equipos madrileños y andaluces tipo Dribling o Coria del Río. Resultaba frustrante lo fatal que jugaban aquellos tipos, entre los que estaban, mal que les pese, gente como Ñete Bohigas, Javi "Trucho", Rino y Contreras... Y me siguió buscando el baloncesto. Lo que más tengo en la mente es una derrota en Melilla por 95 puntos de diferencia. ¿Increíble, verdad? Yo también pensaba que era una ensoñación infantil, pero hace un tiempo encontré la noticia publicada en la hemeroteca del periódico. A ver si os traigo el recorte que se os revuelva el estómago. Por lo visto en Melilla había un junior que iba para "crack" y que les hizo más de 40: Felipe García. Pero ésa es otra historia, ¿no?



El Municipal no siempre fue la misma instalación anticuada que es ahora, aunque se le hayan hecho algunas mejoras como el perímetro que rodea la pista o cambiarle al fin las ventanas (¿alguien se acuerda de aquel techo de placas de corcho?). En su momento tuvo que ser decente porque acogió un partido internacional de baloncesto España-Argentina (1973), que 35 años después puede repetirse el próximo verano. En la foto de arriba podéis ver al equipo español, con Brabender, Luyk, Corbalán y Manolo Flores, entre otros (click para ampliar). También ha vivido de todo, como un accidentado mitin de Herri Batasuna en la década de los 80 (¿suena raro, eh?), exposiciones caninas y hace poco la feria gastronómica (qué difícil era pillar algo para comer, ya lo sabréis). Ahora es más la cancha del balonmano. Por cierto que los chicos del Fundación Pinilla Crespo se juegan el ascenso a Primera con los del Plasencia-Restaurante Rigoletto. ¿Paralelismos con el basket? Jejej...



¿Cuál es su futuro? Yo me gastaría pasta en cambiarle el parquet, que es durísimo, y también adecuar mejor los vestuarios para hacerlo más "legal". Alguien me decía hoy que no se daba buena imagen a los equipos de fuera del Circuito Sub-20 metiéndoles a jugar ahí. Se nos ha quedado anquilosada, pero las posibilidades son importantes (recordad la pista auxiliar). Hace gracia recordar como hasta hace relativamente poco, árbitros y jugadores tenían que pasar entre el público y al lado de la barra para acceder a los vestuarios.



Incluso hay quien tiene la teoría de que equipos como el Iniexsa e incluso el Forma estarían más cómodos jugando allí, porque la gente que atraen haría más presión en un recinto más reducido. Además, es más céntrico que el Multiusos o el de la Ciudad Deportiva (con éste siempre nos quedará el 10 de mayo, que diría Rick), pero cuando se comenta algo así, los que mandan en estos clubs se ofenden muchísimo. Quizás hasta el propio equipo sub-20 del Cáceres le haya venido bien tener que irse al Macayo. A veces debe ser desalentador jugar ante 5.500 asientos verdes vacíos, ¿no?



Algunos os preguntaréis quién era el tal Juan Serrano Macayo. Fue una autoridad local que impulsó mucho el deporte de Cáceres en los 60 y 70. Murió en abril del 2003. No llegué a conocerle, pero sí sé que era el suegro de José María Bermejo. El gobierno municipal del PP decidió rebautizar el pabellón poco después, pero para muchos de nosotros sigue siendo el Municipal.



lunes, 17 de marzo de 2008

Charla sobre jugadores y periodistas

En medio de tanta victoria (qué chulo se está poniendo esto), os invito a un momento para la reflexión sobre el papel de cada uno en este mundo. El otro día, antes de un acto público, José María Panadero cambió un poco los papeles conmigo durante unos minutos y fue él quien ejerció de periodista con su clásica picardía de veterano resabiado. Resulta que al acto, la presentación de Tribasket, una nueva modalidad de baloncesto para escolares, iba a acudir Pablo Martínez, base del Cáceres CB de 1995 a 1997.

PANADERO: Oye, que viene Pablo, ¿qué tal te llevabas con él?

YO: Pues... bien, bueno, ni bien ni mal. No fue alguien con quien tuviese una relación demasiado estrecha. Creo que le molestaba que le comparásemos constantemente con Jordi Soler.

PANADERO: Joder, sí. Es buen tío, muy educado. Estuvo con Harper en el Estudiantes.

YO: Ya sé, ya sé.

PANADERO: ¿No mantienes el contacto con jugadores cuando se van de aquí?

YO: No demasiado. No, no soy muy de colegueo con los jugadores. Cada uno en su sitio, ¿no? Aunque a veces tomes copas con ellos.

PANADERO: Sí, coño, pero con alguno te llevarás mejor. Yo mantengo contacto con algunos periodistas que he conocido por ahí en mi carrera. Con Pablo Campos, de la Ser de León, y con un chico que se llama David, de Gijón.

YO: ¿De llamaros personalmente y tal?

PANADERO: Sí, sí. Me parece normal. ¿Tú con quién te llevas así de los que han pasado por aquí?

YO: Pues... pues... No sé. Así de llamarte y hablar de cosas personales... Casi con ninguno. Algún mensaje con Paraíso, Oscar González, con Enrique y Pedrera si me los encuentro por la calle pues fenomenal, pero vamos... Creo que con el que mejor me llevo es contigo después de tantos años viéndonos de vez en cuando, o con Juan Sanguino.

PANADERO: Ya, ya. Entiendo.

YO: Sí. Es que si no hay continuidad en verse y hablar pues como que es más difícil. Además, creo que los jugadores siempre sois un poco desconfiados en general, y sobre todo con el periodista.

PANADERO: Yo no.

YO: Ya sé, pero por lo general sí. Lo más parecido que tengo a una amistad en el mundillo del basket es con Manolo Flores. Estuvimos cenando con él el otro día.

PANADERO: Pues eso es lo que yo digo. Es lógico. ¿Y mal? ¿Con quién te has llevado mal?

YO: Mmmmm, mmmmmmmm. La verdad es que un poco lo mismo. Al no implicarte demasiado personalmente tampoco acabas chocando frontalmente con nadie. Tú haces tu trabajo y yo el mío. Quizás con Manel Comas no tuvimos buena relación las dos veces que vino a entrenar, sobre todo la primera, y bueno, la historia ésta de Pozuelo hace poco, que no la acabé de entender.

PANADERO: Ok, ok. Bueno, que empieza esto ya...

martes, 11 de marzo de 2008

El otro griego que no era griego




El otro día me decían que Vasilis Kitsoulis era el primer griego que teníamos por aquí. Bueno, cierto, pero no cierto del todo. Es verdad que es el primer "griego griego", pero si miramos a la última temporada del Cáceres CB en la ACB (2002-03) nos encontramos a Vlado Petrovic, que era serbio, pero tenía el pasaporte heleno. A mediados de los 90 tuvo que salir huyendo de Belgrado por los bombardeos de la OTAN y acabó en Salónica. En el Aris le dieron un hogar y aprovecharon y mejoraron sus cualidades como "dunker" (había ganado concursos de mates en Serbia). Consiguió la nacionalidad helena y hasta le dieron un nuevo apellido, Stergiou.



Lo curioso es que años después le reclamaban en Grecia porque tenía que cumplir el servicio militar, que allí es obligatorio. No sé cómo lo resolvió porque sí que hace año y pico estaba otra vez en el Aris, tras una decepcionante carrera por varios países de Europa y clubs de prestigio como el Alba de Berlín, el Racing de París, el Montepaschi Siena o el Vidivici de Bolonia. Ahora anda en el Arwil de Polonia, ya con 30 años y el arroz pasándosele rápidamente, como a otro que realmente pudo ser grande, Milan Gurovic.




Me fastidia que no haya triunfado. Me llevaba bien con él. Era un tío de una grandísima calidad ofensiva (tiraba, penetraba...) y buen físico para jugar tanto de escolta como de alero alto. No defendía mal tampoco. Típico caso de chico que no sabes por qué, teniéndolo todo, no hace carrera en esto del basket a un mayor nivel. Hubo una época que se hablaba que lo podía fichar el Tau, que ya sabéis que cuando pone el ojo en alguien no suele equivocarse.




Guardo un recuerdo especial también una tarde de febrero del 2003. Fue cuando realmente supe que el equipo ACB se iba a la mierda (con perdón), por primera vez, pese a que llevaba mucho tiempo escribiendo sobre problemas económicos y demás. Pasé unas horas con Petrovic la tarde que decidió irse porque ya no aguantaba más que le debiesen tres o cuatro meses de sueldo. Nunca había pasado eso, aunque Deon Thomas había dado un aviso unas semanas antes negándose a entrenar por lo mismo. Pero lo que hizo Petrovic fue coger la maleta y buscarse las castañas en otro lado porque aquí no se las daban. Todo lo que simbolizaba el equipo daba el igual para gente que al fin y al cabo era profesional.




Otro símbolo de decadencia eran sus quejas sobre el coche que le había dado el club, aquellos Volkswagen blancos que en el 2002 ya tenían casi 10 años de antigüedad y que pasaron por las manos de todos los jugadores americanos. "Cualquier día me mato, los frenos están fatal", decía entre risas.




Viajando al presente, de Kitsoulis poco os puedo contar todavía a nivel de anécdota. Me pareció un tipo agradable y su nivel de inglés se adapta perfectamente al mío, lo cual le agradezco profundamente (con los americanos a veces es un infierno por lo rápido que hablan). Le hizo gracia que alguien le comentase que los aficionados de Cáceres son como los griegos ("eso es bueno", respondió).




Los que visteis el partido apreciasteis que no anda mal de calidad y que lucha mucho (con alguno ya se las tiene tiesas en los entrenamientos). Creo que cumplirá, aunque con el problema de que solo podrá jugar nueve partidos más y se le debe dosificar. Y hay que tener cuentan los de los play offs (tres como máximo, dos como mínimo) y los dos de la posible "final a cuatro" en la lucha por una plaza de ascenso.

martes, 4 de marzo de 2008

Roberto Gómez, el triplista que nos tiene en el corazón


El pasado viernes estaba en la redacción del periódico, pero por un segundo pensé que estaba en el despacho de casa, como ahora mismo, pensando en en clave de Bujacocesto. ¿Por qué? A mí e-mail del periódico acababa de llegar uno realmente espectacular y que tardaré en olvidar: una carta a la afición que nos mandaba Roberto Gómez para publicar. Resulta que el número 10 del equipo del ascenso, aquel triplista impenitente, vive en Logroño y el Cáceres 2016 jugó allí, como sabéis, el domingo (por cierto, lo hicieron de escándalo, ¿verdad?) Y él nos contaba todas estas cosas, tocándonos a base de bien la fibra sensible:



Aprovechando la visita del Cáceres 2016 al Caja Rioja quiero enviar mi más afectuoso saludo a toda la afición cacereña. Ya han pasado casi dieciséis años de aquella fecha mágica del 10 de mayo del 92 y todavía guardo en mi corazón lo que supuso para mí aquello.
Como jugador, la alegría de un ascenso en el que TODOS fuimos colaboradores necesarios y como persona el recuerdo de una estancia de tres maravillosas temporadas en las que recibí vuestro cariño en una cuantía desbordante. Cáceres y su equipo siguen ocupando un espacio en mi corazón que seguro no se va a ver mermado por mucho tiempo que pase.
He seguido en la distancia, gracias a EL PERIODICO EXTREMADURA en su edición digital y a amigos que todavía conservo, todos los avatares de esta, para mí, interminable travesía del desierto. Estoy seguro que con el apoyo de TODOS, CACERES volverá a tener el equipo donde se merece de verdad y volveremos a disfrutar de su singladura por las mejores canchas de España y Europa.
Junto con toda mi familia, mañana estaré en la cancha de Logroño, donde vivo, para ver a nuestros equipos y seguro que en algún momento se me escapará el ¡¡¡CACERES, CACERES!!! que atronaba la Ciudad Deportiva o el "redoble, redoble, vuelve a redoblar" que tantas veces os oímos cantar.
Quiero enviar a toda la afición, simpatizantes, medios de comunicación, exdirectivos y amigos un fuerte abrazo. Dar cualquier nombre supondría dejar fuera seguramente alguno y por ello quiero ser agradecido a todos, desde la persona que por la calle me paraba para darme ánimos hasta el colaborador más cercano de aquel equipo. Todavía hoy me siento muy cercano a vosotros.
Un abrazo.


Supongo que muchos de los que entráis aquí ya lo habéis leído. Algunos incluso escribisteis un comentario en la web agradeciendo el gesto de Roberto, incluyendo Juan Luis Morán, que cuenta una anécdota buenísima. Supongo que revivisteis cuando celebrábais sus triples, esa suerte tan precisa que decide tantos partidos. Aunque no era una estrella, él fue importante en muchos encuentros, dándole descanso a Juan Méndez saliendo desde el banquillo y clavando un par de bombas. No se le pedía más. Iba a decir que era además un gran currante, pero resulta obvio: nadie de aquel equipo se distinguía por bajar los brazos.


En un e-mail aparte, Roberto me contaba que le va bien ahora en Logroño, trabajando para comercial para el periódico La Rioja. Y me recordaba alguna que otra batallita del 92, como cuando lo pasó realmente mal en un avión regresando de Palma de Mallorca y tuvo que ser "mimado" por mi hermano José María y Paco Mangut. O que dos días después del ascenso nació en Cáceres su hija, que ya debe ser una muchachita de casi 16 años. Qué pasada, ¿no?


En el artículo lo dice unas cuantas veces: siempre llevará lo que pasó y a todos nosotros en el corazón. No creo que haya mejor forma que decirlo. El ascenso no sólo nos marcó a nosotros, sino también a los protagonistas, aunque estuviesen apenas un año o dos aquí la mayoría de ellos. Visto con perspectiva, casi todos ellos eran modestos profesionales del baloncesto que, cuando ahora miren hacia atrás, recordarán fundamentalmente aquella temporada como el momento cumbre de sus vidas deportivas.


PD: Muy bien, Roberto, todo eso está muy bien, pero unos meses antes pocos miramientos habías tenido machacando al Cáceres CB con el CABA Albacete en Segunda.

lunes, 25 de febrero de 2008

¿Valera? ¿Varela?







Vaya, me fastidia el nuevo fichaje del Cáceres 2016. No tengo nada en contra suya, pero sé que tarde o temprano acabaré escribiendo mal su apellido. De hecho, ha estado a punto de pasarme esta tarde cuando escribía la información sobre el fichaje. Creo que no soy disléxico, pero nunca he distinguido bien a los "Valera" de a los "Varela". Esta noche antes de dormirme tendré que decirme mil veces: "Valera", "Valera", "Valera"... Ays, el día que lo escriba mal, pido su cabeza, lo juro.




Coñitas marineras aparte, el "Piti Team" sigue muy atento al mercado, intentando sacar petróleo de donde a veces lo hay (Harper y Sam Jones) y de donde a veces no lo hay (Washington). Arriesgarse es lo que tiene. Supongo que las limitaciones económicas y de la propia categoría te llevan a esta política. Desde luego, y diréis que soy un amarrategui, me gusta más este tipo de jugadores, aunque estén de algo de vuelta, que experimentos juveniles. El Cáceres 2016 no es ningún filial como para estar formando gente. Y no somos tan clarividentes como para sacar a un joven de la nada y convertirlo en el nuevo Ricky Rubio.




Así es que es mejor arriesgar sobre seguro, no sé si me explico. Harper y Sam Jones salieron bien y son ahora buena parte del éxito del equipo. Washington no estaba en condiciones, pues a la rúa protegiéndose bien con el tema de la cláusula de corte. Lo que tiene rectificar sobre la marcha es que es mucho más difícil acertar que cuando tomas las decisiones con más calma durante el verano. Y aquí el tema ha tenido doble mérito. Vamos a ver si Piti se apunta el 3-1 en su marcador particular de aciertos post-verano o se queda la cosa en un 2-2. A Zuzak no lo cuento porque ni hacía daño ni aportaba nada. Fue totalmente intrascendente el tío.



López Varela... digo... Valera. En el periódico he destacado las cosas principales sobre él: larga experiencia en categorías que son superiores a la LEB Plata, mucho prestigio cuando era junior (no hace falta googlear mucho para encontrarse esta historia suya y de Gasol) y muchos problemas de lesiones en los últimos años (casualmente, algo ignorado por el club en su comunicado público). La temporada pasada jugó 6 partidos (4 en LEB y 2 en ACB) y la anterior creo que 13, ahora no tengo el dato por aquí encima. Se rompió el tendón de Aquiles y eso duele. Así es que marchando una de riesgo, ¿no? Pero controlado, ojo.




A su favor, que lleva 2 meses entrenando con el junior del Estudiantes con normalidad, que los médicos han dado el visto bueno, que al fin y al cabo tiene 26 años y no 36 como el amigo Washington. Ah, y supongo que tampoco ha sido muy caro. Verle jugar le hemos visto jugar poco y para qué soltar juicios, ¿no? Por lo visto es el típico 4 que sale fuera, tipo Dani García, Darío Quesada (¿por qué me ha venido este nombre a la cabeza?) o el propio Gruber. En el 2001 vino con el Gijón y jugó siete segundos (hacerse la Ruta de la Plata dos veces para eso debe fastidiar); en el 2005, con el León, se estiró un poco más (6 minutos y pico)... Panadero y Ñete Bohigas han sido compañero y entrenador suyo y hablan bien de él.



Al fin y al cabo, tampoco creo que su rol vaya a ser demasiado relevante: un cuarto pívot para jugar 10-12 minutos y darle un arma táctica más al equipo, que a la que se ve va a por todas. Hace unas semanas esto era un infierno y ahora se está poniendo la cosa bonita, mira tú por dónde...



PD: En las fotos os dejo una más o menos actual y otra con la selección española junior que ganó el Europeo en Varna en 1998. El es el número 4, arriba a la derecha, abrazado con Felipe Reyes, y también podéis ver a Gasol, Calderón, Raúl López, Berni... Picad en ella para verla más grande.

martes, 19 de febrero de 2008

El hombre récord


Ahí le tenéis, con su clásica gorra y su sonrisa socarrona y generosa. El otro día me pregunté a mí mismo que qué persona ha visto más partidos en vivo del Cáceres CB en la ACB y la respuesta es clara: Paco Mangut, el histórico locutor de la Cadena Cope.



Para mí resultó increíble colaborar con él durante varios años. Choca que alguien a quien has escuchado mucho en la radio cuando eras niño te llame al cabo del tiempo para que seas tú el que intervenga en su programa. Así es que allí acudí los miércoles, al principio al edificio Coliseum --qué pena que ese gran local no esté aprovechado ahora-- y luego al de La Chicuela para hablar de basket.



No fue fácil para él subirse al vertiginoso vagón del baloncesto. La experiencia periodística que había aquí estaba centrada en el fútbol. Él había recorrido los campos de la Tercera y la Segunda B siguiendo al Cacereño. Y cuando el baloncesto se convirtió en una región, él y sus jefes supieron verlo claro: había que seguir al Cáceres CB allá donde fuera. Así es que Paco se convirtió en la voz de las canastas, mejorando ostensiblemente en cómo nos trasmitía lo que pasaba sobre todo fuera de casa. Es complicado pegarse una kilometrada, poner el instalache en un pabellón que no siempre reúne las condiciones y después pegarse dos horas hablando y hablando, narrando y analizando, y al mismo tiempo dando paso a la publicidad y llevando algunos datos básicos. Eso es lo que le hacía grande: ser un "hombre orquesta" que la mayoría de las veces resolvía bien, pese a lo vendido que está uno cuando está en directo (esto lo estoy sufriendo yo en la tele ahora...).



Curiosamente, narró la canasta del ascenso (algunos conservamos la grabación en un curioso montaje con el vídeo, diciendo aquello de "Cáceres CB a la Liga de ACB, Cáceres CB a la Liga ACB") y después estuvo un año sin retransmitir, el primero en la máxima categoría, supongo que por cosas de la emisora. Luego ya volvería para no abandonar al equipo nunca. Las otras diez temporadas las narró completas, y creo que no hay ninguna excepción, tanto los partidos de fuera como los de casa, con algún momento casi dramático como aquella vez en Girona en la que se le veía que tenía rota la voz y el tío seguía adelante.



No le tengo hecho el cálculo, pero seguro que la cifra se acerca a los 400 partidos, sin contar los de LEB, que también hizo alguno. Por todo esto digo que es el hombre récord a la hora de estar en partidos "en vivo" del equipo, superando seguro a Ñete Bohigas, que estuvo ocho temporadas como segundo entrenador, o el delegado Juan Luis Morán, presente en seis temporadas. José María Bermejo fue presidente siete de las once temporadas ACB, pero no asistió a bastantes partidos de fuera. Otra emisora como Radio Estudio dio los partidos durante toda la etapa ACB, pero Antonio Doncel, Jesús Serrano y Andrés Campos --estupendo trabajo el suyo también, que conste-- se turnaban muchas veces en la narración y los viajes.



Paco vivió de todo aquellos años. Y nos hizo vivir de todo, claro. Ese viejo concepto de "la magia de la radio" queda muy vivo en él y en lo que representa: el hombre que va de un lado a otro contándonos las cosas, casi como un juglar tecnológico.



Muy cerca de la jubilación completa, ahora ha pasado a un segundo plano radiofónico, pero nunca dejará de ser una referencia en el deporte cacereño por su exhaustividad a la hora de contar las cosas. Posee además un interesante archivo tanto de documentación como sonoro y otro de sus legados es Marco, el "speaker" del Multiusos y tipo polifacético donde los haya.