
Venga, sí, ya sé que soy un vulgar imitador de Risto con el titulito. Voy a hablar un poco de los doce jugadores del Cáceres 2016, cómo afrontan la temporada. Espero no ponerme tan ácido como Mejide, que tengo que decir, por cierto, que me cae como una patá en los huevos. Pero alguna chinita tiraré, sí.
Alex González. El gran perdedor de la pretemporada. Debe sentar regular que una semana antes de que empiece la liga te traigan a un competidor para una posición en la que llegaste pensando que ibas a ser titular. Eso se le notó en Tenerife: nervioso, sin sitio... Habrá que verle más: me encanta esa frase de que la grandeza de un hombre no se mide en sus triunfos, sino en su capacidad para levantarse de los fracasos.
Pavel Ermolinski. Al chico le conocemos como "Chigrinskyi" en la redacción. Como se ve, tampoco nos sobra el ingenio. La verdad es que es un prototipo fabuloso de jugador: 2,02, manejo de balón de base, talento a raudales. Lo que habría que preguntarse es por qué no ha explotado hasta ahora y qué va a tener nuestro entrenador de especial que no hayan tenido los anteriores para sacarle al fin lo que lleva dentro.
Perico Sala. Si es tan bueno, bonito y barato, ¿por qué no se le fichó antes? Se ha pegado todo el verano en el mercado y cuando el Cáceres le llamó estaba a punto de firmar por cuatro duros por el Vigo. La verdad es que, al menos en Tenerife, se demostró que era lo que necesitaba el equipo en pretemporada: tranquilidad, conocimiento del juego, darle la bola al compañero en la mejor posición. Curiosa su reinvención como súper base de LEB en los últimos años cuando al Plasencia llegó procedente de LEB-2 sin mucho cartel.
Lucio Angulo. Me cuesta horrores escribir algo negativo de él. Me parece de lo más inteligente que he visto en este negocio en todos los años que llevo en ello. Y no solo me refiero a dentro de la pista, sino fuera. Es ocurrente, tiene gran sentido del humor, ha leído más de un libro y, pese a su tremendo historial, no va de divo. Además, esta temporada podrá hasta jugar de alero si las lesiones respetan al equipo. No solo es el niño bonito del periodista: también lo es el del entrenador.
Francis Sánchez. Después de una pretemporada dificililla --¿alguien conoce un caso en el deporte profesional de jugador que haya tenido que estar de baja por una infección recibida en unas inyecciones?--, el tipo llegó ante sus "ex" y se clavó 19 puntos, siendo el único del equipo que digirió la nueva línea de tres. Vaya mano que tiene y sobre todo qué rápido arma el tiro. Tampoco anda mal de personalidad: ya puede fallar y fallar que no se esconde. Eso sí, temblad el día que no las meta.
Gio Dedas. Había muchas esperanzas en él, pero de momento no las ha cumplido. Su despertar --que aseguran que llegará, más temprano que tarde-- sería una de las mejores noticias de la temporada. Al menos sí está aportando en otro aspecto. Hablan de él personalmente fenomenal: siempre está animando a los compañeros, no pone malas caras pese a que no esté luciendo personalmente y tiene el típico carácter "griego" de competitividad al máximo.
Xavi Forcada. Tres cuartos de lo mismo. Es inevitable ser un abnegado atleta cuando tienes la etiqueta de especialista defensivo y sabes que eres la quinta opción ofensiva cuando estás en la pista. Pero no pasa nada. También tiene una sólida cultura deportiva: lo importante es el equipo, no el individuo. Sonará tópico, pero no demasiadas veces es así cuando hay que pensar en el contrato del año que viene y tus numeritos no están siendo refulgentes.
Randy Holcomb. Es imposible que no te guste. Es fuerte, tiene clase y sabe lo que es ser un líder. Ha penado mucho por esos mundos de Dios y jugar en un país desarrollado debería ser una motivación extra para él. Una pequeña confidencia: es del mismo representante que trajo a Wayne Simien, David Carro, un periodista que también escribe de basket NBA en Gigantes. Un tipo que me cae demasiado bien como para que yo raje de uno de sus chicos.
Drew Naymick. ¿Paquetazo o pieza intimidatoria clave en todo equipo que quiera llegar a algo? Alguno ya empezaba a perder la paciencia con él antes de su solidísima actuación en el debut. John Wayne se autodefinió como "feo, fuerte y formal". Sobre lo primero no voy a entrar, pero de lo segundo y tercero van quedando pocas dudas. Y, oye, Drew, se te agradece que fueses el único del equipo que no se tiró un triple en Canarias. Sabemos que no lo hubieses metido.
Diego Guaita. Todos sabemos que va a tener toda la temporada la sombra de lo ocurrido este verano. Qué mala es la prensa, ¿verdad? Lo cierto es que él es el primero que sabe que ha rendido por debajo de lo esperado y ahí anda, intentando reunir toda la motivación posible para redimirse. Me da que no lo va a tener fácil: mucha competencia en su puesto y el triple más "caro". Pero nunca puede uno dar por muerto a un argentino.
Roger Fornas. Otro buen chico, animador de vestuarios, según parece. De los que cuando se pierde es el primero en intentar empujar a los compañeros hacia arriba. También es de los que conecta con la grada, algo que se echó en falta la temporada pasada. Huele a "tercer pívot" gracias a su corpachón y a su buena mano, aunque tiene todavía mucho margen de mejora, sobre todo cuando recibe de espaldas al aro.
Juan Sanguino. Con el tabique destrozado, tardará algo así como un mes de volver a jugar. Una pena, aunque quién sabe si es mejor así, porque se avecinaba una temporada amarga para él, relegado teóricamente al último lugar en la rotación de pívots. A veces me pregunto si no sería más feliz en un equipo de LEB Plata, teniendo muchísimo protagonismo. Pero luego recuerdo que es de aquí y que mejor que aquí no se está en ningún sitio, ¿no? Sé que no dejará de luchar.