lunes, 12 de enero de 2009

"Piti" Aguirre




Hace unas semanas, uno de los más ilustres comentaristas de este blog ponía a Javier Aguirre como ejemplo de cómo saber tratar a los medios y comparaba ese aspecto del entrenador del Atlético de Madrid con Piti Hurtado, el técnico del Cáceres 2016. A la vista de lo que les ha ocurrido últimamente, ambos personajes tienen para mí más cosas en común. Me explico. Y así de paso doy una visión de cómo veo el patio del baloncesto cacereño.




Aguirre y Hurtado andan discutidos por la afición (o por una parte de la afición, siempre hay que matizarlo) por las últimas derrotas. A los dos no parece haberles lucido sus difícilmente contestables logros en el banquillo de los respectivos equipos. El Atlético era un club que, tras salir de Segunda milagrosamente, difícilmente se había acercado a las posiciones altas de Primera. Llega el mexicano y lo mete en la Champions. Salvando las distancias, Piti logró el año pasado darle la vuelta totalmente a una mala situación y su equipo --vale, mejor que el que tenía su antecesor-- hizo disfrutar a todos con el baloncesto durante la segunda vuelta y se quedó a 80 minutos del ascenso.




Hablemos del presente, olvidémonos por un momento de lo que ha sido y pensemos en lo que es. Aguirre tiene al Atleti quinto, a cuatro puntos, que no es un mundo, de la Liga de Campeones. Y antes de estas tres últimas derrotas, venía de una racha de 15 partidos sin perder. Además, y aunque esté medio eliminado en la Copa (¿no quedábamos en que esto no importaba?), se mantiene con tantas opciones como el que más de pasar a cuartos de la Champions, que el rival no es gran cosa (¿Oporto o Panathinaikos? No me acuerdo, pero da igual). Piti puede sentirse prácticamente igual cuando es abucheado por la masa (o por parte de la masa, otra vez lo digo). El Cáceres 2016 es duodécimo, pero a sólo una victoria del noveno clasificado, que es, lo he escrito antes y lo sigo escribiendo ahora, el objetivo realista de la temporada. 7 victorias y 9 derrotas es un balance quizás un poquito por debajo de lo esperado, pero es que hace nada el equipo estaba 7-6.




Vale, vale. La imagen ha sido mala en los últimos tres partidos tanto para el Atlético como para el Cáceres 2016. Especialmente dura para nosotros la de los jugadores bajando los brazos en los minutos finales ante el León, como si llevar esa camiseta no importase. Eso no debería consentirse y estoy seguro de que todos ahí dentro están buscando motivos (y soluciones) para que esto no se repita más. El entrenador tiene su parte de culpa, proporcional a la de jugadores que demasiadas veces esta temporada han tirado solos y no han metido, pero ¿es suficiente como para pedir su cabeza? Lo mismo puede aplicarse con Aguirre. ¿Tiene la culpa este hombre de que Ujfalasi se ponga a regatear siendo el último hombre?




Cada uno tiene derecho a tener su propia opinión. Y a expresarla, sobre todo cuando ha pagado su entrada. Los dos entrenadores protagonistas de esta entrada han tenido cintura reconociéndolo, sabiendo que sería estúpido revolverse contra el que no está de acuerdo con ellos. Pero... ¿de verdad que lo están haciendo tan mal ambos como para pedir que se les eche a la calle? ¿tan desesperada es la situación de ambos? ¿está el Atlético en mitad de tabla, o el Cáceres bordeando el descenso?




Hay que currar más, sí, y ser autocríticos. Y ponerle las pilas a los protagonistas de esto, los que meten los goles y las canastas, que son los jugadores, y exigirles que tengan un respeto por la gente que les paga, que se puede perder pero siempre dejándose lo que tengan dentro sin temor a que les caiga una pitada. Y a los entrenadores hay que largarlos cuando se les ha ido sin remisión la cosa de las manos, pero yo no veo que esto sea así en equipos que aún están cerca de cumplir sus metas, que no se han metido en dinámicas irreversibles de 6-7-8 partidos perdidos, incluyendo alguna contra equipos inferiores a ellos.




Entonces, os preguntaréis, ¿por qué pasa esto, tratándose además con dos aficiones con fama de buenas y entendidas? Sólo he pisado una vez en mi vida el Calderón, así es que hablaré del Multiusos: creo que la exigencia es demasiado alta, que no hay demasiada paciencia para ver las cosas con perspectiva (esto no es de ahora, pasaba también en la ACB) y que, en el plano personal, a Piti le perjudica una perversa mezcla: ser de casa y ese punto de soberbia que transmite. Pero no estoy diciendo que por esto la afición sea mala: simplemente demuestra con la intensidad con la que vive las cosas de su equipo, lo mucho que se implica y cuánto le duelen las derrotas y que se dé imagen de pasotismo.




¿Qué va a pasar? Creo que mucho peor tienen que ir las cosas para que haya cambios en el banquillo, al menos aquí.

lunes, 15 de diciembre de 2008

De pívot a escritor


"Me gusta mucho leer". Hace unos años, Mario Segalás, Luis Clemente y yo nos reíamos mucho de/con un futbolista del Cacereño que, a la mínima que hablabas un poco con él (ya fuese en el Príncipe Felipe o en el Farmacia) te soltaba esa rimbombante frase, sin que le preguntases, claro. "Me gusta mucho leer". ¿Puede haber algo más pretencioso que hacerles saber a los demás que te gusta mucho leer? No lo sé. Yo suelo ser más moderado y enarbolar más en privado mis aficiones culturaloides, que también las tengo, faltaría más. No me voy a gastar todas las perras en revistas de basket y tostas en el Viña Grande...


Bueno, que me voy por las ramas. Recordé al futbolista en cuestión cuando hace bien poco me contaban que Ariel Eslava, el alero argentino del año del descenso, solía hacerle una pequeña trastada a Juan Antonio Orenga, que se caracterizaba por leer en público constantemente, ya fuese en el vestuario, en los viajes y casi en la cancha. Resulta que Eslava le cambiaba el "marcapáginas" de sitio cuando no lo veía y hacía chistes rotundos cuando, al parecer, Orenga no siempre se daba cuenta y seguía leyendo como si tal cosa. No me lo creo del todo, pero como gag no está mal.


Ya se sabe. Literatura y deporte siempre han estado peleadillas, como si fuesen dos mundos totalmente distintos. Gente como Jorge Valdano empezó hace unos años una cruzada contra esto y ahí va la cosa, mejorando poco a poco, aunque las fusiones de este tipo me resulten un poco forzadas. Hace poco escribía Piti al respecto, aunque en "El hereje" lanzaba algunos mensajes adicionales, más o menos subliminales. Es bastante público que no se siente cómodo con cómo le trata la prensa. O cierta prensa entre la que no sé si incluirme. Allá él. Pero ése tampoco es el tema. Qué disperso estoy hoy, leñe.


Quería llegar a la página nosecuantos del periódico Extremadura de hoy. Aquí está el link:




¿Le habéis echado un ojo? Basta con mirar el titular y si luego te interesa, pues continuar con la entrevista en sí que ha hecho mi etérea compañera Rocío Cantero. ¿Qué narices tiene que ver un escritor hablando del agua de Africa con el baloncesto cacereño? Los más adictos a la nostalgia verdinegra tenéis la respuesta: Javi Esteban, pívot del Cáceres CB a principios de los 90, se dedica a publicar libros ahora. Y hasta le premian, oiga.


Esteban, al que sus amigos le llaman "Patina", es un sujeto ciertamente peculiar. No le conocí en la vertiente "jugador-periodista", ya que yo era todavía un bupero cualquiera. Pero sí que es cierto que buena parte de los primeros partidos que hice para el Periódico en 1992 fueron del Colegio Extremadura, que por entonces estaba en Segunda División (actual LEB Plata, no te vayas a creer, aunque sólo con equipos madrileños y extremeños). Allí estaba el veinteañero Javi, luchando por los rebotes, con buenos movimientos de espaldas a canasta, en una categoría que desde luego era la suya y en la que había debutado un par de años antes en el Cáceres CB, dándole el relevo a Arturo Corts y a Pepe Benedé.


Como tantos otros, no tuvo continuidad o vete tú a saber por qué lo fue dejando. Y el caso es que le perdí la pista durante un buen tiempo hasta que un par de noches de estas tontas coincidimos por ahí y Luis Clemente me lo presentó. Y para mí resultó una sorpresa increíble que fuese tan buen conversador y dijese tantas cosas ocurrentes en tan poco tiempo, que tuviese esa sensibilidad y esa clarividencia. Yo, que sabéis que difícilmente llego al 1,65, le picaba mucho diciéndole que cómo era posible que a un tío de 2,00 le pudiese alcanzar la sangre al cerebro como para hablar así. La envidia mata. Él estaba llamado a ser escritor. Y lo ha conseguido.


Me alegro muchísimo por él por razones que no sé si estoy autorizado a contar aquí. Se marchó a Madrid y superó un trance muy duro que le llegó de frente. Ahora cumple sueños, que es lo más embriagador que puede ocurrirte en la vida.


PD: El futbolista ya es exfutbolista y lo último que sabemos de él es que curra descargando camiones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una noticia "a lo Bujacocesto" es actualidad


Buenas madrugadas


Ya sabéis que en Bujacocesto solemos mirar más al pasado que al presente, aunque haya excepciones. No es una manía, no, ni tampoco un gesto de inseguridad, como dicen que dicen algunos de mí. Simplemente es porque las cosas suelen verse mejor con perspectiva y a mí lo que sucede en el día a día del baloncesto cacereño ya me ocupa mi tiempo en el periódico. Así es que parece que lo que sucede únicamente tiene formas y colores exactos cuando el paso del tiempo se los da, aun con el riesgo de ser un poquito (sólo un poquito) revisionista. Si intentáis ver la tele o leer un libro demasiado de cerca, no veréis nada.


Hoy en mi trabajo me ha parecido escribir un rato para mi blog, porque ha sido más de recordar, de recuperar un personaje antiguo, que de lo que analizar lo que acaba de pasar diez minutos antes, como esos viernes por la noche en los que llegas a la redacción y tienes que contar en 100 líneas lo que ha pasado la hora y media anterior, midiéndolo todo mucho. Hoy he escrito sobre Kenny Green, que supongo que sabréis que anda el hombre en Qatar pasando las de Caín. Aquí dejo el link por si acaso:




¿Ya? Bueno, pues hoy he comprobado una vez más que los jugadores que forman parte de nuestras vidas se quedan ahí para siempre, hagan lo que hagan luego, porque cuando defienden la camiseta que nos gusta es como si fuesen nuestros familiares, gente con las que compartimos casa porque pensamos en ellos, en cómo jugarán el próximo fin de semana, con más o menos asiduidad...


Con el tiempo, y si les ocurre lo que le ocurre a Green, sentimos por ello lo mismo o incluso algo superior a lo que percibimos cuando tenemos alguna noticia mala de esos parientes a los que no vemos nunca, pero que están ahí, en nuestro interior, formando parte de lo que somos, como ese libro de Barco de Vapor que leíste de crío, el disco de los Doors que te cambió la vida o las escaleras de aquella plaza en la que pasaste horas y horas bajo de frío, con un plastico en la mano.


Coincide con que Kenny fue absolutamente clave en que pudiese haber segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno, décimo y undécimo año de ACB, porque resulta difícil imaginar que aquel equipo tan desastrado del debut en ACB pudiese salvarse ante el Lliria sin él, por muy cojo que estuviese. Transmitía una fiereza que he visto en pocos jugadores y convivía con la enorme contradicción de basarse en un físico privilegiado y usar sólo una pierna al mismo tiempo. Era una delicia para los fotógrafos.


También es curioso que ejemplifique bien una de nuestras peores cosas, no sé si de los cacereños o del género humano en general: la maledicencia. Durante un montón de tiempo se aseguró totalmente en serio que había dejado embarazada a una chica de Cáceres, con novio, por supuesto, aunque nadie acertaba a dar su identidad. Si acaso, que la chica era de Pinilla, aunque también se apuntaban otros posibles barrios. Había incluso quien afirmaba que conocía a alguien que conocía a la hermana de la enfermera que había cortado el cordón umbilical y que se había hecho pasar al quirófano al "cornudo" padre para que, antes de hacerlo, comprobase que el bebé era negrito y que no había habido "canje"... Luego estaba el chiste. "Kenny Green" suena a algo así como "Qué negrín".


Por supuesto, aquello se comprobó como una leyenda urbana, una de las más rotundas que generó el periodo ACB, aunque no dudo que, como buena parte de los que han estado por aquí, el bueno de Kenny supiese de primera mano lo cariñosas que son a veces las cacereñas. Pero si hubiese tenido un hijo cacereño, ¿no habría un cadete cargándose todos los aros de los Judex?


Suerte.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Flash Guaita


Este mediodía me he encontrado a Diego Guaita por la calle. Me ha gustado la imagen. El tipo iba paseando con su niña por Pintores, una de las arterias principales del cacereñismo, aunque a esa hora poca gente había por allí. Nos hemos saludado brevemente. No he tenido demasiado trato con él. Apenas un par de frases y ya está, cada uno a lo suyo, las complicidades no hay que forzarlas. Casi me han dado más ganas de preguntarle por la final de la Copa Davis, que se resolvería unas horas después, que por el partido del viernes en Melilla, en el que firmó un 0/6 en triples, su gran especialidad. No soy muy partidario de agobiar a los jugadores con historias cuando están con sus familias, intentando desconectar. Por lo poco que le conozco, intuyo que tampoco me diría nada rimbonbante. Los tiros no entraron (ni a él ni al equipo) y punto. A eso se reduce el baloncesto muchas veces, para gloria o desgracia de jugadores, entrenadores, directivos, afición y prensa. Además, él no es el típico argentino de lengua fácil y verbo florido. Habla claro, con un peculiar tono bajo, pero no es un orador, uno de esos que te camela con su labia "Valdano style".


Hice lo que tenía que hacer por allí y caminé hacia casa poniéndome un ratito en su lugar. ¿Cómo debe sentirse un jugador profesional? Un jugador profesional de LEB, de esos que no se hacen ricos cada temporada aunque ganen más que la mayoría de nosotros. Un jugador que salió hace ya unos cuantos años de Argentina para estar un año aquí y otro allá, de Vitoria (donde le veían como otro Scola, de quien fue compañero de selección sub-21) a Fuenlabrada, de Burgos a Ourense, de Tenerife a Cáceres. Un año aquí y otro allá, siempre con las miradas propias y ajenas en el cogote porque los tiros tienen que entrar, porque cada año te estás jugando el contrato del año siguiente, porque...


Me pregunté cómo nos vería él a nosotros, si nos consideraría de verdad (no con un micrófono delante) una ciudad amable y una afición entendida, si le caerá bien su entrenador o el compañero que tiene al lado en la taquilla. Si le escuece perder o le alegra ganar tanto como al abonado 792. Si todas las caras que tiene a su alrededor le parecen iguales a las de otros sitios donde ya ha estado. También me pregunté cómo se sentirá llevando a su familia de un sitio para otro, sin saber muy bien qué pasará cuando el físico ya no le sustente el talento, dentro de unos añitos. Esas cosas que sólo él sabe y que nosotros nunca sabremos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

El broncazo Pesquera-Tinkle


Parece que la comidilla de esta semana no van a ser ni las posibilidades (muchas o pocas) de victoria en Alicante ni el final (o quizás no tan final) del "caso Harper". No, no. Va a ser el incidente (por llamarlo de alguna manera, y corto ya con los paréntesis) entre Piti y Adrian Moss en el tercer cuarto del partido del viernes.


Cada uno tendrá su versión y visión sobre lo que pasó. Yo sólo digo que el respeto es un concepto un poco ambiguo, pero que en cualquier relación humana es lo único realmente imprescindible. Reducido a esquema: Piti saca a Moss, Moss no obedece a Piti en las asignaciones defensivas, Piti quita a Moss inmediatamente, Moss se queja ostensiblemente desde el banquillo, Piti no vuelve a sacar a Moss en todo el partido. Es un poco la historia de siempre, lo que hemos visto un millón de veces en partidos de fútbol, baloncesto y petanca por equipos. Jugadores que no están de acuerdo con órdenes de los entrenadores y lo exteriorizan para "escándalo" general. Es un buen material periodístico, lo reconozco.


Si hay que buscarle un equivalente en el pasado, lo que me surge es la temporada 98-99, la de José Alberto Pesquera (sobre el cual ya escribí en su momento) en el banquillo del Cáceres CB. En la segunda vuelta, el equipo recibía en uno de los últimos encuentros que vivió el V Centenario al Real Madrid en una mañana de domingo. Cuando acababa el segundo cuarto, a Wayne Tinkle le estaba saliendo un buen partido y los 9 puntos y 10 rebotes finales superaron sus medias de la temporada. Sin embargo, Pesquera decidió cambiarle, lo que fue mal acogido por el americano. Pesquera, al contrario de lo que suele hacerse en estos casos y que creo que es lo que prefirió hacer Piti con Moss, no "pasó" de él. Ya con el jugador (que había sido una apuesta personal suya tras tenerle en Granada) sentado en el banquillo, se volvió hacia él y le metió un broncazo público realmente increíble, con gestos y gritos de una teatralidad enorme. Tinkle le respondió, aunque con mucha menos fuerza que su entrenador. Luego volvería a salir y el Cáceres perdió por 70-80 ante un Madrid dirigido por Luyk y de transición post-Sabonis (Alberto Angulo, Struelens, Tanoka, Herreros y el último año de Antonio Martín).


Lo "gracioso" del altercado es que luego cuando le preguntamos a Pesquera en la sala de prensa --a la que había llegado más de media hora después del partido-- y respondió: "Son cosas que pasan en todos los partidos, en todos los entrenamientos. El estaba nervioso y se puso más nervioso todavía cuando decidí cambiarle. Luego no ha tenido la menor importancia, porque en la segunda parte ha estado centrado... Paraíso intervino para calmarle". Lo que hay que leer entre líneas en la presente situación es que esta historia no le va a venir bien a nadie: ni al entrenador porque algunos le acusarán de duro y otros de blando (por lo que decidió durante el partido y lo que decida ahora, si hay multa), ni al jugador porque resulta lamentable para su imagen. Tampoco el club debe andar con muchas ganas de ruido después del tema de Harper, por cierto.


Otra derivación curiosa de esta conexión entre pasado y presente es que Wayne Tinkle es ahora entrenador de nivel. Y quizás alguna vez alguno de sus jóvenes talentos de la Universidad de Montana le haya montado algún numerito tras un cambio. Después de aquella temporada en Cáceres no volvió a jugar, dando por cerrada una sólida carrera europea (Bélgica, Suecia, Grecia, Italia) y ACB (Murcia, Granada, Valladolid). Aquí no gustó demasiado, castigado por la edad (32-33) y un físico muy de leñador, lento hasta la extenuación, y que ya no podía sostener su indiscutible inteligencia baloncestística. Le pegaba haber nacido en Milwaukee, ese lugar gélido, rodeado de bosques. En Montana fue primero asistente y ahora lleva un par de años al frente del equipo, sin hacer demasiado ruido en la NCAA (14 victorias y 16 derrotas la pasada temporada, 31-31 en total).

viernes, 24 de octubre de 2008

Es leyenda




Los aficionados a la arqueología verdinegra tenemos una emocionante cita el próximo lunes en el Trofeo Cáceres, Patrimonio de la Humanidad. Viene el Fuenlabrada, de ACB, pero viene sobre todo José Antonio Paraíso. Pocos podrán discutirme que es y probablemente será el jugador más importante de la historia del baloncesto cacereño.




Así de claro. Quizás hubo jugadores americanos de más calidad o gente con ese carisma especial que sólo pueden ofrecer los de casa. Pero nadie con tanto peso, tan poderoso, tan significado, como Paraíso, que, aparte de ser leyenda en Cáceres, es también alguien importante en el basket (nacional más veterano de la ACB en la actualidad, por ejemplo).




No os voy a aburrir con sus números, sus logros, muchos de los cuales disfrutasteis en directo. Para eso asomaos a la wikipedia o a su ficha en ACB.com. Paraíso es algo más que simples datos, que canastas y rebotes. Era el icono de un equipo, de un espíritu, de una felicidad que a veces resultaba dolorosa, cuando los vientos iban en contra. Aquí le vimos hacerse un auténtico número 1 (mejor alero alto español durante varios años), aquí le hicimos grande y él nos hizo grandes a nosotros con su juego y su implicación.




La primera vez que pisó Cáceres fue un 29 de octubre de 1991. Tenía apenas 20 años y, curiosidades de la vida, ya aquella noche de martes en la Ciudad Deportiva se vio que tenía magnetismo con esta ciudad. Anotó 17 puntos en 19 minutos en la victoria del Juventud Alcalá, su club de formación, una de las pocas veces que cedió el equipo del ascenso en casa (85-87). Un "partido resaca" tras la victoria en Entrepuentes con Jiri Okac aporreado, por cierto.




Ya lo sabéis: el chico iba para figura y lo fichó el Barça, pero ni ahí ni en el León (cómo se tiraron de los pelos durante años allí por eso) acabó de cuajar. Y, apuesta de Manolo Flores, apareció aquí en el verano de 1994, intentando refundar su carrera cuando parecía que iba a ser otro juguete roto, otra promesa no cumplida. Tengo un flash de esos muy personales: comprar el Marca a las 9 de la mañana en Torremolinos y leer en un breve la noticia en un autobús urbano. Una noticia que cambiaría nuestras vidas, ¿no?




Con Paraíso, el Cáceres empezó a aparecer en el mapa ACB realmente, aunque llegase después de la mejor temporada del club (quinto puesto). Él le dio un salto de calidad a la plantilla durante los siete años siguientes, provocó innumerables desequilibrios desde una posición tan decisiva (más todavía cuando fue adquiriendo un tiro más o menos fiable) e hizo, sobre todo, que no se dependiese tanto de acertar en la totalidad del trío de extranjeros, que normalmente se fichaba pensando en complementarle. Por cierto, ¿alguien se explicó por qué, en la temporada del "playoff" de permanencia ante el Ourense, Comas trajese a otro "3" como Tim Breaux? No olvidemos que aquel año "el de Torrejón" (¿cómo es el gentilicio?) fue el máximo anotador nacional de la competición, nada menos, y empezaba a ser fijo-discontinuo en la selección española. El tío era un auténtico flotador para el equipo, y no por su físico.




¿Muchos halagos, no? Es que siempre rindió y lo único que levantaba controversia a su alrededor (aparte de la envidia que a menudo provoca el éxito ajeno) era que, como no podía ser de otra forma, los "grandes" de la ACB se lo disputaban cada verano. Los casi siempre largos procesos de negociación terminaron en nada (con el previsible tira y afloja y debate al respecto) hasta que en el 2001 Luis Casimiro convenció al Pamesa para que soltase 200 kilos "de los de antes" y se lo llevase. Fue como si trasladasen piedra a piedra la torre de Bujaco (toma hipérbole), pero lo mejor para todos, sobre todo para un club que con ese dinero pudo tomarse un respiro en su ya caótica situación. Y Jose necesitaba "intentarlo" en un equipo que aspiraba a la primera fila y firmó por una pasta increíble, aunque aquí fue casi siempre el nacional mejor pagado con diferencia.




A muchos les sentó mal y no lo entendieron, pero en "primer regreso" al Multiusos creo recordar que sólo cuatro bobos le pitaron, y además falló un tiro decisivo que facilitó la victoria del Cáceres CB en la prórroga. Un último servicio, supongo, pese a los 14 puntos y 12 rebotes que logró (con malos porcentajes). Luego, ya convertido en un jugador complementario, ha tenido últimas estaciones en Granada y Fuenlabrada, donde me cuentan que es muy feliz, disfrutando del baloncesto, como ha hecho siempre, y con una vida personal muy asentada.




Si como jugador le vimos evolucionar, también como persona. De ser casi un crío a un tipo maduro. De escuchar a los veteranos a ser él el que daba los consejos. Como imagináis, en siete años me resultó imposible no tener algún roce con él, sobre todo respecto a informaciones que rondaban sobre su venta (hubo un verano nunca entenderé cómo no fichó por el Tau cuando estaba hecho). Pero siempre desde el buen rollo y la educación. En el fondo, un buenazo, como demostraba sobre la pista pese a lo mucho que le sacudían. Por eso chocó tanto su amago de bronca en un partido con Nikola Loncar, el gramaticalmente confuso analista NBA de Canal Plus.




"Ej que...". Nunca dejó de hablar en madrileño, y ahora menos. Con el mismo acento con el que seguro que el lunes dará las gracias a los aficionados que durante tanto tiempo le ADORARON.


viernes, 17 de octubre de 2008

Gerentes



Hoy no voy a hablar de jugadores, sino de otro tipo de "currantes" también muy importantes en el baloncesto: los gerentes, o quien más o menos hacía esa función en el Cáceres CB. Y también ofreceré una reflexión final sobre ese papel en el actual Cáceres 2016.




El rápido paso de ser un club "de amigos" a otro súper profesional no pilló precisamente desprevenido a José María Bermejo en el verano del 92. Y en lugar de fichar a un gerente, alguien que moviese el club burocráticamente, económicamente, jurídicamente... fichó a dos. Resulta que le tenía prometido el puesto a uno de los hombres que había empezado con él el proyecto unos años antes, Santos Chaso, educador en PROA (foto de la izquierda). Pero algo ocurrió por el camino y poco después del ascenso se oficializó que el gerente sería Juan Alvarado (alias "Johnny"), que había ocupado en los 80 el mismo puesto en la Federación Española. Para Chaso, que dejó su trabajo, quedó un puesto similar y fue nombrado secretario general, con atribuciones se supone inferiores a Alvarado.




Los dos tenían perfiles bastante distintos. De Chaso no podías nunca esperar una palabra más alta que la otra, era un trabajador bastante gris de esos que conocían las normas al pie de la letra y las aplicaban con rigor. No le gustaba salir en la prensa y difícilmente te daba una noticia, "on" u "off the record". Alvarado tenía otro talante y mucho más encanto personal, capaz de manejar distintos lenguajes, camelarse a camareros y camareras, y quedar como el malo de la película con un estoicismo atroz. Se las sabía absolutamente todas y tenía, por recorrido, mucha más experiencia en el mundillo del baloncesto profesional.




Fueron años felices para todos. El club funcionaba bien económicamente y muchas veces se tiraba "con pólvora del rey" (rey Medina). Ni una mala cara. En la cancha los objetivos se iban cumpliendo: de la permanencia al quinto puesto y a Europa. Sin embargo, Alvarado lo dejó tras la tercera o cuarta temporada en ACB, no tengo el dato por aquí, por "motivos personales". Se había hecho bastante conocido en la ciudad y era el auténtico "fontanero" del club, capaz de solucionar los problemas más inimaginables y que nada trascendiese. Eso también desgasta. Lo curioso es que salió de la circulación baloncestística después de aquello y hace poco me contaban que le vieron en Andorra, donde tenía noséqué negocios.




El puesto lo heredó Chaso (y la secretaría general quedó desierta, qué curioso), pero eso no aumentó su protagonismo. Siguió haciendo un trabajo más bien sordo, se supone que aportando su toque personal (ya digo, sin estridencias, manejando los hilos en perfecta sincronía con Bermejo) a lo que pudo aprender de Alvarado, con el que no sabré nunca si tenía buena relación. Así se mantuvo hasta verano de 1998, cuando Bermejo dimitió y al poco tiempo se fue con él. Desde luego, con la confianza del nuevo presidente, César García, no contaba. Abrió una tienda de informática.




César se encontró con un enorme problema entonces. Era un puesto demasiado complicado: había que saber mucho de muchas cosas no ya para hacerlo bien, sino para no llevar al ridículo al club en demasiados aspectos. Y profesionales así no había en Cáceres y traer uno de fuera resultaba complicadísimo para un club que entonces se tambaleaba tras la retirada de Caja de Extremadura. Así es que García le dio los galones a Héctor Jiménez, un joven licenciado en Económicas que llevaba un par de años en el club como jefe de marketing (curiosamente, le fichó Chaso).




La estrategia de César estaba clara: a Héctor "le enseñaría" Enrique García, uno de los pocos agentes con los que el club, que empezaba a no tener un chavo, trabajaba entonces. Héctor sabía de números, pero estaba verde en cuanto a materia baloncestística en sí. Hizo un trabajo aceptable en lo económico, porque imagino lo que tuvo que pasar cuando acreedores y acreedores llamaban a su puerta, y el club seguía adelante. Pero le costó asumir la crítica y tuvimos un par de problemas muy serios con él. Carecía de una "mano izquierda" que ahora ya percibo más en él, ahora que lleva la representación de algunos jugadores.




Permaneció en el puesto... hasta que volvió Bermejo, a mediados del 2002, tras aquel fantasmagórico anuncio de que tenía dos patrocinadores para salvar al club del naufragio. Nos lo creímos casi todos. Y con Bermejo volvió Chaso, esta vez en plan "amateur", sacando tiempo de sus otras obligaciones laborales, en una temporada terrible porque el barco, ya digo, se hundía.




Con el descenso a la LEB, Bermejo le pasó los trastos al ingenuo de Juan Francisco Luis (alias "Presifan") y éste nombró como escudero a Julio Espino (alias "Esteso", foto de la derecha), un antiguo informático involucrado en el mundo sindical que llevaba la web del club y era padre de uno de los talentos de la cantera (presumía de llevarle todos las estadísticas de todos sus partidos desde alevín). Presidente y gerente tardaron muy poquito en tirarse los trastos a la cabeza de una manera espectacular y pública. Luis se marchó (le imagino profundamente decepcionado, siendo como es un hombre de buena voluntad) y Espino se quedó, ocupando el despacho de forma "autodidacta" hasta la venta de la plaza en el verano del 2005, ya con Felipe Fernández como presidente. Es un enorme conversador y un tipo mucho más fiero de lo que puedan indicar sus buenas palabras: cree mucho en lo que piensa y se agarra a la letra de las normas de un modo peculiar. Se las acabó sabiendo todas y fue el gran ideólogo de la venta a Calpe, que a la larga, por mucho que doliese entonces, fue lo mejor que se podía hacer, porque ese club tan lastrado por el pasado poco podía hacer. Desde entonces trabaja con Vicente Montes y Basilio Hermoso, dos abogados muy conocidos en ámbitos deportivos y que también trabajaron para el Cáceres.




Costó dos años de desierto y llegaron los que están ahora y habían estado antes con César (esto es algo cíclico, como veis), que para su nuevo Cáceres 2016 nombraron a Piti Hurtado como director general, el equivalente a gerente pero con más atribuciones deportivas. Como sabéis, tuvo que "multiplicarse" a raíz de la destitución de Pozuelo hace menos de un año y el club ha quedado algo "huérfano" de alguien así en los despachos. El encantador Jorge García León (alias "Sobradete" desde que le tuvimos de prácticas un verano en el periódico) es un poco el "chico para todo" (un "conseguidor" nato, capaz de encontrar un carpintero a las 4 de la mañana y de venderle un frigorífico a un esquimal al tiempo que hace de psicólogo para americanos con depresión), pero no da de sí tanto como para manejarse en asuntos federativos, legales, contractuales, financieros...




Parece que el club se ha dado cuenta de que Piti debe centrarse cada vez más en temas del equipo y están buscando a alguien para que ayude o complemente a Jorge. Como le ocurrió a César García en su momento, está complicado, pero proporcionarle "materia gris" a un proyecto siempre es una inversión. Como ahora, cuando quizás la salida de HW y la inscripción de Simien se hayan podido hacer de otra manera, más "rentable", porque hay que asumir el sacrificio de que el nuevo americano no jugará ante el Illescas a no ser que se produzca una sorpresa mayúscula.


viernes, 10 de octubre de 2008

Cinco puntos sobre el tema de la semana




Buenas




Lo primero de esta entrada es dar las gracias a los que en el post anterior han mantenido un interesante debate sobre el papel de internet respecto al seguimiento de la actualidad y la opinión alrededor del Cáceres 2016 y el anterior Cáceres CB. Es un privilegio tener comentaristas así, simplemente eso.




Hoy voy a hablar de algo menos filosófico: la salida de Harper Williams del equipo y la inminente llegada de Wayne Simien en su lugar. Al lío, venga.




1. Harper Williams cometió un error en la noche del pasado 28 de septiembre. No voy a ser yo el que lance la primera piedra contando detalle por detalle lo que ha trascendido "sotto voce" de este turbio asunto, pero en mi opinión personal (no jurídica) es lo suficientemente grave como para cortar a un jugador sin indemnización.




2. Los directivos del Cáceres 2016 están obsesionados últimamente con dar buena imagen del club, con conservar el patrocinio de Marca Extremadura por encima de todo (hay que decir la puñetera verdad: sin la Junta esto no hubiese salido hacia adelante). Y cualquier cosa que dañe la imagen del club puede ser letal para el futuro. Así es que han decidido atajarla del modo más taxativo. Y pongo énfasis en los directivos porque Piti Hurtado no era tan partidario de esta solución y más bien estuvo intentando "salvar" al jugador unos días.




3. No la hagas, no la temas. No había escuchado mucho esta expresión, pero un amigo mío empezó a decirla bastante a menudo y se me quedó, mira tú por donde. Si esto le hubiese pasado a otro jugador de la plantilla, quizás la reacción no hubiese sido la misma, entramos en el terreno de la hipótesis. Resulta que la sensación era bastante general de que el equipo daba bastante ventaja empleando una plaza de extracomunitario en Harper, que ya con dos años menos le costó con Breogán ser mínimamente importante en la LEB Oro. Si ocurre esto (su partido ante Gandía fue bueno, pero nada más) y encima das un motivo para que se te eche, pues se te echa. No la hagas, no la temas.




4. Respeto hacia un profesional. Difícil disyuntiva: ¿qué hacemos? ¿Contamos lo que ha pasado con pelos y señales para fundamentar más nuestra decisión a nivel público o soltamos unas cuantas ambigüedades ("motivos disciplinarios") para no dañar a un jugador que, hay que resaltarlo, lo ha dado todo el tiempo que ha estado aquí? Cualquiera de las dos soluciones es mala, pero cualquiera de las dos es admisible porque el Cáceres 2016 no es el causante de esta situación. Hay que agradecerle a HW lo honesto que ha sido este casi año que ha estado entre nosotros, pero ya está.




5. La oportunidad la pintan Simien. A este cóctel le unes un pívot que ha demostrado ser dominante en la NCAA con un equipo importante (Kansas, 20-11 la última temporada) y que ha compartido vestuario con Shaq y Wade, ha ganado un anillo (bueno, ya sé, no jugó ni un minuto en la final), los informes son estupendos, la pinta es increíble, económicamente no va a resultar nada si, como parece, la rescisión con HW, es justificada... Wayne Simien le dio la puntilla a su compatriota porque, lesiones y adaptación mediante, va a darle un enorme salto de calidad al equipo. Da pavor pensar en Moss y él viviendo por encima del aro, machacando a collejas a los pívots de la LEB Oro. El problema será, poniéndonos a soñar, que salga demasiado bien y en enero te lo quieran quitar. El Cáceres ha competido con equipos de Euroliga por convencerle.




Hasta aquí como yo lo veo. La pena es que el jugador no haya dicho nada, porque a veces parece que sólo nos quedamos con la versión del club. Pero que no digan que no preguntamos. "My agent said for me to not speak on the situation. sorry", me ha escrito HW en un e-mail. Su empresa, U1st, no está muy contenta, aunque aún está pensando su estrategia. Es una de las grandes "cuadras" de jugadores (para empezar, Rudy Fernández) y en ella trabaja David Brabender, por cierto.




En fin, ahí arriba os dejo una foto de Harper en su primer año en España, con el León (93-94, ha llovido un poquitín) y otra de Simien.


lunes, 29 de septiembre de 2008

Siempre lo mismo, pero esta vez con internet


Algunos me dicen que vivo en el pasado con esto del baloncesto y en concreto del Cáceres. Es posible. Me encanta lo retro: tengo un montón de documentación y partidos sobre una época en la que a lo mejor me resultaba todo más excitante que ahora (en lo que a la cancha se refiere). Perfecto. Pero el pasado te enseña cosas, te dice qué ha ocurrido y qué tienes que hacer para evitar que ocurra. A veces hasta puedes percibir cambios, evoluciones, pasos hacia adelante o hacia atrás, pero pasos al fin y al cabo.


Aquí, y ahora voy con el arranque de temporada del Cáceres 2016, nada ha cambiado, os lo aseguro. O casi nada, mejor dicho. Únicamente ha variado una cosa: hace 16 años y medio, cuando el Cáceres CB subió a la ACB, no había internet. Todo lo demás es prácticamente igual, exceptuando la lógica pasión que se produjo entonces y que desde hace tiempo se atenuó. Me refiero más bien al debate. O a lo negativo del debate, si es que el debate tiene algo de negativo.


Hay gente mosqueda por el "apocalíptico" 0-2 con el que se ha estrenado el equipo en la LEB Oro. Y hay gente mosqueada porque haya gente mosqueada y lo exprese en internet. Es exactamente lo mismo que ocurría hace unos años en la ACB, aunque mucho menos "público" porque no había foros para expresarlo, para interactuar, para reflexionar, para insultar.


¿No lo recordáis? El caso extremo fue cuando en la primera temporada de Manolo Flores (93.94) el equipo empezó de pena (0-5) y claro, todo dios pedía cabezas, sangre, todos sabíamos más que el entrenador y los jugadores eran unos cojos mercenarios. Resultado final, quinto puesto en la liga (el mejor de siempre) y clasificación europea. Aquel equipo jugaba de vicio, como hablamos muchas veces. Y, curiosamente, también viajaba un par de noches antes a Galicia, a Cataluña, y a veces ganaba y a veces perdía.


Pero voy más bien a casos en los que se empezaba 0-2 o 1-3, como ahora, y también estaba el debate en la calle, los insatisfechos a los que todo les parecía mal por un lado y por otro los hinchas a los que todo les parecía bien y se quejaban de quienes les parecía mal todo. Apocalípticos e integrados, si se me permite la referencia culturaloide (no he leído el ensayo, sorry). Pero ese enfrentamiento, esa bipolaridad, se producía siempre a un nivel muy privado, pero se producía, os lo aseguro. "Vaya paquete que han fichado con el dinero de mis impuestos", te decían tras ver al negro de turno en el amistosillo agosteño en Arroyo de la Luz ante el CSF. "Este año tenemos la mejor plantilla de la historia", proclamaban los otros. La figura del entrenador, como antes y como ahora, en el medio de todo. ¿No quedábamos en que "en el término medio..."?


Pensad en todos los momentos que hemos estado recordando aquí de la historia del baloncesto cacereño y en algunos más (tanto los buenos como los malos) e imaginad qué se hubiera comentado sobre ellos en los foros. Las frases serían trasladables: que si el dinero público, que si Fulanito dimisión... y los otros defendiéndolo a capa y espada y pidiendo que se les dejase en paz con su deporte.


Sin embargo, esto no se plasmaba en letras de molde en ningún lado, y había mucha menos sensación de ruido que ahora, por consiguiente, que diría FG. A cualquiera que se lo digas, ponerse a cuestionarlo todo después de dos partidos resulta grotesco, pero la gente está en su derecho de hacerlo y está esa cruel arma que es internet para disparar el gatillo. El "plus" del anonimato resulta letal. ¿Creeis que muchos de los que ponen a caer de un burro, pongamos, a Mike English se lo dirían a la cara?


Otros factores tan controvertidos como las ayudas institucionales al deporte (chapó, coño, chapó) han añadido más leña al fuego, pero siempre siempre siempre ha sido así. El Cáceres CB era considerado el equipo del régimen en sus buenos años, un producto del PSOE, una bofetada injusta a los demás clubs de la ciudad. Ahora, quienes lo cuchicheaban tienen la Red de su parte para intentar denunciarlo sin dar la cara. Lo más paradójico es que si ese mismo trato lo hubiesen tenido ellos en detrimento de otros, no les hubiera parecido mal.


En ese momento de cierta crispación (¡¡¡dos derrotas, qué desastre insoportable!!!) pediría calma, ver las cosas un poquito de distancia, pero va a dar exactamente igual. La Red es así, el ser humano es así (esto también pasa en otros lugares, no pensemos que Cáceres tiene el monopolio del cainismo). No tiene solución. Cuando uno es criticado (y hasta insultado) en foros tiene que seguir hacia adelante, haciendo lo que uno cree, pensando que los auténticos cobardes son aquellos que necesitan un nick para expresar sus auténticas opiniones, sabiendo que ésa es precisamente su condena. Los pasamontañas dan demasiado calor. Y si uno se ve con fuerzas como para meterse en ese lío, pues acudir al administrador de la página con una denuncia policial, que seguro que te dan la IP y con eso el proveedor de internet ya sabe lo que tiene que hacer.


Sobre Piti, creo que su único error (entre los no deportivos) es haber hecho referencia a los funcionarios. Aunque está claro que no está contra ellos (su propia mujer es funcionaria), no se debe apuntar al gremio explotando la sobada imagen de que son unos ociosos. Me encanta que Piti en las ruedas de prensa diga lo que le dé la gana saltándose lo políticamente correcto. Estoy harto de tópicos en el mundo del deporte, de gente que no se moje. Eso sí, ¿os imagináis a Schuster viéndose obligado a opinar sobre la recalificación de los terrenos de la Ciudad Deportiva? ¿No pensariáis que falla algo en la política de comunicación del Real Madrid?
Hasta aquí. Por cierto, doy la bienvenida al blog de mi amigo y auténtico currante del A pie de pista Alejandro Segalás, http://enataque.blogspot.com/ Será una visión distinta sobre el asunto baloncestístico que con tanto interés nos ocupamos todos, hasta los "anti".

viernes, 19 de septiembre de 2008

Me autolinko

A unas horas de que se inicie la aventura en la LEB Oro, os confieso que estoy un poco saturado de escribir sobre ello, pero aún así os voy a poner aquí unos links sobre el tema por si no habíais caído:

Aquí, mi análisis de la competición en acb.com: http://blogs.acb.com/blog/objetivoacb

Aquí, mi análisis del Cáceres 2016 en el periódico: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=397799 (lástima que no se vea el 1x1 sobre cada jugador bien... En fin, ¡compradlo, en papel no hay problema!).

Aquí, una entrevista con Piti: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=397800

Ah, y aquí lo que dijo Lucio en el videochat: http://entrevistas.elperiodicoextremadura.com/entrevista_pasada.php?ide=237

Por cierto, muy salao el tío. Sabe mucho. Tiene muchos tiros pegados. Muy cariñoso con la afición y la ciudad, prudente, sabiendo lo que hay que decir en cada momento, pero sin la tentación del "tópico por el tópico". Es un tipo peculiar, yo lo iremos descubriendo en sus distintas facetas. Gran fanático de internet. Hasta lee Bujacocesto.

Nos vemos en el Multiusos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Simplemente unas fotos


No tengo mucho tiempo ni inspiración para escribir hoy. Simplemente he puesto mis modestos conocimientos de Photoshop (modestísimos, la verdad; dudo mucho que pudiese trabajar en el Hola) al "servicio" del hombre de la semana en Cáceres. Y, si él va a ser la imagen del Cáceres 2016, ahí van unas cuantas de su lustrosa carrera, desde el casi "teenager" del Conservas Daroca en 1992 (vinculado al CAI, siendo compañero de Jiri Okac) hasta el resabiado barbudo que el año pasado terminaba su etapa en el Lucentum, pasando por el Huesca, el propio CAI, el Tau, el Madrid y la selección.
Bienvenido, Lucio.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Día de Extremadura, día para el recuerdo


Quizás algunos os acordéis de cuando el Día de Extremadura, el 8 de septiembre, se celebraba en Trujillo. Aquello se convertía en una gigantesca romería con cientos y miles de tipos (y tipas) borrachos, y algunas escenas lamentables. A Ibarra le moló crearlo y a Ibarra le moló derogarlo, quizás relacionado con la pitada que se le montaba cada vez que iba a dar el discursito habitual. Lógico, ¿no? Vas a hablarle a una turba etílica (no dudo que también hubiese gente que simplemente iba allí a divertirse civilizadamente) y no puedes esperar una reacción racional. Así es que se acabó aquella tradición, creo que alrededor del año 94.


Personalmente, el 8 de septiembre de 1990 estaba en Trujillo y también le metí al Don Simón de mala manera, aunque el centro de mis adolescentes iras fue Joaquín Prat, q. e. p. d., presentador de los fastos. Cuando Ibarra salió a decir lo suyo, yo ya estaba a otros menesteres, borrosamente hablando. Poco podía imaginar que un año después, el 8 de septiembre de 1991, mi vida y la de muchos empezaría a cambiar en esa misma ciudad a esa misma hora. ¡Y yo sobrio!.


Los clubs de élite, siempre atentos a estar a bien con el poder, completaban entonces la fiesta con algunos partidos entre ellos. Badajoz, Mérida y Extremadura jugaban en fútbol y la historia se prolongó en el basket con la primera jornada de liga de Primera B, que enfrentaba al Cáceres CB con el Caja Badajoz. La verdad es que fue un poco pasada que a la afición cacereña le trasladasen el derbi, pero entonces no había la misma atención sobre todo lo que decidía el club que ahora, cuando es mucho mayor y la gente se expresa con tanta libertad (más o menos rotunda) en los foros. Pero la idea era ingeniosa: los dos representantes extremeños, el poderoso y el recién llegado, jugando en Trujillo el Día de Extremadura. Bonito, todo me parece bonito...


Yo por entonces no trabajaba aún en el periódico (qué coño, tenía 17 años y bastante tenía con el COU), pero sí que mi hermano José María había conseguido la corresponsalía de Gigantes y se trataba de que yo cogiese la estadística del partido para pasarla, porque él no podía ir. Entonces no creáis que había mesa de cuatro tipos cogiendo los datos en un ordenador: había que hacerlo a mano, con todo lo que eso suponía.


Vale, había corrido el boca a boca con el partidazo amistoso ante el Fórum de Sabonis, pero nadie sabía muy bien de qué iba aquello del Cáceres CB en Primera B, con el checo larguirucho y la plantilla "de retales" (ésta es una expresión que no me gusta demasiado y que no se ajusta a la realidad, la mayoría tenía o tendría luego experiencia ACB). El Caja Badajoz parecía inasequible con su plantilla de viejas glorias (Epi I, Pepe Collins, Jordi Creus, Solsona...) y aquel Kenny Perry con poca pinta de jugador de baloncesto, pero una máquina de acumular estadísticas. Resultaba algo frustrante que una vez al año visitase Cáceres en un partido amistoso entre semana y ganase de 50 sin despeinarse.


Así es que la maravilla que sucedió después merece la pena recordarla a los que estuvieron y contársela a los que no. El Cáceres empezó duro, cogiendo buenas ventajas al principio, pero parecía que los pacenses iban a lo suyo, haciendo la goma, confiando en su supuesta superioridad para asestar el golpe cuando más falta hiciese. Pero el gran Gabriel Abrines tenía el día: 27 puntos y 9 rebotes sin sentarse ni un segundo en el banquillo, bien secundado por los 18 y 9 de Jiri y los 12 y 4 asistencias de Toni Romero. La cosa estuvo calentita: Perry (sólo 4 puntos y 2 rebotes) y Felipe García acabaron a guantazos y marchándose al vestuario.


Al final, 72-64 y una alegría enorme para los cacereños que, pese a tener menor tradición en la categoría, eran mayoría en el pabellón. Fue el inicio de una racha inicial de cuatro partidos victoriosos que impulsaría al equipo a una liga regular estupenda y a unos playoffs que ya sabemos cómo acabaron.


La memoria es a veces algo muy imperfecto. Os juro que no recuerdo qué hice después del partido, ni con quién fui o volví a Trujillo. ¿Don Simón? Es posible. Merecía la pena celebrar lo que acababa de ocurrir: el inesperado cambio de hegemonía en el baloncesto extremeño.


Ahí arriba os dejo la foto de inicios de temporada de aquel equipazo. Picad dentro para verla y guardarla en alta. Merece la pena, aunque todavía no había llegado el héroe de los héroes: Jordi Freixanet.