martes, 19 de agosto de 2008

Fugas famosas (y perdones)




Pues viene al pelo, como sugiere el amigo Son, hablar de las grandes "fugas" en la historia del baloncesto cacereño. Siento colgarme la medalla sobre lo de Roessler. La verdad es que muchas veces uno pega tiros al aire, comenta cosas, y en ocasiones es simple casualidad que se cumplan. El chico no estaba cómodo y supongo que también pasó algo de eso que solamente sabremos más adelante. Una lástima, pero ya sabéis, mejor ahora que más adelante.




Ni ha sido el primero ni será el último. Siento ponerme xenófobo, pero estas cosas parece que únicamente pasan con los extranjeros. Curiosamente, el primer norteamericano que firmó un contrato en la historia del Cáceres Club Baloncesto, Ben Coleman (foto de careto), se echó atrás al cabo de unos días. Fue en el verano del 92. El club preparaba su debut en la ACB y quiso apostar sobre seguro con Coleman, que tenía fama de buen profesional y un currículum que incluía 200 partidos en la NBA y un par de temporadas en España con el León y el Barcelona (mejor en el primer sitio que en el segundo). Era un buen reboteador y aportaba en ataque, pero al tipo no le acabó de convencer la cosa y se echó atrás, por lo que Fariñas y compañía tuvieron que fichar deprisa y corriendo a Lance Berwald, alguien de características similares aunque ya vino aquí con el arroz un poco pasadito.




De esto de contratos que nunca se cumplieron siempre hemos estado bien serviditos. El colmo fue lo de Raymond Brown, que después de hacer su primera temporada aquí, llegó a un acuerdo para seguir, pero luego le salió el Reggio Calabria. A los pocos días, no le gustó el tema de los italianos y el Cáceres le repescó en un acto de dudosa dignidad, aunque había que reconocer que aquel tipo poco espectacular era un seguro de vida. Es el jugador mejor pagado de la historia del club, por encima de los 100 kilos anuales entre pitos y flautas.




Dentro de la temporada, fue tremendo aquello de Chris Smith y Rod Sellers en la 95-96. Al triplista Smith, que había llegado para sustituir a Rod Mason directamente desde la NBA, no estuvo de acuerdo con la semana de stage en Sancti Petri que quisieron montar Bermejo y Flores aprovechando el parón copero y convenció a su socio Sellers de que había que pirarse pa los States. La decisión del club fue rotunda: echarles a los dos, aunque no dejaba de ser traumático. Al final, Rod pidió perdón y se le readmitió, mientras que Smith, que me parece que no necesitaba tanto la pasta, fue sustituido por Stanley Jackson. Parece que Enrique Fernández fue decisivo en el "perdón" del vestuario a Sellers.




Escándalo, fue un escándalo, lo de Dan Godfread en la 97-98. Más raro que un perro verdinegro, estuvo a disgusto desde el primer momento (¿a quién coño se le ocurriría juntarle con Alibegovic, con el que no "casó" el año anterior en Turquía?). La leyenda dice que le arrojó una silla a Flores en el vestuario del partido ante el Ovarense, pero nunca he podido confirmarlo. El día siguiente ya volvía para USA. Una pena lo del chico: 2,10, buena mano y peleón, pero con la cabeza en otra parte. Tras jugar la famosa final europea del tapón de Vrankovic a Montero, acabó en el Melilla de la LEB. Hace poco contacté con él para uno de mis reportajes retro sobre americanos en ACB.com, pero no finalmente no respondió a las preguntas de mi e-mail. Organiza campus en su país.




Unos añitos después, en la 2000-01, Larry Stewart llegó unos días tarde de su permiso para viajar a su país "porque se había puesto mala una vecina de su abuela" (esto es una coña clásica de mi amigo Excre) y la directiva (los mismos que mandan ahora, por cierto) se enfadó tanto que le quiso rescindir el contrato, apartándole del equipo y cascándole una enorme multa. Pero el horno no estaba para muchos bollos en la clasificación y el tipo volvió al equipo como si nada hubiera pasado. Entretanto, Daren Queenan se negó a salir a la pista en un partido porque creía que tenía que jugar más minutos y eso le supuso una salida automática del equipo. No sé si cuenta como fuga.




Hace unos meses, lo de David Patten (fuga pactada, ahora busca una nueva oportunidad en Polonia) y Sidao Santana (había motivos muy personales para que se fuese así. No me gustaba demasiado como jugador, pero no le maldigo por aquello). Habrá más. Esto es así. Lo especial de los contratos de los deportistas profesionales (es mejor dejarles ir que tenerles a disgusto) casi lo facilita.




Bueno, seguro que a vosotros os sale alguna más. Si es así, la comentamos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Basket olímpico y vida personal


Hoy voy a hacer una toma poco cacereña y más bien personal. Y es que los Juegos han invadido nuestras vidas y nos la tienen dominadita, sobre todo en esta historia tan rara de seguir las competiciones por la noche/mañana y luego no poder dormir demasiado durante el día. Como todos vosotros, estoy seleccionando, pero es un vicio difícil de quitarse. Deportes a los que no haces mucho caso durante los últimos cuatro años te interesan estos días con la cosa de que hay medallas en juego y que, qué narices, los Juegos tienen un encanto especial.




Me referiré en concreto al baloncesto, a cómo crecí (poco) amando el basket en buena parte gracias a los Olympics. Los primeros partidos que recuerdo haber visto por la tele son de 1981 o 1982, quizás aquella final de Copa del Rey en Badajoz entre Barça y Madrid el primero. Cómo ha progresado este país y esta región. ¿Quién imagina ahora que algo así se jugase en el Entrepuentes? Sin embargo, lo que realmente me enganchó a las canastas fue la selección, supongo que no soy nada original diciendo esto. Tengo algún momento fugaz en la memoria con el Mundial de Colombia-82, pero más relacionado con la radio (España fue cuarta) y luego la explosión del Eurobasket de Francia-83, cuando se perdió la final ante Italia.




El momento cumbre de este "boom" (en mi vida y en la sociedad española en general) llegó en los Juegos Olímpicos de 1984, en Los Angeles. La victoria ante Yugoslavia en la semifinal fue uno de los momentos más felices de mi vida. Dos días después, no veíamos todavía la dimensión que tenía el equipo americano campeón, con Michael Jordan y Pat Ewing. A la mayoría de los chicos de plata españoles los veríamos por aquí unos años después (hace poco he mencionado a De la Cruz...), aunque me quedo con las ganas de haber visto en vivo al gran Fernando Martín.




Me hizo gracia el otro día ver una entrevista con Pau Gasol en la que decía que no recordaba este momento, que tenía sólo 4 añitos. Normal. Es algo que en cierto modo me hace sentir viejo, pero también afortunado de haberlo podido vivir, que no te lo hayan contado (como los goles de Di Stéfano y Kubala, ya me entendéis).




Cuatro años después también tengo un recuerdo particular de Seúl-88. El recuerdo de la decepción y de que aquella generación no daba más de sí, por mucho que siguiese desangrándose un tiempo más. Los partidos eran de madrugada y me sonrío cuando pienso que un grupo de amigos (adolescentes) vimos uno de ellos (una victoria ante Brasil) en casa de un amigo mientras que atacábamos el mueble bar de los padres del chico que le habían dejado solo aquel verano.




Baloncesto y vida. Todo unido. En Barcelona-92 todo fue bonito para el deporte español menos para el baloncesto, con aquella famosa derrota ante Angola que tanto daño hizo, aunque ya digo que el equipo estaba agotado desde hacía años y no había un grupo de jóvenes con tanto descaro y calidad como los de ahora para coger el relevo. Alguna vez hablé con Pepe Arcega y está orgullosísimo de su foto con Michael Jordan. También Orenga jugó contra el Dream Team y en Gigantes presumía de haber sacado de la pista a Larry Bird y que era "un honor" haber sido insultado por él tras eso. Para mí fueron unas olimpiadas también especiales porque fueron las primeras que pasé en el periódico, aunque aquel verano estaba más entusiasmado por saber cosas de Kevin Pritchard o César Portillo que por las famosas 23 medallas españolas.




Atlanta-96 ha sido la única ausencia de España en los grandes torneos en los últimos 30 años, toda una muestra de que algo no funcionaba nada bien. Los Juegos me cogieron de vacaciones y me marché a Galicia a hacer un curso de italiano (en mi vida han pasado cosas surrealistas, lo sé). Ahora son tiempos de bonanza, pero entonces parecía que el basket podía pasar a un plano muy secundario de la actualidad. El ciclismo, con Induráin, y otros deportes como el motociclismo creo que eran más populares ya, por mucho que aquí viviésemos en la burbuja de los primeros años de la ACB y que todo nos pareciese increíble y excitante (las victorias y las derrotas).




En Sydney-2000 volvimos a tener a un amigo de Cáceres, Johnny Rogers, aunque su inclusión tuvo algunas críticas porque la selección volvió a lucir poquito y él ya tenía 36 tacos. Algún día hablaremos del ala-pívot de Torrequemada (supongo que habéis cogido la gilipollez), buen tipo y honesto donde los haya. La injusticia fue, como pasó alguna que otra vez antes y después, que José Antonio Paraíso no estuviese en el equipo, con las temporadazas aquellas que se marcaba aquí. Supongo que le pesaba jugar en un Cáceres y no en Estudiantes o Barcelona, como lo hacían Carlos Jiménez y Rodrigo de la Fuente, que por otro lado daban un perfil más "currante".



Hace cuatro años en Atenas me acababa de venir a vivir a este piso y aquí vi la derrota ante USA en cuartos, tan terrible como han recordado y recordarán los medios estos días, porque fue el único partido decente de los "yankees" en todo el torneo y también de Stephon Marbury, que no ha levantado cabeza desde entonces.



Imagino que en este recorrido algunos habréis pensado dónde estabais, qué haciáis, qué pareja teníais o dónde vivíais en cada uno de esos Juegos Olímpicos. Siempre hay un límite al inicio, unos Juegos de los que no recuerdas nada, como me pasa con Moscú-80. El baloncesto nos acompaña a muchos de nosotros en nuestro recorrido vital y nos hace sufrir y disfrutar. Y eso se multiplica en una competición como ésta.


PD: Aquí os adjunto la portada de una mítica revista, Nuevo Basket, en septiembre de 1984. Por cierto, si alguien tiene o conoce a alguien que tenga ejemplares que vender de ella, que se ponga en contacto conmigo.

jueves, 7 de agosto de 2008

El buen alemán








En fin, ya he regresado a los terrenos de juego. Aún estoy aterrizando en el trabajo, pero bueno, ya me conocéis, he seguido de cerca la configuración del nuevo Cáceres 2016 y en realidad nunca he terminado de desconectar del todo en el mes de vacaciones. Hasta escribí para el periódico (desde mi casa) un par de reportajes cuando estuvo la selección aquí jugando (y en la Down, claro).


Dicen que no es bueno no haber desconectado del todo, pero bueno, qué se le va a hacer, cada uno es como es. Va ser un año bonito de baloncesto y seguramente éste es un mes decisivo para saber si la cosa va a ir bien, regular o mal. Parte de mi visión sobre el equipo quedó reflejada en un reportaje en el periódico que podéis leer aquí si no la habéis hecho ya. En nuestro Bujacocesto vamos a ahondar en un aspecto que se menciona ahí, aunque de un modo más personal: ¿cómo será la adaptación de alemán Roeven Roessler?


Alguien "gordo" (no me refiero a la obesidad) del Cáceres 2016 me decía el otro día que la cuestión con Roessler es más personal que baloncestística. No es lo mismo que alguien de un país como la República Dominicana, Argentina o Brasil venga a España (siempre será un "ascenso" en la calidad de vida) que que lo haga alguien de un país del "primer mundo", como es Alemania. Roeven no ha jugado nunca fuera de la Bundesliga (¿se puede aplicar este término al basket?) y nadie sabe realmente cómo casará en Cáceres y en España, donde por otra parte tampoco suelen venir "alemanes" de pura cepa a jugar, ya me entendéis.


Con mi interlocutor recordaba por ejemplo el caso de Bruno Hamm (temporada 2000-01 en el Cáceres CB). El gabacho lo hizo bastante bien. Probablemente uno de los 5 mejores bases que han pasado por aquí. Pero en lo personal estaba incomodísimo, no se adaptó y cuando pudo se marchó con viento fresco. Ni antes ni después volvería a jugar fuera de Francia. Coincidía con Roessler en el hecho de estar en la órbita de su selección, en su deseo de expandirse en el mercado europeo.

Supongo que cuando llegas de otro país sin "hambre" pueden pasar estas cosas. Esperemos que no le suceda a Roessler, que intentará confirmar su fama de buen "cañonero", aunque más dudas puede despertar su estatura (1,98 oficial) para defender a treses más altos que él. Pero por las imágenes que se han visto de él, parece fuerte.
Ya era raro que Piti no arriesgase un poquito más y tuviese alguna apuesta más o menos personal. Mike English lo es (¿el nuevo Stanley Jackson?) y Tomás Bellas también. En el resto del núcleo principal de la plantilla, el entrenador ha ido muy a lo seguro (lo aplaudo, ojo), algo que desde luego no se hizo la temporada pasada (con el protagonismo principal de Pozuelo, que siempre dirá que los malos fichajes no los hizo él, vaya por Dios). Nos vamos a divertir.
Para los amantes de mirar atrás, os recuerdo que Roessler no será el primer alemán en jugar en Cáceres. Pasaporte germano tenía Anderson Schutte, aquel triplista brasileño que llegó iniciada la temporada 2001-02 para remendar un poco el girigay en el que se había convertido el equipo aquella temporada (lesión de Andre Turner, fiascos de Daren Queenan y Gary Alexander...). ¿Alguna anécdota? Para cambiar un poco la dinámica de los viajes, Alfred Julbe decidió que el desplazamiento a Lleida se haría en tren y no en autobús. Fue el único viaje en 11 años de ACB que se hizo de esa manera. Pues bien, Schutte llegó tarde a la estación aquella mañana, el tren se fue sin él y tuvieron que llevarle a Madrid para que se uniese a sus compañeros allí en Atocha. No salió mal del todo, después de todo. El Cáceres dio la sorpresa en la pista del Caprabo (76-85) con un buen partido de Schutte (8 puntos, 4 rebotes, 5 robos en 25 minutos). La pasada campaña estuvo en el Palma Aqua Mágica y ahora creo que no tiene equipo.

También era alemán de nacionalidad compartida Hurl Beechum, que llegó el año siguiente, el del descenso. En su momento le hice un pequeño perfil. Su juego se resume en una palabra: triple. Los datos son brutales, empezando porque en la segunda jornada se tiró 18 (y metió 5). En total lanzó 257 triples (aceptable 40% de acierto) y 151 canastas de dos. Igualó dos veces el récord de canastas de tres en un partido del club (7, con Chris Smith) y también tuvo partidos de 1/8, 0/6 y 1/10. En lo personal, estuvo el tío profesional, siguiendo jugando pese a que estuvo unos mesecitos sin cobrar. Luego tuvo otro descenso con el Fuenlabrada (238 intentos de tres --37%-- y 108 de dos), jugó la Euroliga con el Bamberg y tuvo un regreso efímero en la ACB en Valladolid, donde en 14 partidos tiró 52 triples (29%, ups) y sólo 10 veces de dos. La pasada temporada la inició en el Apollon griego y la terminó en el Geofin, subcampeón checo, donde en su tercer partido hizo 8/12 desde su línea favorita.
Ya me diréis qué os parece el tema de Roessler y en general el equipo, aunque por lo general veo buena recepción, ¿no?

martes, 29 de julio de 2008

Los odiados
























Hola de nuevo

Perdonad la (larga) ausencia, he estado un poco de acá para allá estas últimas semanas, cogiendo fuerzas por supuesto para la temporada periodística que empiezo ya el próximo viernes. Del presente hablaré un día de estos, contando alguna cosita del nuevo proyecto en LEB Oro del Cáceres 2016. En esta madrugada de cierto insomnio dedicaré unas líneas al pasado y a un concepto que me encanta: el odio.

Aunque en este caso sea en términos deportivos, uno siempre necesita odiar en la vida a alguien o a algo para reafirmarse a uno mismo. A veces el odio es una poderosa gasolina para impulsarse, para ser mejor, para resarcirse, para ganar. Ya sé que no es lo más limpio ni lo más recomendable a nivel humano, pero... ¿quién no ha odiado alguna vez, aunque sea durante breves segundos? Toda esa energía negativa a veces es el inicio de algo grande, por cruel que pueda sonar.
Aquí también hemos odiado (repito: en el sentido deportivo), y mucho, a algunos jugadores, aunque resulta curioso que en los primeros años del "boom" la nómina fuese larga y con el tiempo hasta haya sido raro que la gente se metiese con un rival. En la temporada del ascenso a la ACB, los grandes enemigos fueron Ray Smith y "Matraco" Margall --los dos cracks del Andorra-- y después "Lagarto" De la Cruz y Angel Heredero, del Prohaci Mallorca. En el caso de estos dos últimos, por su juego marrullero, aunque resulta curioso que luego De la Cruz resulte un cielo de persona y hable siempre con mucho cariño de Cáceres, como cuando charlé con él hace unos años. Lo de Heredero, un buen jugador de la cantera del Barça, era de traca, siempre metiendo los codos, provocando, jugando con los nervios de rivales y público. Y la grada bien que se lo "agradecía".

Los primeros años en la ACB también hubo jugadores que ocuparon el mismo papel. Recuerdo especialmente a Kenny Bannister. Al tío le iba la marcha y creo que cuanto más le pitaban, mejor jugaba. Y le encantaba hacer aquello de las pistolitas para indignación del V Centenario. La vida da a veces muchas vueltas y Juan Antonio Orenga, que era muy pitado cada vez venía a jugar, acabó enfundándose la verdinegra. Resulta grotesco el recuerdo de la bronca con Rod Sellers en el All Star. Y es que él es uno de esos jugadores a los que odias cuando los tienes enfrente, pero que al mismo tiempo te gustaría tener en tu equipo. El llegó quizás cuando ya era demasiado tarde en su carrera, pero por precio tampoco podía haber sido antes, ¿no?

Otro caso de odiado y luego fichado fue, claramente, Alfred Julbe. No se me olvidará la imagen de la final copera de León cuando salió, una hora antes del partido, para observar el calentamiento de sus jugadores. Los casi 1.000 cacereños que había en la grada le abuchearon y él en lugar de "pasar de todo" hizo el clásico gesto de "no se os oye" llevándose las manos a las orejas, lo que multiplicó el estruendo. Luego él ha explicado un montón de veces lo que ahora es una obviedad y entonces nos parecía erróneamente una burda temeridad: quería quitarle presión a su equipo y no le importaba que recayese en él.

También está el camino contrario: jugador o entrenador que ha estado aquí y que luego es recibido con bronca cuando viene con otro equipo (cosa nada habitual en la habitualmente agradecida y nostálgica afición del Cáceres). Me fastidió la pitada a Miguel Angel Reyes, creo que lo hizo lo mejor que pudo en sus dos años y que no era culpa suya la millonada que cobró. Más igual me da lo de Manel Comas. La gente no es tonta, excepto algún patán que se atrevió en su momento a silbar a José Antonio Paraíso cuando vino con el Pamesa y tras dejar más de 200 kilos en caja que sirvieron para que el chiringuito durase un par de años más.
Luego está otra modalidad, que es el odio/cachondeo. Volviendo al 92, la afición cacereña la cogió con un pívot reserva del Gijón, José Antonio Carreño, por el simple hecho (supongo) de que llevaba coleta. Un montón de años después, los mismos gritos dudando de su heterosexualidad se repetían contra un jugador del Caja Rioja, Alberto "Chufi" Rodríguez, en el playoff de acceso a la Final a Cuatro, aunque éste hizo un poco más de daño jugando. También tenía un "look" peculiar y supongo que el sarcasmo no le hizo mucha gracia.

lunes, 14 de julio de 2008

Junio de 1974, el precedente




Esta semana va a ser la locura en Cáceres: viene la selección de Pau Gasol, José Manuel Calderón y todos los demás "cracks". Debuta Aíto García Reneses en el banquillo, menudo lujo. No creo que pueda haber mejor menú para el Multiusos. Y encima la revancha de la última final del Eurobasket. Para el recuerdo, de verdad. Genial por quienes han apostado por tener aquí un acontecimiento de tanta calidad, para que luego digan que la élite no sirve para nada. ¿Qué mejor para que un niño se motive que ver a estos tipos jugando al lado suyo? Parece que a los políticos de ahora se les ha quitado el complejo con la palabra élite (que antes hasta sonaba negativa) y se han dado cuenta de que, al igual que en muchas parcelas relacionados con la cultura, la región también merece ver espéctáculos de élite.
Además, la selección (y ésta particularmente) tiene un tirón irresistible. Hace nada estábamos locos casi sin creerlo porque España había ganado la Eurocopa, no creo que nadie cambie una "Champions" de su Madrid o de su Barça por lo que pasó en Austria. Fijaos que, para los de mi generación, el momento deportivo de nuestra infancia fue el España-Rumanía en el Príncipe Felipe, por mucho que fuese un amistosillo que luego, además, resultó un mal partido con derrota española.


Será la segunda vez que una selección española masculina de baloncesto dispute un partido de forma oficial en la ciudad. Hay que remontarse a junio de 1974 para encontrar ese precedente, porque luego, en los años ACB, sí hubo dos "selecciones españolas" que jugaron en el V Centenario, pero no contaban a efectos de palmarés. Una fue un All Star (año 97), cuando había costumbre de que los mejores españoles jugasen contra los mejores extranjeros; luego, año y pico después, en el homenaje a Quini Pulido, la selección nacional absoluta se midió a la de promesas (y perdió).

Echémosle un ojo a aquel España-Argentina que sirvió para inaugurar lo que hoy es el Pabellón Serrano Macayo y que entonces era simplemente "el Municipal". Victoria española por 109-89 con un quinteto inicial formado por Wayne Brabender, Vicente Ramos, Clifford Luyk, Estrada y un entonces jovencísimo Manolo Flores, que aún recuerda con mucho cariño lo que sucedió aquel día, a escasos 60 kilómetros de la ciudad que le había visto marchar unos años antes. Por cierto, vaya leche que se dispone a meter en la foto que ilustra esto. En aquella selección, dirigida por el sempiterno Díaz Miguel, también jugaban otros históricos como José Luis Sagi-Vela, Rafa Rullán, Corbalán y Carmelo Cabrera.

No hubo demasiado partido, aunque los políticos de la época (entre ellos Teodoro Casado, presidente de la Federación Cacereña de Baloncesto) resaltaban que sería un acontecimiento histórico. Argentina no era la potencia que es ahora, aunque España tampoco es que diese el miedo que da ahora. El pabellón se llenó (para que luego digan que la afición al baloncesto en Cáceres nació en el 91) y el partido sirvió de preparación para el Mundial de Puerto Rico --España acabó quinta--; Se jugó por la mañana, siendo televisado.

viernes, 11 de julio de 2008

¿Vidili? ¿Pitrifi?


Ha sido uno de los mayores "bluffs" que hemos tenido por aquí. Y mira que me duele escribirlo porque era un tío simpático y a mí al menos siempre me trató bien. Pero él mismo sabe que desde luego no triunfó, nadie sabe bien por qué. O quizás sí. Estas cosas pasan en el deporte: que te vaya bien en un sitio no quiere decir que te vaya a ir bien en todos. Y al contrario.


Stefano "Bip" Vidili, temporada 96-97. El primer italiano en la historia de la ACB, menudo honor. Aquí duró 14 partidos. Primer flash que viene al hablar de él es verle abrazado (literalmente) a los aficionados que viajaron a Sevilla para presenciar una de las escasas victorias del Cáceres en el San Pablo. Fue probablemente su único partido bueno aquí, un 62-79 al entonces subcampeón liguero, con el tío anotando 16 puntos (tope en el equipo) en 18 minutos, tres triples de tres intentos.


Todo lo demás que hizo fue irrelevante, nada que ver con las notables estadísticas que había acreditado en una liga tan competitiva como la A-1 italiana. Por ejemplo, 16,4 puntos con el Siena en la 91-92. O 12,6 con el mismo equipo justo en la anterior temporada de venir aquí. Recuerdo haber visto un reportaje de varias páginas sobre él en Giganti del Basket del que nos hicimos eco. Y mantuvo su cartel en su país: después de ser cortado aquí, el Teamsystem de Bolonia, uno de los mejores equipos de entonces, le hizo un hueco el siguiente año y medio, aunque jugando poco, teniendo como compañeros a gente como Dominique Wilkins, Gregor Fucka o Carlton Myers.


Ahora vayamos con un par de crudas verdades. No tenía buen "feeling" con un vestuario de nacionales que recelaba de la apertura al mercado comunitario. Toni Pedrera y compañía le llamaban "Pitrifi" bastante despectivamente, quizás temerosos o fastidiados de que sus puestos de trabajo peligrasen por el fin de las fronteras en Europa. Tenían (teníamos) la sensación de que Stefano era una medianía y que para eso era mejor darle el contrato a un español. Tiene gracia que con el tiempo el baloncesto español y europeo (incluso más abajo de la ACB) se haya convertido en una mezcolanza de nacionalidades en una década. Porque en aquel año de la ley Bosman apenas seis o siete equipos apostaron por comunitarios, es curioso.


Incluso los de Gigantes me pidieron una entrevista de tres páginas que podéis descargar aquí y que no tiene desperdicio, sinceramente (Iron, sé que te encantan estas cosas). El ego lo tenía realmente bien, eh.


5,5 puntos en 18 minutos. Ese fue el saldo estadístico aquí de un jugador voluntarioso, pero que no parecía ser ni base ni escolta, ni un gran defensor ni mucho menos un triplista. Tras su marcha y con Enrique Fernández jugando más minutos, el equipo mejoró ostensiblemente hasta el famoso y mil veces recordado episodio de la Copa del Rey.


¿Sabéis? Ha jugado hasta hace relativamente poco, en la cuarta o quinta división italiana, la serie C1, y en la última temporada ha sido segundo entrenador en un equipo de esa misma categoría, llamado el Oti Galli, del que lleva también el equipo sub-20.


Ahora que lo pienso, ninguno de sus compatriotas ha brillado especialmente aquí, ¿verdad? Marconato y Basile, con roles de especialista en el Barça; Carlton Myers, siete partidos en el Fórum aunque metiendo muchos puntos; el genial Pozzecco no llevó al CAI a la ACB; Rusconi irregular en el Tau... Eso por no hablar de auténticos paquetazos como Stefano Attruia (compañero de Vidili en Bolonia, por cierto) o Roberto Chiacig. ¿Y aquel armario que tuvo el Barça solo para unos playoffs? ¿Cómo se llamaba? Quizás Fucka sí cumplió bien en Barcelona y Girona y Pecile está haciendo buenas temporadas en Granada.

PD: Pana, si estás leyendo esto (que lo estás leyendo), cuenta la verdad de la historia del hotel con Vidili cuando jugásteis en Polonia, anda.

lunes, 7 de julio de 2008

O'Xeito, 12 "kilos"





Pues... aquello pasó el 16 de julio de 1991. A un lado de la mesa del restaurante O'Xeito, un garito de comida gallega en el Paseo de la Castellana en Madrid, se sentaron Carlos Sánchez Polo, José María Bermejo y Santos Chaso; al otro, José Manuel Gómez Carballo y Ángel Magdalena. De lo que se trataba era de cerrar el acuerdo telefónico al que ambas partes habían medio llegado ya: el Cáceres Club Baloncesto, representado por el alcalde de la ciudad, el presidente y el secretario del club, iba a comprar la plaza en la entonces denominada Primera División (hoy LEB Oro) al Bosco de Vigo, que envió a su presidente y a su gerente.




Ese almuerzo, en el que parece que todo transcurrió con la normalidad clásica del tira y afloja (no os sé decir lo que comieron, aunque alguna nécora caería, supongo), cambió las vidas de muchos de nosotros. Fue el inicio de algo grande grande grande como sería, apenas diez meses después, el ascenso del Cáceres CB a la ACB tras una impresionante temporada. Tras el regateo de rigor (el Cáceres ofrecía siete, el Bosco pedía quince) hubo un acuerdo, según se publicó entonces, por doce millones de pesetas, una cifra que, sarcasmos de la historia, es inferior a la que el Cáceres 2016 ha pagado por la plaza del Palma Aqua Mágica. Y eso que desde entonces los precios del pan, la leche y los cubatas han subido una barbaridad, ¿no? La leyenda cuenta que principalmente el que puso aquella pasta (más o menos gansa) fue Manuel Ollero, el de Tambo, al que hay que agradecérselo, claro.




El acuerdo llegaba después de un surrealista episodio con el Hospitalet, que, seamos francos, engañó impunemente a Bermejo y compañía. Con los catalanes se había llegado e incluso firmado un acuerdo, pero sólo querían ganar tiempo para solucionar los problemas del equipo y llegaron a dar un talón sin fondos al Cáceres para formalizar su inscripción, algo que era necesario para la posterior venta de la plaza.




Lo curioso es que, revisando lo publicado aquellos días, nada hacía presagiar lo enorme que sería para Cáceres sólo unas semanas después tener un equipo en Primera División. Sí, era algo largamente esperado, el Caja Badajoz estaba solo mucho tiempo en esa categoría, pero... No hubo declaraciones grandilocuentes (sí insultos contra los directivos del Hospitalet, a los que se llegó a calificar de gentuza, mangantes...). El club sobrevivía en un pequeñísimo local de la calle Arturo Aranguren (no creo que tuviese más de 15 metros cuadrados) desde el que Martín Fariñas y Jesús Luis Blanco hacían los fichajes.




Luego aquella operación fue arranque de hacer las cosas bien durante mucho tiempo y nadie deslegitimó el posterior ascenso a ACB porque el inicio del asunto fuese así, a la vista de que con el CABA nunca ibas a poder, al fin y al cabo.




Curiosamente, los caminos del baloncesto de Cáceres y el de Vigo nunca han vuelto a cruzarse. Parecía que lo harían la próxima temporada en la LEB Plata, pero...

viernes, 4 de julio de 2008

LEB Oro, back to back



Pues ya lo sabéis, el Cáceres 2016 ha comprado la plaza del Palma Aqua Mágica y es nuevo equipo de la LEB Oro.





Tengo algunas sensaciones encontradas. Por un lado, estoy contento porque vamos a ver baloncesto de una superior categoría y porque personalmente es más agradable seguir a un equipo de la segunda división que de la tercera; por otro, percibo que no es la forma ideal de subir, que es un paso que hay que estar muy seguro para poder darlo.





Durante el último mes, todo el debate ha girado entorno a esto. Y a juzgar por los comentarios en esta web y en otras, parece que buena parte de la afición hubiese apostado más por hacer un equipo fuerte que subiese "deportivamente" que por esta historia de la compra, aunque como siempre hay muchos matices por el camino.





Primero, está claro que el Cáceres 2016 tiene una directiva a la que se le puede reprochar cualquier cosa menos falta de entusiasmo por el baloncesto. Y mira que a veces me tocan las narices con sus cosas, pero su maravillosa apuesta por el baloncesto es firme, decidida y con el dinero por delante y creo que la gente se lo reconoce ya abiertamente a los Núñez, Chacón, Abelardo... Y también a los que a lo mejor no les cuesta mucha pasta este sueño, como Pepe Sánchez, pero que siempre están ahí para dar la cara. Así es que equipo de élite para directiva de élite, para afición de élite (eso ya lo sabemos hace casi 20 años), hasta ahí perfecto.





Otras historias que han decidido el giro de opinión (porque en principio la directiva no estaba por el tema de comprar) son el espectacular descenso de los precios de plazas esta temporada (la de LEB Oro va a costar menos que la de LEB Plata hace un año), la posible devaluación de la LEB Plata por la desbandada de equipos y la sensación de que dentro de un año, si no se lograba el ascenso, podía no darse una situación tan favorable.





Y, sobre todo, ese argumento que al que tanto se ha apelado y se apelará: Cáceres lo único que está haciendo es recuperar por lo económico lo que perdió por esa misma vía hace tres veranos, cuando se vendió el puesto al Calpe. Aquello dolió, pero en el fondo fue lo mejor enterrar definitivamente al Cáceres CB porque siempre iba a estar sobre él la sombra de la duda judicial. Lo mejor era empezar de cero con gente solvente en todos los aspectos, como ocurrió hace un año.





En contra, está claro: no es una imagen demasiado alentadora lo de dos años seguidos comprando plaza y algunos foros están empezando a echar chispas contra Cáceres por esto. Tiene gracia que nos acusen de ricos a la gente de aquí, ¿verdad? Nosotros que somos la región más maltratada en la historia de España. Tampoco va a ser bueno a nivel de apoyos (generalmente) el hecho de haber logrado así la LEB Oro y no en dos épicos partidos ante, pongamos, Illescas y Gijón, tras la gran segunda vuelta que hizo el equipo. Pero ya se vio también en la fase final que la LEB Oro ofrece un baloncesto muy bueno y que se ha convertido en un especie de ACB-2. ¿Esto ya lo he dicho en algún lado, no?





En fin, desde mi tercer día de vacaciones, me alegro, aunque no es una alegría plena como la que hubiésemos tenido la hipotética noche del 31 de mayo. Cáceres vuelve a donde le corresponde, como mínimo, y espero poder contarlo desde mi periódico. Si vais a preguntar si ofreceremos los partidos en Vía Norba, me encojo bastante de hombros. En principio no habría inconveniente, pero también depende de patrocinadores y demás. Creo que sí contarían conmigo para comentarlos. Ya me estoy imaginando un Valladolid-Cáceres, ¿quién lo iba a decir hace doce meses, verdad?


PD: Esta es mi última actualización "en vivo", ya que me piro a la playa (pongamos que a espiar a Los Barrios) y no estaré aquí hasta el 20 para lo de la selección, pero voy a escribir unas cuantas cosillas que irán saliendo "programadas" para que no me echéis mucho de menos estos días. Que os vaya bien, ya estéis currando o no.

domingo, 29 de junio de 2008

Vestían de verde, costaba mucho ganar allí


Hola


Disculpad si no he actualizado en los últimos días, no suelo dejar una semana sin poner algo y esta vez casi que me lo he saltado. Tampoco esta va a ser un "speech" largo, os adelanto que la semana que viene os llegaré con material más fresco. Entre la ristra de excusas (pereza veraniega, falta de inspiración, desesperación por la cercanía de las vacaciones, salidas muy tarde del curro por la Eurocopa) destaca una que voy a comentaros un poquito por encima, para que os sintáis orgullosos.


Resulta que en el tiempo más o menos libre que he tenido en casa me he dedicado a preparar unos reportajes que irán poniendo durante este verano los de ACB.com en la web, no en el blog que allí tengo (que también prometo actualizar el 4 de julio, día D para el momento LEB Oro). En este último año he publicado varios sobre una cosa que sabéis que me encanta: localizar a americanos míticos de la ACB y hacer un repaso de sus carreras y de sus vidas actuales. Así pude contactar con tíos que fueron auténticos ídolos de infancia para mí como Kenny Simpson, Wayne Robinson, George Gervin...


Esta serie de nuevos reportajes que va más o menos sobre lo mismo. Y el motivo de orgullo y satisfacción (que diría el Rey) es que con dos de ellos, Brian Jackson y Andy Toolson, me he encontrado con que una parte de las respectivas conversaciones era la misma. Os aclaro es que, tras retirarse, regresaron a EEUU donde trabajan en diversas historias.


--Oye, ¿y tú desde dónde me llamas? ¿Desde Barcelona?

--De Cáceres, no sé si lo recuerdas.

--Claro, claro, cómo no. ¿Era un equipo que vestía de verde, no? La gente animaba mucho allí, costaba mucho ganar.


Con Toolson estuve recordando la eterna final de Copa, en la que él fue, por supuesto, importante en culminar la remontada que inició Xavi Crespo. "Fue el momento cumbre de mi carrera", me dijo.


El caso es que es fantástico darse una vez más cuenta que formamos parte de la historia del baloncesto español con los números en la mano (el Cáceres debe andar en el puesto 20 de la clasificación ACB de partidos jugados, si alguien encuentra el link actualizado con eso que lo ponga) y también con lo otro, con lo que no se puede medir, con ese sentimiento colectivo de que si se nos conocía era gracias al baloncesto. Que una estrella como Brian Jackson (por cierto, humildísimo, amabilísmo) recuerde el V Centenario más de 15 años después de haber jugado aquí es para pensar: las conclusiones son demasiado obvias.


Espero que os gusten los reportajes cuando salgan, ya irán publicándose, supongo.

martes, 17 de junio de 2008

41 años y todavía juega


Vuelvo a escribir un poco del pasado, que en los últimos meses hemos estado muy centrados en la actualidad y, aunque aquí no haya normas fijas, hablar sólo del presente no es desde luego la prioridad de este espacio que compartimos. ¿Qué os parece recordar un poco entre todos a Mike Ansley? Que conste que siguen en pie las entrevistas a los jugadores del mejor quinteto de la historia del Cáceres en ACB, a ver si le doy un impulso al menos a tres jugadores que sí tengo localizados (Jordi, Nebojsa y, claro, Paraíso).


Ansley quedó segundo por poco en la votación de "mejor 4", por detrás de Raymond Brown. Lo primero que se pregunta uno es ¿seguirá jugando? No ha sido difícil encontrar la respuesta: Sí. El pasado mes de febrero cumplió 41 años, menudo dato. Y sigue en pista en una liga que no está mal a nivel europeo, la polaca, que no es que sea la ACB pero tampoco es la de Malta. Ha habido un par de equipos competitivos de allí que han dado problemas en la Euroliga a quienes se enfrentaban con ellos. Y también jugadores como Michal Ignerski que lo están haciendo bien en España (acaba de firmar dos años más con el CajaSol).


Así es que ahí tenemos a Ansley, 9.3 puntos y 4.1 rebotes en 23 minutos en el Bank BPS Basket Kwidzyn, si es que mis conocimientos de polaco no andan mal del todo, todavía coleando. Hay jugadores que les gusta tanto esto que sólo lo dejan cuando ya absolutamente nadie les quiere. Algún componente económico tiene que haber también, claro, pero creo que es un tío que ha ganado mucha pasta en sus años buenos de Unicaja y aquí, la temporada que estuvo (96-97, la de la Copa del Rey, claro). Mi tío, que era camarero en el antiguo restaurante Acuario, hablaba fenomenal de él porque dejaba unas propinas de escándalo, pero no creo que lo haya despilfarrado todo.


Calidad y pereza. Son las dos cosas que sugería el juego de Mike, caracterizado también por esa cabeza ladeada. Su físico (camiseta por fuera para ocultar la ya por entonces oronda barriga) hacía pensar en que no era especialmente competitivo, pero todo se transformaba en la cancha, buscando siempre las bolas decisivas y generando buenos tiros de 4-5 metros con facilidad. Eso sí, siempre parecía que podía dar algo más, o que podía tener mayor influencia estadística en sus equipos. Aquí tuvo 17 puntos y 5, 7 rebotes.


Tras una corta carrera en la NBA (139 partidos en un par de años en el estreno en la liga de los Orlando Magic y 10 entre Charlotte y Philadelphia), su primer equipo europeo fue el Mayoral Maristas, donde por cierto conoció a Enrique Fernández. En aquellos 17 partidos promedió 28,5 puntos y demostró que era el típico americano que triunfaría en Europa. Después se convirtió en una bandera del ya unificado Unicaja, al que le hubiese dado su primera liga en 1995 si hubiese metido su celebérrimo triple en el cuarto partido de la final ante el Barça.


Fue un fichaje absolutamente estelar haciendo pareja con Rod Sellers (no creo que bajase del medio millón de dólares, casi el presupuesto de esta temporada en LEB Plata, glups) y su semifinal copera ante el Barcelona resultó deslumbrante, aunque el día siguiente, en la final, pagó la acumulación de partidos y no vio apenas aro. Todos le recordamos como un tío simpático, sin miedo a decir lo que pensaba ("sigo siendo el mejor 4 de Europa", me aseguró en una entrevista en 1997), aunque con la clásica sombra amarga del que, con un poco más de esfuerzo/suerte/disciplina, hubiese llegado mucho más alto.


De aquí se marchó a Turquía y volvería, sin éxito alguno, a la ACB unos años después, a Ourense. El año del descenso pudo ser el sustituto de Deon Thomas, pero al final vino Gabe Muoneke, que parece que fue el único de una larga lista que aceptó venir sin cobrar por adelantado una parte de su ficha.


Parece que el bueno de Mike ha hecho de Polonia su segunda patria. Esta ha sido su octava temporada allí, las últimas siete consecutivas. No sé si seguirá jugando, casos de longevidad hay muchos en la historia del baloncesto.
PD: Ya sé que a veces atormento un poco a los jugadores con estos montajes de sus fotos de antes y de ahora, pero en este caso es más curioso que nunca: hay exactamente 20 años entre la foto oficial en la NBA de Ansley y la de la liga polaca.

martes, 10 de junio de 2008

¿Compras?





Momento de "stand by" en la postemporada del Cáceres 2016, aunque poco a poco se va superando la desilusión que supuso la derrota contra el Illescas. Ahora el debate baloncestístico está más bien en otra cuestión y me gustaría que, al igual que habéis hecho con lo de los árbitros (25 comentarios, qué record), os mojéis también, porque yo pienso hacerlo. ¿Compraríais una plaza en LEB Oro? Echemos un ojo a las dos posturas y luego yo digo lo mío.






A favor: Ya se vio en la final a cuatro que estamos ante una "ACB-2", con jugadores de enorme calidad y un baloncesto mucho más atractivo del que nos espera si el equipo se mantiene en LEB Plata. Es difícilmente mantenible Cáceres en esta categoría durante más tiempo, porque el aficionado medio (no el acérrimo, ojo) algo más que, con todos los respetos, Santa Polas, Prats y compañeros mártires. Y es que Cáceres tiene ciudad, tiene pabellón, tiene tradición, tiene afición, tiene cabezas pensantes... y tiene posiblemente dinero para la LEB Oro (pongámonos en que se hubiera ascendido hace diez días... ¿verdad que no habría problema económico?). Por otra parte, es una categoría que Cáceres perdió vendiendo plaza hace tres años, no en la cancha, así es que...






En contra: No es lo mismo subir en una cancha que en un despacho, sobre todo a nivel de apoyos que se obtendrían, tanto a nivel político como de afición. Y dos años seguidos comprando plaza le daría al proyecto un toque de artificialidad que no debería tener por lo auténtica que es mucha de la gente que está metida en él. El coste de la plaza me aseguran que no sería caro (alrededor de los 100.000 euros, según gente bien informada), pero luego llega el tema de hacer equipo y la cosa se duplicaría casi respecto a los aproximadamente 600.000 que se han gastado esta temporada. ¿Merecería la pena hacer un equipo muy austero para que te diesen pal pelo en León, Valladolid, Alicante...? Aquí ya existe un conocimiento alto de lo que es la LEB Plata y suficiente pasta para hacer un equipo largo y potente que aspirase a subir directamente, sin la "lotería" de la final a cuatro.






Veredicto: Estoy más con los del "no". A mí egoistamente me conviene más trabajar cubriendo un equipo de LEB Oro, pero no a costa de que se den pasos en falso y queramos correr antes de saber andar bien. Creo que también puede ser una temporada bonita la próxima si se asume bien la presión de que hay que subir. No hay nada que más enganche a la gente que ganar, como se ha confirmado este año.






Venga, quiero leeros.

lunes, 2 de junio de 2008

La actualización más impopular de la historia

Acabaron las fases finales. Han sido tres días estupendos de baloncesto. Mis sensaciones completas os las describo día por día en mi otro blog en ACB.com. De lo que quería hablar aquí, sabiendo que es la entrada más impopular que escribiré nunca, es sobre el arbitraje del viernes. No me deis demasiada leña. Al fin y al cabo, estamos aquí para dialogar, discrepar, intercambiar opiniones.

Lo que pienso es: al Cáceres 2016 no le robaron el partido. Es cierto que fue un arbitraje malo, con errores en contra del equipo local, pero sobre todo superado por las circunstancias, envalentonado por la presión y el ambiente, ese arma de doble filo. Sin embargo, y por una cuestión de seguir creyendo en el deporte que amo, me niego a pensar que todo eso estuviese planificado, que "estaba decidido que tenía que subir Illescas". Al Cáceres 2016 no le echaron la manita que suelen echarle al anfitrión y el Illescas supo interpretar mejor el partido y el arbitraje. Una semifinal así no está para sutilezas. Está para competir los 40 minutos y tenerlo claro, ir agresivos a por el partido.

Más que lo del arbitraje, me parece más importante el mal arranque de Kelvin Peña, la lesión de Panadero, el ahogamiento de Harper cuando se necesitaban meter balones dentro, la velocidad de Virgil contra el propio Harper, la manita de Joe Alonso cuando más negra estaba la cosa, la inteligencia de Juanín Jiménez y, claro, el espíritu de gente sucia como Charquero que "sólo" piensan en ganar, por encima de todo, como sea. No me extraña que sea uruguayo, como un Pablo García baloncestístico. ¿Que eso tiene que combatirlo el arbitraje? Por supuesto, pero mientras tanto tienes que poner de tu parte un equipo fuerte y, sobre todo, largo, y el Cáceres 2016, no nos engañemos más, no tiene esto último. Tiene 6-7 jugadores excepcionales (menos aún si le quitamos a Panadero y, al final, a Jones) y el Illescas sí lo tiene. Fijaos en la final contra Gijón: la ganan en buena parte en el último cuarto el propio Charquero y Juanjo López, que son el séptimo y el octavo en minutos del equipo esta temporada. Toma ya.

Que cada uno opine lo que quiera, pero olvidémonos del arbitraje y pasemos a lo que nos importa: aprender de los errores (que fueron muchos esta temporada de julio a noviembre, por las circunstancias que fuese) y construir un equipo que no dependa de que en el partido decisivo se le salga el hombro a tu sexto hombre. No nos pasemos diez años lamentando el arbitraje porque no va a ser sano. Si estábamos dispuestos a ganar como hombres, perdamos como hombres. No recurramos a ese rollo infantil de echarle la culpa al árbitro. ¿Alguien se atreve a decir que el Illescas merece menos el ascenso que el Cáceres, cuando ha hecho bien las cosas desde el principio, fichando mucho y bien, movilizando a su (maleducada) hinchada? Lo extraordinario fue llegar hasta la fase final gracias al maravilloso baloncesto que el equipo ofreció en la segunda vuelta y el gran "playoff" contra Caja Rioja teniendo el factor pista en contra.

Y otra cosa. No acepto lecciones de periodismo deportivo de quien me cita la crónica de Extremadura24horas.com como ejemplo contra "la tibieza de los medios tradicionales de Cáceres tan rentable". Cada uno hace la lectura del partido que quiere cuando está delante del ordenador, entiendo mejor que nadie que no es nada fácil quitarse la piel de hincha cuando se ejerce esta profesión, pero hay una cosa sagrada que es el respeto al trabajo de los demás.

Ya está. Ahora os invito a que me deis cera en los comentarios, espero al menos haberos hecho reflexionar.