martes, 17 de junio de 2008

41 años y todavía juega


Vuelvo a escribir un poco del pasado, que en los últimos meses hemos estado muy centrados en la actualidad y, aunque aquí no haya normas fijas, hablar sólo del presente no es desde luego la prioridad de este espacio que compartimos. ¿Qué os parece recordar un poco entre todos a Mike Ansley? Que conste que siguen en pie las entrevistas a los jugadores del mejor quinteto de la historia del Cáceres en ACB, a ver si le doy un impulso al menos a tres jugadores que sí tengo localizados (Jordi, Nebojsa y, claro, Paraíso).


Ansley quedó segundo por poco en la votación de "mejor 4", por detrás de Raymond Brown. Lo primero que se pregunta uno es ¿seguirá jugando? No ha sido difícil encontrar la respuesta: Sí. El pasado mes de febrero cumplió 41 años, menudo dato. Y sigue en pista en una liga que no está mal a nivel europeo, la polaca, que no es que sea la ACB pero tampoco es la de Malta. Ha habido un par de equipos competitivos de allí que han dado problemas en la Euroliga a quienes se enfrentaban con ellos. Y también jugadores como Michal Ignerski que lo están haciendo bien en España (acaba de firmar dos años más con el CajaSol).


Así es que ahí tenemos a Ansley, 9.3 puntos y 4.1 rebotes en 23 minutos en el Bank BPS Basket Kwidzyn, si es que mis conocimientos de polaco no andan mal del todo, todavía coleando. Hay jugadores que les gusta tanto esto que sólo lo dejan cuando ya absolutamente nadie les quiere. Algún componente económico tiene que haber también, claro, pero creo que es un tío que ha ganado mucha pasta en sus años buenos de Unicaja y aquí, la temporada que estuvo (96-97, la de la Copa del Rey, claro). Mi tío, que era camarero en el antiguo restaurante Acuario, hablaba fenomenal de él porque dejaba unas propinas de escándalo, pero no creo que lo haya despilfarrado todo.


Calidad y pereza. Son las dos cosas que sugería el juego de Mike, caracterizado también por esa cabeza ladeada. Su físico (camiseta por fuera para ocultar la ya por entonces oronda barriga) hacía pensar en que no era especialmente competitivo, pero todo se transformaba en la cancha, buscando siempre las bolas decisivas y generando buenos tiros de 4-5 metros con facilidad. Eso sí, siempre parecía que podía dar algo más, o que podía tener mayor influencia estadística en sus equipos. Aquí tuvo 17 puntos y 5, 7 rebotes.


Tras una corta carrera en la NBA (139 partidos en un par de años en el estreno en la liga de los Orlando Magic y 10 entre Charlotte y Philadelphia), su primer equipo europeo fue el Mayoral Maristas, donde por cierto conoció a Enrique Fernández. En aquellos 17 partidos promedió 28,5 puntos y demostró que era el típico americano que triunfaría en Europa. Después se convirtió en una bandera del ya unificado Unicaja, al que le hubiese dado su primera liga en 1995 si hubiese metido su celebérrimo triple en el cuarto partido de la final ante el Barça.


Fue un fichaje absolutamente estelar haciendo pareja con Rod Sellers (no creo que bajase del medio millón de dólares, casi el presupuesto de esta temporada en LEB Plata, glups) y su semifinal copera ante el Barcelona resultó deslumbrante, aunque el día siguiente, en la final, pagó la acumulación de partidos y no vio apenas aro. Todos le recordamos como un tío simpático, sin miedo a decir lo que pensaba ("sigo siendo el mejor 4 de Europa", me aseguró en una entrevista en 1997), aunque con la clásica sombra amarga del que, con un poco más de esfuerzo/suerte/disciplina, hubiese llegado mucho más alto.


De aquí se marchó a Turquía y volvería, sin éxito alguno, a la ACB unos años después, a Ourense. El año del descenso pudo ser el sustituto de Deon Thomas, pero al final vino Gabe Muoneke, que parece que fue el único de una larga lista que aceptó venir sin cobrar por adelantado una parte de su ficha.


Parece que el bueno de Mike ha hecho de Polonia su segunda patria. Esta ha sido su octava temporada allí, las últimas siete consecutivas. No sé si seguirá jugando, casos de longevidad hay muchos en la historia del baloncesto.
PD: Ya sé que a veces atormento un poco a los jugadores con estos montajes de sus fotos de antes y de ahora, pero en este caso es más curioso que nunca: hay exactamente 20 años entre la foto oficial en la NBA de Ansley y la de la liga polaca.

martes, 10 de junio de 2008

¿Compras?





Momento de "stand by" en la postemporada del Cáceres 2016, aunque poco a poco se va superando la desilusión que supuso la derrota contra el Illescas. Ahora el debate baloncestístico está más bien en otra cuestión y me gustaría que, al igual que habéis hecho con lo de los árbitros (25 comentarios, qué record), os mojéis también, porque yo pienso hacerlo. ¿Compraríais una plaza en LEB Oro? Echemos un ojo a las dos posturas y luego yo digo lo mío.






A favor: Ya se vio en la final a cuatro que estamos ante una "ACB-2", con jugadores de enorme calidad y un baloncesto mucho más atractivo del que nos espera si el equipo se mantiene en LEB Plata. Es difícilmente mantenible Cáceres en esta categoría durante más tiempo, porque el aficionado medio (no el acérrimo, ojo) algo más que, con todos los respetos, Santa Polas, Prats y compañeros mártires. Y es que Cáceres tiene ciudad, tiene pabellón, tiene tradición, tiene afición, tiene cabezas pensantes... y tiene posiblemente dinero para la LEB Oro (pongámonos en que se hubiera ascendido hace diez días... ¿verdad que no habría problema económico?). Por otra parte, es una categoría que Cáceres perdió vendiendo plaza hace tres años, no en la cancha, así es que...






En contra: No es lo mismo subir en una cancha que en un despacho, sobre todo a nivel de apoyos que se obtendrían, tanto a nivel político como de afición. Y dos años seguidos comprando plaza le daría al proyecto un toque de artificialidad que no debería tener por lo auténtica que es mucha de la gente que está metida en él. El coste de la plaza me aseguran que no sería caro (alrededor de los 100.000 euros, según gente bien informada), pero luego llega el tema de hacer equipo y la cosa se duplicaría casi respecto a los aproximadamente 600.000 que se han gastado esta temporada. ¿Merecería la pena hacer un equipo muy austero para que te diesen pal pelo en León, Valladolid, Alicante...? Aquí ya existe un conocimiento alto de lo que es la LEB Plata y suficiente pasta para hacer un equipo largo y potente que aspirase a subir directamente, sin la "lotería" de la final a cuatro.






Veredicto: Estoy más con los del "no". A mí egoistamente me conviene más trabajar cubriendo un equipo de LEB Oro, pero no a costa de que se den pasos en falso y queramos correr antes de saber andar bien. Creo que también puede ser una temporada bonita la próxima si se asume bien la presión de que hay que subir. No hay nada que más enganche a la gente que ganar, como se ha confirmado este año.






Venga, quiero leeros.

lunes, 2 de junio de 2008

La actualización más impopular de la historia

Acabaron las fases finales. Han sido tres días estupendos de baloncesto. Mis sensaciones completas os las describo día por día en mi otro blog en ACB.com. De lo que quería hablar aquí, sabiendo que es la entrada más impopular que escribiré nunca, es sobre el arbitraje del viernes. No me deis demasiada leña. Al fin y al cabo, estamos aquí para dialogar, discrepar, intercambiar opiniones.

Lo que pienso es: al Cáceres 2016 no le robaron el partido. Es cierto que fue un arbitraje malo, con errores en contra del equipo local, pero sobre todo superado por las circunstancias, envalentonado por la presión y el ambiente, ese arma de doble filo. Sin embargo, y por una cuestión de seguir creyendo en el deporte que amo, me niego a pensar que todo eso estuviese planificado, que "estaba decidido que tenía que subir Illescas". Al Cáceres 2016 no le echaron la manita que suelen echarle al anfitrión y el Illescas supo interpretar mejor el partido y el arbitraje. Una semifinal así no está para sutilezas. Está para competir los 40 minutos y tenerlo claro, ir agresivos a por el partido.

Más que lo del arbitraje, me parece más importante el mal arranque de Kelvin Peña, la lesión de Panadero, el ahogamiento de Harper cuando se necesitaban meter balones dentro, la velocidad de Virgil contra el propio Harper, la manita de Joe Alonso cuando más negra estaba la cosa, la inteligencia de Juanín Jiménez y, claro, el espíritu de gente sucia como Charquero que "sólo" piensan en ganar, por encima de todo, como sea. No me extraña que sea uruguayo, como un Pablo García baloncestístico. ¿Que eso tiene que combatirlo el arbitraje? Por supuesto, pero mientras tanto tienes que poner de tu parte un equipo fuerte y, sobre todo, largo, y el Cáceres 2016, no nos engañemos más, no tiene esto último. Tiene 6-7 jugadores excepcionales (menos aún si le quitamos a Panadero y, al final, a Jones) y el Illescas sí lo tiene. Fijaos en la final contra Gijón: la ganan en buena parte en el último cuarto el propio Charquero y Juanjo López, que son el séptimo y el octavo en minutos del equipo esta temporada. Toma ya.

Que cada uno opine lo que quiera, pero olvidémonos del arbitraje y pasemos a lo que nos importa: aprender de los errores (que fueron muchos esta temporada de julio a noviembre, por las circunstancias que fuese) y construir un equipo que no dependa de que en el partido decisivo se le salga el hombro a tu sexto hombre. No nos pasemos diez años lamentando el arbitraje porque no va a ser sano. Si estábamos dispuestos a ganar como hombres, perdamos como hombres. No recurramos a ese rollo infantil de echarle la culpa al árbitro. ¿Alguien se atreve a decir que el Illescas merece menos el ascenso que el Cáceres, cuando ha hecho bien las cosas desde el principio, fichando mucho y bien, movilizando a su (maleducada) hinchada? Lo extraordinario fue llegar hasta la fase final gracias al maravilloso baloncesto que el equipo ofreció en la segunda vuelta y el gran "playoff" contra Caja Rioja teniendo el factor pista en contra.

Y otra cosa. No acepto lecciones de periodismo deportivo de quien me cita la crónica de Extremadura24horas.com como ejemplo contra "la tibieza de los medios tradicionales de Cáceres tan rentable". Cada uno hace la lectura del partido que quiere cuando está delante del ordenador, entiendo mejor que nadie que no es nada fácil quitarse la piel de hincha cuando se ejerce esta profesión, pero hay una cosa sagrada que es el respeto al trabajo de los demás.

Ya está. Ahora os invito a que me deis cera en los comentarios, espero al menos haberos hecho reflexionar.

sábado, 31 de mayo de 2008

Pena

"Quien no conoce las tristezas deportivas, no conoce nada de la tristeza". Lo dijo Julio Ramón Ribeyro, un escritor peruano. Me encanta la frase. Expresa bien el sentimiento de la gente a la que nos gusta el deporte y, salvo raras excepciones, tiene por consiguiente un equipo. Desprecio a los que nos toman por tontos porque nos entristecemos porque gente con la que no tenemos nada que ver, a la que muchas veces no conocemos de nada, "mercenarios", dicen, pierda partidos en los que nosotros no hacemos goles, ni metemos canastas. El deporte es identificación, es sentimiento, es... Como dice Paco Elías (al fin hoy no he tenido que soportarle, jeje), unos cuantos tipos juegan "por delegación". Así es que ya veis, la pena insondable que esta noche padecemos forma parte de este asunto, porque cuanto más nos ilusionamos con algo, más nos duele cuando no lo culminamos.

Ha sido como acompañar a una chica guapa a la puerta de casa una noche de diversión, risas y confidencias con ella y que al final te despida con un casto beso en la mejilla (comentario autobiográfico, sí, pero ¿a quién no le ha pasado?). Arriba la espera otro la mayoría de las veces. Pero hay más chicas. Y hay más veces para intentar conquistar a esa misma chica, para ocupar el lugar del otro. Pero a ver cómo se los explicas a los 4.000 tíos que esta tarde estábamos allí con cara de gilipollas, preguntándonos qué habíamos hecho para merecer eso.

Hay un momento en el que es preferible tomárselo con cierto sarcasmo. "Peor que lo pasé el día de la derrota de León no voy a pasarlo nunca", le dije a más de uno, aún como bloqueado por lo que acabábamos de ver, por todo ese sufrimiento y todo ese remar sin premio por una salida de pista en la última curva. Es bastante verdad lo de León. Aquel tren de la Copa pasó una vez y ya no volvió a hacerlo, aunque pensamos fugazmente que podía ser así en Málaga unos años después y no fue así (entonces no se llegó a la final). Pero sí os digo que seguramente el de hoy sea el segundo partido de cualquier deporte que más triste me ha dejado nunca. El Steaua-Barça el día de mi duodécimo cumpleaños también me dejó molido, lo confieso, y lo pondría en el tercer lugar del fatídico podio.

Hace poco Iron escribía aquí que, después de la derrota en el quinto partido ante el Andorra en el 92, la afición recibió a los jugadores tras el viaje de regreso y eso les animó para recuperarse y emprender con fuerzas el ascenso que lograrían ante el Prohaci unas semanas después. Ahora no hay segundas oportunidades, como ocurrió entonces, pero sí una nueva temporada en el horizonte en la que veremos cómo se configura todo. Recuperar la expectación, volver a la portada del Extremadura (espero que os gustasen las seis páginas de hoy, y las seis de mañana), recordarle a muchos que no hay deporte más espectacular que éste, es el gran legado que nos dejan estos últimos meses, por encima de una victoria o una derrota. Que os quede clara una cosa: si algún día más o menos cercano se consigue estar en LEB Oro, va a ser gracias a lo que ya podíamos llamar "el espíritu de mayo del 2008".

jueves, 29 de mayo de 2008

Un poquito (más) de egocentrismo




Las 2:24 de la madrugada y sé que debería irme a dormir porque mañana espera un día duro, lo mismo que el viernes, el sábado, el domingo... Pero nunca he sido de acostarme temprano y además quiero echarle un ojo al Celtics-Pistons (molaría una final Boston-Lakers, como de pequeños, ¿no?, y encima con Gasol). Además, sé que estaría un rato largo dando vueltas en la cama porque me bullen las ideas sobre cómo vamos a plasmar en mi periódico (sí, MI periódico) las finales a cuatro y más concretamente el asalto del sueño de recuperar la LEB Oro.



Alguien que no conozco me emocionaba un poquito el otro día. Me escribía un privado en el foro de ACB.com dándome las gracias por una cosa y diciéndome que somos el periódico de referencia para la información de baloncesto aquí. Menos "guapo", es lo más precioso que me pueden decir. Es lo que siempre hemos pretendido, justo desde el año en el que nuestras vidas cambiaron de la mano de los "Fariñas Boys". Luego llegó la ACB y, como el propio equipo, tuvimos aciertos, errores, subidas y bajadas, cariños y desafectos, pero siempre estuvimos ahí encima, dando lo máximo mi hermano José María y yo y luego posteriormente otra gente valiosa como Miguel Lázaro. No se nos podía ni debía escapar ningún detalle y, aunque no siempre lo conseguimos, creo que globalmente la gente se mantuvo informada de muchas cosas gracias a nosotros, aunque también intentamos ayudar al club porque también lo sentimos como algo nuestro.




Reconozco que estoy disfrutando mucho de mi profesión estos días y que por lo general lo he hecho durante toda esta temporada de reconstrucción del baloncesto de aquí. Por cierto, no me gusta mucho el término "resurrección" que usa el Cáceres 2016, porque no creo que estuviese muerto. Simplemente hibernaba a la espera de tiempos mejores. La última semana ha resultado realmente especial, devolviéndome viejas sensaciones que os podéis imaginar y que muchos también estáis reviviendo (el ascenso, la salvación, la clasificación europea, las Copas de León y Málaga...).




A veces alguno irónicamente me intenta machacar (o presionar) diciéndome que soy el periodista del baloncesto. Para mí es un halago. Ver que tengo un nivel alto a la hora de plasmar los acontecimientos como éste me alimenta. Y mucho. Espero que mi periódico y yo estemos a la altura estos días. Os garantizo que voy a intentar que así sea y os invito a todos a leernos, ya sea en papel (rascaos el bolsillo, puede que algún día lo enseñéis a vuestros hijos) o en internet. Vamos a hacer un gran esfuerzo y dar un gran número de páginas, sobre todo si todo va saliendo como deseamos. El baloncesto de Cáceres se lo merece. Vosotros os lo merecéis. Yo me lo merezco (que diría Michel tras meterle el tercero a Corea).


PD: Para que veais mi escaso sentido del ridículo, os confieso que el de la lengua en la foto soy yo, en la (improvisada) tribuna de prensa de la Ciudad Deportiva, en 1992. Joder, cuánto pelo. Y qué gafotas.

martes, 27 de mayo de 2008

Simplemente Martín




Os dije hace un par de días que escribiría sobre él y se me ha adelantado él escribiendo (un poco) sobre mí. Hoy en mi periódico publica Martín Fariñas un artículo sobre las sensaciones que le provocó el partido del sábado. Como es habitual, ha estado preciso, emocional, profundamente cariñoso. Aquí os lo copio y pego por si no habéis tenido la oportunidad de leerlo. Se titula "Vuelve Cáceres a redoblar".




Gracias, amigo Pedro Núñez. Gracias por invitarme el pasado sábado a presenciar el segundo partido de la eliminatoria para la fase de ascenso a la LEB Oro. La primera impresión al bajarme del coche fue ver grupos de aficionados que se dirigían hacia el pabellón con bufandas, trompetas y demás artilugios. Esto empezaba bien. La recuperación del sentimiento de pertenencia a Cáceres y al Cáceres caminaba hacia el Multiusos.
Redoble.
No hube andado ni siquiera veinte pasos cuando me encuentro con José María Bermejo acompañado de Santos Chaso, como si el tiempo no hubiera pasado. Buscaban un cafetito. Los dos con ánimo de apoyar para sacar el duelo adelante.
Redoble.
Ya en el interior del pabellón los ´Ortiz brothers´ me saludan amigablemente. Al menor lo recuerdo dándome prisas en una entrevista hace 16 años porque su examen de griego no podía esperar. La saga Mangut también estaba al pie del cañón. El pequeño, Marco, se ha convertido en todo un ´profesional´.
Redoble.
En el palco se ve el espectáculo de otra manera, con detalles que desde la pista tienen otra valoración. Desde el palco se gana o se pierde antes de que empiece. Se anhela ver la respuesta de la afición. Dejar más o menos sillas vacías supone el reconocimiento.
Si de buen trabajo hablamos, el equipo directivo lo ha realizado. Apostó antes de que se iniciara la temporada por devolver sin prisas, pero sin pausa, la corriente emotiva perdida hace años. Este es, sin duda, el mejor fichaje de la temporada. Recobrar las ganas de ver y sentir baloncesto Cáceres. El grupo de directivos ha sabido encontrar los recursos para devolver parte de lo perdido. El fichaje estrella ha vuelto. Y es de aquí.
Redoble.
Volver a escuchar El Redoble es síntoma de que todo va bien. Todo va por el buen camino. Más tarde o más temprano se conseguirán los objetivos. En esta tarea los aficionados tienen la última y definitiva palabra.
Pedro se emocionaba señalándome los numerosos grupos de niños que animaban. Le respondía que muchos de ellos habrán escuchado una y otra vez a sus padres y abuelos las historias de esos días en que Cáceres se emocionaba. Para todos ellos es el momento de poder vivir algo parecido por el módico precio de querer ser actores en esta historia. Será ahora o más tarde.
Redoble.
Para poner la guinda como por casualidad Carlos Sánchez-Polo, me saluda a la salida. Lo encuentro mas relajado y sonriente ahora. La transfusión de Redoble bien administrada hace maravillas. Gracias Pedro, por El Redoble. Felicidades a todos por el ultimo ´fichaje´.




En fin, espero que os haya gustado tanto como a mí. Coge bien las esencias de lo que fue el ambiente del partido, él que puede hablar mejor que nadie de eso porque fue el entrenador del ascenso a la ACB, hace ahora 16 años.




Nunca le olvidaré porque fue a la primera persona a la que entrevisté, una oscura tarde de febrero de 1992. En plena vorágine de aquel equipo al que nadie podía parar aparecí por esas cosas que pasan en la vida. Yo por entonces todavía hacía COU y el incidente que relata sobre el examen de griego no fue tal exactamente, sino de latín. Es cierto que echaba unos ratos en el periódico al mismo tiempo intentando aprender la profesión y luchando al mismo tiempo contra las declinaciones y contra lo mucho que me deslumbraban Martín y esos jugadores a los que todo el mundo adoraba, incluyéndome yo.




Conectamos bien, pero al poco tiempo también tuve un disgusto enorme con él porque no le gustó algo que escribí sobre uno de esos derbis tan calientes Caja Badajoz-Cáceres y vino a la redacción a quejarse. Con el tiempo puede parecer una tontería, pero aquella fue una especie de "estreno" por mi parte: viviría para siempre con la responsabilidad de lo que uno publica y el convencimiento de que no podía gustarle a todo el mundo, incluyendo a gente a la que apreciaba y aprecio. Algo similar me sucede con Piti Hurtado ahora: él también hizo el mismo examen de latín aquel día conmigo y el tiempo nos ha mantenido cerca en esta película tan extraña, cada uno en su papel, con cierta complicidad pero también sabiendo que no siempre vamos a estar de acuerdo.




No nos desviemos. Aquel incidente del Caja Badajoz-Cáceres no generó desconfianza entre nosotros. Simplemente sucedió y él supo pasar página seguramente mejor que yo. La temporada siguió siendo tan tremenda (la decepción de Andorra, el subidón de Prohaci) y luego vivimos el episodio amargo de su destitución, el 3 de diciembre de 1992, cuando aún no se habían cumplido seis meses del ascenso. Así es la vida de un profesional del deporte: hoy eres dios y en un abrir y cerrar de ojos te ves fuera de un proyecto que tú has engendrado.




Es una persona muy especial, creo que la más cercana con la gente que haya podido haber aquí y que habrá. Con los nervios siempre a flor de piel --no he visto a un entrenador tan intenso en la banda--, con máxima exigencia y al mismo tiempo máxima humanidad, la canasta de Freixanet supuso la cima de una carrera que luego volvió a flirtear con la gloria. Volvería a entrenar en ACB con el Fuenlabrada, que había comprado plaza, pero sería destituido al poco tiempo, y años después acercaría al Círculo Badajoz a un ascenso que impidió el Menorca. No ha vuelto a entrenar y ahora es el jefe de la obra social de Caja Rural de Extremadura, alejado moderadamente del baloncesto. Curiosamente, José María Bermejo, con el que acabó a tiros en el 92, le recuperó para la dirección deportiva del equipo que bajaría en el 2003. Aún no me explico cómo aceptó aquello: era imposible trabajar con tanto caos económico y tanta decepción acumulada, tan claro que estaba que todo se iba al garete.




Su dicotomía --nacido y adorado en Alcántara, crecido en y ciudadano de Badajoz-- explica lo profundamente extremeño que se siente. Siempre le recuerdo una frase que me soltó el 10 de mayo en el pasillo de vestuarios de la Ciudad Deportiva, después de ser duchado por sus jugadores . "Lo que hemos hecho es más importante que el descubrimiento de América". Luego aclaró que se refería a los fastos de celebración en la región del quinto centenario de la llegada de Colón a América, aquel programa denominado "Extremadura enClave 92". Todo un genio al que cada vez admiro más.

domingo, 25 de mayo de 2008

La auténtica victoria ya está conseguida


¿Cuánto hacía? ¿Diez años que no nos lo pasábamos tan bien (y tan mal en algunos momentos), viendo un partido de baloncesto? Yo por lo menos sí. Pocas veces he vivido un encuentro con tanta intensidad y emoción, con tantos matices que se me han quedado grabados, con tanta autenticidad. El Cáceres 2016 le ganaba hace unas horitas al Caja Rioja el pase a la Fase Final de la LEB Plata y lo hacía demostrando por qué amamos este deporte.


No sólo fue ganar. Fue el decisivo ambiente que generó el público, el suspense que ofreció casi siempre el resultado, la batalla sin descanso de los jugadores, las "trampas" que se pusieron mutuamente los entrenadores. Y, para mí, fue y es contarlo con compromiso y profesionalidad, que es lo más grande para alguien que se dedica a lo que yo me dedico. Sería tonta la pose del periodista frío al que le supuestamente le tiene que dar igual lo que haga el equipo de su ciudad.


Cada uno de los que estábamos allí dentro de unos años recordará lo que ocurrió esta tarde de una manera diferente y especial. Al lado de quién estaba sentado, cómo se preparó para el partido y qué hizo después, qué sintió. Cada uno tendrá una vivencia personalizada, con la sensación (que creíamos perdida) de que en nuestras manos estaba hacer historia, sentirnos importantes en esto del baloncesto, respirar las mejores esencias de un deporte maravilloso. O dentro de unos años se lo contaremos a quienes no han nacido aún, como muchos padres le han contado a sus hijos estos días el ascenso del 92. Por cierto que una de los encuentros más gratificantes que he tenido esta tarde ha sido con Martín Fariñas. Prometo que esta semana os hablaré de él.


Y lo mejor es que, en el fondo, a lo mejor dentro de unos días estamos pensando en que lo de hoy simplemente ha sido un aperitivo, la antesala de un palacio que empezamos a reconquistar. Y, aunque sea un argumento un pelín "amarrategui", no le falta razón a quien esta tarde me dijo que lo importante no es subir o no, sino recuperar la ilusión, y eso ya se ha conseguido con creces. No sería sano que, si se pierde alguno de los partidos del próximo fin de semana, acabemos con una sensación negativa de lo que ha sido, eso sí, un "año tobogán".


Esta semana voy a estar liadillo como imagináis, pero espero actualizar a menudo contando alguna cosilla como la de Fariñas. A ver si mi periódico sigue siendo referente de la información de basket en la ciudad. Es una buena ocasión para probarse a uno mismo.


De momento, PINCHANDO AQUÍ os dejo un "regalito" de lo que os gusta y que habla de algo que se nos está viniendo a la cabeza muy a menudo en los últimos días...


miércoles, 21 de mayo de 2008

PA-NA-DE-RO




Me ha resultado un poquitín difícil durante toda la temporada escribir y hablar sobre José María Panadero. Como ya he comentado alguna vez, es un tío al que, sin ser lo que se dice amigos, me une una relación personal más que buena, y eso te condiciona siempre un poco a la hora de tratarle profesionalmente, aunque no es lo más deseable. Pero a todos en nuestros trabajos nos pasa: la incompetencia de la persona con la que te llevas bien siempre la percibes de forma más benigna y por otro lado tiendes a apreciar menos la valía de quien te parece mal tipo.




Viene esto a cuenta del partido estupendo que se marcó "el Pana" el martes ante el Caja Rioja y en general en esta recta final liguera. Y que esto contraste con una temporada que en general ha sido bastante irregular, tirando a floja, seguro que mucho peor que la que él mismo soñaba el pasado verano cuando regresó a la ciudad que le vio nacer para jugar por fin. Me alegro especialmente de que en el momento cumbre es cuando esté sacando lo mejor de sí mismo, sacudiéndose los problemillas físicos que le han acosado durante todo el año. Durante mucho tiempo ha parecido que tenía más de esos 31 años que cumplió en enero y él lo sabía, viviendo insatisfecho la historia de no poder dar tanto como quería delante de la gente que le ha visto crecer.




El primer recuerdo que tengo de él es siendo niños los dos, cuando me lo encontraba en el ascensor de una de "las tres torres" de Doctor Marañón. Yo iba a casa de mi amigo Dani a jugar al ordenata (un Spectrum de esos con casette incorporado, por supuesto). Su padre es un histórico del fútbol local, pero él aprendió a jugar al basket en el Colegio Extremadura, con José Luis Preciados y Calderita. El Cáceres, cuyo ascenso había celebrado en la Fuente Luminosa con 15 años, le cedió al Doncel --Derell Washington, Oscar Rodríguez, Vicario...-- y allí empezó un largo peregrinaje por las cuatro esquinas de la península (y Melilla, donde fue MVP de una Copa Príncipe de Asturias). Nunca llegaría a debutar en ACB con el Cáceres CB, pero sí en un partido en la Copa Korac, el 20 de noviembre de 1996 en la pista del LKS Komfort polaco. No anotó, el equipo ganó (89-95) y Toni Pedrera hizo probablemente el mejor partido de su carrera profesional (33 puntos). También hay una historia rara de Stefano Vidili con una factura de los "extras" de la habitación del hotel la noche del partido, pero tengo versiones contradictorias y no me atrevo a soltarla.




Como los que vivís aquí, durante años veía a menudo a Jose Panadero por la calle, o en los garitos, cuando venía de vacaciones. Es un gran contador de anécdotas del mundillo baloncestístico. Llegó a estar tres temporadas en ACB (dos en Valladolid y una en Cantabria), pero su reconversión a especialista defensivo fue un tiro bastante mal pegado. Su agente, Paco López (el mismo que el de Calderón) siempre le ha llevado bien, de todos modos, y en LEB siempre ha tenido mucho protagonismo ofensivo en los equipos en los que ha estado. Lo que es él es lo que hemos visto estos días: un "killer" desde el exterior que también puede penetrar si se siente cómodo y con confianza en las piernas. Si a eso le añades oficio, veteranía, lo que nos queda es probablemente el "factor diferencial" que necesita todo equipo en este tipo de eliminatorias.




Su hijo nacerá pronto y puede llegar con un ascenso debajo del brazo, como el de Sanguino (Javier), como el de Piti (Manuel). Es una lástima que no vaya a darle tiempo a crecer para verle jugar en vivo. Supongo que algún día le pondrá el vídeo del partido de ayer o el de Plasencia o alguno de los diez próximos días y el crío flipará.


viernes, 16 de mayo de 2008

El corte de mangas de Ramón Rivas



Vaya 15 días que se nos presentan, ¿verdad? Partido esta noche ante el Almería, el martes posiblemente en Logroño, el sábado en casa el "playoff", el siguiente martes si es necesario el tercer partido fuera, el viernes la semifinal si se llega y el sábado el ascenso a la LEB Oro si la lechera sigue sin tropezarse. Buen momento para que todos nos pongamos las pilas y demos la mejor versión de nosotros mismos, cada uno en lo suyo: unos jugar, otros dirigir, otros animar y nosotros a informar. A ver si estamos a la altura.

Quien no estuvo a la altura en su momento fue nuestro protagonista de hoy. El pasado 21 de marzo se cumplieron los diez años de probablemente el momento más vergonzoso protagonizado por un jugador del Cáceres CB en la "etapa moderna". Muchos lo recordaréis con indignación: Ramón Rivas le pegó un corte de mangas a la hinchada del V Centenario. Increíble, tratándose de un jugador local, ¿verdad?

Rivas había llegado unos meses antes dentro del lujoso plan de refuerzos de Manel Comas para salvar al equipo del descenso. Lo de lujoso lo digo por él, por Pablo Laso y por Tim Breaux, porque lo de Greg Stewart aún estoy esperando a que me lo expliquen. El puertorriqueño había jugado bien para Comas en el Tau y acababa de ser cortado en el AEK de Atenas. Entonces los millones fluían una facilidad pasmosa en Cáceres para hacer remiendos de este tipo. Sin embargo, el pívot ya estaba en su decadencia como jugador y el equipo no acabó de mejorar en la liga regular, lo que le abocaba al "play off" de descenso.

Aquella tarde-noche, partido contra el Unicaja, la gente estaba quemadita con estas cosas. A ver, me autocito en mi crónica: "Se vivió uno de los incidentes más desagradables en la historia ACB de este club: un jugador, Ramón Rivas, le hizo un corte de mangas a su propio público. Quizás sea por lo que se recuerde este partido dentro de unos años (...). A falta de 3:35 para el final, Rivas, que no estaba haciendo un mal partido, encadenó un par de errores consecutivos y fue sustituido por Emiliano Morales. Gran parte de la afición cacereña, que ya venía haciendo patente su malestar con el rendimiento que viene ofreciendo el pívot, lo silbó insistentemente, a lo que Rivas respondió con un breve pero significativo corte de mangas. La escena fue sumamente descorazonadora, respondiendo el público con un abucheo mucho más generalizado. El gesto tardará en olvidarse, aunque es difícil de imaginar que el club despida al jugador. También sirve este inédito momento para ilustrar el momento crítico de un grupo demasiado superado por las derrotas...".




El Cáceres acabaría ganando aquel partido (70-67) y, a pesar de que jugaría 5 años más en la ACB, nunca volvería a vencer al Unicaja, que le derrotó en los diez siguientes encuentros, incluyendo aquel doloroso episodio que fue el último partido en la máxima categoría. Rivas anotó 10 puntos y cogió 3 rebotes, estadística ridícula esta última para un pívot con 30 minutos en cancha. Sus promedios finales en Cáceres fueron 7,7 puntos y 5,2 rebotes en 26,3 minutos y lo más positivo fueron sus "play offs" de permanencia contra el Ourense, con una habilidad hasta entonces rara en su carrera: el triple.




Y es que Rivas, a pesar de que el cuerpo se lo pedía a muchos, no fue despedido tras el corte de mangas. Se convocó una rueda de prensa un par de días después y pidió disculpas alegando los nervios del partido y tal y cual (lo cual sonó raro en un tío experimentadísimo de 32 años). Sin embargo, se le necesitaba y Comas le protegió, como por otra parte era lógico. Un año más tarde, Rivas le pagó "traicionándole", dejándole tirado tras fichar ambos por el Manresa y arrepentirse a última hora con el precontrato firmado. Y es que los partidos de Ramón Rivas en Cáceres fueron prácticamente los últimos de su larga carrera, que incluye un añito en la NBA con los Celtics que jugaron el Open McDonalds de Madrid-88 y numerosas internacionalidades con su país. La siguiente temporada, 99-2000, apenas jugó tres encuentros en Fabriano (Italia) y ya no volvería a las canchas.




¿Qué hace ahora, os preguntaréis? Es comentarista de televisión (a cualquiera cogen para eso) en los partidos de Orlando Magic en la versión en español (foto de la derecha). Ya se sabe que en Florida se habla casi más que el inglés. El otro día leí que proyectaba saltar al mundo de los banquillos haciendo "dupla" con el veteranísimo Herb Brown, que también le entrenó en Vitoria. No sé. No le veo. A ver si en vez de pedir tiempo muerto haciendo la clásica "T", lo va a intentar llevándose la palma de una mano a la mitad del otro brazo...


miércoles, 7 de mayo de 2008

Tres jóvenes también que recorrieron la autovía




Con motivo del partido de la primera vuelta entre Cáceres y Plasencia os hablé de los prolíficos años de vinculación entre los clubs de las dos ciudades. Podéis revisar el artículo pinchando AQUÍ. Hoy me referiré sin extenderme demasiado a los escasos jugadores que durante los últimos años han jugado en el equipo de un sitio siendo del otro. Tres casos que invitan a la reflexión, tres pequeñas historias humanas de jugadores bendecidos por la capacidad de jugar al baloncesto habiendo nacido en Extremadura.


El caso más llamativo es actualmente el de Miguel Angel Conejero, formado íntegramente en la cantera del Cáceres y que, tras pasar por Mérida y Doncel en EBA, dio el salto a la LEB Plata con el Plasencia el verano pasado. Es un chico que ha desarrollado un físico impresionante, desmintiendo a todos aquellos que pensaban que, por otros motivos, no iba a llegar a ninguna categoría íntegramente profesional. Conejero lo ha conseguido y ha sorprendido a muchos en esta temporada incluso mostrándose muy activo en ataque, aunque sus cometidos sean principalmente la defensa. Juan Pablo Márquez le llegó a sacar de titular en el partido de la primera vuelta para intentar frenar a Harper Williams, pero no le salió demasiado bien.


Le recuerdo jugando en el EBA del Cáceres haciendo pareja interior con Juan Sanguino. Piti se lo llevó luego al Mérida, pero ahí todavía no había explotado del todo. Siempre se le ha visto una especial capacidad para el tapón y el rebote ofensivo. A poco que ha mejorado su mano se ha convertido en un jugador súper útil que no tendrá problemas para encontrar equipos en, al menos, LEB Bronce. Aún es joven y tiene espacio para progresar si le dan confianza.


No es el único cacereño del actual Plasencia Galco. El junior Carlos Ferreiro ha debutado esta temporada en el equipo (apenas seis minutos en cuatro partidos). Su fichaje causó polémica el pasado verano, cuando decidió no continuar en la fusión de las dos canteras cacereñas --Cáceres y San Antonio, su colegio-- y aceptar la beca que le ofrecía el Plasencia, que además le prometía integrarle en la dinámica del primer equipo. Sobre Ferreiro, que no deja de ser un chaval joven con sus virtudes y sus defectos, se han dicho siempre maravillas en las categorías inferiores del baloncesto español, atrayendo incluso el interés de varios grandes como Real Madrid, CajaSol o Unicaja. Le acompañaban una mezcla de físico felino con talento a raudales que le convertía en el jugador dominador de la competición en la que participase.


Sin embargo, no sé si su decisión de irse a Plasencia le ha salido del todo bien, por ahora: no ha podido llevar a su equipo al título del campeonato junior y ha desaparecido de las convocatorias del primer equipo. Quienes le quieren en Cáceres afirman que le hubiese venido mejor quedarse, jugar minutos en el Circuito Sub-20, ser la estrella del campeón regional de su edad y arañar algún minuto en LEB Plata, como han hecho varios de sus compañeros de generación. No se le puede negar ambición: hace unos años, cuando tenía apenas 14, me dijo en una entrevista algo así como "sé que no me sentiré bien si no llego al menos a la ACB". Ahí queda eso.

El camino contrario recorrió hace unos años el placentino Mario Plata, que fue becado por el Cáceres Destino Turístico (denominación del Cáceres inmediatamente post-ACB) en la 2003-04. Plata era el base-escolta jugón que en infantiles, cadetes o juniors, si se ponía, podía llegar a la cifra de puntos que quisiera, un poco como Dani Callejo, Lorenzo "Chipi" Díaz o el propio Carlos Ferreiro. Dominadores a su antojo ante jugadores de otro nivel. Aunque apenas jugó en aquel complicado año en LEB, consiguió que el Caja San Fernando se fijase en él y le incorporarse para su cantera, donde tuvo minutos en EBA junto a un cacereño que le acompañó en la aventura, Víctor Lajas. La temporada pasada regresó al Plasencia Galco, donde, pese a lo que se anunció en un principio, no le dieron mucha bola. Tanto fue así que, me cuentan que algo hastiado de baloncesto, ha aparcado el sueño de triunfar en las pistas a nivel profesional y se ha centrado en estudiar una carrera en lo que parece una reflexión muy madura.


Hasta aquí el pequeño repaso a estas pequeñas historias. Si queréis leer más sobre el derbi, hoy he publicado en El Periódico un repaso a la trayectoria de ambos equipos esta temporada. También he escrito para el blog de J. A. Bola "Baloncesto desde Cáceres" un análisis uno por uno de los jugadores del Plasencia.

domingo, 27 de abril de 2008

Crédito y el datito curioso sobre Joffre Lleal




Es un momento complicadillo, ¿verdad? La sensación hoy en Prat no ha sido excesivamente buena y los otros resultados incluso hacen que el puesto en el "play off" de ascenso no esté todavía asegurado, por mucho que durante algún tiempo hayamos tenido la impresión de que sí. No sé, quizás es un poco culpa de todos haber creado un clima de cierta relajación, de pensar que había que guardarse un poco para esa eliminatoria intermedia. Seguramente el equipo amarre alguno de los partidos que quedan y esto sólo quede en una situación incómoda, pero que de momento está ahí.




Yo pediría un poco de crédito para esta gente, y mira que con lo de la tele he cogido un poco de fama de negativo y crítico (va por épocas, no es la primera vez en mi carrera periodística). Me refiero a que hay que darle un margen de confianza a una plantilla y un cuerpo técnico que se ha levantado admirablemente cuando estaba entre la basura. No se pueden admitir derrotismos cuando se han perdido únicamente tres partidos en toda la segunda vuelta, todos ellos fuera. Y claro que escuece perder (y cómo se ha hecho) ante el Prat, pero hay que ser prudentes y no pasar ahora al otro extremo. Si el equipo recupera las sensaciones y cierta frescura, dará la razón a los que pensamos que puede hacer todavía algo grande. Grandísimo. Hay que esperar antes de ponerse ácidos, porque no es lo mismo hacerlo con un equipo que va abajo y ha hecho varias veces seguidas el ridículo (el Pozuelo Team, sin ir más lejos) que hacerlo con los que hace cuatro días estaban ganando su octavo partido seguido.




Es lo que intentaba explicar hoy en la retransmisión, aunque, claro, hay que currar cuanto antes para despejar las dudas. De todos modos, y sigo autocitándome, lo de la tele ha revolucionado lo que puedan pensar los aficionados sobre su equipo cuando va fuera: ahora cada uno saca su juicio personal sobre lo que se hace con conocimiento de causa, habiendo visto todo. Y eso es un tesoro, ¿verdad?




Completaré esta entrada ampliando algo que alguno desconoceréis y que también he apuntado: Joffre Lleal, el jugador del Prat y verdinegro durante los dos últimos años en ACB, jugó contra el Cáceres CB ¡¡¡en la temporada del ascenso a la ACB, la 91-92!!! Ahí arriba lo tenéis, con el número 15 del Monte Huelva. Han pasado 16 años de aquello y como es lógico es un caso único en la categoría. Aunque sus mejores tiempos pasaron (campeón y jugador más valioso de la liga portuguesa), aún vemos que puede ser un útil para la LEB Plata. Este verano cumplirá los 37. En Huelva apareció llegado desde su ciudad natal, Badalona, donde se formó en el Sant Josep. Luego llegaría a debutar con el Joventut en ACB.




Debía ser aquel Joffre un chico impetuoso. Cuentan que tuvo algún problema disciplinario. Y de hecho, en uno de los partidos que jugó contra el Cáceres acabó llegando a las manos con Gabriel Abrines, que mira que era un tío tranquilo. No era un gran equipo aquel Huelva, pero tenía la particularidad de que seis jugadores eran de su cantera. Antonio Márquez y Cristóbal Rojas se repartían la dirección de juego, Luis Blanco (ex Caja de Ronda) y el uruguayo Quique López Vilas eran los principales aleros y por dentro Pepón Artiles --uno de los mejores jugadores de aquella Primera-- y Tom Gneiting --el típico pívot blanco de gran capacidad reboteadora, aunque algo cortito en ataque-- partían el bacalao. Ahora pasan un momento triste por los temas económicos, algo que recuerda claramente a lo de aquí.




Un pequeño buceo en la hemeroteca me dice que en la primera vuelta (octubre del 91), Joffre jugó siete minutos y anotó dos puntos en el triunfo del Huelva ante el Cáceres (70-60), en el que sólo rebasaron los diez puntos Okac (14), Roberto Gómez (10) y Felipe García (15). En la segunda vuelta, ya en enero del 92, los de Martín Fariñas se cogieron bien la revancha: 106-87 con 27 puntos (y 5 tapones) de Okac, 17 de Roberto, 15 de Benedé, 14 de Abrines y 11 de Felipe García. "Al Yufra" (pronúnciese con acentillo catalán): seis minutos y dos puntitos.




Su etapa en el Cáceres no fue excesivamente feliz. O al menos a mí no me gustó. Trasladar todos los recursos ofensivos que acreditó en Portugal no era sencillo en una liga mucho más fuerte y además hacerlo en un equipo en decadencia "post Paraíso". Alfred Julbe pensaba que podía ser un jugador importante en la ACB y se equivocó. Al final, los dos acabaron peleados porque el jugador no quiso operarse de una historia que, según el entrenador, hubiese mejorado su rendimiento. Por cierto que Alfredo le entrenó siendo un niño en el Sant Josep. Lo malo es que había firmado dos años y Hussein "tuvo que comérselo", a pesar de que no le gustaba nada. Al final de la temporada del descenso acabó jugando muchísimos minutos (sólo estaban Beechum, Eslava y él de aleros) y al menos demostró el coraje de no esconderse en muchos momentos importantes, en los finales de los partidos... aunque en alguno que otro falló lamentablemente. Recuerdo pocos jugadores tan propensos a hacer faltas en ataque.




A nivel personal sí me parecía un tío salao (una cosa no quita la otra, claro), al igual que su mujer, la pívot Meritxell Salvador, que acabó jugando en aquel Don Frío que disputó la fase de ascenso. Tengo dudas, pero creo que ella era más alta que él (1,96 por 1,94). Lo mismo es el único jugador profesional de baloncesto al que le sucede esto.

martes, 22 de abril de 2008

13-3-93: La peor cara de la afición


Muchísimas veces he escrito halagando a la afición de Cáceres. A nadie se le oculta que fue clave en el ascenso y en los primeros éxitos en la ACB, ya que, como alguien dijo antes, los equipos rivales salían con un -10 en el marcador antes del salto inicial. Acuñé una expresión refiriéndome a la hinchada ("los fieles a la religión verdinegra") que expresaba perfectamente lo que sentía. Aquello era implicación, identificación y un gramo de locura y en cierto modo hoy lo sigue siendo: el baloncesto es el deporte de Cáceres y parece que pasarán muchos años hasta que deje de serlo. Y lo es no por los jugadores y entrenadores que van y vienen, o los periodistas que intentamos contar lo que pasa (por mucho que a alguno no le guste lo que decimos o cómo lo decimos), sino lo es por su gente, por los que pagan su abono o su entrada, por los que consumen baloncesto, por los que sienten esto profundamente. Por los que estaban antes del "boom" y por los que se incorporaron luego. O por las nuevas generaciones, esos que no han visto jugar a Kevin Pritchard, Nebojsa o Enrique (¿cómo explicarlo?) o su padre les ha contado mil veces la canasta de Jordi y ellos la han visto en Youtube con el mismo orgullo que un madridista ve los goles de Di Stefano o un "culé" los de Kubala.


La afición de Cáceres es maravillosa, aunque también ha protagonizado un episodio negro como el que me pide Iron que recuerde: el 13 de marzo de 1993 aquí se tocó fondo y se abrió una profunda reflexión sobre qué afición queríamos ser y cuál éramos realmente. Aquella tarde, decenas, centenares de objetos cayeron a la pista del V Centenario cuando faltaban dos minutos para el final del Cáceres CB-Dyc Breogán y los árbitros Ramos y Llamazares, causa de las iras, tuvieron que suspender el encuentro durante unos minutos esperando que los ánimos se calmasen.


¿Os lo podéis imaginar ahora? Ni de coña. Cayeron revistas (una gratuita que hacía servidor, llamada "Triple") y también latas, botellas y algún objeto más que no puedo identificar, pero fue una auténtica vergüenza. Algo, como os digo, difícilmente imaginable ahora, o tan siquiera los años siguientes, porque la lección se aprendió bien. Muy bien. Pero pudo costar muy caro.


Revisemos un poco los acontecimientos. El Cáceres llegaba tocadito a aquel partido: con 8 victorias y 20 derrotas (muchas para un público acostumbrado a ganar el año anterior) se jugaba sus últimas opciones de evitar el "play off" de descenso. Kenny Walker había llegado aquella semana, pero no había sido dado de alta aún en sustitución de Lance Berwald. Tras un pésimo arranque (34-40), el equipo entonces entrenado por Manel Comas supo reaccionar y entre Reyes y el propio Berwald le dieron la vuelta a las cosas (56-50). Sin embargo, varias decisiones arbitrales volvieron a cambiar el signo del choque, hasta unos lanzamientos libres de Perasovic que pusieron por delante al Breogán en el momento crítico (71-72).


Fue entonces el peor momento, la infame lluvia, hasta el punto de que, en una imagen totalmente inédita, José María Bermejo tuvo que bajar del palco a la pista para pedir calma, pero al final se despachaba a gusto con Ramos y Llamazares: "No es nada plausible lo que ha hecho el público, pero también hay que tener en cuenta que las provocaciones son ya reiterativas y que ésta es la tercera o cuarta vez que se sale un poco de madre y creo que hay que reconocer que el público también paga y quiere ver un espectáculo y creo que no está bien que unos señores de gris vengan aquí protegidos y envestidos en su autoridad para provocar a 5.000 espectadores que han pagado su localidad para animar a su equipo. Hay que reconocer que el Cáceres hoy no ha estado en muchas ocasiones a la altura, pero tampoco es normal que haya habido un machaque de los colegiados desde la primera jugada y que hayan estado constantemente machacando y provocando no sólo a jugadores sino también a aficionados. Esto hasta cierto punto es lógico que el espectador lo exteriorice".


Visto con distancia, resulta un pelín grotesco, ¿no? Aficionados lanzan un montón de objetos a la pista y el presidente casi lo justifica. Sobre todo porque unos días después, el Comité de Competición clausuraba el V Centenario por un partido, pero los sucesivos recursos permitieron que la sanción se cumpliese en el primer partido de la siguiente temporada --aquella famosa derrota en Sevilla ante el Huesca-- y se pudiera jugar en casa el decisivo "play off" de permanencia ante el Ferrys Lliria.


El Breogán, liderado por Perasovic (22 puntos), acabaría ganando 71-76. Nada de esto se volvería a repetir en los siguientes años en ACB y LEB. Supongo que fue un momento que aporta madurez, algo necesario cuando se crece tan rápido. La gente de Cáceres sigue protestando con fuerza contra los árbitros porque entra dentro del juego generar esa presión para favorecer al equipo, pero lo hace con suma corrección. O, mejor dicho, sin rebasar los límites que permite la legalidad.


No me gusta mucho hablar de los árbitros, a pesar de que no siempre han estado bien, claro. No suelo referirme a ellos en mis crónicas (algunos lo reprochan, claro), pero pensad que suelen equivocarse mucho menos que los jugadores. "El público cacereño, el mejor de la ACB, mostró ayer su peor cara", escribió José María Ortiz el vergonzoso 13-3-93. Menos mal que ya estamos vacunados de nosotros mismos, probablemente a partir de esa tarde.