
Vuelvo a escribir un poco del pasado, que en los últimos meses hemos estado muy centrados en la actualidad y, aunque aquí no haya normas fijas, hablar sólo del presente no es desde luego la prioridad de este espacio que compartimos. ¿Qué os parece recordar un poco entre todos a Mike Ansley? Que conste que siguen en pie las entrevistas a los jugadores del mejor quinteto de la historia del Cáceres en ACB, a ver si le doy un impulso al menos a tres jugadores que sí tengo localizados (Jordi, Nebojsa y, claro, Paraíso).
Ansley quedó segundo por poco en la votación de "mejor 4", por detrás de Raymond Brown. Lo primero que se pregunta uno es ¿seguirá jugando? No ha sido difícil encontrar la respuesta: Sí. El pasado mes de febrero cumplió 41 años, menudo dato. Y sigue en pista en una liga que no está mal a nivel europeo, la polaca, que no es que sea la ACB pero tampoco es la de Malta. Ha habido un par de equipos competitivos de allí que han dado problemas en la Euroliga a quienes se enfrentaban con ellos. Y también jugadores como Michal Ignerski que lo están haciendo bien en España (acaba de firmar dos años más con el CajaSol).
Así es que ahí tenemos a Ansley, 9.3 puntos y 4.1 rebotes en 23 minutos en el Bank BPS Basket Kwidzyn, si es que mis conocimientos de polaco no andan mal del todo, todavía coleando. Hay jugadores que les gusta tanto esto que sólo lo dejan cuando ya absolutamente nadie les quiere. Algún componente económico tiene que haber también, claro, pero creo que es un tío que ha ganado mucha pasta en sus años buenos de Unicaja y aquí, la temporada que estuvo (96-97, la de la Copa del Rey, claro). Mi tío, que era camarero en el antiguo restaurante Acuario, hablaba fenomenal de él porque dejaba unas propinas de escándalo, pero no creo que lo haya despilfarrado todo.
Calidad y pereza. Son las dos cosas que sugería el juego de Mike, caracterizado también por esa cabeza ladeada. Su físico (camiseta por fuera para ocultar la ya por entonces oronda barriga) hacía pensar en que no era especialmente competitivo, pero todo se transformaba en la cancha, buscando siempre las bolas decisivas y generando buenos tiros de 4-5 metros con facilidad. Eso sí, siempre parecía que podía dar algo más, o que podía tener mayor influencia estadística en sus equipos. Aquí tuvo 17 puntos y 5, 7 rebotes.
Tras una corta carrera en la NBA (139 partidos en un par de años en el estreno en la liga de los Orlando Magic y 10 entre Charlotte y Philadelphia), su primer equipo europeo fue el Mayoral Maristas, donde por cierto conoció a Enrique Fernández. En aquellos 17 partidos promedió 28,5 puntos y demostró que era el típico americano que triunfaría en Europa. Después se convirtió en una bandera del ya unificado Unicaja, al que le hubiese dado su primera liga en 1995 si hubiese metido su celebérrimo triple en el cuarto partido de la final ante el Barça.
Fue un fichaje absolutamente estelar haciendo pareja con Rod Sellers (no creo que bajase del medio millón de dólares, casi el presupuesto de esta temporada en LEB Plata, glups) y su semifinal copera ante el Barcelona resultó deslumbrante, aunque el día siguiente, en la final, pagó la acumulación de partidos y no vio apenas aro. Todos le recordamos como un tío simpático, sin miedo a decir lo que pensaba ("sigo siendo el mejor 4 de Europa", me aseguró en una entrevista en 1997), aunque con la clásica sombra amarga del que, con un poco más de esfuerzo/suerte/disciplina, hubiese llegado mucho más alto.
De aquí se marchó a Turquía y volvería, sin éxito alguno, a la ACB unos años después, a Ourense. El año del descenso pudo ser el sustituto de Deon Thomas, pero al final vino Gabe Muoneke, que parece que fue el único de una larga lista que aceptó venir sin cobrar por adelantado una parte de su ficha.
Parece que el bueno de Mike ha hecho de Polonia su segunda patria. Esta ha sido su octava temporada allí, las últimas siete consecutivas. No sé si seguirá jugando, casos de longevidad hay muchos en la historia del baloncesto.
PD: Ya sé que a veces atormento un poco a los jugadores con estos montajes de sus fotos de antes y de ahora, pero en este caso es más curioso que nunca: hay exactamente 20 años entre la foto oficial en la NBA de Ansley y la de la liga polaca.














